{"id":6831,"date":"2013-07-16T21:53:25","date_gmt":"2013-07-17T02:53:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?page_id=6831"},"modified":"2017-12-11T15:36:53","modified_gmt":"2017-12-11T21:36:53","slug":"los-esclavos","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/textos\/los-esclavos\/","title":{"rendered":"Los esclavos"},"content":{"rendered":"<h1>LOS ESCLAVOS<\/h1>\n<h3>Novela. M\u00e9xico, Almad\u00eda, 2009<\/h3>\n<p><em>La primera novela de Alberto Chimal, <\/em>Los esclavos<em>, fue publicada en 2009 por la editorial Almad\u00eda y ha gozado de una muy buena recepci\u00f3n de cr\u00edtica y p\u00fablico. Su argumento se aleja de las narraciones de corte fant\u00e1stico que hasta aquel momento representaban casi la totalidad del trabajo narrativo de Chimal: es la historia realista de dos parejas que han entablado relaciones \u00abextremas\u00bb de poder y obediencia, de las fantas\u00edas que rodean sus vidas y, al fin, de la forma en que la b\u00fasqueda del poder tiene su reverso en la b\u00fasqueda de la sumisi\u00f3n. Su tema central es el modo en el que, m\u00e1s que ser sujetos, muchas veces nosotros mismos nos sujetamos y renunciamos a la libertad.<br \/>\nEl siguiente fragmento corresponde a la secci\u00f3n central de las cinco que tiene el libro, y que saltan hacia adelante y hacia atr\u00e1s en el tiempo, en una estructura fragmentaria que plantea los muchos misterios de los personajes y los va resolviendo poco a poco.<\/em><\/p>\n[fusion_highlight color=\u00bb#a32222&#8243;]<strong>ADVERTENCIA<\/strong>: <em>Los esclavos<\/em> no es un texto para ni\u00f1os y contiene pasajes y vocabulario que pueden incomodar o disgustar a algunas personas.[\/fusion_highlight]\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>De la casa, como de todas las que se levantan en la barranca, sale un cable, que sube hasta alguno de los postes de luz de la avenida. Pero el de ellos se ha roto nuevamente. Si alguien entrara ahora no los ver\u00eda. Pero nadie va a entrar.<br \/>\nAfuera se oyen los sonidos de siempre a esta hora de la noche: las voces de los borrachos, el roncar de los viejos, los gritos m\u00e1s o menos distantes, las televisiones y los aparatos de sonido de quienes s\u00ed tienen electricidad, el correr del agua en el fondo de la barranca. Tambi\u00e9n se puede oler el agua, que sale de las casas y cae por hendiduras mal excavadas y segmentos de tubo. El hedor, nadie sabe por qu\u00e9, parece venir desde abajo: trepa por entre los hierbajos y las piedras, pasa por los huecos en los trozos de cart\u00f3n y de l\u00e1mina, llena todos los espacios. Los fuegos no lo queman; el viento \u2013que cada d\u00eda trae la basura de la avenida, que cada tanto deja sin techo alguna casa\u2013 no se lo lleva.<br \/>\nHace un a\u00f1o, \u00e9l mir\u00f3 por primera vez el gran agujero en la tela de alambre que cerca el predio y la rampa que parte del agujero, que se inclina bruscamente para pegarse a la ladera y convertirse en un sendero que se pierde entre las casas, seg\u00fan la mirada va descendiendo, y llega al fondo, un par de cientos de metros m\u00e1s all\u00e1 y m\u00e1s abajo, donde terminan las construcciones y comienza el cementerio.<br \/>\n\u2014\u00bfAll\u00e1 abajo no pasamos? \u2014le pregunt\u00f3 a su compa\u00f1ero.<br \/>\n\u2014No mames \u2014dijo \u00e9ste, cal\u00e1ndose la gorra\u2014. \u00bfC\u00f3mo vamos a pasar? Ellos suben su basura para all\u00e1 \u2014pero no se\u00f1al\u00f3 ning\u00fan sitio, y en cambio se ech\u00f3 a andar otra vez, empujando su bote con ruedas.