{"id":4566,"date":"2009-12-10T09:58:53","date_gmt":"2009-12-10T15:58:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?page_id=4566"},"modified":"2016-10-26T10:18:41","modified_gmt":"2016-10-26T15:18:41","slug":"la-pasion-segun-la-sombra","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/textos\/la-pasion-segun-la-sombra\/","title":{"rendered":"La Pasi\u00f3n seg\u00fan la Sombra"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Este cuento proviene de <\/em>Grey <em>(2006). Ambientado en una de tantas representaciones de la Pasi\u00f3n en el poniente de la ciudad de M\u00e9xico, durante la Semana Santa, es uno de los m\u00e1s extensos de aquel libro y, seg\u00fan su autor, de los mejores que ha escrito. (Una pista sobre su significado: los textos en may\u00fasculas provienen de diversas obras del teatro universal.)<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esta versi\u00f3n rectifica un par de erratas tipogr\u00e1ficas de la versi\u00f3n impresa.<\/em><\/strong><\/p>\n<div align=center><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/grey.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"4488\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/textos\/grey-2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/grey.jpg\" data-orig-size=\"552,824\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Grey\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/grey.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/grey-200x300.jpg\" alt=\"grey\" title=\"grey\" width=\"200\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-4488\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/grey-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/grey.jpg 552w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a><\/div>\n<p>El Jueves por la ma\u00f1ana, mientras terminaban los preparativos de la plaza, en la televisi\u00f3n se transmiti\u00f3 un reportaje: las im\u00e1genes de todas las iglesias eran cubiertas de tela p\u00farpura. De igual modo fueron clausurados los nichos y ocultos los retablos, y los altares quedaron cerrados, lejos de las miradas, por grandes telones que colgaban de lo alto. Pocos los vieron, pero aguardaban la tarde: el comienzo de la funci\u00f3n.<br \/>\n<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Meses despu\u00e9s, el Juan hablar\u00e1 de la sombra: la cara que se asomaba desde qui\u00e9n sabe d\u00f3nde.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cuando los del comit\u00e9 \u2014dir\u00e1\u2014 vieron que s\u00ed sab\u00eda de teatro, que hab\u00eda hecho mis cinco semestres en la universidad\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Le permitieron dirigir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, qu\u00e9 dirigir. Se cagaron de risa. Con perd\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfC\u00f3mo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pues es que eso, la verdad, no es teatro. Se ponen los templetes, la gente se viste de \u00e9poca, pero mire: para empezar, todo el mundo habla con micr\u00f3fono, porque si no la gente no oye nada porque todo es a campo abierto. Y luego, de todas maneras, la gente no oye. Le vale. Ya se sabe lo que est\u00e1 viendo\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfNo oye?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Me consta que no oye \u2014dir\u00e1 el Juan, con una sonrisa diminuta y los ojos muy abiertos, y habr\u00e1 un momento de silencio\u2014. Otra raz\u00f3n por la que no es teatro es que todos somos aficionados: el Santiago es contador, la Magdalena es afanadora\u2026 Y adem\u00e1s de que somos aficionados, pues somos gente que no tiene que saber nada ni aprender nada, o sea, de teatro, para entrarle. Y todos trabajamos, as\u00ed que a qu\u00e9 horas: nadie se podr\u00eda quedar ni una tarde completa a entrenar, a hacer ejercicios, trabajo de mesa, \u00bfsabe qu\u00e9 es el trabajo de mesa?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Y de veras, todo eso vale\u2026, vale madres. Lo que importa es el ritual. Cuando viene lo de la cruz hacia el calvario es una procesi\u00f3n como de cien cruces, porque hay una de cada capilla, de cada cofrad\u00eda, de la gente que se apunta\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero usted fue director de\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Mire, ya me estaban diciendo que me iban a quitar hasta de hacer al Juan porque yo ten\u00eda que recordar que todo esto era una celebraci\u00f3n de la fe, y una labor de amor, y que seguro ya iba a querer hasta cobrar por el papel, pero de pronto el padrecito que dizque dirig\u00eda, y que m\u00e1s bien nom\u00e1s repart\u00eda las copias del libreto y medio ve\u00eda que nadie las perdiera, \u00e9l dijo no, no seamos injustos, creo que este joven es una persona decente y religiosa y adem\u00e1s tiene una ilusi\u00f3n, no hay que cort\u00e1rsela de cuajo\u2026 As\u00ed dijo. Y que yo lo podr\u00eda apoyar y as\u00ed \u00e9l tendr\u00eda tiempo para\u2026, algo, no me acuerdo qu\u00e9. As\u00ed que en realidad yo era \u201casistente de direcci\u00f3n\u201d, pero al padre nunca lo volv\u00ed a ver y por eso m\u00e1s o menos pude hacer un poquitito de lo que yo quer\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY qu\u00e9 quer\u00eda?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Al menos con el Jes\u00fas, porque el compromiso de \u00e9l era m\u00e1s en serio y se dio un poco m\u00e1s de tiempo: hicimos respiraci\u00f3n, un poquito de an\u00e1lisis\u2026 \u00bfC\u00f3mo? Ah, yo ten\u00eda la ilusi\u00f3n de\u2026 Uno es medio idealista, medio pendejo, pues. Quer\u00eda proponer ejercicios, los t\u00edpicos del libro de Stanislavski o a lo mejor hasta los de Grotowski\u2026 Quer\u00eda que saliera algo\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY todos se aprendieron los parlamentos?