{"id":14612,"date":"2018-09-03T17:43:39","date_gmt":"2018-09-03T22:43:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?page_id=14612"},"modified":"2018-09-03T18:00:50","modified_gmt":"2018-09-03T23:00:50","slug":"la-memoria-y-la-catastrofe","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/textos\/la-memoria-y-la-catastrofe\/","title":{"rendered":"La memoria y la cat\u00e1strofe"},"content":{"rendered":"<h1><strong>LA MEMORIA Y LA CAT\u00c1STROFE<br \/>\n<\/strong><\/h1>\n<p><em>[Este ensayo fue publicada en 2017 en la revista<\/em> Pen\u00faltiMa<em>.]<\/em><\/p>\n<p>De acuerdo con la moda u obsesi\u00f3n actual, aviso que esta nota contiene algunos detalles del argumento de las dos obras que comenta, ambas de este a\u00f1o: <em>Twin Peaks<\/em> (tercera temporada de la serie televisiva de los tempranos noventa, retomada por David Lynch y Mark Frost, sus creadores originales) y <em>Blade Runner 2049<\/em> (dirigida por Denis Villeneuve a partir de un gui\u00f3n de Hampton Fancher y Michael Green, y \u00absecuela\u00bb del filme cl\u00e1sico de 1982 <em>Blade Runner<\/em>, de Ridley Scott). M\u00e1s abajo se indica el comienzo de los comentarios propiamente dichos.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>La abundancia presente de las narraciones nost\u00e1lgicas en el cine y la televisi\u00f3n globales \u2013secuelas, homenajes, reversiones, continuaciones, <em>precuelas<\/em>, <em>reboots<\/em>, <em>revivals<\/em>\u2013 es reacci\u00f3n ante el malestar que provocan un presente incierto y el temor de un futuro que en muchas ocasiones parece francamente apocal\u00edptico.<\/p>\n<p>Las sociedades del occidente, al menos, asisten hoy al agotamiento de los reg\u00edmenes neoliberales, el ascenso de extremismos de todo tipo, la creciente desigualdad y el retroceso de los derechos humanos en muchos pa\u00edses, las alteraciones devastadoras y a la vez menospreciadas del clima, la degradaci\u00f3n acelerada de los sistemas pol\u00edticos y tambi\u00e9n \u2013de manera m\u00e1s difusa pero m\u00e1s f\u00e1cilmente perceptible\u2013 la de los espacios p\u00fablicos y el <em>tejido social<\/em> de los pa\u00edses occidentales. \u00c9stos se polarizan y se fragmentan a medida que se afianza la \u00abeconom\u00eda de la atenci\u00f3n\u00bb propiciada por las redes sociales: a medida que nos volvemos adictos a relacionarnos con el mundo en busca exclusivamente de lo sensacional, lo superficial\/inmediato, lo indignante.<\/p>\n<p>(Acontecimientos difundidos globalmente en el \u00faltimo par de a\u00f1os \u2013desde el <em>Brexit<\/em> o el triunfo electoral de Donald Trump hasta los hechos de violencia en Myanmar, Siria o M\u00e9xico, o las alertas del cambio clim\u00e1tico\u2013 no \u00abiniciaron este momento\u00bb: su confluencia llev\u00f3 a la aparici\u00f3n de una conciencia m\u00e1s generalizada del periodo cr\u00edtico que vivimos y de las ansiedades que ya estaba causando.)<\/p>\n<p>El malestar y la angustia provocan el deseo de escape o al menos de distracci\u00f3n: de hacer a un lado la realidad de los problemas a nuestro alrededor. Para algunas personas, esta fuga ilusoria puede lograrse recurriendo a im\u00e1genes de un pasado que se considera m\u00e1s simple, m\u00e1s agradable que el presente. Este pasado se \u00abencuentra\u00bb, por ejemplo, codificado en productos culturales de otras \u00e9pocas. A ellos se recurre como fuente de personajes, argumentos, escenarios que ahora ofrecen un simulacro de la experiencia de <em>estar<\/em> en el pasado: vivir en un tiempo mejor, el \u00fanico que todav\u00eda es posible concebir.