{"id":10161,"date":"2013-05-28T11:05:05","date_gmt":"2013-05-28T16:05:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=10161"},"modified":"2025-08-18T10:46:35","modified_gmt":"2025-08-18T16:46:35","slug":"la-perla-el-ojo-las-esferas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-perla-el-ojo-las-esferas\/","title":{"rendered":"La perla, el ojo, las esferas"},"content":{"rendered":"<p>Este mes, un cuento del espa\u00f1ol <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Juan_Jacinto_Mu%C3%B1oz_Rengel\">Juan Jacinto Mu\u00f1oz Rengel<\/a> (1974). Su novela <em>El asesino hipocondr\u00edaco<\/em> (2012) y su libro de cuentos <em>De mec\u00e1nica y alquimia<\/em> (2009), por los cuales conoc\u00ed su trabajo, son ambos obras excelentes, que revelan una voz muy original y una imaginaci\u00f3n sorprendente.<br \/>\n\u00abLa perla, el ojo, las esferas\u00bb est\u00e1 tomado, con autorizaci\u00f3n de su autor, de su primer libro de cuentos: <em>88 Mill Lane<\/em> (2005).<\/p>\n<figure id=\"attachment_10162\" aria-describedby=\"caption-attachment-10162\" style=\"width: 614px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"10162\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-perla-el-ojo-las-esferas\/juanjacintomunozrengel\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/juanjacintomunozrengel.jpg\" data-orig-size=\"614,343\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Juan Jacinto Mu\u00f1oz Rengel\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Juan Jacinto Mu\u00f1oz Rengel. Fuente: blogculturalia.net&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/juanjacintomunozrengel.jpg\" class=\"size-full wp-image-10162\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/juanjacintomunozrengel.jpg\" alt=\"Juan Jacinto Mu\u00f1oz Rengel\" width=\"614\" height=\"343\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/juanjacintomunozrengel.jpg 614w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/juanjacintomunozrengel-300x167.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 614px) 100vw, 614px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-10162\" class=\"wp-caption-text\">Juan Jacinto Mu\u00f1oz Rengel. Fuente: blogculturalia.net<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>LA PERLA, EL OJO, LAS ESFERAS<br \/>\nJuan Jacinto Mu\u00f1oz Rengel<\/strong><\/p>\n<p>Una frase se me viene al recuerdo una y otra vez, creo que morir\u00e9 con ella resonando en mi huero cr\u00e1neo, o la repetir\u00e9 en la demencia de mis \u00faltimos a\u00f1os, sin que ninguno de mis allegados acierte a descifrar su verdadero significado ni su trascendencia:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No puedo soportar por m\u00e1s tiempo \u2014me dijo Steve O&#8217;Donoghue por completo desalentado\u2014 el intolerable peso de un universo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Luego a\u00f1adi\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ning\u00fan hombre, con su afecci\u00f3n moral, con su limitada comprensi\u00f3n, puede llevar tal peso a sus espaldas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014T\u00fa no lo llevas precisamente a tus espaldas \u2014intent\u00e9 bromear antes de que colgara el tel\u00e9fono, para aliviar de alguna forma su comprensible abatimiento. Dos semanas m\u00e1s tarde, mi amigo Steve O&#8217;Donoghue se suicidaba; tampoco ninguno de sus allegados, all\u00e1 en las tierras irlandesas, supo comprender por qu\u00e9.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Yo pod\u00eda hab\u00e9rselo revelado, pero con qu\u00e9 fin aplacar un dolor con otro m\u00e1s grande, insoportable, con el dolor que mat\u00f3 al pobre Steve. No lo hubieran entendido; no me hubieran cre\u00eddo. Ni yo mismo acierto todav\u00eda a comprender el sentido de toda esta c\u00f3smica broma, ni s\u00e9 por qu\u00e9 estoy relatando ahora la historia.