{"id":10413,"date":"2013-08-19T12:37:45","date_gmt":"2013-08-19T17:37:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=10413"},"modified":"2025-08-25T23:32:27","modified_gmt":"2025-08-26T05:32:27","slug":"futura-nereida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/futura-nereida\/","title":{"rendered":"Futura Nereida"},"content":{"rendered":"<p>La semana pasada se anunci\u00f3 que <a href=\"http:\/\/smallbeerpress.com\/books\/2012\/01\/24\/three-messages-and-a-warning\/\"><em>Three Messages and a Warning<\/em><\/a> (Small Beer Press, 2012), primera reuni\u00f3n de cuentos mexicanos de imaginaci\u00f3n traducida al ingl\u00e9s, est\u00e1 <a href=\"http:\/\/www.wfc2013.org\/wfawards01.html\">nominada al World Fantasy Award 2013<\/a> en la categor\u00eda de mejor antolog\u00eda. Estos premios suelen ser otorgados a autores anglosajones como Neil Gaiman, Ursula K. LeGuin o George R. R. Martin; s\u00f3lo de vez en vez aparecen escritores de otros pa\u00edses y otras lenguas, y s\u00f3lo una vez en toda la historia del premio lo ha ganado una escritora latinoamericana (la gran <a href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/archivo\/acerca-de-ciudades\/\">Ang\u00e9lica Gorodischer<\/a>). As\u00ed que \u00e9sta es una gran noticia: al menos, resulta que la literatura mexicana se empieza a abrir paso en otro de muchos lugares que tradicionalmente le hab\u00edan estado vedados. Por lo dem\u00e1s, <em>Three Messages and a Warning<\/em> tiene tres virtudes innegables:<\/p>\n<ol>\n<li>contiene una apreciable cantidad de textos de gran calidad,<\/li>\n<li>incluye a autores muy diversos sin discriminarlos seg\u00fan su prestigio en M\u00e9xico (es decir, no hace caso alguno a los prejuicios locales), y<\/li>\n<li>trae una cantidad superior a la habitual de trabajos de <em>escritoras<\/em> mexicanas.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Una de esas autoras es Gabriela Dami\u00e1n Miravete (1979), de quien aparece aqu\u00ed, en su versi\u00f3n original en espa\u00f1ol, el cuento incluido en <em>Three Messages and a Warning<\/em>: \u00abFutura Nereida\u00bb, que tambi\u00e9n apareci\u00f3 en <em>Los viajeros<\/em> (2011), colecci\u00f3n publicada por ediciones SM y compilada por Bernardo Fern\u00e1ndez Bef. <a href=\"http:\/\/www.literatura.bellasartes.gob.mx\/acervos\/index.php\/catalogo-biobibliografico\/fechas-extremas\/1756-damian-miravete-gabriela-vanessa\">Gabriela Dami\u00e1n<\/a> gan\u00f3 el Premio FILIJ de cuento para ni\u00f1os 2007, conduce programas de radio y prepara un nuevo libro de cuentos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_16954\" aria-describedby=\"caption-attachment-16954\" style=\"width: 1200px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/Gabriela-Damian.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"16954\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/futura-nereida\/gabriela-damian\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/Gabriela-Damian.jpg\" data-orig-size=\"1200,800\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Gabriela Dami\u00e1n\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Gabriela Dami\u00e1n&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/Gabriela-Damian-1024x683.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/Gabriela-Damian.