<\/p>\n<p>Grandes empresas de medios, en buena medida radicadas en los Estados Unidos, explotan comercialmente esta man\u00eda retrocesiva: reempaquetan y revenden su \u00abpropiedad intelectual\u00bb de otras d\u00e9cadas \u2013sus series, pel\u00edculas, juegos, grabaciones de m\u00fasica, etc\u00e9tera\u2013 y lo hacen en particular buscando atraer al p\u00fablico que m\u00e1s probablemente podr\u00eda hacer semejantes compras: adultos que recuerden las \u00abversiones originales\u00bb de hace 20, 30, 40 a\u00f1os y dispongan hoy del poder adquisitivo para comprar reediciones, cajas de lujo, continuaciones, nuevas temporadas, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Nada de esto tiene un prop\u00f3sito altruista: la compa\u00f1\u00edas de medios simplemente quieren ganar dinero a costa de la ansiedad ajena. Por lo mismo, casi todas las reversiones lanzadas en los \u00faltimos a\u00f1os se conforman con la repetici\u00f3n. No buscan sino dar un poco m\u00e1s de lo que gust\u00f3 <em>entonces<\/em>, cuando sus consumidores eran m\u00e1s j\u00f3venes y ten\u00edan ansiedades que ahora les parecen poca cosa; m\u00e1s <em>contenido<\/em> agradable para llenar nuestro tiempo y nuestros aparatos, con tan pocos cambios como sea posible y silenciando cualquier admisi\u00f3n de los a\u00f1os transcurridos desde la aparici\u00f3n del <em>contenido<\/em> original.<\/p>\n<p>S\u00f3lo unas pocas obras van en la direcci\u00f3n contraria \u2013aunque sea a despecho de las intenciones de estudios de cine, canales y servicios de televisi\u00f3n, etc\u00e9tera\u2013 y utilizan la presentaci\u00f3n de im\u00e1genes nost\u00e1lgicas para referirse precisamente a la nostalgia y a sus implicaciones, o bien para reflexionar, aunque sea de manera oblicua o encubierta, sobre las dificultades de nuestro tiempo. Dos de ellas hacen ambas cosas a la vez: la tercera temporada de la serie <em>Twin Peaks<\/em> (conocida tambi\u00e9n como <em>Twin Peaks, el regreso<\/em>) y <em>Blade Runner 2049<\/em>.<\/p>\n<p><em>[A partir de aqu\u00ed, siguen detalles de las tramas de ambas, es decir, <\/em>spoilers<em>.]<\/em><\/p>\n<p>Estas dos obras ya hubieran sido especiales porque descienden, respectivamente, de una serie de televisi\u00f3n y una pel\u00edcula que se consideran cl\u00e1sicas de sus respectivos medios: enormemente influyentes y renovadoras, as\u00ed como capaces de crear una propuesta inconfundible mediante un cruce de \u00abg\u00e9neros\u00bb previamente establecidos. La ciencia ficci\u00f3n y el cine negro para <em>Blade Runner<\/em>; la telenovela estadounidense (<em>soap opera<\/em>), la serie policial y el horror sobrenatural para <em>Twin Peaks<\/em>. Esta importancia ha dado un aire de refinamiento a los cultos de sus aficionados, aunque estuvieran centrados, como todos los dem\u00e1s, en los aspectos m\u00e1s arcanos (o m\u00e1s superficiales) del argumento y la ambientaci\u00f3n de los mundos narrados por Scott y Lynch, junto con sus respectivos equipos de colaboradores.<\/p>\n<p>(\u00bfQui\u00e9n pensaba en los encuadres, las texturas sonoras, la modulaci\u00f3n de tonos y atm\u00f3sferas, la intertextualidad de las obras originales? Las preguntas comunes de los <em>fans<\/em> eran del estilo de \u00ab\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con Dale Cooper despu\u00e9s de quedar atrapado en la Logia Negra?\u00bb o \u00ab\u00bfSer\u00e1 Deckard un replicante?\u00bb: observaciones sobre el artificio de la ficci\u00f3n que omit\u00edan cualquier reconocimiento de que toda ficci\u00f3n <em>es<\/em>, en s\u00ed misma, artificio.)<\/p>\n<p>Sin embargo, una virtud no menos importante de <em>Twin Peaks<\/em> y <em>Blade Runner<\/em> fue, en su momento, su inter\u00e9s por examinar aspectos de la realidad de su momento de manera oblicua. Unas veces lo hicieron mediante la imaginaci\u00f3n fant\u00e1stica, muy eficaz para crear observaciones astutas, aparentemente inocuas, y otras por medios distintos. Pero el mundo, o parte del mundo, estaba en ellas.<\/p>\n<p><em>Blade Runner<\/em> \u2013basada en una novela del gran narrador Philip K. Dick: <em>\u00bfSue\u00f1an los androides con ovejas el\u00e9ctricas?