{"id":16010,"date":"2023-04-18T12:10:36","date_gmt":"2023-04-18T18:10:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?page_id=16010"},"modified":"2023-04-18T12:21:59","modified_gmt":"2023-04-18T18:21:59","slug":"generos-subgeneros-artes-discriminacion","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/textos\/generos-subgeneros-artes-discriminacion\/","title":{"rendered":"Ya existen terapias para que dejes de ser (sub)g\u00e9nero"},"content":{"rendered":"\r\n<h1>YA EXISTEN TERAPIAS PARA QUE DEJES DE SER (SUB)G\u00c9NERO<\/h1>\r\n<p><em>[Este ensayo se public\u00f3 en 2021 en la revista <\/em>Este Pa\u00eds<em>]<\/em><\/p>\r\n<figure id=\"attachment_16014\" aria-describedby=\"caption-attachment-16014\" style=\"width: 1024px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Carriage.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"16014\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/textos\/generos-subgeneros-artes-discriminacion\/carriage\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Carriage.jpg\" data-orig-size=\"1600,1228\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Carriage\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Un hombre intenta abrirse paso a trav\u00e9s de una puerta en la que ha abierto un agujero. Fotograma de la pel\u00edcula \u00abEl carruaje fantasma\u00bb (V. Sj\u00f6strom, 1921).&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Un personaje contra la discriminaci\u00f3n. (Fotograma de la pel\u00edcula \u00abEl carruaje fantasma\u00bb de V. Sj\u00f6strom, 1921.)&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Carriage-1024x786.jpg\" class=\"size-large wp-image-16014\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Carriage-1024x786.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"786\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Carriage-1024x786.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Carriage-300x230.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Carriage.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16014\" class=\"wp-caption-text\">Un personaje contra la discriminaci\u00f3n.<br \/> (Fotograma de la pel\u00edcula <em>El carruaje fantasma<\/em> de V. Sj\u00f6strom, 1921.)<\/figcaption><\/figure>\r\n<h2>1<\/h2>\r\n<p>Al hablar de sus primeras lecturas, una de las escritoras mexicanas m\u00e1s reconocidas en el mundo <a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2014\/12\/10\/babelia\/1418232927_523555.html\">admite<\/a> (con mucha verg\u00fcenza) haber le\u00eddo <em>un<\/em> libro de Stephen King, autor \u201cde g\u00e9nero\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Un narrador mexicano, igualmente traducido y elogiado, <a href=\"https:\/\/www.maspormas.com\/opinion\/dsaldana2\/\">ensalza<\/a> a la narradora puertorrique\u00f1a Rosario Ferr\u00e9 e incluye la afirmaci\u00f3n de que \u201cMu\u00f1eca menor\u201d, el cuento cl\u00e1sico de Ferr\u00e9, tiene entre sus virtudes \u201c[trascender] por completo el g\u00e9nero\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u201cUna manera de desde\u00f1ar la obra de D\u00e1vila es conden\u00e1ndola al estante de la literatura de horror\u201d, escribe un cr\u00edtico para <a href=\"https:\/\/www.letraslibres.com\/mexico\/libros\/cuentos-reunidos-amparo-davila\">celebrar<\/a> la obra de la gran cuentista mexicana Amparo D\u00e1vila. En ese estante, por supuesto, estar\u00eda la obra de Stephen King, entre otros muchos autores del mismo \u201cg\u00e9nero\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Algo parecido ocurr\u00eda con frecuencia (no s\u00e9 si ocurra todav\u00eda) en muchas universidades del pa\u00eds: cuidado, por ejemplo, con sugerir que <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em>, de Juan Rulfo, conten\u00eda elementos de imaginaci\u00f3n fant\u00e1stica, dado que en ella hablan los muertos y eso, bueno, no sucede en la vida real. \u201cRulfo es gran literatura, no g\u00e9nero\u201d, me respondi\u00f3 un profesor, muy indignado, cuando tuve la p\u00e9sima idea de decir eso en su presencia. Le temblaba un p\u00e1rpado.