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"800\" class=\"size-full wp-image-16954\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/Gabriela-Damian.jpg 1200w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/Gabriela-Damian-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/Gabriela-Damian-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/Gabriela-Damian-600x400.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16954\" class=\"wp-caption-text\">Gabriela Dami\u00e1n<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>FUTURA NEREIDA<\/strong><br \/>\n<strong>Gabriela Dami\u00e1n Miravete<\/strong><\/p>\n<p>Ahora mismo no puedes precisar la hora en que comenzaste a buscarlo; cu\u00e1ndo repetiste su nombre en voz queda o d\u00f3nde estabas la primera vez que el roce preocupado de tu mano bajo el pelo, en la nuca, te advirti\u00f3 que le amabas.<br \/>\nPuedes, sin embargo, recordar cu\u00e1ndo supiste que habitaba el mundo -como t\u00fa- y la imagen acude a ti luminosa y larga, una cuerda de oro que alguien te extiende en el abismo. Recuerdas que llamar\u00e1s a la puerta y Ricardo te dejar\u00e1 entrar, todos beber\u00e1n cerveza pero a ti no te apeteci\u00f3. Bebiste un vaso de agua fresca con menta machacada mientras escuchabas el redoble risue\u00f1o de la fiesta. Alguien lanzar\u00e1 una pregunta (quiz\u00e1 la genealog\u00eda perdida de un h\u00e9roe griego) y otro solicit\u00f3 que la respondieras, tr\u00e1mite que resolviste veraz y humilde. \u00a0\u00bfC\u00f3mo es que sabes tanto, Nerissa? Es que esta chica lee hasta la caja de cereal, Preg\u00fantenle cualquier cosa, y cada frase dicha por esa horda de majaderos involuntarios te har\u00e1 a\u00f1orar m\u00e1s la compa\u00f1\u00eda sosegada de los libros. Ricardo lo advirti\u00f3, so pretexto de que le ayudaras te sacar\u00e1 del corro, llev\u00e1ndote hasta una alacena llena de papeles, libros y antiguallas. En ese min\u00fasculo cuarto te sentiste c\u00f3moda por fin. Observar\u00e1s las extranjeras manos de tu amigo acomodar, desempolvar, catalogar piezas y p\u00e1ginas en una de sus pantallitas portables. Pensaste en todas esas personas que viven mudanza tras mudanza hasta que en alg\u00fan remoto lugar, sin trazos de su vida pasada, encuentran la paz. Pero t\u00fa no naciste en el lugar equivocado, sino en la \u00e9poca equivocada, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edas hallar tu sitio sin posibilidad alguna de mudarte? T\u00fa escoge qu\u00e9 te llevas para la semana, te conceder\u00e1 la voz amable de Ricardo, a fin de compensar la verg\u00fcenza pasada. Pediste aquel libro de canto verde y letras plateadas. Lo cuidar\u00e1s en el traj\u00edn de bolsos y vagones del metro, escrutaste el \u00edndice con las pesta\u00f1as trenzadas por el astigmatismo, elegir\u00e1s la p\u00e1gina 23: <i>Umbrario<\/i> es el nombre del cuento. Quedaste muy conmovida. Advertiste las siglas que escond\u00edan el nombre del autor: P.M. Bajaste del vag\u00f3n, ir\u00e1s a tu casa sintiendo al universo del cuento habitarte, el aire transformado por las p\u00e1ginas en un peso doloroso, gentil, sobre tu pecho.<\/p>\n<p><i>(Umbrario, p\u00e1gina 26.)