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Otra vez el Juan guardar\u00e1 silencio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Los repas\u00e9 varias veces con cada uno. Al menos eso s\u00ed lo pude hacer. Una vez hasta pudimos hacer ensayo en fr\u00edo, puro di\u00e1logo. Ya un par de d\u00edas antes nos los sab\u00edamos perfecto.<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y algo debi\u00f3 pasar, entonces, a las siete u ocho del jueves, en medio de la \u00daltima Cena, ante la mesa y los ojos de todos, pues justo cuando deb\u00eda anunciar su futuro doloroso, la traici\u00f3n de uno y la negaci\u00f3n del otro, el Jes\u00fas se acerc\u00f3 al micr\u00f3fono que el Juan le sosten\u00eda; mir\u00f3 a los espectadores, miles de pie ante ellos en la plaza, trepados en postes y subidos a los techos de las casas, apretujados en su verbena enorme, numerosa hasta donde alcanzaba la vista, y abri\u00f3 la boca y en vez de su voz desnutrida de costumbre sali\u00f3 otra, m\u00e1s profunda y m\u00e1s rica, y lo que dijo fue:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014SER O NO SER: \u00c9STA ES LA CUESTI\u00d3N: SI ES M\u00c1S NOBLE SUFRIR EN EL \u00c1NIMO LOS TIROS Y FLECHAZOS DE LA INSULTANTE FORTUNA, O ALZARSE EN ARMAS CONTRA UN MAR DE AGITACIONES Y, ENFRENT\u00c1NDOSE CON ELLAS, ACABARLAS: MORIR, DORMIR NADA M\u00c1S Y, CON UN SUE\u00d1O, DECIR QUE ACABAMOS EL SUFRIMIENTO DEL CORAZ\u00d3N Y LOS MIL GOLPES NATURALES QUE SON HERENCIA DE LA CARNE&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Todos en el escenario se quedaron perplejos, pero lo peor fue cuando el Judas, quien deb\u00eda preguntar su pregunta para poder irse a hacer su maldad, habl\u00f3 tambi\u00e9n y dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014TODO LO PERECEDERO NO ES M\u00c1S QUE FIGURA. AQU\u00cd LO INACCESIBLE ES HECHO, AQU\u00cd SE REALIZA LO INEFABLE. LO ETERNO-FEMENINO NOS ATRAE HACIA LO ALTO.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La voz era de bajo, retumbante, y la dicci\u00f3n mucho mejor que la habitual del Judas, quien ten\u00eda serios problemas con los diptongos y las erres. Por un minuto entero, nadie dijo nada. El Juan, a los treinta segundos, se descubri\u00f3 fascinado por un hombre gordo que lo miraba directamente, desde lejos, mientras se met\u00eda una pluma por una ventana de la nariz, pero tard\u00f3 el otro medio minuto en recomponerse y advertir que ninguno de los dem\u00e1s ap\u00f3stoles empezaba con las preguntas <em>ad libitum<\/em> que deb\u00edan hacer. Entonces decidi\u00f3 que no pod\u00eda permitir que la obra se retrasara m\u00e1s, se acerc\u00f3 el micr\u00f3fono y: \u2014\u00bfQU\u00c9 ES ESTO? \u00bfQU\u00c9 TRISTES VOCES, CON CL\u00c1USULAS CONCERTADAS, PARECE QUE CONTRADICEN LO QUE LAS OTRAS CANTABAN? \u2014dijo, y no lo pudo creer, y todav\u00eda agreg\u00f3: \u2014PUES CUANDO FORMAN SUS LUCES COMPETENCIAS SOBERANAS \u2014y se puso p\u00e1lido, y luego rojo, pero continu\u00f3\u2014, SIN QUEDAR UNA VENCIDA, QUEDAN VICTORIOSAS AMBAS&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Judas, que llevaba ya algunos a\u00f1os traicionando y vendiendo al Salvador, tuvo m\u00e1s entereza: se levant\u00f3, puso cara de malo y se fue. Jes\u00fas parti\u00f3 el pan y sirvi\u00f3 el vino en silencio, y luego el t\u00e9cnico apag\u00f3 los reflectores de golpe.<br \/>\n<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Yo me sent\u00ed aliviado \u2014dir\u00e1 el Juan.<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sin embargo, m\u00e1s tarde, en el Huerto de los Olivos (en realidad unos pocos \u00e1rboles de cart\u00f3n, con varios a\u00f1os de uso, encorvados y m\u00e1s bien grises y negros que caf\u00e9s o verdes), el Jes\u00fas deb\u00eda sentir miedo, y vacilar, y luego saberse fortalecido en la trist\u00edsima resoluci\u00f3n, y dijo: \u2014PIDO A LOS DIOSES QUE ME LIBREN DE ESTE PENOSO TRABAJO, DE ESTA GUARDIA SIN FIN QUE ESTOY HACIENDO EN LO ALTO DEL PALACIO DE LOS ATRIDAS, TODO EL A\u00d1O ALERTA COMO UN PERRO, CONTEMPLANDO LAS VARIAS CONSTELACIONES DE LOS ASTROS DE LA NOCHE&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014HAR\u00c9 QUE ME EXPLIQUEN FILOSOF\u00cdAS ARCANAS Y ME CUENTEN LOS SECRETOS DE LOS REYES EXTRANJEROS \u2014replic\u00f3 el Judas, entrando de pronto, y le dio el beso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014EN ESTO VEO, MELIBEA, LA GRANDEZA DE DIOS \u2014dijo a su vez el Jes\u00fas, mirando hacia abajo como si quisiera ver el movimiento de su propia boca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014BUENO, DECLARAMOS QUE EL TRUCO DEL ANARQUISTA, CON EMBUSTES INCLUIDOS, NO SE LO CONTAMOS A MEDIANOCHE, SINO A LAS OCHO DE LA TARDE \u2014intervino desde lejos, y con tal potencia que no le hizo falta micr\u00f3fono para que muchos lo oyeran, un romano que no tendr\u00eda que haber dicho nada pero estaba muy asustado, y a quien justo en ese momento se le cay\u00f3 del yelmo la cabeza de escoba que hac\u00eda de penacho.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014LA CULPA ES DE TU MARIDO \u2014grit\u00f3 el Juan, aunque hab\u00eda deseado gritar algo muy distinto, y al entender lo que hab\u00eda dicho se puso a mover los brazos para arriba y para abajo, a patear el suelo, a poner cara de miedo indescriptible (nunca le sali\u00f3 mejor) mientras segu\u00eda: \u2014\u00bfLO OYES? ME DEJAR\u00cdA CORTAR LAS MANOS. NI SU PADRE, NI SU ABUELO, NI SU BISABUELO, SE PORTARON COMO HOMBRES DE CASTA \u2014y entonces fue el Jes\u00fas quien tuvo el \u00e1nimo debido, porque se le acerc\u00f3, le puso la mano sobre la boca y fingi\u00f3 curarle la oreja, aunque el extra que deb\u00eda ser el Malco estaba ah\u00ed junto. El Pedro, por lo dem\u00e1s, apenas acababa de levantarse y cuando vio lo que pasaba se sali\u00f3 de su papel (era el m\u00e1s desobligado del grupo) y pregunt\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQUI\u00c9N MAT\u00d3 AL COMENDADOR?