{"id":10509,"date":"2013-10-23T10:44:27","date_gmt":"2013-10-23T15:44:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=10509"},"modified":"2016-12-09T21:15:58","modified_gmt":"2016-12-10T03:15:58","slug":"la-palabra-que-desliga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-palabra-que-desliga\/","title":{"rendered":"La Palabra que Desliga"},"content":{"rendered":"<p>En d\u00edas pasados cumpli\u00f3 84 a\u00f1os la escritora estadounidense <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Ursula_K._Le_Guin\">Ursula K. LeGuin<\/a>, una de las grandes autoras de imaginaci\u00f3n de los Estados Unidos. Se le etiqueta como autora de \u00abciencia ficci\u00f3n\u00bb o de \u00abfantas\u00eda\u00bb, lo que da a algunas personas la excusa para leerla desde sus prejuicios (o para no leerla); pero LeGuin es una gran narradora a secas, que simplemente utiliza escenarios extra\u00f1os, personajes y sucesos imposibles, para hablar por reflejo de la experiencia humana: de los grandes temas de la literatura.<br \/>\n\u00abThe Word of Unbinding\u00bb apareci\u00f3 primero en 1964, en la revista <em>Fantastic<\/em>, y en la obra de su autora es la primera narraci\u00f3n ambientada en el mundo de Terramar, escenario de varias de sus novelas m\u00e1s famosas. La traducci\u00f3n fue realizada por <a href=\"http:\/\/farealh.blogspot.mx\/2011\/12\/la-palabra-que-desliga-de-ursula-k-le.html\">F. A. Real H.<\/a><\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/UKLG.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"10511\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-palabra-que-desliga\/uklg\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/UKLG.jpg\" data-orig-size=\"744,622\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"UKLG\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/UKLG.jpg\" class=\"aligncenter size-full wp-image-10511\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/UKLG.jpg\" alt=\"UKLG\" width=\"744\" height=\"622\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/UKLG.jpg 744w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/UKLG-300x250.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 744px) 100vw, 744px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>LA PALABRA QUE DESLIGA<br \/>\nUrsula K. LeGuin<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde estaba? El suelo era duro y fangoso, el aire negro y apestoso, y aquello era todo lo que hab\u00eda. A excepci\u00f3n del dolor de cabeza. Tendido de plano sobre el fr\u00edo y h\u00famedo suelo, Festin gimi\u00f3 y dijo:<br \/>\n\u2014\u00a1B\u00e1culo!<br \/>\nCuando su b\u00e1culo de mago \u2013hecho en madera de aliso\u2013 no acudi\u00f3 a su mano, supo que estaba en peligro. Se sent\u00f3, y al no poder recurrir a su b\u00e1culo para que le diese la luz apropiada, encendi\u00f3 una chispa entre el \u00edndice y el pulgar, murmurando cierta Palabra. Un fuego fatuo azulado salt\u00f3 de la chispa y rod\u00f3 d\u00e9bilmente a trav\u00e9s del aire, chisporroteando.<br \/>\n\u2014Arriba \u2014dijo Festin.<br \/>\nY la bola de fuego zigzague\u00f3 hacia arriba, hasta iluminar una trampilla abovedada muy por encima de \u00e9l, tan alta que Festin, al proyectarse al interior de la bola de fuego moment\u00e1neamente, vio su propia cara \u2014doce metros m\u00e1s abajo\u2014 como un p\u00e1lido punto entre las tinieblas. La luz no produc\u00eda reflejos en las h\u00famedas paredes; \u00e9stas estaban entretejidas a partir de la noche, por medios m\u00e1gicos. Volvi\u00f3 a su cuerpo y dijo:<br \/>\n\u2014Ap\u00e1gate.