<\/p>\n<p>La marchante de arte O Chow-Yiy es especialista en escultura brit\u00e1nica contempor\u00e1nea, pero no desprecia cualquier otra cosa que le pueda reportar dinero. En sus tejes y manejes por la ciudad, va y viene de los anticuarios de Portobello a las galer\u00edas de Kensington y Fulham, de los antros del barrio chino a los coleccionistas de Hampstead. Conoce a todo aqu\u00e9l que est\u00e9 relacionado con el mercadeo art\u00edstico en Londres, propietarios de galer\u00edas, promotores de eventos municipales, artistas de la Royal Academy, compradores ricos o modestos. Yo la conoc\u00ed de manera fortuita y nada sofisticada, no me la presentaron en ninguna exposici\u00f3n, no coincidimos en ninguna tertulia, simplemente baj\u00e9 una ma\u00f1ana aqu\u00ed a Mill Lane Gallery, a dos portales de mi casa, para curiosear y si acaso comprar algo para mi sal\u00f3n, algo simple, de colores planos, luminoso, y ella estaba all\u00ed. En cuanto me escuch\u00f3 comentarle al galerista \u2014mientras observaba una litograf\u00eda del holand\u00e9s Hans Lippershey, inventor del telescopio, puliendo unas lentes\u2014 que me apasionaba todo lo relacionado con la \u00f3ptica, O Chow-Yiy me asalt\u00f3 y me comenz\u00f3 a hablar de un magn\u00edfico microscopio del siglo XIX fabricado en el taller de Carl Zeiss, en Weimar, que ella ten\u00eda en casa. Yo era consciente de que me quer\u00eda vender aquel microscopio a toda costa, de que probablemente no era tan extraordinario como ella dec\u00eda, y que incluso era posible que ni siquiera lo tuviera, sino que s\u00f3lo sab\u00eda d\u00f3nde encontrarlo. Tambi\u00e9n era consciente de que por fervor de aficionado, por la pereza y el terrible embarazo de tener que decir que no a alguien, yo iba inevitablemente a comprarlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;O Chow-Yiy encontr\u00f3 en m\u00ed una v\u00edctima f\u00e1cil, y procur\u00f3 no perder el contacto. Con el tiempo descubrimos, porque eso pasa hasta en las grandes ciudades \u2014s\u00f3lo hace falta conversar lo suficiente\u2014, que ten\u00edamos m\u00e1s de un amigo en com\u00fan, entre ellos Steve O&#8217;Donoghue, editor de Irish Publishers &amp; Co., conocido por su excentricidad.<br \/>\nHace ahora dos a\u00f1os \u2014a veces me parecen dos d\u00edas, a veces dos d\u00e9cadas\u2014, O Chow-Yiy trajo a mi casa el collar.<br \/>\nEra un collar bastante com\u00fan, cuyo valor, cre\u00ed yo como inexperto, resid\u00eda en las perlas que lo engranaban.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Todas estas perlas son artificiales. La joya es valiosa porque perteneci\u00f3 a una rica cortesana de mediados del siglo XVI \u2014me corrigi\u00f3 O con suficiencia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No tan rica, si no pod\u00eda permitirse perlas naturales \u2014intent\u00e9 enjuiciar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPor qu\u00e9 siempre quieres opinar sin tener conocimiento? \u2014me cort\u00f3\u2014. En esa \u00e9poca la demanda de perlas era tal en toda Europa que incluso la reina Isabel de Inglaterra se ve\u00eda obligada a comprar perlas artificiales para adornar con dignidad sus vestidos. Pero nada de esto tiene que ver con la raz\u00f3n que me ha hecho traerte el collar, si me dejaras hablar\u2026 Desde que adquir\u00ed la joya, hace dos semanas, la he colgado cada noche en el tocador de mi dormitorio. Al principio cre\u00eda que era un reflejo, o una luz que entraba por alg\u00fan sitio. Pero noche tras noche he observado un diminuto juego de lucecitas que proven\u00eda del collar. Aqu\u00ed, \u00bfves? Esta perla no es igual que las dem\u00e1s. Es la \u00fanica que parece natural y est\u00e1 como velada. \u00bfVes estos remolinos plateados, esta turbulencia gris?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, lo veo\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pues emite lucecitas por la noche, imperceptibles casi.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY quieres que lo mire con alguno de mis microscopios?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, quiero que te pongas el collar y te pasees por Trafalgar Square \u2014me dijo O seria, con ese humor incisivo que nunca he llegado a entender.