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sin hablar, con tanta seriedad como les fue posible, los romanos arrestaron al Jes\u00fas, el An\u00e1s y el Caif\u00e1s pagaron las monedas y lo sacaron del escenario. De nuevo se apagaron las luces y, terminada la funci\u00f3n del d\u00eda, la gente comenz\u00f3 a dispersarse, revelando poco a poco la presencia de varios contenedores de desperdicios, rebosantes desde las primeras horas de la ma\u00f1ana, y una alfombra de basura sobre el piso. Se fueron despacio: por m\u00e1s de una hora, carritos con elotes hervidos, atole, refrescos y hot cakes pudieron seguirlos y mezclarse con ellos en el camino hacia las paradas de los camiones y la estaci\u00f3n del metro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Juan se qued\u00f3 largo rato sentado en un rinc\u00f3n, evitando mirar a sus compa\u00f1eros; cuando vio que todos se hab\u00edan ido, baj\u00f3 del escenario, empez\u00f3 a rodearlo para llegar al peque\u00f1o vestidor, y oy\u00f3 un grito:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Oye, esto\u2026, Juan, c\u00f3mo te llamas, <em>Juan<\/em>!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se qued\u00f3 inm\u00f3vil. De pronto tuvo miedo, pero se dej\u00f3 alcanzar: era uno de los padres del comit\u00e9. \u2014Esp\u00e9rate, no corras\u2026 Muy bien, \u00bfno? \u00bfNo es hermoso cuando se siente as\u00ed el fervor? El padre Rocha\u2026, y t\u00fa, claro\u2026 Buen trabajo, \u00bfeh? Ahora a dormir y a descansar, \u00bfsale y vale? Muy bien \u2014y le dio una palmada en el hombro, y se fue por su lado, hacia una capilla cercana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Juan pens\u00f3, por vez primera, en la sombra, y de pronto crey\u00f3 verla, a pocos metros, oculta a medias bajo el toldo de un local clausurado: ten\u00eda un manto largo, ojos brillantes, facciones que pod\u00edan ser las de cualquiera y las de nadie. Se figur\u00f3 que sonre\u00eda y, tambi\u00e9n, que sus manos, grandes y \u00e1speras, se alzaban para aplaudir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014MILORD LEICESTER Y EL GRAN TESORERO \u2014prob\u00f3 a decir, y no quiso continuar\u2014. ACERCAOS, DUNOIS. RECONOCED QUE EL ARDOR DE UNA NOBLE C\u00d3LERA OS ARRASTR\u00d3 DEMASIADO LEJOS \u2014y se mordi\u00f3 la mano, con tal fuerza que temi\u00f3 lastimarse, y entonces prob\u00f3 una tercera vez: \u2014Y CUANDO HAY\u00c1IS FRANQUEADO FELIZMENTE EL CAMINO DEL TERROR, SI LA MONTA\u00d1A NO LANZA CONTRA VOS LOS TORBELLINOS DESDE LO ALTO DE LOS PICOS HELADOS \u2014y las palabras, pens\u00f3, no eran s\u00f3lo ajenas, sino tambi\u00e9n como rel\u00e1mpagos, como pies descalzos sobre brasas, como voces en otro idioma, de otra gente, que s\u00f3lo por casualidad sonaban a algo que pod\u00eda entenderse.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014EN ESTA TIERRA DE S\u00cdSIFO \u2014se quej\u00f3, ya en el vestidor, el Malco, quien estaba resentido porque le hab\u00edan quitado su momento\u2014 INSTITUIREMOS UNA FIESTA Y CEREMONIAS SOLEMNES PARA EL FUTURO, EN EXPIACI\u00d3N DE TAN IMP\u00cdA MATANZA \u2014luego entendi\u00f3 sus palabras y call\u00f3. Nadie m\u00e1s dijo nada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Como todos los a\u00f1os \u2014dijeron los televisores\u2014, un estimado de dos millones de personas vendr\u00e1 entre hoy y ma\u00f1ana a ver al menos una parte de esta representaci\u00f3n de la pasi\u00f3n de Cristo, con la que llega a su punto culminante la Semana Santa y que se lleva a cabo por vecinos de la misma colonia, que ensayan durante muchos meses en una demostraci\u00f3n de fe sencilla y popular para actuar en las faldas del cerro de \u2014y luego el comentarista no se refiri\u00f3 a la conclusi\u00f3n un poco abrupta de la jornada de aquel d\u00eda, pues le faltaba hablar de una aparici\u00f3n milagrosa de la Virgen Mar\u00eda en las manchas de humedad de unos ba\u00f1os p\u00fablicos del norte de la ciudad, de cu\u00e1n devotas y creyentes eran las estrellas de las telenovelas transmitidas por aquella estaci\u00f3n, de qu\u00e9 importantes reflexiones propon\u00edan los prelados de la iglesia para aquel d\u00eda, etc\u00e9tera.<br \/>\n<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cuando llegu\u00e9 aqu\u00ed mi mujer y mis hijos ya estaban dormidos\u2026 y cuando me levanto al otro d\u00eda que abro la boca y puta, que me sale un soliloquio de Ben Jonson\u2026 No le hab\u00eda dicho que era casado, \u00bfverdad\u2026? O sea, yo, no Ben Jonson\u2026 \u00bfS\u00ed sabe qui\u00e9n fue\u2026?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed s\u00e9. Me estaba contando\u2026<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Viernes, hacia las once, el Pedro y los extras que iban a actuar en la escena de la negaci\u00f3n se rehusaron a salir. Nadie se inquiet\u00f3 mayormente. Luego el Judas fue y se colg\u00f3 de su poste, como era la costumbre, sin decir una palabra.