<\/em>\u2013 expres\u00f3 la desaz\u00f3n de un occidente en plena Guerra Fr\u00eda ante un futuro de deterioro y no de esplendor, en el que la tecnolog\u00eda pon\u00eda en entredicho no s\u00f3lo la posibilidad de la existencia f\u00edsica de la especie, debido al deterioro ambiental y el abuso sin freno de grandes poblaciones, sino su misma identidad: el sentido del ser en los habitantes de una civilizaci\u00f3n cuyas creaciones parec\u00edan \u00abm\u00e1s humanas que lo humano\u00bb, m\u00e1s capaces de empat\u00eda y sentimientos propios.<\/p>\n<p><em>Twin Peaks<\/em>, aparecida casi diez a\u00f1os m\u00e1s tarde y ambientada en el a\u00f1o de 1989, se concentraba m\u00e1s en un entorno de su propio presente: el medio rural y mayoritariamente blanco de Estados Unidos. Su idea central, incluso m\u00e1s all\u00e1 de sus insinuaciones fant\u00e1sticas, ya hab\u00eda sido el tema de <em>Terciopelo azul<\/em>, el gran filme de Lynch de 1986: la noci\u00f3n de que la apariencia id\u00edlica del <em>American Way of Life<\/em> esconde toda clase de violencias y acontecimientos siniestros. La investigaci\u00f3n de la muerte de la joven Laura Palmer (Sheryl Lee) en su pueblito natal destapa intrigas, cr\u00edmenes, corrupci\u00f3n del poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico&#8230;<\/p>\n<p>Los hechos y tendencias reales explorados en estas dos obras no est\u00e1n en el frente de la acci\u00f3n en todo momento. Pero es innegable su presencia, y parte del atractivo de <em>Blade Runner<\/em> y <em>Twin Peaks<\/em> se debe a ella, a lo largo de la historia compleja (y a veces equ\u00edvoca) de la recepci\u00f3n y \u00e9xito de la pel\u00edcula y la serie.<\/p>\n<p>Los \u00abretornos\u00bb de una y otra en este a\u00f1o de atm\u00f3sfera funesta incluyen tambi\u00e9n sus dosis de comentario \u2013o al menos representaciones, alusiones, met\u00e1foras\u2013 del presente. M\u00e1s todav\u00eda, es posible encontrarles lecturas relacionadas con el presente inmediato, aunque ambas tuvieron periodos de producci\u00f3n prolongados y no representan reacciones deliberadas a acontecimientos del \u00faltimo a\u00f1o.<\/p>\n<p>El gui\u00f3n de <em>Blade Runner 2049<\/em> retoma y magnifica la preocupaci\u00f3n de su antecesora por el deterioro del ambiente y las sociedades humanas. \u00ab30 a\u00f1os despu\u00e9s\u00bb del 2019 imaginado en que ocurr\u00eda el filme de Scott, el clima ha empeorado y se ha vuelto a\u00fan m\u00e1s extremo; la subsistencia de la poblaci\u00f3n humana depende de \u00abgranjas de prote\u00edna\u00bb y animales transg\u00e9nicos; persisten todas las formas de discriminaci\u00f3n y la \u00fanica persona \u2013literalmente\u2013 que no vive en la esclavitud o muy cerca de ella es un magnate megal\u00f3mano: Niander Wallace (Jared Leto), que parece due\u00f1o de absolutamente todo, desde la alimentaci\u00f3n y la mano de obra hasta la guerra y el entretenimiento, y que recuerda a los plut\u00f3cratas y oligarcas que hoy se revelan como due\u00f1os ocultos de reg\u00edmenes corruptos de todo el mundo; finalmente, la migraci\u00f3n al espacio, que en <em>Blade Runner<\/em> se ofrec\u00eda como una posibilidad de escape, parece cerrada: abandonada no s\u00f3lo como el clich\u00e9 m\u00e1s bien envejecido que es en este momento de la historia de la <em>science fiction<\/em>, sino tambi\u00e9n como posibilidad en el mundo narrado de la pel\u00edcula. El tema s\u00f3lo amerita una peque\u00f1a menci\u00f3n: un anuncio escuchado en la primera media hora del filme vende llamadas por tel\u00e9fono a otros mundos, a alt\u00edsimos precios, para hacer contacto con los escasos afortunados que han conseguido escapar de la Tierra moribunda. No es dif\u00edcil acordarse de que el tema de la colonizaci\u00f3n del espacio se ha revelado, en el \u00faltimo a\u00f1o, como uno de los favoritos de la extrema derecha en los Estados Unidos, para las que autores no pocas veces racistas escribieron, y escriben todav\u00eda, \u00abepopeyas\u00bb espaciales que prolongan los mitos de excepcionalismo americano (y, por supuesto, no incluyen m\u00e1s que hombres blancos, heterosexuales y protestantes en sitios de poder: todos los dem\u00e1s hemos sido expulsados de esos futuros maravillosos).