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Si una persona desprevenida se enterara de estos y otros muchos casos en los medios actuales, as\u00ed como en d\u00e9cadas de cr\u00edtica, podr\u00eda quedarse con la idea de que la palabra <em>g\u00e9nero<\/em> designa una especie de lacra: un defecto f\u00edsico o moral, una tara. Una caracter\u00edstica muy desagradable de algunas obras art\u00edsticas, y a lo mejor hasta de sus creadores. Demasiada gente la comparar\u00eda con una discapacidad cong\u00e9nita, un color de piel demasiado oscuro, un rango demasiado bajo en la escala social: una falla que acaso no es del todo culpa de quien la tiene, pero que \u2014en los melodramas que se cuentan las sociedades occidentales\u2014 puede y debe superarse para tener acceso a la prosperidad, el poder o la fama. Era de g\u00e9nero pero luego se compuso. A pesar de ser g\u00e9nero, era buena y ten\u00eda gran coraz\u00f3n. Ven\u00eda del g\u00e9nero pero trabaj\u00f3 y logr\u00f3 sacar adelante a su familia sin ayuda de nadie. Rez\u00f3 y rez\u00f3 hasta que Dios lo ilumin\u00f3 y lo hizo buscar una terapia de conversi\u00f3n, con la que podr\u00eda dejar de ser de g\u00e9nero.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>(E imag\u00ednense si, en vez de hablar de g\u00e9nero, se habla de <em>sub<\/em>g\u00e9nero\u2026)<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">2<\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Antes de continuar, debe decirse que la palabra <em>g\u00e9nero<\/em> (por si le hicieran falta problemas) tiene varias acepciones distintas en el castellano actual, y \u00e9stas no siempre se distinguen ni delimitan adecuadamente. G\u00e9nero puede ser la forma de una obra, seg\u00fan la categorizaci\u00f3n cl\u00e1sica; puede ser no la forma, sino el contenido de ciertas obras con la misma forma general; puede ser el \u201cconjunto de caracter\u00edsticas diferenciadas que cada sociedad asigna a hombres y mujeres\u201d, como dice Wikipedia; puede ser incluso un tejido o producto textil, una tela, como la muselina o el poli\u00e9ster. Siempre estaremos en peligro de confundir g\u00e9nero, g\u00e9nero, g\u00e9nero y g\u00e9nero.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Todav\u00eda m\u00e1s, los ejemplos que mencion\u00e9 al comienzo se refieren todos a un <em>quinto<\/em> tipo de g\u00e9nero: aquellas categor\u00edas que re\u00fanen a obras art\u00edsticas m\u00e1s o menos semejantes, tanto en forma como en contenido, y adem\u00e1s creadas (o al menos difundidas) para explotar comercialmente una tendencia o una moda en cierto entorno particular. Son obras despreciadas por su presunta intenci\u00f3n mercenaria, mercantilista, y porque \u00e9sta causa una percepci\u00f3n de mala calidad, de trabajo hecho deprisa y al descuido. A veces se les llama <em>subg\u00e9neros<\/em>.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Tambi\u00e9n debe decirse que el t\u00e9rmino <em>subg\u00e9nero<\/em> no ayuda mucho a aclarar la confusi\u00f3n, porque tiene sus propios problemas. El prefijo <em>sub-<\/em> se puede interpretar como un modificador que sugiere simplemente menor tama\u00f1o, como en <em>subconjunto<\/em>, lo que pondr\u00eda al t\u00e9rmino como sin\u00f3nimo de la segunda acepci\u00f3n de <em>g\u00e9nero<\/em> que ya mencion\u00e9. La novela hist\u00f3rica, digamos, ser\u00eda un subg\u00e9nero, o subconjunto, de la novela en general, porque no todas las novelas son novelas hist\u00f3ricas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Por otro lado, fatalmente, el prefijo tambi\u00e9n suele entenderse como un indicador de inferioridad: la novela hist\u00f3rica ser\u00eda algo intr\u00ednsecamente despreciable, indigno de compararse con aquello nebuloso, dif\u00edcil de precisar, que ser\u00eda \u201cla novela\u201d sin calificativos. Esta podr\u00eda ser la idea que tienen los estimables autores y profesores de mis ejemplos, quienes intentan protegerse, y proteger a sus libros favoritos, de ser considerados poca cosa, triviales, basuras.