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero m\u00e1s tarde, en el momento de la primera visita del Jes\u00fas preso, el Pilatos vio que, como cada a\u00f1o, hab\u00eda m\u00e1s gente que el d\u00eda anterior ante el escenario \u2013porque el Viernes siempre hay m\u00e1s gente\u2013 y todos ven\u00edan con ropa ligera, gorras de tela y de cart\u00f3n, lentes oscuros para el sol, vasos de refresco tibio y conos de helado que se les escurr\u00eda entre los dedos. Y el Juan y todos los dem\u00e1s tambi\u00e9n lo vieron, y se dieron cuenta de que la escena no podr\u00eda ni cancelarse ni alterarse, y a pesar de todo el Pilatos se demoraba en comenzar su parte, miraba para un lado y para el otro, se estrujaba las manos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero al fin hizo ver que se sorprend\u00eda de ver ante s\u00ed a aquel pobre diablo, tan maltratado, y habl\u00f3 con una hermosa voz de bar\u00edtono y (leve) acento franc\u00e9s: \u2014\u00bfPORQUE ALUMBRA TU LUZ TAN NEGROS CR\u00cdMENES, PUEDES VER SIN HORROR TALES SUCESOS?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014CUANDO YO LE GRITO A NICOLASA: \u201cTR\u00c1EME LAS ZAPATILLAS\u201d O \u201cDAME EL GORRO DE DORMIR\u201d, \u00bfESTOY HABLANDO EN PROSA? \u2014pregunt\u00f3 luego el Herodes, y su voz era de contratenor, e hizo (con un vigor nacido de la desesperaci\u00f3n) un gesto con la mano izquierda que significaba: \u201cnada deseo saber de este enojoso asunto\u201d.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014EL HOMBRE M\u00c1S PODEROSO DEL MUNDO ES EL QUE EST\u00c1 M\u00c1S SOLO \u2014se resign\u00f3 el Pilatos, y entreg\u00f3 el micr\u00f3fono, y le pasaron la bandeja de pl\u00e1stico, para que se lavara las manos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y la gente que observaba, o se aprestaba a participar en la procesi\u00f3n de las cruces, no sab\u00eda (pues eso iba a pasar s\u00f3lo hasta mayo o junio) que el Juan seguir\u00eda aun en mayo o junio, o tal vez hasta en julio, sintiendo una secreta exultaci\u00f3n, una alegr\u00eda sorda pero a la vez c\u00e1lida y potente, cada vez que abriera la boca ante su esposa, ante sus hijos o sus amigos o en alguno de sus trabajos, porque nunca m\u00e1s luego de aquella puesta volver\u00eda a decir algo distinto de sus propias palabras, sus saludos y despedidas, sus interjecciones y voces imprecisas o intrascendentes\u2026<br \/>\n<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Habl\u00e9 cosas de gente \u2014dir\u00e1\u2014 que yo no hab\u00eda le\u00eddo nunca, y ya no digamos los dem\u00e1s. Usted disculpar\u00e1 lo mam\u00f3n pero\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, s\u00ed, usted estudi\u00f3 teatro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, no, le iba a decir que\u2026 \u00bfSe acuerda de la sombra, lo que le dije, que ese d\u00eda de veras hab\u00eda una sombra?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfC\u00f3mo \u201cuna sombra\u201d?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No en el aire, ni nada, no s\u00e9 si me entiende\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Seg\u00fan todos los dem\u00e1s, y perd\u00f3neme que se lo diga, fue una representaci\u00f3n como cualquier otra, como la de todos los a\u00f1os. Nadie vio nada, nadie\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Los dem\u00e1s est\u00e1n espantados. O sea, los actores.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfDe qu\u00e9?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Para empezar de que los quieran meter al psiqui\u00e1trico, hacerles un exorcismo\u2026 Y de la dem\u00e1s gente, pues, \u00bfusted nunca ha pensado que hay cosas demasiado raras\u2026?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 tanto es \u201cdemasiado\u201d?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, no, o sea, demasiado raras para que uno se acuerde. Que no las registra, que dice ah, chingado, pas\u00f3, pero \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3?<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El p\u00fablico se encarg\u00f3 de contar los latigazos dados al Jes\u00fas, por lo que el Pilatos pudo mantenerse el silencio. Pero no bien el Jes\u00fas estuvo coronado de espinas, los extras que hac\u00edan de pueblo jud\u00edo se burlaron de \u00e9l diciendo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00a1VETE AL DIABLO CON ESTE MALDITO TABIQUE!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1PARECES PENSAR QUE CADA T\u00cdA DEBE SER EXACTAMENTE COMO TU T\u00cdA!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1AY, AY, QU\u00c9 MISERIA SER SABIO CUANDO NADA SE GANA CON SERLO!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1T\u00da ERES DE LOS KSHATRYAS, ESA CASTA ARROGANTE QUE DETESTO!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1AHORA RESULTA QUE HA ESCRITO UNA GRAN OBRA! \u00a1VAYA CON EL NI\u00d1O! \u2014coment\u00f3 el Barrab\u00e1s, mientras se retiraba; en realidad no tendr\u00eda que haber dicho nada, y alguien deber\u00eda haberlo reprendido severamente, pero el Juan ya no estaba para detalles y el padre Rocha se encontraba llenando incensarios, o ayudando a ordenar las filas de quienes cargar\u00edan las figuras de santos, o haciendo cualquier otra cosa\u2014 AS\u00cd, PUES, HA ORGANIZADO ESTE ESPECT\u00c1CULO Y NOS HA PERFUMADO CON AZUFRE NO PARA BROMEAR, SINO PARA HACERNOS UNA DEMOSTRACI\u00d3N&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En este momento, ya condenado el Jes\u00fas a la muerte, la puesta se quebr\u00f3, como cada a\u00f1o. Todos se acomodaron para desfilar en el orden prescrito de la procesi\u00f3n, con los sacerdotes y un cristo muy venerado al frente, luego una guardia de romanos a caballo, luego el Jes\u00fas, m\u00e1s romanos, los figurantes y el Juan y la Mar\u00eda y los ap\u00f3stoles y hasta el Pilatos y el Herodes, con algo de inexactitud pero qu\u00e9 m\u00e1s daba, y luego otras im\u00e1genes de las iglesias, algunas cofrad\u00edas de flagelantes o encapuchados, los notables de cada templo y cada barrio, unas cuantas elegidas para vestir de blanco con la Magdalena, y al final una ambulancia y un contingente de carros de fritangas y paletas heladas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ahora comienza el viacrucis, el momento solemne del ascenso penoso por la v\u00eda dolorosa \u2014dijo un comentarista en la televisi\u00f3n.