<\/i><\/p>\n<p><i>No es que yo, en el sencillo tr\u00e1nsito de mi vida, no haya encontrado nunca una mujer virtuosa. Por el contrario, he admirado la fortaleza de amigas y la hermosura de las paseantes; he contemplado largamente gestos, re\u00eddo al lado de voces llenas de ingenio; incluso el pudor no me impedir\u00e1 recordar que he amado el tacto de formas y tibiezas. Sin embargo, nadie antes me sumergi\u00f3 en la profundidad del \u00e1gape como lo hizo ella, La Nereida\u2026<\/i><\/p>\n<p>Te encantar\u00e1 lo de Nereida, no s\u00f3lo por la cercan\u00eda con tu nombre, sino por el agua que transportan palabra y criatura. Leer\u00e1s m\u00e1s de una vez ciertos pasajes sumergida en la tina, caminando por la parte m\u00e1s baja de la piscina donde ejercitabas, en la mesa junto esa fuente a la que escapas durante la comida. Devolver\u00e1s el libro con recelo, pensaste si no deb\u00eda ser uno de \u00e9sos que por la fuerza se hurtan, consideraste decirle a Ricardo D\u00e1melo, Ya no es tuyo, Por favor; pero la sensatez te regresar\u00e1 a la cabeza, y como la buena chica que ser\u00e1s lo devolviste, y como la buena chica que eres preguntar\u00e1s con voz t\u00edmida en cada librer\u00eda de aquella calle -que aqu\u00ed mismo se llama Montealegre- si tendr\u00e1n en alg\u00fan lado el cuento del umbrario, describir\u00e1s con ojos enormes el canto verde, las letras plateadas\u2026 nada.<br \/>\nCu\u00e1ntas madrugadas pensaste sus palabras enhiladas como cristales, o campanas, o flores de seda.<\/p>\n<p><i>(Umbrario, p\u00e1gina 28).<\/i><\/p>\n<p><i>Desgastado igual que la piedra del risco a la que acuden siempre las olas m\u00e1s crueles, puse fin al duro tr\u00e1nsito entre un amor y otro. Estaba ah\u00edto de sentirme fuera de sitio; menospreciado por manifestar hacia las mujeres (criadas, viudas o ni\u00f1as) un respeto nada corriente en los hombres de mi tiempo. Mientras se pensaba que, cual yeguas o muebles formaban parte del \u00edndice patrimonial, yo anhelaba una compa\u00f1era con la que pudiera hablar de todo esto en el tono de mayor indignaci\u00f3n, con la que dialogar entre pares, dolernos juntos del presente, esperanzarnos en alg\u00fan escenario venidero\u2026<\/i><\/p>\n<p>Luego te levantar\u00e1s en la mitad del insomnio sinti\u00e9ndote est\u00fapida por no haber tecleado antes sus iniciales en ese buscador de datos. En un primer vistazo pensar\u00e1s que s\u00f3lo obtuviste portadas de libros anodinos, descontinuados. Al sumergirte un poco m\u00e1s, encontraste un rastro de informantes entendidos, tu aliento acerc\u00e1ndose m\u00e1s y m\u00e1s a la pantalla. Recibir\u00e1s el nombre y una breve biograf\u00eda: Pascal Marsias, personaje peculiar de la vida cultural del pa\u00eds durante el siglo XIX, nacido en la misma ciudad que t\u00fa. Autor de producci\u00f3n escasa, tard\u00eda, cuyos ejes principales son el amor y la fantas\u00eda: los viajes en el tiempo y el espacio. Su obra consiste en un par de cuentos publicados por peri\u00f3dicos, revistas de la \u00e9poca, algunas antolog\u00edas (la que t\u00fa le\u00edste destacaba como la m\u00e1s reciente) y un libro de poemas: <i>Cantos para futura Nereida.<\/i> Desaparecido, no se sabe ni c\u00f3mo ni cu\u00e1ndo.<br \/>\nPor si el sobresalto no fuera suficiente, tu dedo advierte el bot\u00f3n que despliega im\u00e1genes, lo tocar\u00e1 con apuro. De pronto, una fotograf\u00eda. Sentiste un golpeteo en las venas de tu mu\u00f1eca cuando el cristal se llen\u00f3 de \u00e9l: una miniatura en carboncillo mostraba a un hombre como cualquier otro, pero en la frente que viste reverberaban sus palabras, en los labios que por mero impulso tocaste hallar\u00e1s delirio, pues te resultaron tremendamente familiares. Te preguntar\u00e1s si eso que percibes es un eco de algo que a\u00fan no se dice; si el futuro no podr\u00e1, a veces, ser impaciente, mostrarse con imprudencia en el ahora. Rechazaste la idea de inmediato y te juzgar\u00e1s est\u00fapida. Dentro de tu vientre algo se encoger\u00e1 al pensar en la desafortunada distancia que a veces nos separa de almas tan afines a la nuestra.