<\/p>\n<p>La nueva <em>Twin Peaks<\/em>, por su parte, imagina el destino del pueblo y sus habitantes 25 a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Laura Palmer y la desaparici\u00f3n del agente Dale Cooper (Kyle MacLachlan) en un presente cruzado por sucesos sobrenaturales pero perfectamente reconocible como una imagen de la segunda d\u00e9cada del siglo XXI. El gui\u00f3n de Mark Frost y David Lynch encuentra en el pueblo \u2013y en escenas adicionales situadas en Nevada, Nueva York, Texas, Dakota del Sur\u2013 muchos rasgos preocupantes del deterioro de la vida rural en los pa\u00edses desarrollados, y m\u00e1s concretamente de su propio pa\u00eds, incluyendo la decadencia de las industrias y los sistemas educativos locales, el alto precio de los servicios de salud, la drogadicci\u00f3n, la alienaci\u00f3n y la violencia como una constante y la falta de perspectivas claras para muchas personas, en especial los m\u00e1s j\u00f3venes. Un hombre busca dinero en un momento de crisis vendiendo su sangre; vi\u00f1etas de violencia contra las mujeres \u2013desligadas de la trama principal, como muchas otras que aprovechan la extensi\u00f3n mayor que permite el formato de serie televisiva\u2013 aparecen casi en cada episodio, subrayando que el caso de Laura no era el \u00fanico ni fue el \u00faltimo. De forma que ahora se podr\u00eda leer como absolutamente pertinente, hay incluso un personaje que recuerda a los comunicadores sensacionalistas que actualmente son tan importantes en el discurso p\u00fablico en los Estados Unidos y han contribuido a la profunda divisi\u00f3n ideol\u00f3gica de aquella sociedad: es Lawrence Jacoby (Russ Tamblyn), psic\u00f3logo en la serie original, que tras perder su licencia se ha \u00abreinventado\u00bb como conductor de un <em>webcast<\/em> estridente y paranoico, muy a la manera del (tristemente) c\u00e9lebre Alex Jones y su sitio Infowars.<\/p>\n<p>La intenci\u00f3n aparente de ofrecer un poco m\u00e1s de un producto ya conocido, objeto del afecto de muchos consumidores, est\u00e1 en estos <em>revivals<\/em> actuales, por supuesto, y es apoyada por todo el aparato publicitario al que pueden recurrir las compa\u00f1\u00edas que los producen. Como en otros muchos casos de explotaci\u00f3n y reciclaje de \u00abobras favoritas\u00bb, las efusiones sentimentales de los fan\u00e1ticos son impulsadas y reforzadas por las comunidades de consumidores y fans. (\u00abHe esperado esta nueva serie por treinta a\u00f1os\u00bb y otras frases parecidas son comunes, agradables de leer, aceptadas y estimuladas como una reacci\u00f3n apropiada a la noticia del siguiente estreno, aunque no siempre se pueda creer que todos los entusiastas de una obra dada realmente pensaron en ella de forma incesante durante d\u00e9cadas.)<\/p>\n<p>Sin embargo, al ir aparejada con observaciones nuevas y hasta m\u00e1s punzantes sobre la vida real, el \u00abvolver\u00bb al pasado tiene, en las obras de Lynch y Villeneuve, la posibilidad de volverse una confrontaci\u00f3n amarga. La explotaci\u00f3n de la memoria, de los recuerdos felices de otra \u00e9poca \u2013y alisados a\u00fan m\u00e1s por el tiempo transcurrido desde entonces\u2013, encierra una constataci\u00f3n de las cat\u00e1strofes de las que intent\u00e1bamos evadirnos.