<br \/>\nAhora, en el espacio estrecho y fr\u00edo entre dos casas, un perro yace, con el vientre perforado muchas veces, al borde de un charco. El agua se confunde con la sangre. Los ni\u00f1os que lo mataron lo rodean. No han soltado sus armas. Todos se esfuerzan por o\u00edr, entre el retumbar de las otras m\u00fasicas, una cumbia que alguien ha puesto a todo volumen pero en alg\u00fan lugar remoto, tal vez en un baile de verdad en alguna de las colonias circundantes.<br \/>\nHace unas horas ella pregunt\u00f3:<br \/>\n\u2014\u00bfVa a estar ocupado? \u2014su voz, como casi siempre, sonaba fatigada; daba la impresi\u00f3n de hablar dormida. Los dos cruzaban la avenida en direcci\u00f3n a la barranca. Ya pod\u00edan ver los techos acanalados de las primeras casas, asomando m\u00e1s all\u00e1 de la banqueta, y pronto ver\u00edan las otras y hasta el cementerio.<br \/>\n\u2014\u00bfQu\u00e9? \u2014respondi\u00f3 \u00e9l, llev\u00e1ndose la mano a la oreja.<br \/>\n\u2014Que si tiene algo que hacer \u2014dijo ella. Se detuvieron ante un puesto improvisado. La mujer que lo atend\u00eda preparaba el anafre para cocinar y sac\u00f3 el frasco de pl\u00e1stico en donde guardaba el aceite. El l\u00edquido, pens\u00f3 \u00e9l, no deb\u00eda de tener m\u00e1s de unos pocos d\u00edas: ya se hab\u00eda puesto gris pero todav\u00eda era transparente y apenas ten\u00eda part\u00edculas suspendidas. La mujer lo verti\u00f3 en la superficie del comal y ambos lo vieron calentarse s\u00fabitamente y empezar a bullir.<br \/>\n\u2014No \u2014dijo \u00e9l\u2014, ya por hoy ya acab\u00e9 \u2014y le mostr\u00f3 las manos vac\u00edas. Acababa de dejar su escoba junto con las otras en el almac\u00e9n. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Ella no entendi\u00f3 el gesto pero no dijo nada. \u2014\u00bfY usted? \u2014pregunt\u00f3 \u00e9l. Tuvo que repetirlo porque un par de camiones con doble remolque pasaron rugiendo junto a ellos. La mujer del comal preparaba tacos de queso y los echaba en el aceite hirviendo.<br \/>\nAhora, la mujer fr\u00ede tacos de papa en el mismo aceite: toma un poco de papa machacada de un recipiente de pl\u00e1stico, lo pone sobre la tortilla, hace el rollo y lo asegura con un palillo de madera. El aceite se ha puesto negro pero los clientes \u2013un taxista, un par de prostitutas, un vagabundo con un poco de suerte\u2013 aguardan ansiosos.<br \/>\nY \u00e9l, en el interior de la casa diminuta, no se ha quitado su overol naranja, lleno de manchas profundas. Pero ella lo abraza de todas formas, lo toma de la cara, lo besa con un gemido falso pero que no puede contener.<br \/>\nHace tiempo, \u00e9l fue hasta la esquina de ella, que est\u00e1 del otro lado de la avenida, donde empiezan los pasos a desnivel hacia la carretera y hay varias bodegas abandonadas, con las paredes cubiertas de graffiti. Los coches se estacionan de prisa, recogen a quien est\u00e9 esperando y se marchan. Ella discut\u00eda con su padrote, quien se puso a golpearla. \u00c9l esper\u00f3 hasta que el padrote terminara y se fuera, y luego se acerc\u00f3.<br \/>\n\u2014\u00bfCu\u00e1nto? \u2014pregunt\u00f3.<br \/>\n\u2014\u00bfQu\u00e9? \u2014respondi\u00f3 ella. Hab\u00eda quedado sentada en el piso.<br \/>\n\u2014\u00bfCu\u00e1nto?<br \/>\n\u2014No, ahorita no. \u00bfQu\u00e9 no ves?<br \/>\n\u00c9l se arrodill\u00f3 y la mir\u00f3 directamente a los ojos.<br \/>\n\u2014Por favor lev\u00e1ntese \u2014dijo. Ella lo hizo, con dificultad, pero \u00e9l sigui\u00f3 de rodillas.<br \/>\nMuchas veces, luego de esa primera noche, se ha vuelto a poner en la misma posici\u00f3n. Y ella, siempre que lo ve hacerlo, siente el mismo impulso.