<\/p>\n<p><i>(Umbrario, p\u00e1gina 31)<\/i><\/p>\n<p><i>La sensaci\u00f3n se hizo m\u00e1s urgente cuando revis\u00e9 los diarios de viaje. Parad\u00f3jicamente, no era ya capaz de controlar mi voluntad, pues \u00e9sta s\u00f3lo deseaba acudir a ella. Entonces me dediqu\u00e9 a completarla, a dibujarla sobre el papel como personaje de uno de mis cuentos: qu\u00e9 le agradar\u00eda, c\u00f3mo ser\u00edan sus movimientos, qu\u00e9 clase de amigos la cercar\u00edan. Bajo qu\u00e9 horizonte. Resultaba lejano, remot\u00edsimo, como mis viajes al ulterior, y sin embargo, esa noche, en el umbrario, por un momento atisb\u00e9 su rostro\u2026<\/i><\/p>\n<p>Adoraste la escritura de Pascal Marsias por varias razones. Pero sobre todo, dir\u00e1s, amaste esa mirada compasiva, el discurso sobre lo humano que descansaba en el cuento. Aquello que parec\u00eda el relato de un hombre soberbio, tan desesperado por no encontrar esposa digna que -cual Pigmali\u00f3n- decide construirse la suya, en realidad era una grata apolog\u00eda del amor, reforzada por sus \u00faltimas l\u00edneas:<\/p>\n<p><i>Pens\u00e9 que de nada serv\u00eda crear a La Nereida. Si algo hab\u00eda que forjar era el mundo que la hiciera posible. Desde entonces cumplo con mi parte, tratando de ser un\u00a0 buen hombre que entregue a los otros la virtud que en \u00e9l se aloja.\u00a0 <\/i><\/p>\n<p>El buen amor, un bien que se merecen los mundos justos, pensaste. Te habr\u00eda gustado subrayar ese libro, en sustituci\u00f3n de un conjunto de caricias.<br \/>\nAl d\u00eda siguiente llamar\u00e1s, dijiste No ir\u00e9, No pasa nada, Es que me va a dar gripa y no quiero contagiarlos. El metro ser\u00e1 la cuna de tu deseo, el vaiv\u00e9n de un anhelo que transform\u00f3 en adorables tus gestos m\u00e1s ordinarios. El aire de la ventana abierta te llevar\u00e1 los hilos negros del pelo hasta la boca, los mojar\u00e1 con tu saliva,\u00a0 se\u00f1a cercana a un beso; tambi\u00e9n el viento, o esa r\u00e1faga extra\u00f1a, tirar\u00e1 los papeles de la se\u00f1ora aferrada al tubo. T\u00fa los recogiste, porque eres amable.<br \/>\nEl centro herv\u00eda bajo tus pasos porque tendr\u00e1s la man\u00eda de cubrirte los pies aunque la primavera ya se anunciaba con violetas y amarillos. Te percataste del cielo limpio, inspirar\u00e1s la frior del aire de marzo, sintiendo sobre ti el sereno abrazo del presente. Recorrer\u00e1s todos los estantes, entrando, saliendo despeinada y enrojecida de la calle -cuyo nombre ha cambiado-, una doncella de qu\u00e9 Donceles, un volumen, otro, otro, humedad, polvo, aserr\u00edn, tinta, cuero, papel mantequilla, tus dedos tenues tirar\u00e1n del labio inferior y dir\u00e1s \u00bfNo podr\u00eda buscar algo m\u00e1s de este autor? y tu boca de coral bocet\u00f3 duraznos en el aire cuando pronunciaste su nombre. Pero nadie lo hall\u00f3. Te abatiste. Hasta que, doblando por una esquina caliente y blanca, viste esa librer\u00eda peque\u00f1a quitar los candados, abrir su cortina oxidada. Caminar\u00e1s hacia ella sin vacilaciones, dar\u00e1s una bocanada de asombro al descubrir que la min\u00fascula puerta conduce a paredes alt\u00edsimas clausuradas por libreros descomunales, los libros como una plaga afortunada. Buscar\u00e1s en los r\u00f3tulos pegados con cinta transparente, sentir\u00e1s