<br \/>\nLa bola de fuego expir\u00f3. Festin se sent\u00f3 en la oscuridad, haci\u00e9ndose sonar los dedos.<br \/>\nDeb\u00edan de haberlo hechizado desde detr\u00e1s, por sorpresa; lo \u00faltimo que recordaba era que hab\u00eda estado caminando a trav\u00e9s de sus bosques, al atardecer, hablando con los \u00e1rboles. \u00daltimamente, en aquellos a\u00f1os solitarios de la mitad de su vida, se hab\u00eda sentido agobiado por un sentimiento de una fuerza desperdiciada, sin usar; por eso, necesitando aprender lo que era paciencia, hab\u00eda abandonado las villas y se hab\u00eda ido a conversar con los \u00e1rboles, especialmente con los robles, casta\u00f1os y los grandes alisos, cuyas ra\u00edces est\u00e1n en profunda comunicaci\u00f3n con las corrientes de agua. Hac\u00eda seis meses que no hablaba con un ser humano; durante aquel tiempo, se hab\u00eda ocupado delo esencial, sin lanzar hechizos ni molestar a nadie. As\u00ed que, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda haberle atado m\u00e1gicamente, encerr\u00e1ndolo en aquel pozo apestoso?<br \/>\n\u2014\u00a1\u00bfQui\u00e9n?! \u2014le exigi\u00f3 a las paredes.<br \/>\nEntonces, lentamente, un nombre le lleg\u00f3, y se desliz\u00f3 por \u00e9l como una gruesa gota negra que rezumase de poros de piedra y esporas de hongos: \u00abVoll\u00bb.<br \/>\nPor un momento, Festin sinti\u00f3 un sudor fr\u00edo.<br \/>\nHac\u00eda mucho tiempo que hab\u00eda o\u00eddo hablar por primera vez de Voll el Funesto, de quien se dec\u00eda que era m\u00e1s que un mago pero menos que un hombre; que pasaba de isla en isla de la Regi\u00f3n Exterior, deshaciendo el trabajo de los Antiguos, esclavizando a los hombres, devastando bosques y expoliando los campos, y sellando en tumbas subterr\u00e1neas a cualquier mago o hechicero que se atreviese a combatir con \u00e9l. Los refugiados de las islas destruidas contaban siempre la misma historia: que hab\u00eda llegado al atardecer, junto a un viento oscuro por encima del mar. Sus esclavos le segu\u00edan en naves; eso lo hab\u00edan visto. Pero nadie hab\u00eda visto al propio Voll&#8230;<br \/>\nHab\u00eda muchos hombres y criaturas de malvada voluntad habitando las Islas y Festin, un joven brujo ocupado con su entrenamiento, no hab\u00eda prestado mucha atenci\u00f3n a los cuentos sobre Voll el Funesto. \u00abPuedo proteger esta isla\u00bb, hab\u00eda pensado, conociendo su todav\u00eda no probado poder, y hab\u00eda vuelto a sus robles y alisos, al sonido del viento en sus hojas, al ritmo del crecimiento en sus redondos troncos, ramas y ramitas, al sabor de la luz del sol sobre las hojas, o a las oscuras aguas subterr\u00e1neas, fluyendo entre las ra\u00edces. \u00bfD\u00f3nde estar\u00edan ahora los \u00e1rboles, sus viejos compa\u00f1eros? \u00bfHabr\u00eda destruido Voll el bosque?<br \/>\nDespierto al fin y de pie, Festin hizo dos amplios movimientos con manos r\u00edgidas, gritando en voz alta un Nombre capaz de romper todas las cerraduras y abrir cualquier puerta hecha por el hombre. Pero aquellas paredes impregnadas de noche y del Nombre de su creador no escuchaban, no o\u00edan. El Nombre levant\u00f3 ecos, que volvieron hacia Festin, resonando en sus o\u00eddos, y haci\u00e9ndole caer de rodillas y ocultar la cabeza entre los brazos, hasta que los ecos murieron en las b\u00f3vedas que hab\u00eda sobre \u00e9l. Entonces, todav\u00eda temblando por el fracaso, se sent\u00f3, meditabundo.