<br \/>\n\u2014No se r\u00eda \u2014le dice \u00e9l, pero no se pone de pie.<br \/>\nLuego ella supo que, antes de conocerla, se hab\u00eda arrodillado ante muchas otras personas del rumbo, y a\u00fan sigue haci\u00e9ndolo, a veces para hacer una petici\u00f3n humilde \u2013como si quisiera decir \u201cpor favor\u201d con todo el cuerpo\u2013 y otras por razones menos claras. Pero ahora, mientras siguen bes\u00e1ndose, ella no piensa en eso. Intenta concentrarse en el momento. S\u00f3lo la distraen, ocasionalmente, los chillidos de un beb\u00e9 y de su madre en una casa cercana. La madre, quien ordena una y otra vez al beb\u00e9 que se calle, tiene (como era de esperar) una voz mucho m\u00e1s potente, pero es as\u00ed hasta el punto de que en ocasiones el beb\u00e9 ya no se escucha en absoluto, y s\u00f3lo se oyen los gritos de la chica. Rara vez sucede que la televisi\u00f3n, siempre encendida (esa casa tiene una mejor instalaci\u00f3n el\u00e9ctrica, dependiente de su propio cable), se escuche m\u00e1s que las voces.<br \/>\n\u2014Est\u00e1 loco \u2014le dijo Vecky, una de sus compa\u00f1eras, luego de verlos juntos por primera vez.<br \/>\n\u2014\u00bfC\u00f3mo loco?<br \/>\n\u2014No mames, todo el tiempo anda de rodillas.<br \/>\n\u2014No es todo el tiempo.<br \/>\n\u2014Y habla solo.<br \/>\n\u2014\u00bfY qu\u00e9?<br \/>\n\u2014Bueno, mira, all\u00e1 t\u00fa. Nom\u00e1s no le empieces a hacer descuentos porque\u2026<br \/>\nNo termin\u00f3 pero tampoco dijo nada m\u00e1s: s\u00f3lo se qued\u00f3 mir\u00e1ndola.<br \/>\n\u00c9l la acaricia a ciegas, bruscamente: sus manos tropiezan y vuelven a tropezar con la carne hinchada de los costados, del vientre y el trasero, que cede a la presi\u00f3n pero no de inmediato. Su contacto siempre le hace recordar c\u00f3mo se deforman los costados de cualquier prenda que ella se ponga. Ahora toca sus senos, enormes, pesados; como siempre, el contacto le disgusta. Pero la imaginaci\u00f3n de ese con-tacto fue lo que le llam\u00f3 la atenci\u00f3n cuando la vio por primera vez, de pie en su banqueta, vestida s\u00f3lo con una falda corta, una camiseta sin mangas y zapatos negros de tac\u00f3n. No s\u00f3lo ten\u00eda el cabello recogido en una cola apretad\u00edsima, que no ocultaba nada de su cara. Adem\u00e1s, ten\u00eda las manos entrelazadas sobre la nuca y cada tanto, sin aviso, echaba los codos hacia atr\u00e1s, para que el pecho saltara hacia delante.<br \/>\n\u2014Oiga, don, \u00bfa poco todav\u00eda, a su edad\u2026? \u2014le pregunt\u00f3 ayer su jefe, quien le asigna las calles que debe barrer, lleva el control de sus asistencias y le paga cada quincena.<br \/>\n\u2014\u00bfA mi edad qu\u00e9? \u2014pregunt\u00f3 \u00e9l a su vez.<br \/>\n\u2014No se vaya a ofender. Yo, cuando\u2026, cuando tenga su edad, tambi\u00e9n quisiera todav\u00eda\u2026<br \/>\n\u2014Ah, no, pero c\u00f3mo cree, a mi edad\u2026 Uno ya est\u00e1 jodid\u00f3n.<br \/>\nEl jefe se ri\u00f3.<br \/>\n\u2014La verdad ya no se nos para nada y todo nos cuelga y damos asco. Yo s\u00e9 que apesto peor cuando no traigo el uniforme. La gente me lo dice: \u201cChale, pinche ruco, a ti te deber\u00edan llevar con todo y tu basura y quemarte o algo para que no est\u00e9s afeando la ciudad, porque a m\u00ed me ofendes. Me molestas. \u00bfMe oyes? \u00bfPuto? Me ofendes y me parece una chingadera que sigas vivo, respirando aire que yo podr\u00eda estar respirando, y si de por s\u00ed la pinche ciudad est\u00e1 del asco, t\u00fa\u2026\u201d<br \/>\nLevantaba los brazos, apretaba los dientes, daba grandes zancadas por la oficina. Otras personas se deten\u00edan a mirar.