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Finalmente, las connotaciones negativas de la noci\u00f3n de subg\u00e9nero pueden ir m\u00e1s all\u00e1 del \u00e9xito (real o imaginado) de tal o cual tipo de obras, y convertirse en meras indicadoras de exclusi\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">3<\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Para evitar m\u00e1s dificultades, voy a usar aqu\u00ed, junto con <em>subg\u00e9nero<\/em>, una tercera palabra: <em>genre<\/em>, un galicismo de la lengua inglesa que se emplea en ella, de manera m\u00e1s estricta, para obras mercantilizadas y homog\u00e9neas. (Sospecho que una traducci\u00f3n descuidada de <em>genre<\/em> nos da la quinta acepci\u00f3n de <em>g\u00e9nero<\/em>.)<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Stephen King es famoso por sus obras dentro del <em>genre<\/em> del terror sobrenatural; al cineasta italiano Lucio Fulci se le encuadra en el <em>genre<\/em> del <em>giallo<\/em>, un tipo de pel\u00edcula de horror que se caracteriza por su violencia extrema y expl\u00edcita; J. K. Rowling, trabajando en una mezcla del <em>genre<\/em> de las novelas de formaci\u00f3n en internados (t\u00edpico de la literatura de su pa\u00eds) y el <em>genre<\/em> de la narraci\u00f3n fant\u00e1stica con influencias de la mitolog\u00eda inglesa, cre\u00f3 su propio <em>genre<\/em>: la serie de novelas acerca de ni\u00f1os con poderes especiales y la necesidad de aprender a usarlos. (Efectivamente, las novelas de la serie de Harry Potter fueron tan populares durante la primera d\u00e9cada del siglo que tuvieron centenares de imitadores.)<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Subg\u00e9nero, o <em>genre<\/em>, es menos una clasificaci\u00f3n art\u00edstica que sociol\u00f3gica, o mercadot\u00e9cnica: nos habla de las predilecciones, las aversiones, las preocupaciones de un cuerpo social determinado, al que adem\u00e1s de venderle cosas se podr\u00eda estudiar de diversas maneras, para comprender mejor sus circunstancias.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Para ilustrar, he aqu\u00ed la historia brev\u00edsima del origen de otro <em>genre<\/em>. El t\u00e9rmino <em>ciencia ficci\u00f3n<\/em> (<em>science fiction<\/em>: la traducci\u00f3n al castellano tambi\u00e9n \u00a0est\u00e1 mal hecha) fue acu\u00f1ado en 1926 por el editor luxemburgu\u00e9s-estadounidense Hugo Gernsbacher, m\u00e1s conocido como Hugo Gernsback. \u00c9ste buscaba nombrar los textos que publicaba en dos revistas suyas, <em>Amazing Stories<\/em> y <em>Wonder Stories<\/em>, y que eran b\u00e1sicamente cuentos de aventuras con un componente de especulaci\u00f3n cient\u00edfica, un poco a la manera de H. G. Wells o Julio Verne. El nombre de su <em>genre<\/em> tuvo \u00e9xito, y sigue existiendo hasta ahora como una clasificaci\u00f3n significativa, porque en los Estados Unidos de los a\u00f1os veinte \u2014el periodo de prosperidad antes del <em>crack<\/em> financiero de 1929\u2014 hab\u00eda un p\u00fablico joven, deseoso de entretenerse y de ganar dinero, que lograba lo primero leyendo los cuentos y novelas promovidos por Gernsback y se convenci\u00f3, gracias a ellos, de que pod\u00eda alcanzar lo segundo mediante el estudio de las ciencias o las ingenier\u00edas. Parte de ese