<br \/>\nEstaban en lo cierto: Voll era fuerte. En su propio terreno, en el calabozo construido con sus propios hechizos, su magia resistir\u00eda cualquier ataque directo; y la fuerza de Festin no era ni la mitad de la que hubiese tenido, de no haber perdido su b\u00e1culo. Pero ni siquiera su captor pod\u00eda arrebatarle sus poderes \u2014relativos s\u00f3lo a s\u00ed mismo\u2014 de Proyecci\u00f3n y Transformaci\u00f3n. Y as\u00ed, tras frotarse su ahora doblemente dolorida cabeza, Festin se transform\u00f3. Suavemente, su cuerpo se disolvi\u00f3 en una nube de fina bruma.<br \/>\nPerezosa, rastrera, la bruma se elev\u00f3 del suelo, flotando sobre las fangosas paredes hasta que encontr\u00f3 donde la cueva se hac\u00eda pared, en una grieta fina como un cabello. A trav\u00e9s de ella, gotita a gotita, comenz\u00f3 a filtrarse. Hab\u00eda logrado pasar casi por completo, cuando un viento ardiente \u2014como la r\u00e1faga de un horno\u2014 le golpe\u00f3, dispersando las gotas de bruma, sec\u00e1ndolas. Precipitadamente, la bruma retrocedi\u00f3 de nuevo hacia la cueva, bajando en espirales hasta el suelo, donde tom\u00f3 de nuevo la forma de Festin, que apareci\u00f3 jadeando. La transformaci\u00f3n es un esfuerzo emocional para los brujos introvertidos del tipo de Festin; cuando a ese esfuerzo se le a\u00f1ade el shock de enfrentarse a una muerte inhumana en la forma asumida por uno, laexperiencia se vuelve espantosa. Festin estuvo por unos momentos simplemente respirando. Adem\u00e1s, estaba irritado consigo mismo. Despu\u00e9s de todo, hab\u00eda sido una estupidez intentar escapar como bruma: cualquier tonto se sabr\u00eda ese truco. Probablemente, Voll hab\u00eda dejado fuera un viento caliente al acecho. Festin se convirti\u00f3 entonces en un peque\u00f1o murci\u00e9lago negro, vol\u00f3 hacia el techo, y se volvi\u00f3 a transformar en una ligera corriente de aire puro, para luego filtrarse a trav\u00e9s de la grieta.<br \/>\nEsa vez consigui\u00f3 salir, y estaba soplando suavemente a trav\u00e9s del vest\u00edbulo en el que se encontraba \u2014en direcci\u00f3n a una ventana\u2014 cuando una aguda sensaci\u00f3n de peligro le oblig\u00f3 a transformarse r\u00e1pidamente, adquiriendo la primera forma peque\u00f1a y coherente que lleg\u00f3 a su mente: un anillo de oro. Lo hizo justo a tiempo. El hurac\u00e1n deaire \u00e1rtico que habr\u00eda dispersado su forma a\u00e9rea en un caos irreconstruible simplemente enfri\u00f3 un poco su forma de anillo. Mientras pasaba la tormenta, permaneci\u00f3 sobre el pavimento de m\u00e1rmol, pregunt\u00e1ndose qu\u00e9 forma deber\u00eda adoptar para atravesar la ventana m\u00e1s r\u00e1pidamente.<br \/>\nEmpez\u00f3 a moverse demasiado tarde. Un gigantesco troll de rostro inexpresivo avanzaba a largas zancadas por la habitaci\u00f3n; se detuvo, recogi\u00f3 el anillo \u2014que rodaba con rapidez\u2014 y lo levant\u00f3 con una enorme mano como de piedra caliza. El troll avanz\u00f3 hasta la trampilla, descorri\u00f3 el cerrojo de hierro y, murmurando un encantamiento, arroj\u00f3 a Festin a las tinieblas. Cay\u00f3 doce metros y aterriz\u00f3 sobre el suelo de piedra\u2026con un tintineo.<br \/>\nReasumiendo su verdadera forma, se sent\u00f3, frot\u00e1ndose dolorosamente un codo herido. \u00a1Suficiente de estas transformaciones con un est\u00f3mago vac\u00edo! Anhel\u00f3 amargamente tener su b\u00e1culo, con el que podr\u00eda haberse procurado cualquier cantidad de comida. Sin \u00e9l, aunque pudiese cambiar su propia forma y realizar determinados hechizos y poderes, no pod\u00eda transformar ni invocar ninguna cosa material&#8230; ni rayos, ni chuletas de cordero.<br \/>\n\u2014Paciencia \u2014se aconsej\u00f3 a s\u00ed mismo.