<br \/>\nA lo largo de varios a\u00f1os, luego de su llegada a la barranca, los vecinos han ido trayendo costales de arena y de escombro para reforzar los cimientos de las casas, creados primero con materiales a\u00fan m\u00e1s fr\u00e1giles, y tambi\u00e9n para aminorar la inclinaci\u00f3n de la pendiente. Hacerlo era indispensable: a ambos lados del cementerio est\u00e1n los restos, desgastados y casi irreconocibles, de muchas casas que los deslaves arrancaron o que simplemente cayeron desde donde estaban. Esta historia se la cont\u00f3 ella a \u00e9l, otra noche, mientras los dos yac\u00edan en el catre que ocupa la mitad del espacio de la casa. No le dijo si ella hab\u00eda estado entre esos primeros ocupantes de la barranca. Ahora tampoco le dice nada mientras le abre el cierre del overol, y \u00e9l, por su parte, empieza a bajarle la falda. En cambio gime una o dos veces. Cuando la falda ha ca\u00eddo al piso, \u00e9l se afana en quitarle los zapatos. Ella se deja hacer pero, en cuanto \u00e9l termina, se apresura a quitarle el overol y a tenderlo en el catre. Luego se monta en \u00e9l.<br \/>\n\u2014Qu\u00e9 bueno que al fin s\u00ed se quiso venir \u2014dice. Jam\u00e1s ha visto otro cuerpo con tantas cicatrices, tan estragado: la espalda est\u00e1 cubierta de surcos y agujeros, y el vientre, a la vez hinchado y lleno de arrugas, no es de un blanco uniforme, como ella esperaba: por el contrario, est\u00e1 cubierto de manchas pardas, grises, verdes, cuyo origen desconoce. Adem\u00e1s, el ombligo tiene una argolla de metal, par-cialmente enterrada en una floraci\u00f3n de carne pero todav\u00eda visible.<br \/>\n\u2014De hace mucho \u2014explic\u00f3 \u00e9l, la primera vez que ella lo vio desnudo\u2014. Se ve\u00eda mejor antes pero se infect\u00f3.<br \/>\nAhora, tras dar un beso a la argolla, besa tambi\u00e9n los huesos de la pelvis, que sobresalen y tensan la piel; el miembro dormido entre las piernas, bajo un bosque negro y ralo, y las cicatrices de los muslos y los talones.<br \/>\nHace algunos meses, justos despu\u00e9s de que \u00e9l decidiera mudarse del cuarto en el que viv\u00eda, los dos se emborracharon con un par de botellas, llenas y sin abrir, que \u00e9l encontr\u00f3 en su bote. Jam\u00e1s hab\u00eda hecho un hallazgo semejante y los dos creyeron que era apropiado celebrar. Como la casa ten\u00eda luz el\u00e9ctrica entonces, \u00e9l la esper\u00f3 sentado en el catre y viendo televisi\u00f3n. Cuando ella volvi\u00f3, los dos comenzaron a servirse en vasos de pl\u00e1stico: no sab\u00edan exactamente qu\u00e9 beb\u00edan, pero sab\u00eda bien \u2013probablemente era alg\u00fan licor de frutas, tal vez hasta de los hechos en casa\u2013 y pronto estaban riendo y bes\u00e1ndose. Hicieron el amor un par de veces y se quedaron dormidos hasta la ma\u00f1ana siguiente.<br \/>\nVecky lleg\u00f3 a despertarlos. \u2014\u00bfD\u00f3nde estabas? \u2014le dijo a ella\u2014. Aquel est\u00e1 bien encabronado, ten\u00edas gente esperando.<br \/>\n\u00c9l tambi\u00e9n hab\u00eda faltado a su trabajo. Mientras iba a arreglar que no lo despidieran, ella fue a recibir una paliza. Cuando se volvieron a encontrar \u00e9l la llev\u00f3 a la farmacia m\u00e1s cercana, del otro lado de los pasos a desnivel, para comprar gasas y alcohol. Luego se equivocaron de microb\u00fas para volver y, perdidos en una colonia que no conoc\u00edan, caminaron un par de kil\u00f3metros hasta llegar de nuevo a la avenida.<br \/>\nEntraron a comer en una fonda, peque\u00f1\u00edsima, que nunca hab\u00edan visto. No hab\u00eda m\u00e1s que pan y caf\u00e9. Los dos estaban a la mitad de sus tazas cuando un hombre lleg\u00f3 hasta su mesa y se sent\u00f3 con ellos.