<\/p>\n<p>Semejante experiencia es inc\u00f3moda pero no in\u00fatil. Es posible que la \u00faltima vez que el ambiente cultural de los pa\u00edses desarrollados de occidente (y de forma m\u00e1s compleja, de la totalidad del mundo) proyectara sentimientos de fatalismo como los del presente haya sido entre los a\u00f1os sesenta y los ochenta del siglo pasado, durante la llamada Guerra Fr\u00eda entre el bloque encabezado por los Estados Unidos y el de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. La desaparici\u00f3n de \u00e9sta y el surgimiento del \u00abnuevo orden mundial\u00bb en los a\u00f1os noventa dio a pensar que las preocupaciones de aquellos a\u00f1os \u2013desde la proliferaci\u00f3n de armas nucleares hasta el deterioro catastr\u00f3fico del ambiente: amenazas que representan el riesgo de aut\u00e9ntica extinci\u00f3n de la especie humana\u2013 quedaban \u00absuperadas\u00bb: que era posible hacerlas a un lado. Ahora vemos que no es as\u00ed, y de hecho tanto Lynch como Villeneuve incluyen referencias clar\u00edsimas a la permanencia de esos problemas \u00aba\u00f1ejos\u00bb en sus obras actuales. <em>Blade Runner 2049<\/em> indica sutilmente las resultas de una guerra nuclear \u2013como la precipitaci\u00f3n radiactiva\u2013 en m\u00e1s de una escena. De forma menos literal, en <em>Twin Peaks<\/em> la primera explosi\u00f3n nuclear de la historia, en 1945, trae al mundo a \u00abJowday\u00bb o \u00abJudy\u00bb, la entidad sobrenatural y \u00abextremadamente negativa\u00bb que preside todos los actos malignos cometidos en la serie.<\/p>\n<p><span class=\"embed-youtube\" style=\"text-align:center; display: block;\"><iframe loading=\"lazy\" class=\"youtube-player\" width=\"1140\" height=\"642\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/QrEazRpD6xQ?version=3&#038;rel=1&#038;showsearch=0&#038;showinfo=1&#038;iv_load_policy=1&#038;fs=1&#038;hl=es-ES&#038;autohide=2&#038;wmode=transparent\" allowfullscreen=\"true\" style=\"border:0;\" sandbox=\"allow-scripts allow-same-origin allow-popups allow-presentation allow-popups-to-escape-sandbox\"><\/iframe><\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><em>(Obs\u00e9rvese a partir de la marca de 2:46 minutos: tras la explosi\u00f3n nuclear, la entidad misteriosa \u2013\u00bfJudy?\u2013 \u00abengendra\u00bb a BOB, el villano sobrenatural de las primeras temporadas de la serie.)<\/em><\/h6>\n<p>(Una observaci\u00f3n repetida durante este primer a\u00f1o de la presidencia de Trump es que su gobierno corrupto y bufonesco da miedo, sobre todo, porque el empresario y agitador tiene autoridad para usar el arsenal de armas nucleares m\u00e1s grande del mundo. Esa diferencia es la m\u00e1s importante y terrible entre la Casa Blanca de hoy y todas las otras cleptocracias, dictaduras y estados fallidos de la Historia. El potencial destructivo de esa tecnolog\u00eda no se ha vuelto menos pavoroso desde 1945.)<\/p>\n<p>Creo que <em>Blade Runner 2049<\/em>, a pesar de que no carece de aciertos e ideas perturbadoras, es mucho menor \u2013dentro de su propia tradici\u00f3n\u2013 que la nueva <em>Twin Peaks<\/em>: una obra art\u00edstica de menor estatura, por varias razones, pero una de ellas es que la pel\u00edcula no da un paso que s\u00ed da la serie: adem\u00e1s de \u00abcontinuar\u00bb hasta cierto punto su argumento original, y de puntuarlo con referencias al presente, la serie de Lynch y Frost trata directamente el tema del reciclaje del pasado: es un <em>revival<\/em> que critica los <em>revivals<\/em>.