el pulso de las palabras treparte por el brazo. No quisiste pedir ayuda, hallarlo t\u00fa era el regalo. Y lo hiciste: dos estantes arriba viv\u00eda tu libro su vida de solitaria espera, <i>Cantos para futura nereida<\/i>. Temblaste. Pagar\u00e1s con un billete trasl\u00facido, tardar\u00e1n en darte el vuelto, pero no abriste la tapa de tela. Querr\u00e1s esperar \u00bfa qu\u00e9? No podr\u00edas decirlo, pero as\u00ed lo preferiste. Sentir\u00e1s una oleada de gratitud porque supiste que ese momento ten\u00eda una marca, como si alguien hubiera puesto un separador de plata entre dos p\u00e1ginas. Sabr\u00e1s que esa hora te trajo hasta aqu\u00ed.<br \/>\n\u00a1Nerissa! Escuchaste el aleteo de tu nombre en la calle, la voz querida y conocida, te girar\u00e1s\u2026 Ricardo, que te grit\u00f3 varias veces, y t\u00fa que nada, no hiciste caso. \u00bfConoces a Pascal Marsias?, le dices con desespero, Pues no. Lo miraste con tristeza. Y omitiste lo que hab\u00edas de omitir, pero le hablar\u00e1s de \u00e9l.<\/p>\n<p><i>La rueca del cordel dorado<\/i> (<i>p\u00e1gina 10)<\/i><\/p>\n<p><i>El hilo de las fate no gasta metal alguno<\/i><i><br \/>\n<\/i><i>lo descubr\u00ed anoche, en el umbrario<\/i><i><br \/>\n<\/i><i>hecho de aroma, camisas vueltas al rev\u00e9s<\/i><i><br \/>\n<\/i><i>Generoso hilo del cron, viajero<\/i><i><br \/>\n<\/i><i>es la Vida su destino, futura o pret\u00e9rita<\/i><i><br \/>\n<\/i><i>Vi en aquel sue\u00f1o de l\u00e1udano falso <\/i><i><br \/>\n<\/i><i>aquello que jam\u00e1s delir\u00f3 Dante<\/i><i><br \/>\n<\/i><i>pues no era el vasto infierno<\/i><i><br \/>\n<\/i><i>sino mis secretos anhelos <\/i><i><br \/>\n<\/i><i>con las entra\u00f1as expuestas<\/i><i><br \/>\n<\/i><i>La soledad de aquella casa familiar<\/i><i><br \/>\n<\/i><i>-a mitad de la noche la vela y yo-<\/i><i><br \/>\n<\/i><i>mi sexo ni\u00f1o en la laguna, los \u00e1rboles <\/i><i><br \/>\n<\/i><i>Vi a mi padre\u2026<\/i><i> <\/i><\/p>\n<p>Descubrir\u00e1s el prop\u00f3sito del poemario. Le\u00edste alguna vez que se trataba de <i>ficci\u00f3n especulativa en verso<\/i>; pero frente a \u00e9l, a las costuras deshiladas, al olor -siempre ese olor a cal y perfume polvoriento- supiste de inmediato que era un estuche, una oferta de m\u00e9todos. Por alguna raz\u00f3n recordaste esos viejos libros de brujer\u00eda (\u201cpatas de ara\u00f1a, cola de drag\u00f3n\u201d), notar\u00e1s que se apuntaban instrucciones precisas, aunque de resultados inciertos.<br \/>\nAs\u00ed, sabr\u00e1s que hubo sastres que al abrochar botones al rev\u00e9s merendaron en la casa de su infancia y muchachas que doblando calcetines atestiguaron el resurgimiento de un imperio. Igual que siempre, temiste confundir la vida con un libro, y la sola posibilidad de que todas aquellas cosas fuesen ciertas te estruj\u00f3 el pecho. \u00bfEs eso cierto?, te preguntar\u00e1s con la ingenuidad del que nunca ley\u00f3 mentiras, la mano apoyada en la frente. Mezclar\u00e1s en el aire su nombre y un suspiro hueco. Te miraste al espejo, anhelando que fuera \u00e9l quien te viera de regreso. Re\u00edste ante tales ocurrencias s\u00f3lo para no sentirte por completo loca.