<br \/>\nCuando hubo recuperado el aliento, disolvi\u00f3 su cuerpo en la infinita delicadeza de aceites vol\u00e1tiles, convirti\u00e9ndose en el aroma de una chuleta de cordero frita. Nuevamente, flot\u00f3 hacia la grieta. El acechante troll inhal\u00f3 sospechoso, pero Festin ya se hab\u00eda convertido en un halc\u00f3n y aleteaba en direcci\u00f3n a la ventana. El troll arremeti\u00f3 contra \u00e9l, fall\u00f3 por escasos metros, y bram\u00f3 con una inmensa voz p\u00e9trea:<br \/>\n\u2014\u00a1El halc\u00f3n, atrapad el halc\u00f3n!<br \/>\nDescendiendo en picado desde el castillo encantado hasta el bosque que se extend\u00eda obscuro hacia el oeste, la luz del sol y el reflejo del mar deslumbr\u00e1dole, Festin surc\u00f3 el aire como una flecha; sin embargo, una flecha m\u00e1s r\u00e1pida lo encontr\u00f3. Gritando, cay\u00f3. El sol, el mar y las torres giraron a su alrededor y desaparecieron.<br \/>\nDespert\u00f3 nuevamente en el h\u00famedo y malsano suelo del calabozo, con las manos, el cabello, y los labios mojados con su propia sangre. La flecha se hab\u00eda clavado en el ala del halc\u00f3n, en el hombro del hombre. Se mantuvo inm\u00f3vil, y murmur\u00f3 un hechizo para cerrar la herida. Al cabo de un rato pudo sentarse y rememorar un hechizo m\u00e1s largo y poderoso de curaci\u00f3n. Pero hab\u00eda perdido mucha sangre y, con ella, poder. Un fr\u00edo se hab\u00eda apoderado de la m\u00e9dula de sus huesos, que ni siquiera el hechizo de curaci\u00f3n pod\u00eda calentar. Sus ojos estaban sumidos en las tinieblas, incluso cuando encendi\u00f3 un fuego fatuo e ilumin\u00f3 el aire hediondo: era la misma bruma tenebrosa que hab\u00eda podido ver mientras volaba, cerni\u00e9ndose sobre su bosque y las peque\u00f1as aldeas de su territorio.<br \/>\nDepend\u00eda de \u00e9l proteger aquella tierra.<br \/>\nNo podr\u00eda volver a intentar escapar directamente. Estaba demasiado d\u00e9bil y cansado. Confiando excesivamente en su poder, hab\u00eda perdido su fuerza. Cualquiera que fuese la forma que adoptase a partir de entonces, \u00e9sta compartir\u00eda su debilidad, y ser\u00eda atrapada.<br \/>\nTemblando a causa del fr\u00edo, se acuclill\u00f3, dejando que la bola de fuego chisporroteara con una \u00faltima bocanada de metano&#8230; el gas de los pantanos. El olor le permiti\u00f3 ver con el ojo de la mente los pantanos que se extend\u00edan, desde el bosque amurallando el mar; sus amados pantanos donde ning\u00fan hombre acud\u00eda, donde en oto\u00f1o los cisnes volaban alineados, donde \u2013entre tranquilos pozos y ca\u00f1averales\u2013 corr\u00edan hacia el mar r\u00e1pidos y silenciosos riachuelos. \u00a1Oh, poder ser un pez en una de esas corrientes! O mejor a\u00fan, estar m\u00e1s lejos, corriente arriba, cerca de los manantiales, en el bosque, a la sombra de los \u00e1rboles, en el claro remanso bajo las ra\u00edces de un aliso, descansando y oculto&#8230;Era una gran magia. Festin no la hab\u00eda practicado m\u00e1s de lo que lo hace cualquier hombre que, en el exilio, o vi\u00e9ndose en peligro, anhela la tierra o las aguas de su hogar, imaginando la vista desde el umbral de su casa, la mesa en la que com\u00eda, las ramas que se ve\u00edan a trav\u00e9s de la habitaci\u00f3n en que sol\u00eda dormir. S\u00f3lo en sue\u00f1os cualquiera que no fuese uno de los grandes magos podr\u00eda realizar la magia de volver al hogar. Pero Festin, con el fr\u00edo sali\u00e9ndole de la m\u00e9dula e inundando nervios y venas, permaneci\u00f3 de pie entre las negras paredes, reuniendo su poder hasta que brill\u00f3 como una llama en la oscuridad de su carne, y empez\u00f3 a realizar una magia grande y silenciosa.