<br \/>\n\u2014\u00c9ste es un secuestro \u2014les dijo. Era calvo, no ten\u00eda cejas ni pesta\u00f1as y sus manos temblaban\u2014. Les voy a robar un poco de su tiempo porque quiero mostrarles, hacerlos part\u00edcipes de mi obra. Yo soy Abdal\u00e1 Mart\u00ednez de las Fuentes, y tengo veintisiete a\u00f1os de carrera literaria, independiente, sin depender de nadie y sin que jam\u00e1s haya registrado una sola de mis poes\u00edas, porque yo creo que el arte es de todos. Si me lo permiten les voy a leer. Traigo varias, varias copias tambi\u00e9n\u2026<br \/>\nAbri\u00f3 un portafolio que tra\u00eda y sac\u00f3 un mont\u00f3n de fotocopias unidas con un clip. Las separ\u00f3 y las fue mostrando. Eran varios juegos de poemas. \u00c9l y ella leyeron, r\u00e1pidamente, algunos t\u00edtulos.<br \/>\n\u2014\u00bfCu\u00e1l les gusta? Escojan uno. \u00bfEse? \u2014ella hab\u00eda hecho un gesto vago en direcci\u00f3n a una de las hojas\u2014 Muy bien. Se los voy a leer. Espero que lo disfruten.<br \/>\nEl se\u00f1or Mart\u00ednez ley\u00f3:<\/p>\n<blockquote><p><strong>ESCLAVO NACIDO.<\/strong><br \/>\n(PARA MA. LUISA CERVANTES)<\/p><\/blockquote>\n<p>\u2014Como pueden ver \u2014aclar\u00f3\u2014 est\u00e1 dedicado, pero la informaci\u00f3n de la dedicatoria me la reservo, porque esta reflexi\u00f3n yo considero que es universal.<br \/>\n\u2014Ah \u2014dijo ella.<br \/>\nY el se\u00f1or Mart\u00ednez volvi\u00f3 a comenzar:<\/p>\n<blockquote><p><strong>ESCLAVO NACIDO.<\/strong><br \/>\n(PARA MA. LUISA CERVANTES)<\/p>\n<p>SUJETA EL <strong>CUERPO<\/strong><br \/>\nSIEMPRE A LO QUE ORDENA EL <strong>ESP\u00cdRITU<\/strong><br \/>\nSI NO QUIERES VIVIRLO <strong>TODO<\/strong><br \/>\nSIN APROVECHAR <strong>NADA<\/strong><\/p>\n<p>MEJOR ES QUE SALGAS DE ESA VIDA<br \/>\nQUE TE TIENE ATORMENTADO AHORA<br \/>\nY VIVAS UNA NUEVA HORA TRAS HORA<br \/>\n\u00a1PARA QUE NO SEA UNA VIDA PERDIDA!<\/p>\n<p>SABIENDO QUE DE TU <strong>CREADOR<\/strong><br \/>\nERES SOLAMENTE EL <strong>ESCLAVO<\/strong><br \/>\nPERO UN <strong>ESCLAVO NACIDO<br \/>\nDE DIOS<\/strong>: \u00a1ESA CLASE ERES DE ESCLAVO!<\/p>\n<p>AS\u00cd ENTENDER\u00c1S\u2026 LA ESCENCIA<br \/>\nDE TU SER Y NO LAMENTAR\u00c1S<br \/>\nENTREGARTE AL <strong>PODER QUE ES M\u00c1S<\/strong><br \/>\nBENEVOLENTE Y M\u00c1S \u00a1VIRTUOSO!<\/p>\n<p>Y SABR\u00c1S QUE TU SER REBELDE<br \/>\n<strong>INEXPERTO<\/strong> EN LA EDAD TEMPRANA FU\u00c9<br \/>\nY QUE LA VERDADERA LIBERTAD\u2026<br \/>\n\u00a1EST\u00c1 SIEMPRE EN SEGUIRLO A <strong>\u00c9L<\/strong>!<\/p><\/blockquote>\n<p>\u2014Yo \u2014continu\u00f3 el se\u00f1or Mart\u00ednez\u2014 me llam\u00f3 Abdal\u00e1, que significa \u201csiervo de Dios\u201d, as\u00ed que este poema viene siendo como mi autobiograf\u00eda. Pero tambi\u00e9n tiene su mensaje, que est\u00e1 simbolizado en los versos de la poes\u00eda. Por ejemplo en la primera estrofa est\u00e1 en la rima, que ah\u00ed la hice m\u00e1s bien haciendo no que rimara estilo cl\u00e1sico sino que fuera de opuestas. Contradictorias. Se dieron cuenta, \u00bfno? Cuerpo y esp\u00edritu, todo y nada, son las palabras clave para entender\u2026<br \/>\nDesde entonces \u00e9l no ha vuelto a la fonda: en parte, seg\u00fan lo ha dicho, se debe a las palabras que le dijo al se\u00f1or Mart\u00ednez antes de que \u00e9ste pudiese proseguir:<br \/>\n\u2014A m\u00ed me caga la poes\u00eda.<br \/>\nEl se\u00f1or Mart\u00ednez se interrumpi\u00f3 de golpe, parpade\u00f3 varias veces y levant\u00f3 un dedo tembloroso mientras dec\u00eda:<br \/>\n\u2014No veo, se\u00f1or, la raz\u00f3n de que me hable en ese tono y enfrente de la se\u00f1orita.