<br \/>\n<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Y que yo no me formo \u2014dir\u00e1 el Juan.<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La gente se qued\u00f3 los flancos, dos largas filas sobre las banquetas de la calle empedrada que sub\u00eda la escasa pendiente del cerro. Muchos intentaban refrescarse con ventiladores de pilas o abanic\u00e1ndose con peri\u00f3dicos. Todos tomaban fotos o video o rezaban, porque en varios puntos de la procesi\u00f3n hab\u00eda voces que dirig\u00edan un rosario. El Juan se escabull\u00f3 y se qued\u00f3 de pie, medio escondido entre un microb\u00fas viejo y una familia numerosa, y quiso hacer una prueba: se propuso firmemente decir una trivialidad, algo como \u201cEl boleto del metro cuesta dos pesos\u201d, \u201cMi carrera era licenciado en literatura dram\u00e1tica y teatro\u201d, \u201cMi mam\u00e1 se llama Fernanda\u201d, \u201cAnita lava la tina\u201d\u2026 Se decidi\u00f3 por algo a\u00fan m\u00e1s simple: \u201cNoem\u00ed\u201d, el nombre de su esposa. Respir\u00f3 hondo, pens\u00f3 en la palabra, abri\u00f3 y cerr\u00f3 varias veces la boca, sin hablar, ensayando los movimientos de cada vocal y cada consonante. Hizo varias veces, cada vez m\u00e1s alto, el sonido aislado de la <em>n<\/em>. Se esforz\u00f3 como nunca en las clases, en los calentamientos antes de un ensayo: resoplaba, echaba la barbilla hacia delante, frunc\u00eda los labios, ense\u00f1aba las enc\u00edas y los dientes\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y al fin cerr\u00f3 la boca, tom\u00f3 impulso y tom\u00f3 aire, y dobl\u00f3 las piernas y apret\u00f3 los pu\u00f1os, los dientes y el esf\u00ednter y dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u2026 NACE EL PEZ, QUE NO RESPIRA, ABORTO DE OVAS Y LAMAS, Y APENAS, BAJEL DE ESCAMAS, SOBRE LAS ONDAS SE MIRA, CUANDO A TODAS PARTES GIRA, MIDIENDO LA INMENSIDAD DE TANTA CAPACIDAD COMO LE DA EL CENTRO FR\u00cdO: \u00bfY YO, CON M\u00c1S ALBEDR\u00cdO, TENGO MENOS LIBERTAD?<br \/>\n<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Y yo dije, \u201ccarajo\u201d, o bueno, lo pens\u00e9: \u201ccarajo\u201d.<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los de la familia voltearon a verlo, o m\u00e1s precisamente (como not\u00f3 el Juan) a ver su traje de ap\u00f3stol, de sat\u00edn azul y blanco. Pero \u00e9l se sinti\u00f3 m\u00e1s atra\u00eddo por el gent\u00edo al otro lado de la calle y m\u00e1s lejos. Le pareci\u00f3 que nunca antes los hab\u00eda visto: hombres y mujeres y ni\u00f1os de cabellos negros o entrecanos o pintados de rubio, casi todos entrados en carnes, sudorosos y vestidos con ropas descoloridas y gastadas. El Juan pens\u00f3 que era uno de ellos: que siempre hab\u00eda vivido en aquel rumbo de la ciudad, que rara vez se hab\u00eda perdido una Pasi\u00f3n, que cre\u00eda en Dios e iba a misa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Oye.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero ahora se sent\u00eda como si acabara de llegar de alg\u00fan sitio distante\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfT\u00fa no est\u00e1s en la procesi\u00f3n?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tal vez bastaba con que los actores se movieran como deb\u00edan, es decir como en la Biblia o, en el peor de los casos, como en las pel\u00edculas; tal vez el grueso del p\u00fablico realmente no pod\u00eda o\u00edr, ni con los micr\u00f3fonos y el equipo de sonido, nada de cuanto se dec\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014G\u00fcey, t\u00fa haces a san Juan, \u00bfverdad?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los mir\u00f3 el Juan, mientras la procesi\u00f3n se pon\u00eda al fin en movimiento y se alejaba un poco, y los vio mover poco a poco las cabezas, todos a una, como girasoles, tras la cruz que el pobre tipo (en la vida real estudiaba computaci\u00f3n en una escuelita de mala muerte) cargaba con dificultad, temblando, como a punto de caer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014G\u00fcey, \u00bfno tienes que estar all\u00e1?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De pronto, sin embargo, se le ocurri\u00f3 al Juan que el Jes\u00fas (si no se empe\u00f1aba en actuar bien su dolor y sufrimiento) deber\u00eda estar sonriendo, pues todo depend\u00eda ahora de su fuerza f\u00edsica, del entrenamiento (levantar troncos, correr, hacer pesas en un gimnasio) al que se hab\u00eda sometido a la par que ensayaba. Por un largo rato le bastar\u00eda con hacer el esfuerzo, concentrarse\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1G\u00fcey! \u2014dijo alguien junto al Juan, y lo empuj\u00f3. Sobresaltado, el Juan vio que algunos espectadores comenzaban a moverse lentamente, sin dejar de mirar al Jes\u00fas y a los romanos que lo arreaban, para acompa\u00f1arlos. Pero todav\u00eda se qued\u00f3 un momento vi\u00e9ndolos comenzar su propia marcha, despaciosa, como un torrente en c\u00e1mara lenta, antes de recordar que el Juan ten\u00eda que estar en la crucifixi\u00f3n\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEst\u00e1s pedo, pendejo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Juan murmur\u00f3: \u2014MIERDRA \u2014y ech\u00f3 a correr cuesta arriba, con la esperanza de rebasar a la procesi\u00f3n o al menos llegar hasta su sitio, pero a las veinte o treinta zancadas tropez\u00f3 con un hueco en los piedras de la calle y se fue de bruces, con tal fuerza que se golpe\u00f3 la boca y tal impulso