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Examin\u00e9 la perla en el microscopio, no en el del maestro Zeiss que le compr\u00e9 a ella, sino en un microscopio \u00f3ptico compuesto. Coloqu\u00e9 la perla sobre la platina, conect\u00e9 la fuente de luz, ajust\u00e9 el objetivo, y me acerqu\u00e9 al ocular. En efecto: a trav\u00e9s de la bruma turbia de la perla cre\u00ed percibir un titilar, mejor dicho, muchos y min\u00fasculos titilares.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY bien?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, lo cierto es que hay algo, desprende una peque\u00f1a luz. Puede ser cualquier componente mineral encerrado en el interior del n\u00e1car segregado por la ostra\u2026 Sin embargo, lo que sea est\u00e1 distribuido en pedazos tan peque\u00f1os que no los puedo ver con este microscopio. Es extra\u00f1o.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY no tienes ning\u00fan otro aparato m\u00e1s potente? \u2014me pregunt\u00f3 O contrariada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Necesitar\u00eda un microscopio electr\u00f3nico, pero\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero no lo tienes \u2014me interrumpi\u00f3, como si no comprendiera por qu\u00e9 en el mundo pod\u00edan existir posibilidades que entorpecieran sus deseos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Aunque lo tuviera \u2014dije, adivinando ya mi venganza por haber sido antes aleccionado en cuestiones anticuarias\u2014, en el microscopio electr\u00f3nico s\u00f3lo pueden examinarse objetos muy delgados, incluso una bacteria es demasiado gruesa para ser observada directamente, as\u00ed pues, para preparar muestras visibles para este microscopio se necesitar\u00edan t\u00e9cnicas especiales de cortes ultrafinos, que tendr\u00edan que realizarse en un laboratorio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Respir\u00e9 satisfecho.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPero se ver\u00eda mejor lo que hay en la perla? \u2014se interes\u00f3 O, directa a su objetivo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Hasta doscientas veces mejor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pues ll\u00e9valo a un laboratorio. Yo correr\u00e9 con los gastos. Tengo la intuici\u00f3n de que esto puede retribuirme importantes ganancias.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No recuerdo ocasi\u00f3n otra alguna en la que O Chow-Yiy se haya equivocado en cuestiones de dinero, su olfato suele ser infalible. Sin embargo aquella vez no obtuvo un penique de su inversi\u00f3n, quiz\u00e1 porque no supo c\u00f3mo hacerlo. Cuando la llam\u00e9 por tel\u00e9fono y le dije lo que vi en la muestra microsc\u00f3pica de n\u00e1car, lo que hab\u00eda en el interior de la perla, s\u00f3lo me solt\u00f3 una maldici\u00f3n en canton\u00e9s, me llam\u00f3 chiflado, y me colg\u00f3. Yo me qued\u00e9 tartamudeando a\u00fan al otro lado de la l\u00ednea, primero en ingl\u00e9s, luego en espa\u00f1ol:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014En la perla hay un universo, dentro hay un universo\u2026<\/p>\n<p>Al principio viv\u00ed mi descubrimiento con cierto j\u00fabilo: llevaba un universo en el bolsillo con toda la naturalidad, y eso me provocaba una ingenua alegr\u00eda, una infantil sensaci\u00f3n de poder. Daba vueltas a la bolita de n\u00e1car entre mis dedos, mientras tomaba caf\u00e9 en cualquier Starbucks, imaginando c\u00f3mo las galaxias y nebulosas girar\u00edan a toda velocidad, quiz\u00e1 sin realmente notarlo, sujetas a su propio sistema de gravitaci\u00f3n y a sus \u00f3rbitas definidas. Por aquel entonces, pensaba que el que hubiera all\u00ed un universo reducido era s\u00f3lo fruto de un accidente, un quiebro en la naturaleza, no mucho m\u00e1s extraordinario que el nacimiento de dos ni\u00f1os que comparten el mismo tronco y extremidades, o que un fen\u00f3meno de aurora boreal. No me