<br \/>\nLlegaste al \u00faltimo conjunto de versos. La pelusa delicada de tu nuca se erizar\u00e1 en gesto felino, pues un escalofr\u00edo puntual lleg\u00f3 unas l\u00edneas adelante. Eso que buscabas lo hallar\u00e1s en el \u00faltimo poema:<\/p>\n<p><i>Canto para futura nereida (p\u00e1gina 42)<\/i><\/p>\n<p><i>Dolorosa ocurrencia,<\/i><br \/>\n<i>quise ver el porvenir, fe ciega m\u00eda por el porvenir<\/i><br \/>\n<i>Vi el futuro ceniciento de mi casa<\/i><br \/>\n<i>porcelana manchada por banquetes de fango, <\/i><br \/>\n<i>Vi la calle Montealegre llena de trenes chicos<\/i><br \/>\n<i>luces incomprensibles todas.<\/i><br \/>\n<i>Y te vi a ti.<\/i><br \/>\n<i>nereida reviniente, cercana y apol\u00ednea<\/i><br \/>\n<i>Te vi moverte<\/i><br \/>\n<i>habitar el aire con bondad y gracia<\/i><br \/>\n<i>Algo que perd\u00ed llevabas en tu cuerpo<\/i><br \/>\n<i>luc\u00eda tan claro como joya prendida de tu pelo<\/i><br \/>\n<i>Alguien te llam\u00f3 Nerissa<\/i><\/p>\n<p>(Nerissa, como t\u00fa, esa tarde, y la calle, y Ricardo)<\/p>\n<p><i>y a la simple consonancia de tu nombre<\/i><br \/>\n<i>comprend\u00ed que eras t\u00fa misma lo extraviado y recobrado.<\/i><br \/>\n<i>Vuelve, futura nereida<\/i><br \/>\n<i>encuentra nuestra trama invisible<\/i><br \/>\n<i>rastro de aroma o relojes de sombra <\/i><\/p>\n<p><i>Anda sin miedo<\/i><br \/>\n<i>pues una cosa es cierta:<\/i><br \/>\n<i>el umbrario ya aguarda la hora<\/i><br \/>\n<i>de volver a cobijarnos.<\/i><\/p>\n<p>Pensaste quemar el libro igual que anta\u00f1o se quemaron los de brujer\u00eda, y revuelta entre p\u00e1nico y maravilla te esquinar\u00e1s en la cama. No hay confusi\u00f3n posible: eres t\u00fa.<br \/>\nO el libro te habl\u00f3 a ti, o estabas desquiciada.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 ceguera bendita te decantar\u00e1 por lo primero?<br \/>\nA medio vestir acudir\u00e1s a Ricardo, que dir\u00e1 Me da gusto que vengas, aunque la hora es un poco rara. Tomaste el libro inventando tonter\u00edas, Una rese\u00f1a por escribir, Debes entregarla ma\u00f1ana, Necesitas <i>ese<\/i> libro para terminarla.<br \/>\n\u00bfA d\u00f3nde ir? \u00bfCu\u00e1l es la estaci\u00f3n de la que parten todos esos trenes imposibles? Tan acostumbrada estabas a los cuentos donde hay una gran m\u00e1quina con calendarios y palancas y botones que no atinar\u00e1s el juicio. Pero ser\u00e1s astuta: te percataste de que en ello hab\u00eda menos ciencia y m\u00e1s hechicer\u00eda. Resolver\u00e1s que el lugar donde las brujas est\u00e1n a salvo es su propia casa, acudiste al refugio solicit\u00e1ndole compa\u00f1\u00eda a un gato callejero, por si las dudas.<br \/>\nRepasar\u00e1s una y otra vez las p\u00e1ginas de los vol\u00famenes escritos por Pascal Marsias, la pantalla t\u00e1ctil se manchar\u00e1 con la marca sedosa de tus huellas dactilares, pues buscar\u00e1s una y otra vez toda clase de f\u00f3rmulas (bot\u00e1nicas, matem\u00e1ticas, mec\u00e1nicas)\u00a0 para retroceder en el tiempo: ninguna manera \u00fatil se acercar\u00e1 a ti. Tocar\u00e1s el dibujo sensible de tus labios, te supiste amada a trav\u00e9s de alguna clase de intervalo. Lloraste la cruel condici\u00f3n de tu amor, tu humana insignificancia. Y a la vez cierta gratitud, cierta simpat\u00eda con todas las versiones de la vida que tomaron forma en tu huesos, tu carne, tu olor. Fue entonces cuando te suceder\u00e1 la victoria de todos los amantes: te levantaste, sorbiste las l\u00e1grimas caminando hacia el escritorio donde reposan libreta y plumilla, comenzar\u00e1s a anotar:<\/p>\n<p><i>Los bailarines tienen la clave en el movimiento de su cuerpo; los p\u00e1jaros, magnetizando el aire con su pico. \u00bfYo? No es s\u00f3lo una cuesti\u00f3n de saber el m\u00e9todo. Para descubrirlo una tiene que saber qui\u00e9n es. \u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa, Nerissa?