<br \/>\n\u2014No es se\u00f1orita.<br \/>\n\u2014De la se\u00f1ora que merece respeto \u2014dijo el se\u00f1or Mart\u00ednez.<br \/>\n\u2014Huy, s\u00ed, respeto \u2014replic\u00f3 \u00e9l, y as\u00ed durante un rato muy largo, durante el que todos los presentes escucharon la refutaci\u00f3n, cada vez m\u00e1s estridente, de todas las ideas que el se\u00f1or Mart\u00ednez se atrevi\u00f3 a formular.<br \/>\nAhora ella dice:<br \/>\n\u2014Esp\u00e9rese \u2014y se baja del catre. Camina hasta la mesa de madera, tomada de un tiradero, en cuyo extremo est\u00e1 la parrilla el\u00e9ctrica. Bajo el otro extremo hay una caja y ella se inclina para levantarla. Al hacerlo se golpea con el borde de la mesa pero no dice nada.<br \/>\nS\u00f3lo hay una casa m\u00e1s abajo que la de ellos, m\u00e1s cerca del cementerio. Y en su interior, justo en este instante \u2013por un azar del que ninguno de los dos se va a enterar\u2013, varias manos levantan del piso de tierra un envoltorio, muy pesado, hecho de cobijas a medio pudrirse. Un estertor sale del envoltorio pero nadie lo escucha.<br \/>\n\u00c9l tampoco sabe que ella ha vuelto muchas veces a comer a la fonda y, si bien no se ha encontrado nuevamente con el se\u00f1or Mart\u00ednez, en cambio se ha vuelto amiga de la cocinera, quien desde el primer d\u00eda se empe\u00f1\u00f3 en hablarle. La cocinera est\u00e1 afiliada a alg\u00fan culto que exige de sus fieles el buscar constantemente nuevos adeptos, y cumple con esa obligaci\u00f3n; no ha logrado que ella acepte acompa-\u00f1arla a su templo pero tampoco se ha rendido, y hoy \u2013dado que conoce ya algunos detalles del pasado de ella\u2013 intent\u00f3 una nueva estrategia: hacerle ver que su vida es terrible y que merece algo mejor.<br \/>\n\u2014<em>Alguien<\/em> mejor \u2014subray\u00f3\u2014, alguien que de veras la quiera.<br \/>\n\u2014Yo soy un culo \u2014le contest\u00f3 ella\u2014 y \u00e9l es una verga. Es muy simple. \u00bfPor qu\u00e9 la gente no lo entiende?<\/p>\n<p><em>\u00a9 Alberto Chimal, M\u00e9xico, 2009<\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-2449 aligncenter\" title=\"Portada de Los esclavos\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/02\/los-esclavos-portada.gif\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"541\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LOS ESCLAVOS Novela. M\u00e9xico, Almad\u00eda, 2009 La primera novela de Alberto Chimal, Los esclavos, fue publicada en 2009 por la editorial Almad\u00eda y ha gozado de una muy buena recepci\u00f3n de cr\u00edtica y p\u00fablico. Su argumento se aleja de las narraciones de corte fant\u00e1stico que hasta aquel momento representaban casi la totalidad del trabajo narrativo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9119,"parent":6609,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","template":"","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"class_list":["post-6831","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/PjEhq-1Mb","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/6831","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6831"}],"version-history":[{"count":21,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/6831\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14265,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/6831\/revisions\/14265"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/6609"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9119"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6831"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}