que todav\u00eda pudo avanzar, pegado al piso, tendido como lenguado en el fondo del mar o como un penitente de los m\u00e1s fervorosos, por nunca supo qu\u00e9 distancia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014YO NO SOY HAMLET \u2014fue lo primero que dijo al levantarse\u2014. NO REPRESENTO A NADIE. MIS PALABRAS NO DICEN NADA. MIS PENSAMIENTOS LAMEN LA SANGRE DE LAS IM\u00c1GENES \u2014y su t\u00fanica, manchada ya de polvo y mugre, comenz\u00f3 a mancharse tambi\u00e9n de rojo, porque el Juan se hab\u00eda cortado un labio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y una vez m\u00e1s se le revel\u00f3 la sombra: la vio en el pasado m\u00e1s remoto, sobre la tierra y entre inmundicias y olores de vida, delante de un crepitar de llamas. Abr\u00eda los brazos y tal vez no mostraba su rostro, despu\u00e9s de todo, y en cambio llevaba una m\u00e1scara. Y se re\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero \u00e9l deb\u00eda correr, y apart\u00f3 la visi\u00f3n y corri\u00f3, aunque tambi\u00e9n se hab\u00eda pelado una rodilla y la sent\u00eda arder, y ahora s\u00ed pudo rebasar al grueso de los espectadores, que a su vez se apartaban de \u00e9l al verlo vestido de ap\u00f3stol o tal vez tan sucio y tan ansioso. Lleg\u00f3 hasta la cima, sofocado, y el Jes\u00fas era ya puesto en una cruz que descansaba sobre la tierra seca, y los romanos fing\u00edan ponerle clavos de verdad y su v\u00edctima gritaba de dolor como si sintiera los clavos penetrando sus palmas. Los gritos eran inarticulados, grandes letras a desde la garganta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces el Juan se fij\u00f3 en que los otros actores permanec\u00edan callados, y quienes no miraban al suelo ten\u00edan la vista en uno de los romanos. Estaba sentado, ante un trozo de cartoncillo, y escrib\u00eda sobre \u00e9l con un marcador verde.<br \/>\n<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Primero no entend\u00ed que era el letrero, el de INRI, ya sabe, el que va sobre\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ya s\u00e9.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Luego me dijeron que el letrero de a de veras, que es de madera\u2026 Que se les hab\u00eda ca\u00eddo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY entonces qu\u00e9 pas\u00f3?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Que este g\u00fcey se dio cuenta y se puso a hacer otro, pero cuando yo llegu\u00e9\u2026 <\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Juan se acerc\u00f3 hasta el romano y el cartel ten\u00eda, alrededor de las palabras, varias letras tachadas y palabras a medias, como principios en falso. Y el \u00fanico texto completo dec\u00eda:<\/p>\n<blockquote><p>HE TENIDO UN TEMBLOR DE DICHA, UN SIGNO DEL CIELO, HE O\u00cdDO EL MURMULLO, Y NO HA DE NEGARSE M\u00c1S: TODAS LAS COSAS VAN A SU DICHOSA CONSUMACI\u00d3N <\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Juan se dijo que deb\u00eda hablar con el romano; luego lo pens\u00f3 mejor y toc\u00f3 su hombro, con la idea de hacer que voltease, pero el otro no se movi\u00f3. Le temblaba la mano con la que sosten\u00eda el plum\u00f3n. Alguien m\u00e1s le quit\u00f3 el cartel y (como no hab\u00eda nada m\u00e1s que pudieran hacer) lo puso en la cruz, que algunos m\u00e1s ya levantaban. El romano fue recogido y hecho a un lado. El Juan se puso de pie y mir\u00f3 a los otros actores, que se acomodaban ya en el cuadro pl\u00e1stico que hab\u00edan ensayado para ver la agon\u00eda y la muerte del Jes\u00fas. Quiso correr de nuevo para ocupar su sitio, descubri\u00f3 que no pod\u00eda sino cojear, y cuando por fin lleg\u00f3, jadeante, sintiendo c\u00f3mo la sangre no dejaba de manar, pudo ver a los camar\u00f3grafos de las diferentes televisoras y los fot\u00f3grafos de los peri\u00f3dicos y el grupo de notables de la colonia custodiados por los notables del comit\u00e9, y tras ellos a miles de vecinos de a pie, salpicados de vendedores y polic\u00edas y carteristas, y tras ellos, mucho m\u00e1s abajo, a los visitantes con menos fervor o menos inter\u00e9s, que llenaban las faldas del cerro o se hab\u00edan resignado a tratar de ver algo desde la base, y tras ellos reverberaban los bordes del parque magro que la autoridad cerraba desde el Mi\u00e9rcoles, las calles cerradas y llenas de coches y m\u00e1s peatones, los edificios de concreto sin pintar, las casas achaparradas, los multifamiliares, el borde turbio del horizonte en la distancia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Todos miraban al crucificado, como cada a\u00f1o, y tal vez ni siquiera a \u00e9l, sino al otro: el que aprend\u00edan desde la infancia, el que hab\u00eda nacido y muerto y regresado a la vida m\u00e1s de dos mil a\u00f1os antes, y cuya cara de estampita y de cartel y de estatua se impon\u00eda a la de cualquiera de sus imitadores, y la borraba, y la volv\u00eda nada\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014SI NO SALE, TENGO YA ESTE INTENTO POR PERDIDO \u2014echaron suertes los romanos, y uno se qued\u00f3 con la t\u00fanica del Jes\u00fas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014JAM\u00c1S EXPERIMENTAMOS LA PERFECTA ALEGR\u00cdA. NUESTROS M\u00c1S AFORTUNADOS TRIUNFOS EST\u00c1N MEZCLADOS CON TRISTEZAS \u2014dijo el mal ladr\u00f3n por el micr\u00f3fono que un romano llevaba atado a la punta de su lanza. Ten\u00eda diecisiete a\u00f1os pero una voz que sonaba a cincuenta, a cien, a piedras o trozos de hueso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfCREES EN LA VIDA FUTURA? LA M\u00cdA LO HA SIDO SIEMPRE \u2014se opuso el bueno, mientras el Jes\u00fas, en medio, se retorc\u00eda en el sufrimiento preestablecido pero tambi\u00e9n porque (vio el Juan) buscaba fuerzas. Pujaba, apretaba los labios\u2026 Al fin dijo: \u2014PARA CADA GRIETA EN MI VIDA TENGO FRASES COMO ARGUCIAS QUE ME AYUDAN A SALIR DEL PASO \u2014y el bueno hubo de hacerse el consolado, y la gente sigui\u00f3 sin mirarlo.