<br \/>\nLos muros desaparecieron. Estaba en la tierra, con rocas y vetas de granito por huesos, aguas subterr\u00e1neas por sangre, ra\u00edces por nervios. Como un gusano ciego, se movi\u00f3 a trav\u00e9s de la tierra hacia el oeste, lentamente, con tinieblas por delante y por detr\u00e1s. De pronto, del subsuelo fluy\u00f3 a lo largo de su espalda y de su vientre una pr\u00f3spera, irresistible e inagotable caricia. Sabore\u00f3 el agua con los costados, su lenta corriente; con ojos sin p\u00e1rpados vio ante \u00e9l el profundo pozo marr\u00f3n, entre las grandes y nudosas ra\u00edces de un aliso. Se precipit\u00f3 hacia delante, plateado, hacia las sombras. \u00a1Se hab\u00eda liberado! Estaba en su hogar.<br \/>\nEl agua brotaba intemporal de su clara fuente. Se qued\u00f3 en la arena del fondo del remanso, dejando que el agua le acariciase \u2014mucho m\u00e1s poderosa que cualquier hechizo de curaci\u00f3n\u2014 apaciguando su herida y, con su frescura, alejando el desolador fr\u00edo que hab\u00eda penetrado en \u00e9l. Mientras descansaba, sinti\u00f3 y oy\u00f3 una sacudida y un temblor en la tierra. \u00bfQui\u00e9n caminaba ahora por su bosque? Demasiado fatigado para intentar cambiar de forma, escondi\u00f3 su brillante cuerpo de trucha bajo el arco de las ra\u00edces del aliso, y se puso al acecho.<br \/>\nGrandes dedos grises tantearon el agua, agitando la arena. A trav\u00e9s de la palidez del agua aparecieron caras vagas, ojos en blanco surgieron y se desvanecieron, reaparecieron. Redes y manos buscaron a tientas, desaparecieron y volvieron a aparecer; le agarraron y le mantuvieron, retorci\u00e9ndose en el aire. Luch\u00f3 para recobrar su propia forma, pero no pudo; su propio hechizo para regresar al hogar le encadenaba. Se agit\u00f3 en la red, boqueando en el seco, brillante y terrible aire, sofoc\u00e1ndose. La agon\u00eda continu\u00f3, y no supo nada m\u00e1s all\u00e1 de ella.<br \/>\nAl cabo de mucho tiempo, poco a poco, empez\u00f3 a darse cuenta de que estaba de nuevo en su forma humana; por su garganta le obligaban a bajar un l\u00edquido agrio y picante. Tras otro lapso de tiempo, se encontr\u00f3 tirado boca abajo, sobre el suelo mojado y pestilente de la b\u00f3veda; estaba otra vez en poder de su enemigo. Y, aunque pod\u00eda respirar de nuevo, no estaba muy lejos de la muerte. El fr\u00edo le atravesaba; y los trolls, servidores de Voll, hab\u00edan aplastado el fr\u00e1gil cuerpo de trucha pues, cuando se movi\u00f3, la caja tor\u00e1cica y un antebrazo le dieron una aguda puntada de dolor. Roto y sin fuerzas, se hundi\u00f3 en el fondo del pozo de la noche. No ten\u00eda poder para cambiar de forma; no hab\u00eda manera de salir de ah\u00ed, a excepci\u00f3n de una.<br \/>\nPermaneciendo inm\u00f3vil \u2013y casi, pero no totalmente fuera del alcance del dolor\u2013 Festin pens\u00f3: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no me ha matado? \u00bfPor qu\u00e9 me mantiene aqu\u00ed con vida? \u00bfPorqu\u00e9 nunca ha sido visto? \u00bfCon qu\u00e9 ojos se le puede ver, sobre qu\u00e9 tierra camina? Me teme, aunque no me queden fuerzas. Dicen que todos los magos y hombres poderosos que ha vencido viven, encerrados en tumbas como \u00e9sta, a\u00f1o tras a\u00f1o intentando liberarse&#8230; Pero \u00bfy si uno elige no vivir?\u00bb<br \/>\nAs\u00ed, Festin hizo su elecci\u00f3n.<br \/>\nSu \u00faltimo pensamiento fue: \u00abSi estoy equivocado, los hombres pensar\u00e1n que fui un cobarde\u00bb.<br \/>\nPero no se retras\u00f3 con aquel pensamiento. Girando la cabeza ligeramente hacia un lado, cerr\u00f3 los ojos, hizo una \u00faltima inspiraci\u00f3n profunda y susurr\u00f3 la Palabra que Desliga, la que s\u00f3lo se pronuncia una vez.