tomaba en serio que aquello pudiera ser un universo completo, real, como el nuestro; m\u00e1s bien especulaba a veces que quiz\u00e1s aquello fuera un espejo infinitesimal de nuestro universo, y que lo que yo hab\u00eda descubierto era un precioso instrumento para la ciencia astron\u00f3mica del futuro, que avanzar\u00eda a pasos agigantados gracias a la ayuda de mi min\u00fasculo y esf\u00e9rico mapa celeste en tres dimensiones. No conced\u00ed ni un solo pensamiento grave al inaudito hallazgo, hasta que Steve O&#8217;Donoghue se convirti\u00f3 en parte de esta historia y se ocup\u00f3 de hacerlo \u00e9l por m\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Estaba ya casi decidido a llevar la perla al observatorio de Greenwich \u2014para que la llevaran a la Cambridge Astronomical Survey Unit, supongo\u2014, cuando Steve apareci\u00f3 en mi casa, una ma\u00f1ana de martes, sin previo aviso. Llov\u00eda, era horario de trabajo, Steve era un hombre siempre ocupado, y como editor sab\u00eda que a un escritor no le agrada que le interrumpan a media ma\u00f1ana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 es lo que ocurre? \u2014pregunt\u00e9 alarmado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Anoche estaba en una conferencia en la Tate Modern, estaba la china \u00e9sa, O loquesea, en el mismo grupo que yo. Como est\u00e1bamos medio a oscuras, mi ojo empez\u00f3 como siempre, con sus chispitas. \u00c9ste, t\u00fa sabes, el que tiene la pupila como velada. Y todo el mundo a empezar con la misma historia de siempre: el ojo te echa chispitas\u2026 Pero luego la china me dijo: exactamente igual que un collar de perlas que dej\u00e9 en casa de Juan, ve a que te vea el ojo, a lo mejor te dice que tienes dentro un ovni o algo\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Steve O&#8217;Donoghue era un irland\u00e9s enorme, de piel muy blanca pero con la cara toda llena de venitas rojas. A sus sesenta a\u00f1os, su espalda ya se encorvaba hacia adelante, y el pelo antes rubio ca\u00eda ahora cano sobre sus ojos saltones; uno de ellos, el izquierdo, ten\u00eda una pupila acuosa, de celeste desva\u00eddo, que le daba un aspecto temible. Lo vi tan excitado que le ped\u00ed que se sentara, y le serv\u00ed un whiskey en un vaso bajo con hielo. \u00c9l continuaba:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Luego me dijo: dile si lo ves que cualquier d\u00eda me paso por el collar, vaya a ser que le d\u00e9 por perd\u00e9rmelo o algo\u2026 La china \u00e9sa tiene un buen culo, pero m\u00e1s genio que los dragones de su barrio\u2026 El caso es que, dejando aparte las chorradas de las chispitas, el ojo me viene doliendo horrores desde hace unos meses, y pens\u00e9: Juan tiene un mont\u00f3n de cacharros \u00f3pticos y le fascinan esas cosas, as\u00ed que puede que s\u00ed que sea buena idea ir a que me vea este ojo que me est\u00e1 matando, porque \u00e9l no es un oftalm\u00f3logo al fin y al cabo, y yo en mi vida pienso visitar a un matasanos\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hasta entonces yo no hab\u00eda comentado a nadie mi descubrimiento, salvo, a la fuerza, a O. Cuando Steve irrumpi\u00f3 en mi sal\u00f3n cont\u00e1ndome todo aquello, un rid\u00edculo miedo a que me quitaran lo que era m\u00edo me invadi\u00f3. Luego comprend\u00ed que no era aquello por lo que hab\u00eda venido, me relaj\u00e9, e intent\u00e9 retomar la conversaci\u00f3n con normalidad:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No puedo creer que un hombre de tu edad nunca haya ido al oculista, y m\u00e1s teniendo tu\u2026 \u2014vacil\u00e9\u2014 tu pupila velada\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Ni al oculista, ni a ning\u00fan otro matasanos, qu\u00e9 demonios! S\u00ed, ll\u00e1mame hipocondr\u00edaco, alarmista, cavern\u00edcola, gallina. Posiblemente soy todo eso. \u00bfMe miras el ojo o no?