<br \/>\n<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Y de pronto\u2026 \u00bfme creer\u00e1 que el Jes\u00fas estaba actuando bien, el cabr\u00f3n?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfBien?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00c9l s\u00ed se llama Jes\u00fas, o sea, en la vida real. Y todo el mundo contaba una de chismes horribles sobre por qu\u00e9 le hab\u00edan dado el estelar, y el m\u00e1s leve es que era un imb\u00e9cil pero al menos respond\u00eda cuando le hablaban\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Era mal actor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero en ese momento, cuando lo volv\u00ed a ver ah\u00ed clavado como estaba, de pronto s\u00ed daba la pinta: como de estar agonizando, como de estar resignado, entregado\u2026 No me acuerdo qui\u00e9n dec\u00eda que todo lo de la cruz es heroico porque el aceptarlo no lo hac\u00eda menos horrible. Y ese pinche Jes\u00fas estaba sufriendo: primero todo le temblaba, luego como se arqueaba o se pon\u00eda tenso, tenso, tenso, y daba unos gritos, y su cara\u2026<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando lleg\u00f3 el momento Jes\u00fas habl\u00f3 al Juan y a la Mar\u00eda, una muchacha m\u00e1s joven que cualquiera de los dos y con la cara surcada por arrugas de r\u00edmel; ambos hab\u00edan salido un poco del cuadro pl\u00e1stico para llegar hasta el pie mismo de la cruz:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1OH, MUJERES, MUJERES, TODAS, O LAS M\u00c1S, MUDABLES Y ANTOJADIZAS! \u2014le dijo a ella. Y a \u00e9l: \u2014\u00bfNO ME HAR\u00cdA VUESA MERCED UNA MERCED, QUE SER\u00cdA PARA M\u00cd MUY GRANDE, Y ES, QUE ME FIASE ESTAS CHINELAS, D\u00c1NDOLE YO PRENDAS QUE LO VALIESEN, HASTA DESDE AQU\u00cd A DOS D\u00cdAS, QUE ESPERO TENER DINEROS EN ABUNDANCIA?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces pasaron cuatro cosas a la vez, o con muy poco tiempo de diferencia entre una y otra, como los cuatro primeros tiempos de una danza veloc\u00edsima, o el vislumbre de los cuatro puntos cardinales que se tiene al primer vistazo de una rosa de los vientos, o el sonido de la palabra \u201ccuadr\u00edcula\u201d, s\u00edlabas una tras otra. Primero, el Juan advirti\u00f3 que cada vez m\u00e1s gente estaba rezando, como siempre suced\u00eda en las crucifixiones, pero que todos dec\u00edan, en vez de las oraciones habituales, otra, que comenzaba:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014BENDITOS EL CIELO, Y EL GU\u00cdA DEL CIELO, POR CUYO JUSTO IMPERIO FLORECE TAL JUSTICIA\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A la vez, en la televisi\u00f3n (esto no lo supo el Juan), una conductora emocionad\u00edsima con el video del Jes\u00fas crucificado se llev\u00f3 la mano a la boca, contuvo una l\u00e1grima y dijo: \u2014Y SIN EMBARGO, EL ALIMENTO EST\u00c1 AH\u00cd; BUSCAMOS VIRTUD, AMOR, MILAGROS&#8230; Y NO HABR\u00cdA M\u00c1S QUE PERMANECER UN TIEMPO EN CUALQUIER RINC\u00d3N DE LA CIUDAD, EN EL JARD\u00cdN DE UN BARRIO POBRE, POR EJEMPLO \u2014pero hasta ella lo confundi\u00f3 con un poema inspiracional de los que le gustaba decir en circunstancias normales, y a\u00fan hoy lo repite, aproximadamente, y a su auditorio le encanta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y a la vez, el Juan sinti\u00f3 una mirada (una sola, precisa) entre todas las otras, volte\u00f3 la cabeza y se hall\u00f3 con Noem\u00ed, su esposa, quien lo miraba desde la primera fila, por as\u00ed decir, de espectadores, apretujada entre una mujer gorda que com\u00eda chocolates de una bolsa de papel y un fot\u00f3grafo esmirriado, con la lengua de fuera mientras apuntaba con su c\u00e1mara. Supo que acababa de llegar, que sus dos hijos estaban all\u00ed aunque no se vieran tras las piernas de la gorda y del fot\u00f3grafo, y que su mujer lo miraba con gran preocupaci\u00f3n, por su cara y su pecho llenos de sangre y su ropa desastrada. Tambi\u00e9n la oy\u00f3 hablar, aunque su voz tendr\u00eda que haberse ahogado entre las otras, y la vio tenderle los brazos, levantarlos y agitarlos, como si no supiera que dec\u00eda:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1LA VIDA DE AHORA ES INVIVIBLE, POR ASCLEPIO! \u00a1HABLAN Y VIENEN A MI TIERRA, Y AL LADO DEL CAMINO, POR ZEUS, ES DONDE ACOSTUMBRO PERDER EL TIEMPO!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y a la vez, mientras la Mar\u00eda se dejaba caer al pie de la cruz, sin aviso, y abrazaba el madero y lloraba de verdad, y los ap\u00f3stoles lloraban tambi\u00e9n, y los romanos se conmov\u00edan de verlos llorar pero tambi\u00e9n procuraban endurecer sus corazones, como era lo adecuado, en otra parte: m\u00e1s lejos, o mejor dicho adentro, en donde se hab\u00eda quedado la imagen de la sombra, el Juan la volvi\u00f3 a ver.