\u00a0 <\/i><\/p>\n<p>A tu mente acuden en tropel las respuestas dadas por siglos de p\u00e1ginas y p\u00e1ginas, pero te costar\u00e1 dar una por ti misma.<\/p>\n<p><i>\u00bfQui\u00e9n soy yo? <\/i><\/p>\n<p>En el papel empez\u00f3 a deslizarse la tinta como espesa sangre negra, brillante y definitiva escribir\u00e1s:<\/p>\n<p><i>Soy Nerissa. Nado y leo. Creo en los mundos imposibles imaginados por la gente, en la verdad t\u00e1cita de los libros, la vida de las historias. Con m\u00e1s fuerza lo creo ahora que yo misma me siento parte de una. Soy Nerissa, soy la futura nereida. Y Pascal Marsias hizo posible el mundo necesario para que yo viviera. Escribo estas l\u00edneas para que las palabras y mi cuerpo conformen la m\u00e1quina precisa\u2026<\/i><\/p>\n<p>Aqu\u00ed te detendr\u00e1s, pues con el rabillo del ojo percibiste un desplazarse de algo. No notaste que todas las sombras del mundo viraron hacia el lado opuesto, pero el cosquilleo en las entra\u00f1as te har\u00e1 continuar.<\/p>\n<p><i>deseo acudir hasta \u00e9l, hacia el momento \u00fanico en que me espera. S\u00e9 que es posible porque ya ha sucedido, en alguna trama del tiempo el viaje se ha hecho, <\/i><\/p>\n<p>Tu espejo reflejar\u00e1 otras paredes, otra luz, atisbas folias inmensas y la techumbre tejida con enredaderas que desprende olores dulces, terrosos; evitaste moverte por temor a deshacer lo que fuese&#8230;<\/p>\n<p><i>porque \u00e9l, Pascal Marsias, me ha visto aparecer en el umbrario.<\/i><\/p>\n<p>Y mientras el v\u00e9rtigo del Tiempo te arroja en su corriente abismal, yo, Pascal Marsias, dejo a un lado la plumilla y el manuscrito de tu cuento, pues te veo aparecer delante m\u00edo, querida Nerissa, aqu\u00ed, en el umbrario.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento fant\u00e1stico de la mexicana Gabriela Dami\u00e1n (1979).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13280,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"Futura Nereida http:\/\/wp.me\/pjEhq-2HX","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[51,77,22,2343,185,2263,2662,1763,2333,2291,360,2046,410,2423,536,2663],"class_list":["post-10413","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-angelica-gorodischer","tag-bef","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritoras","tag-escritoras-mexicanas","tag-futura-nereida","tag-gabriela-damian","tag-george-r-r-martin","tag-literatura-de-imaginacion","tag-literatura-fantastica","tag-los-viajeros","tag-neil-gaiman","tag-three-messages-and-a-warning","tag-ursula-k-leguin","tag-world-fantasy-award"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/Gabriela_Damian_Miravete-La_tradicion_de_Judas-Bella_y_Brutal_urbe-milenio_dominical_MILIMA20140613_0104_30.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-2HX","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10413","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10413"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10413\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16955,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10413\/revisions\/16955"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13280"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10413"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10413"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10413"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}