<\/p>\n<p>Una dificultad de las rehechuras actuales de series y pel\u00edculas \u00abde acci\u00f3n real\u00bb (<em>live action<\/em>) es que los actores y actrices envejecen, como cualquier persona. La intenci\u00f3n de la rehechura es tratar de mantener al menos en parte la ilusi\u00f3n de que el tiempo no ha pasado: de que algo de lo que los fans amaron en los productos originales sigue presente, pero ese algo no puede ser, en general, el aspecto juvenil de las estrellas, que la cultura prejuiciosa de Hollywood tiene por un valor en s\u00ed mismo desde hace cien a\u00f1os. <em>Blade Runner 2049<\/em> recurre a dos estratagemas comunes para intentar resolver el \u00abproblema\u00bb de la edad:<\/p>\n<ol>\n<li>Reclutar a la estrella del pasado ya envejecida pero hacerla a un lado durante buena parte de la pel\u00edcula, de manera que el peso de la misma recaiga en alguien m\u00e1s joven y atractivo, que repetir\u00e1 con algunas modificaciones las peripecias de su precursor e incluso puede estar <em>busc\u00e1ndolo<\/em>. En la pel\u00edcula sucede exactamente as\u00ed: Ryan Gosling como el detective K se da a la tarea de averiguar qu\u00e9 fue de Rick Deckard (Harrison Ford), en su camino conversa con otro personaje rescatado de la primera <em>Blade Runner<\/em> (Edward James Olmos como Gaff, en un breve cameo) y tiene sus propias aventuras violentas y sus propias dudas acerca de su identidad y de la fiabilidad de sus recuerdos, como los replicantes de los viejos tiempos.<\/li>\n<li>\u00abRejuvenecer\u00bb \u2013digitalmente o por alg\u00fan otro tipo de truco visual\u2013 a la estrella del pasado, como ocurre con Sean Young, quien reaparece como un clon de s\u00ed misma: una r\u00e9plica de la replicante Rachael. (Como muestra de otro prejuicio de Hollywood \u2013su sexismo\u2013, la nueva Rachael no tiene otra funci\u00f3n que ser un objeto de deseo para un personaje masculino: una tentaci\u00f3n para Deckard. Cuando \u00e9ste la rechaza, es inmediatamente asesinada.)<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Twin Peaks<\/em> tambi\u00e9n incluye una breve secuencia con una Laura Palmer rejuvenecida, pero adem\u00e1s de que no la sexualiza, muestra durante m\u00e1s tiempo \u2013y en su final mismo\u2013 a Sheryl Lee con su edad y aspecto actuales: su envejecimiento es, de hecho, parte importante de la trama. Y su caso no es \u00fanico: todo el reparto original que ha vuelto para nuevas escenas muestra igualmente el paso del tiempo. La c\u00e1mara del fot\u00f3grafo Peter Deming no omite ni disimula ninguna arruga, ning\u00fan sobrepeso, ning\u00fan trozo de piel colgante, ninguna cana, ninguna calvicie&#8230;, y esto incluye la de Catherine Coulson, enferma de c\u00e1ncer durante el rodaje, muerta poco despu\u00e9s y cuyo estado de salud es mencionado \u2013con su autorizaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n\u2013 como parte de la historia de su personaje. El tiempo <em>ha<\/em> transcurrido, como tambi\u00e9n se puede leer en los cr\u00e9ditos finales de muchos episodios, que incluyen dedicatorias a miembros fallecidos del reparto como la propia Coulson. Adem\u00e1s, la serie vuelve constantemente a dos tipos de acontecimientos:<\/p>\n<ol>\n<li>Los \u00abfragmentos de vida\u00bb de personajes ya conocidos que los muestran o bien repitiendo los errores y males del pasado, lejos de cualquier redenci\u00f3n (o finalizaci\u00f3n de un \u00abarco\u00bb dram\u00e1tico), o bien en situaciones que no se derivan de los hechos de la serie original: la muerte de Laura Palmer y los sucesos violentos a su alrededor son un viejo caso policial del que ya no habla nadie, y tampoco hay recapitulaci\u00f3n alguna de muchas historias que quedaron inconclusas en las primeras temporadas de la serie. <em>Ha pasado mucho tiempo.<\/em> Los habitantes del pueblo, como los de una comunidad real, no s\u00f3lo envejecen, mueren, se marchan para no volver: tambi\u00e9n van olvidando, voluntariamente o no, lo vivido mucho tiempo atr\u00e1s. En este sentido la nueva <em>Twin Peaks<\/em> se escapa de la denominaci\u00f3n habitual de \u00abcontinuaci\u00f3n\u00bb y se vuelve m\u00e1s algo que se podr\u00eda llamar una \u00abhistoria residual\u00bb: una exploraci\u00f3n de los restos \u2013las resultas\u2013 de un suceso que ocurri\u00f3 hace mucho y est\u00e1, incluso, parcial o totalmente olvidado.