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Acced\u00ed, algo divertido por la situaci\u00f3n. Acompa\u00f1\u00e9 a Steve arriba, a mi despacho. Le mir\u00e9 el ojo con varios aparatos que yo sab\u00eda que no servir\u00edan para nada, pues eran piezas m\u00e1s de coleccionista que de cient\u00edfico. Luego apagu\u00e9 la luz. Cuando, tras una capa de turbulencias, descubr\u00ed las lucecitas titilando, comprend\u00ed con pavor que all\u00ed dentro hab\u00eda otro universo encerrado.<\/p>\n<p>Vaciamos la mitad de la botella hasta llegar a las reflexiones de m\u00e1s alcance. El veterano editor Steve O&#8217;Donoghue parec\u00eda hundirse en el abismo seg\u00fan le iba relatando mi descubrimiento. La carcasa de hombre sarc\u00e1stico y fr\u00edvolo, de viejo gru\u00f1\u00f3n exc\u00e9ntrico, se perdi\u00f3 por alg\u00fan lugar de su cuerpo, y lo que qued\u00f3 postrado en mi sof\u00e1 era un individuo desconsolado, todo gravedad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfMe est\u00e1s diciendo en serio que dentro de mi pupila hay un universo entero, con sus galaxias, con sus sistemas de planetas\u2026?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014As\u00ed es, si es igual que en la perla. He visto c\u00famulos de galaxias, nebulosas, enanas rojas, nubes de polvo interestelar\u2026 Con sus \u00f3rbitas, sus juegos\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPero c\u00f3mo ha ido a parar ah\u00ed? \u00a1Ser\u00e1 un universo muy joven entonces! \u00bfC\u00f3mo puede formarse un universo en sesenta a\u00f1os? Cre\u00eda que se necesitaban billones\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Puede que si el espacio ha sido reducido millones de veces, y con \u00e9l todas las leyes de la f\u00edsica, el tiempo en esos universos tambi\u00e9n sea m\u00ednimo\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Y para ellos una eternidad\u2026 \u00bfTe das cuenta? \u00a1Ellos!\u2026 \u00a1En un universo entero tiene que haber vida! \u00a1No te digo en cada planeta, no te digo en cada galaxia, pero a\u00fan as\u00ed millones de millones de vidas dentro de mi pupila\u2026!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No veo la raz\u00f3n para tom\u00e1rselo tan a la tremenda \u2014intent\u00e9 apaciguarlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Te la dir\u00e9: no he ido al m\u00e9dico en mi vida, ahora este ojo me duele cada d\u00eda m\u00e1s, y tiene un aspecto lamentable. \u00a1Si mi ojo sufre, si queda da\u00f1ado, si yo muero, un universo entero se extingue conmigo!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Steve, no eres tan joven, en cualquier caso morir\u00e1s dentro de veinte, de treinta a\u00f1os, y t\u00fa no puedes hacer nada para evitarlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero t\u00fa lo has dicho: veinte a\u00f1os ser\u00edan para ellos billones. Y yo soy el \u00fanico responsable de todas las vidas malogradas\u2026 Uno se preocupa por las noticias de banca, por una ni\u00f1a secuestrada, porque suben los impuestos o porque un pa\u00eds entra en guerra, \u00bfy t\u00fa quieres que yo no me preocupe por el destino de todo un universo?<\/p>\n<p>El oftalm\u00f3logo le diagn\u00f3stico la p\u00e9rdida irremisible del ojo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Luego la llamada, y la voz de Steve O&#8217;Donoghue apagada al otro lado del tel\u00e9fono, como si se hubiera reducido \u00e9l tambi\u00e9n, y hubiera quedado atrapado dentro de mi aparato. No puedo soportar por m\u00e1s tiempo el intolerable peso de un universo. No puedo soportar por m\u00e1s tiempo el intolerable peso de un universo. Hasta el fin de mis d\u00edas, el eco.