p\u00fablico aplic\u00f3 sus aprendizajes en la industria b\u00e9lica durante la Segunda Guerra Mundial, o en la industrializaci\u00f3n acelerada de su pa\u00eds en los a\u00f1os cincuenta, cuando los Estados Unidos consolidaron su estatus de potencia mundial. La fascinaci\u00f3n por el futuro promisorio que \u201ciba a traer la tecnolog\u00eda\u201d perdur\u00f3 y se afianz\u00f3 como ideolog\u00eda y reclamo comercial. Hasta hoy, la imagen de los estadounidenses como vanguardia tecnol\u00f3gica global sigue existiendo y est\u00e1 apoyada, en parte, en una cultura popular que ha asimilado muchos argumentos, personajes y escenarios ic\u00f3nicos de la ciencia ficci\u00f3n y los emplea con naturalidad. (Notablemente, hay p\u00fablicos que los aceptan con entusiasmo siempre y cuando no est\u00e9n etiquetados como \u201cciencia ficci\u00f3n\u201d. La tecnolog\u00eda avanzada que se representa en incontables pel\u00edculas de acci\u00f3n o series policiacas, y todo el cimiento argumental del universo f\u00edlmico de la Marvel, tienen sus or\u00edgenes en obras de ciencia ficci\u00f3n, pero no producen la misma reacci\u00f3n de incredulidad o desagrado que, digamos, una pel\u00edcula como <em>Con destino a la Luna<\/em> de George Pal produc\u00eda en la mayor\u00eda de los <em>cin\u00e9philes<\/em> de los a\u00f1os cincuenta.)<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Las palabras <em>ciencia ficci\u00f3n<\/em>, como cualquier otro nombre de un <em>genre<\/em>, est\u00e1n ligadas al tiempo y contexto de su acu\u00f1aci\u00f3n y no se pueden entender del todo fuera de ellos. Sus historias se exportaron a otros pa\u00edses, y se han imitado en ellos, pero en ning\u00fan lugar han podido incorporarse sin transformaciones a culturas y circunstancias distintas de aquellas en las que fueron creadas inicialmente. En la Am\u00e9rica Latina actual, se escribe ciencia ficci\u00f3n (y muy interesante), pero \u00e9sta parte casi siempre de cuestionar o atacar frontalmente muchas suposiciones y sobreentendidos de la cultura estadounidense del tiempo de Gernsback, desde el lugar de las mujeres y otras poblaciones discriminadas en las narraciones hasta el papel de la tecnolog\u00eda en la vida de una sociedad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">4<\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Dicho lo anterior, \u00bfpor qu\u00e9 es tan malo que una obra sea de subg\u00e9nero? \u00bfPor qu\u00e9 es algo que deba evitarse, o por lo menos disimularse?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Buena parte de la explicaci\u00f3n tiene que ver, evidentemente, con prejuicios de clase. Si una obra con \u00e9xito comercial es una obra popular, conocida y apreciada por mucha gente, quien no quiera sentirse \u201ccerca de la gentuza\u201dtendr\u00e1 que optar por aquellos productos culturales que gusten a pocos, que sean de m\u00e1s dif\u00edcil acceso, y defender su car\u00e1cter exclusivo. Las artes <em>son<\/em>, en muchas ocasiones, un s\u00edmbolo de estatus: un indicador de poder e influencia. Esto afecta no solamente la recepci\u00f3n y el comercio de obras individuales sino la carrera y la vida de quienes las crean. Philip K. Dick, otro narrador estadounidense, hoy inmensamente apreciado y con tres tomos de sus novelas en la prestigiosa colecci\u00f3n can\u00f3nica Library of America, fue reconocido como un gran autor hasta despu\u00e9s de su muerte, tras haber vivido en la clase media baja y publicado la mayor\u00eda de sus obras en revistas y editoriales poco apreciadas por el <em>establishment<\/em> literario, porque su especialidad era la ciencia ficci\u00f3n. Casi un siglo antes, Sir Arthur Seymour Sullivan, considerado con frecuencia el m\u00e1s talentoso compositor brit\u00e1nico del XIX, escribi\u00f3 trabajos corales y orquestales, ballets e himnos, y 26 \u00f3peras incluyendo <em>Ivanhoe<\/em>, su obra m\u00e1s ambiciosa, que \u2014por ser una obra seria, de tema hist\u00f3rico, basada en una novela capital de la literatura en ingl\u00e9s\u2014 era para \u00e9l un deber como artista ennoblecido y su mejor apuesta para la gloria; hoy, sin embargo, a Sullivan se le recuerda \u00fanicamente como mitad de la pareja de Gilbert y Sullivan, autores de \u00f3peras c\u00f3micas (u <em>operetas<\/em>: otro nombre despectivo) como <em>El Mikado, H. M. S. Pinafore<\/em> o <em>Los piratas de Penzance<\/em>.