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tal vez, pens\u00f3, no estaba sola: tal vez hab\u00eda otras sombras a su alrededor, danzando alrededor de la hoguera que el Juan hab\u00eda entrevisto, o tal vez s\u00f3lo ella danzaba y los dem\u00e1s eran como el p\u00fablico, sus observadores. O tal vez no era de ese modo sino, m\u00e1s precisamente, que las sombras que rodeaban a la sombra eran tambi\u00e9n parte del p\u00fablico, muchos por cada persona como Noem\u00ed o la gorda o el fot\u00f3grafo o el tipo de la pluma en las narices o la familia numerosa o los padres y los famosos del comit\u00e9, y hac\u00edan por tanto que la multitud fuera miles de veces mayor, miles de veces m\u00e1s compacta y apretada, aunque s\u00f3lo el Juan y acaso los otros actores pudieran verlo, aunque s\u00f3lo \u00e9l o ellos fueran capaces de ver a las sombras, cada vez m\u00e1s s\u00f3lidas, a veces quietas y a veces no, a veces gritando, a veces con las manos juntas, mientras su masa enorme bajaba la ladera del cerro, se derramaba sobre las calles y las casas, dejaba atr\u00e1s los todos los l\u00edmites y llenaba la ciudad y se extend\u00eda\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cuando se acaba la obra se supone que todo el mundo regresa m\u00e1s tranquilo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014A la rutina, a la vida diaria. \u00bfNo? Se desahoga y se distrae y luego regresa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No entiendo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y la sombra, la primera, estaba tambi\u00e9n all\u00ed, junto a \u00e9l, bailando. Se mov\u00eda sin parar, como si quisiera ser el reverso de la inmovilidad del Jes\u00fas, aunque tambi\u00e9n sufr\u00eda porque (el Juan lo supo) en realidad no se deten\u00eda nunca, nunca, y era vieja: de una edad tan avanzada que lo hab\u00eda visto todo, pero a la vez \u00e1vida y tornadiza y capaz de exigir sin verg\u00fcenza y sin pausa. Y en realidad no hab\u00eda hoguera, porque la sombra era poderosa, y llena de su propio fuego, y tal vez no era en absoluto una sombra: tal vez s\u00f3lo su t\u00fanica y su m\u00e1scara evitaban que se convirtiera en un fulgor intolerable, eterno\u2026<br \/>\n<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es que eso fue lo que pens\u00e9. Y tambi\u00e9n que, bueno, que\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Que quiero a mi esposa y a mis hijos. O sea, que dej\u00e9 lo del teatro por ellos. Ya s\u00e9 que suena pinche, que suena trillado\u2026<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014SUFRIR CINCUENTA SEMANAS AL A\u00d1O POR DOS DE VACACIONES \u2014se quej\u00f3 el Jes\u00fas. (Era la parte de la sed.)<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Y ahora viene \u2014dijo el locutor enviado de una radiodifusora cristiana, que lo describ\u00eda todo\u2014 la pen\u00faltima de las Siete Palabras.<br \/>\n<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero es que  \u2014explicar\u00e1 el Juan\u2014 ve\u00eda a las sombras y a la vez ve\u00eda a mi esposa y o\u00eda lo que el Jes\u00fas estaba diciendo\u2026 <\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1STELLA!<br \/>\n<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Y entonces supe que iba a tener que elegir, \u00bfme entiende?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No.<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1STELLAAAAAAA! \u2014volvi\u00f3 a gritar el Jes\u00fas.<br \/>\n<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Supe o me dijeron, no s\u00e9, me vale madre lo que vaya usted a pensar\u2026 Supe que iba a tener que elegir entre echarme de cabeza con la sombra, o en las sombras, o lo que sea, para saber qu\u00e9 estaba pasando, y por qu\u00e9 nos estaba pasando a nosotros, y por qu\u00e9 chingados a nadie m\u00e1s\u2026 O eso o bajarme del cerro al final de la obra y cambiarme de ropa, curarme la rodilla y la boca, regresar con mi mujer, a mi casa. \u00bfMe entiende? Se supon\u00eda que \u00e9se era un buen final. Pero si yo no dec\u00eda \u00f3rale, ya pas\u00f3, ya me quedo as\u00ed con lo que me toca\u2026<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQUI\u00c9N NO QUISIERA SER BUENO, DAR SU FORTUNA A LOS POBRES? \u00bfQUI\u00c9N NO ASPIRA A SER HONRADO, AUNQUE LAS CIRCUNSTANCIAS NO NOS DAN LA RAZ\u00d3N?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Todo se consuma como hace dos mil a\u00f1os, como de aqu\u00ed a la eternidad, porque \u00e9sta es una historia universal.<br \/>\n<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Usted no sabe qu\u00e9 es abrir la boca y no poder\u2026 Abrir la boca y tener que decir lo que alguien m\u00e1s quiere que usted diga, y no saber\u2026<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014DE MIS PASOS EN LA TIERRA RESPONDA EL CIELO \u2014termin\u00f3 el Jes\u00fas, en un grito m\u00e1s terrible que todos los otros, y luego inclin\u00f3 la cabeza. Y el cielo se oscureci\u00f3, como si las sombras ya hubieran terminado de llenar la tierra, y nadie vio que los velos del templo se rasgaban en dos partes, y todos quedaron satisfechos.<\/p>\n<p><strong>copyright &copy; Alberto Chimal, M\u00e9xico, 2006<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este cuento proviene de Grey (2006). Ambientado en una de tantas representaciones de la Pasi\u00f3n en el poniente de la ciudad de M\u00e9xico, durante la Semana Santa, es uno de los m\u00e1s extensos de aquel libro y, seg\u00fan su autor, de los mejores que ha escrito. (Una pista sobre su significado: los textos en may\u00fasculas&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":6609,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","template":"","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"class_list":["post-4566","page","type-page","status-publish","hentry"],"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/PjEhq-1bE","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/4566","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4566"}],"version-history":[{"count":25,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/4566\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12509,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/4566\/revisions\/12509"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/6609"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4566"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}