<br \/>\nEsto no fue una transformaci\u00f3n. \u00c9l no cambi\u00f3: su cuerpo, las largas piernas y brazos, las h\u00e1biles manos, los ojos que se hab\u00edan deleitado mirando \u00e1rboles y corrientes, permanecieron sin cambio, tranquilos; perfectamente tranquilos y llenos de fr\u00edo. Perolas paredes desaparecieron. La b\u00f3veda construida con magia desapareci\u00f3, y las salas y torres; y el bosque, y el mar, y el cielo del atardecer, todos ellos hab\u00edan desaparecido. Y Festin se dirigi\u00f3 lentamente hacia la lejana pendiente de la colina de la existencia, bajo nuevas estrellas.<br \/>\nEn vida hab\u00eda tenido gran poder; aqu\u00ed no lo hab\u00eda olvidado. Como la llama de una vela, se movi\u00f3 en las tinieblas de aquella amplia tierra. Y, recordando, pronunci\u00f3 el nombre de su enemigo:<br \/>\n\u2014\u00a1Voll!<br \/>\nLlamado, incapaz de resistir, Voll se acerc\u00f3 a \u00e9l, un denso y p\u00e1lido espectro bajo la luz de las estrellas. Festin se acerc\u00f3, y el otro se acobard\u00f3 y grit\u00f3 como si estuviera ardiendo. Festin le sigui\u00f3 cuando huy\u00f3; le sigui\u00f3 de cerca.<br \/>\nRecorrieron un largo camino, sobre corrientes de lava seca de extintos volcanes, que recortaban sus conos contra las estrellas sin nombre; sobre los contrafuertes de las silenciosas colinas, a trav\u00e9s de valles de corta hierba negra, atravesando ciudades o bajando por sus callejas obscuras entre casas por cuyas ventanas no miraba cara alguna. Las estrellas colgaban del cielo; ninguna descend\u00eda, ninguna se levantaba. No hubo cambios aqu\u00ed. Ning\u00fan d\u00eda llegar\u00eda. Pero ellos continuaron, Festin siempre siguiendo los pasos del otro, hacia el lugar por donde en un tiempo corri\u00f3 un r\u00edo, mucho tiempo antes: un r\u00edo de las Tierras Vivientes. En el seco lecho, entre los cantos rodados, yac\u00eda un cuerpo muerto: el de un hombre viejo, desnudo, los ojos sin vida mirando fijamente las estrellas, a las que la muerte no afecta.<br \/>\n\u2014Entra en \u00e9l \u2014dijo Festin.<br \/>\nLa sombra de Voll llorique\u00f3, pero Festin se acerc\u00f3 m\u00e1s. Voll retrocedi\u00f3, se detuvo, y entonces penetr\u00f3 por la boca abierta de su propio cuerpo muerto.<br \/>\nEl cad\u00e1ver se desvaneci\u00f3 de inmediato. Sin marcas, inmaculados, los secos cantos rodados centellearon bajo la luz estelar. Festin estuvo all\u00ed de pie un rato, luego se sent\u00f3 a descansar sobre unas grandes rocas. A descansar, no a dormir: deber\u00eda montar guardia hasta que el cuerpo de Voll, devuelto a su tumba, se convirtiera en polvo, y desapareciera todo su mal\u00e9fico poder, esparcido por el viento y arrastrado por la lluvia hasta el mar. Deber\u00eda vigilar aquel lugar, donde una vez la muerte hab\u00eda encontrado el camino de regreso al otro mundo. Paciente, infinitamente paciente, Festin esper\u00f3 entre las rocas por las que ning\u00fan r\u00edo volver\u00e1 a correr, en el coraz\u00f3n del pa\u00eds donde no hay costas. Las estrellas permanec\u00edan fijas sobre \u00e9l; y mientras las miraba, lenta, muy lentamente, empez\u00f3 a olvidar la voz de las corrientes y el sonido de la lluvia sobre las hojas del bosque de la vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento del Ciclo de Terramar, obra mayor de Ursula K. LeGuin.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":10511,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"\"La Palabra que Desliga\", cuento de Ursula K. 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