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Otros prejuicios, desde luego, tambi\u00e9n pueden influir en lo que se considera <em>genre<\/em> (o se menosprecia como tal) m\u00e1s all\u00e1 de la notoriedad y el \u00e9xito comercial de tal o cual tipo de obras. Aunque no siempre ha habido una alta popularidad de los libros escritos por mujeres, las escritoras suelen encontrarse con colegas (hombres) que desprecian su trabajo, e incluso niegan su derecho de crearlo, simplemente porque no son hombres. De forma similar, los pueblos originarios del continente americano se han encontrado durante siglos con que sus artes son confinadas al gueto de \u201clo ind\u00edgena\u201d, que es definido desde afuera e impone ciertas expectativas sobre lo que pueden decir y, sobre todo, a qui\u00e9n pueden decirlo: qui\u00e9n debe prestarles atenci\u00f3n y dar valor a su trabajo. As\u00ed, \u201cliteratura femenina\u201d, \u201cartes ind\u00edgenas\u201d y otros similares son casos de subg\u00e9neros que se conciben como pretextos para la marginaci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">5<\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Y hay m\u00e1s. Cuando la noci\u00f3n del subg\u00e9nero o <em>genre<\/em> se convierte en cobertura de la segregaci\u00f3n, ayuda tambi\u00e9n a ignorar la existencia de otras categor\u00edas\u2026 o <em>genres<\/em>: especialidades populares pero socialmente toleradas en su propio contexto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>No es verdad, por ejemplo, que los subg\u00e9neros m\u00e1s frecuentados en M\u00e9xico sean categor\u00edas como <em>science fiction, weird fiction, supernatural horror, noir<\/em>\u2026, es decir, inventadas en el exterior. El <em>genre<\/em> central de la literatura mexicana en la primera mitad del siglo XX fue, desde luego, la novela de la Revoluci\u00f3n, que de hecho se vend\u00eda bien y que fue cultivado por muchos m\u00e1s autores que Azuela, Guzm\u00e1n o Y\u00e1\u00f1ez. Un siglo despu\u00e9s, a la narrativa del narcotr\u00e1fico, o de la violencia criminal en general, deben agregarse entre otros el reportaje pol\u00edtico, el manual de autoayuda y el libro (de lo que sea, el tema no importa) firmado por alg\u00fan <em>influencer<\/em> de las redes sociales. Los \u00faltimos no son muy apreciados, pero son los que m\u00e1s venden, as\u00ed que quienes los publican no se preocupan; los primeros, aunque no venden tan bien, tienen una apariencia de seriedad, de preocupaci\u00f3n por \u201clos grandes temas nacionales\u201d, que les da respetabilidad en entorno social y pol\u00edtico que, por lo general, no tiene inter\u00e9s alguno en las artes y las ve como un lujo in\u00fatil.