<\/p>\n<p>Desde que Steve se quitara la vida, su percepci\u00f3n pesimista del terrible peso de los diminutos universos me fue traspasada. Despu\u00e9s de todo, en la fin\u00edsima lasca de perla que yo hice cortar en el laboratorio, pude ver cientos de galaxias: un mundo entero cercenado. Las galaxias, de hecho, ya no aparecen en el microscopio, s\u00f3lo gris n\u00e1car, vac\u00edo, as\u00ed me lo aseguran en el laboratorio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hay otro lugar en el que convergen una y otra vez mis pensamientos. Que me haya sido dado a m\u00ed el encontrar la perla de O, y al mismo tiempo toparme con la pupila de Steve, es sin duda fruto de un excepcional azar (de otra manera, si estas esferas fueran algo com\u00fan en nuestro planeta, otros m\u00e1s h\u00e1biles y expertos que yo habr\u00edan descubierto hace d\u00e9cadas este fen\u00f3meno); pero, tambi\u00e9n sin duda alguna, ha de haber en otros rincones del mundo otras esferas u objetos semejantes, pues de lo contrario la casualidad de haber encontrado yo los dos \u00fanicos microuniversos ser\u00eda injustificable. As\u00ed es que el universo ha de tener necesariamente una forma monstruosa: una estructura contra toda nuestra l\u00f3gica humana, en la que el espacio y el tiempo son relativos o no importan, en la que lo grande es peque\u00f1o, y lo microsc\u00f3pico infinito, una estructura de espacios autocontenidos, donde cualquier forma puede contener otra millones de veces mayor. Y entonces\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces (y por suerte no le coment\u00e9 esto a Steve) es probable que alguno de los planetas, de los innumerables que orbitaban en su pupila, contuviera uno, o diez, o cien de estos objetos contra natura, y puede, s\u00f3lo puede, que alguno de esos otros universos poseyeran a su vez otros de estos objetos imposibles.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces, dado que la forma del universo es monstruosa, puede, s\u00f3lo puede, que uno de esos mundos, perdidos en el laberinto infinitesimal de submundos, sea de nuevo nuestro mundo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Yo, por si acaso, he guardado la perla en un lugar seguro, donde espero que descanse a salvo durante a\u00f1os, que pueden ser, seg\u00fan se mire, la eternidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No le dir\u00e9 a nadie d\u00f3nde la he escondido, aunque ahora est\u00e9 contando, no s\u00e9 ni por qu\u00e9, esta historia. Esta historia que ning\u00fan beneficio reportar\u00e1 porque no ser\u00e1 cre\u00edda, ni comprendida, ni en ning\u00fan caso puede traer m\u00e1s que complicaciones. Tal vez la estoy contando simplemente por aferrarme a algo, porque me abruma la sensaci\u00f3n de que en cualquier momento, quiz\u00e1s ahora mismo, quiz\u00e1s al escribir el \u00faltimo rengl\u00f3n de mi relato, alguien en alg\u00fan lugar pisar\u00e1 un guijarro, cerrar\u00e1 los ojos, pasar\u00e1 una p\u00e1gina, y desaparecer\u00e1 por completo nuestro entero universo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento del narrador espa\u00f1ol Juan Jacinto Mu\u00f1oz Rengel (1974).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13283,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"El cuento del mes en Las Historias: \"La perla, el ojo, las esferas\" de Juan Jacinto Mu\u00f1oz Rengel (@jjmunozrengel). http:\/\/wp.me\/pjEhq-2DT","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,1048,193,2627,2626,2291,360],"class_list":["post-10161","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-cuento-fantastico","tag-escritores-espanoles","tag-juan-jacinto-munoz-rengel","tag-la-perla-el-ojo-las-esferas","tag-literatura-de-imaginacion","tag-literatura-fantastica"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/juan-jacinto-munoz-rengel-02-600.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-2DT","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10161","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10161"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10161\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16898,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10161\/revisions\/16898"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13283"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10161"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10161"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10161"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}