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La pregunta que podr\u00eda hacerse ahora es por qu\u00e9 siguen existiendo subg\u00e9neros no sancionados. \u00bfPor qu\u00e9 alguien en M\u00e9xico optar\u00eda por escribir una novela \u201cde lo extra\u00f1o\u201d, o alguien en la India un cuento de <a href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/archivo\/adios-mahatma\/\">realismo m\u00e1gico<\/a>? Un plan de vida con semejante base es completamente absurdo. El mejor especialista en un <em>genre<\/em>, el de m\u00e1s poder expresivo y m\u00e1s profunda y amplia visi\u00f3n, tendr\u00e1 que pasar la mayor parte de su tiempo simplemente justificando la existencia de su trabajo antes de recibir la atenci\u00f3n que le llegar\u00e1, de inmediato, al m\u00e1s mediocre de los autores convencionales. Generaciones enteras de especialistas mexicanos en tal o cual subg\u00e9nero se han malogrado tras numerosos fracasos, o han sido olvidadas, minimizadas, despu\u00e9s de <a href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/archivo\/pandemia\/\">\u00e9xitos<\/a> relativos. <a href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/archivo\/cronica-del-gran-reformador\/\">Obras<\/a> que podr\u00edan haber influido en creadores posteriores, e incluso alterado la trayectoria de alguna de las artes nacionales, se han perdido.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Unos pocos \u2014en especial si pertenecen al estrato social adecuado\u2014 consiguen <a href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/archivo\/los-museos-de-metaxiphos\/\">disfrazar<\/a> su trabajo de algo distinto, m\u00e1s cercano a la sofisticaci\u00f3n de la \u201calta\u201d literatura (el caso emblem\u00e1tico es el de los cuentos fant\u00e1sticos de Carlos Fuentes y su novela <a href=\"https:\/\/brasilia.cervantes.es\/imagenes\/file\/biblioteca\/pdf\/carlos_fuentes_aura.pdf\"><em>Aura<\/em><\/a>). Otros logran escapar de su entorno opresivo y empezar desde cero en alg\u00fan otro, como en a\u00f1os recientes ha logrado la escritora Silvia Moreno Garc\u00eda: emigrada a Canad\u00e1, ha hecho una carrera como narradora de subg\u00e9neros con gran \u00e9xito <em>en ingl\u00e9s<\/em>, en un mercado si no respetado al menos lo suficientemente fuerte y pr\u00f3spero para permitirle ganarse la vida con su escritura\u2026, y este a\u00f1o, gracias a su novela <a href=\"https:\/\/www.goodreads.com\/book\/show\/53152636-mexican-gothic\"><em>Mexican Gothic<\/em><\/a> (que venci\u00f3 a Stephen King en la encuesta anual de popularidad del portal Goodreads), puede que ya sea tan conocida y querida, aunque en otro \u00e1mbito, como las celebridades que cuidadosamente se apartan del mal olor del \u201cg\u00e9nero\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">6<\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En cuanto a los dem\u00e1s: a quienes no quieren o no pueden marcharse o disfrazarse, y sin embargo persisten, habr\u00e1 que pensar que son artistas. Que trabajan a partir de sus pulsiones profundas, de sus desajustes con el mundo, y no pueden hacerlo de otra forma. Debimos sospecharlo, ya que tampoco llevan el c\u00e1lculo comercial hasta sus \u00faltimas consecuencias y no abandonan del todo las artes para dedicarse al tr\u00e1fico de personas, el futbol o la especulaci\u00f3n financiera, que es donde <em>est\u00e1<\/em> el dinero.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Tal vez han descubierto la recompensa secreta de trabajar en un subg\u00e9nero, que consiste en que, sin importar tus lacras o tu falta de ellas (aun si eres hombre, blanco, rico, atl\u00e9tico, joven, heteronormado), ser atra\u00eddo por <em>aquello<\/em> te llevar\u00e1 a conocer la discriminaci\u00f3n. Aunque sea m\u00ednimamente, sabr\u00e1s qu\u00e9 se siente estar del lado incorrecto del garrote. Algo aprender\u00e1s sobre la empat\u00eda y sobre la injusticia.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>YA EXISTEN TERAPIAS PARA QUE DEJES DE SER (SUB)G\u00c9NERO [Este ensayo se public\u00f3 en 2021 en la revista Este Pa\u00eds] 1 Al hablar de sus primeras lecturas, una de las escritoras mexicanas m\u00e1s reconocidas en el mundo admite (con mucha verg\u00fcenza) haber le\u00eddo un libro de Stephen King, autor \u201cde g\u00e9nero\u201d. 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