<\/li>\n<li>Los avisos aparentes de una resoluci\u00f3n o una continuaci\u00f3n que incitan la curiosidad de los espectadores y luego se quedan, deliberadamente, sin resolver. Estos avisos existen expresamente para crear frustraci\u00f3n, para subvertir la expectativa del reencuentro feliz con \u00ablo que antes nos gustaba\u00bb, y el m\u00e1s notorio es la trama \u00bfsecundaria? \u00bfdesligada? de Audrey Horne (Sherilyn Fenn), uno de los personajes m\u00e1s populares y atrayentes de la <em>Twin Peaks<\/em> de los noventa. El <em>cliffhanger<\/em> en que \u00e9sta la dej\u00f3 no se resuelve nunca: sus apariciones \u2013que tampoco disimulan los cambios f\u00edsicos por los que ha pasado la actriz\u2013 tienen lugar en un espacio totalmente separado del resto, con personajes que aparecen o se mencionan casi exclusivamente para ella; al final, la insinuaci\u00f3n de que podr\u00eda estar atrapada en un espacio ajeno al mundo natural (una alucinaci\u00f3n, un estado de coma, otra dimensi\u00f3n) se realiza para que el personaje&#8230; desaparezca de inmediato y ya no regrese. Audrey Horne se convierte en una pregunta que podr\u00eda no ser respondida nunca, y una que \u2013como la escena final de la serie, y como todo su desarrollo opaco y adverso a la explicaci\u00f3n y la satisfacci\u00f3n f\u00e1ciles\u2013 termina por se\u00f1alar una narraci\u00f3n que se descompone ante sus espectadores, que se disgrega en una serie de im\u00e1genes angustiosas interrumpidas por momentos, destellos muy breves, de misterio y belleza.<\/li>\n<\/ol>\n<p>David Lynch ha declarado que una cuarta temporada de su serie no es imposible, aunque requerir\u00eda mucho tiempo de preparaci\u00f3n; sin embargo, \u00e9l y Frost han colocado a su mundo narrado en una situaci\u00f3n que no parece invitar a nuevas prolongaciones, a diferencia de <em>Blade Runner 2049<\/em>, que recurre a dos giros argumentales muy conocidos para fomentar la especulaci\u00f3n sobre nuevas entregas: el paso de estafeta del protagonista a alguien m\u00e1s joven \u2013en este caso, la hija de Deckard y Rachael, Ana Stelline (Carla Juri)\u2013 y la anticipaci\u00f3n de una trama \u00e9pica de forja de h\u00e9roe, en la que Stelline ser\u00eda una \u00abelegida\u00bb, destinada a encabezar una rebeli\u00f3n de los replicantes contra los seres humanos. (La declaraci\u00f3n de esta posible <em>Blade Runner III<\/em> repite mucho de lo m\u00e1s desafortunado del cine de aventuras de este siglo, incluyendo una tropa de rebeldes vestidos con ropa <em>cool<\/em> y en poses <em>cool<\/em> a la manera de <em>Matrix<\/em>, aquella serie malograda de las hermanas Wachowski.)<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Una nota final: estas historias, con todo y que sus medios y sus fines terminan siendo tan diferentes, no s\u00f3lo est\u00e1n producidas en un mismo entorno cultural. Tambi\u00e9n provienen de un mismo pa\u00eds, al que varios accidentes hist\u00f3ricos han colocado en una posici\u00f3n de poder enorme \u2013y casi siempre temible\u2013 y que ha exportado su propia visi\u00f3n del mundo al resto del planeta durante tanto tiempo que nos ha hecho creer, muchas veces, que esa visi\u00f3n es la \u00fanica posible. Pero, desde luego, tanto <em>Blade Runner 2049<\/em> como <em>Twin Peaks<\/em> est\u00e1n limitadas a contemplar una existencia en la que la perspectiva dominante es, como sabemos, no s\u00f3lo masculina y heterosexual sino blanca, anglosajona, protestante, <em>americana<\/em>. Sus observaciones sobre la condici\u00f3n humana en general tienen m\u00e9rito, evidentemente, y sus logros est\u00e9ticos son incuestionables, pero hay mucho que no quieren ni pueden decir, ni siquiera cuando intentan abordar los puntos de vista de las porciones oprimidas o invisibilizadas de su propia naci\u00f3n. \u00bfY qui\u00e9n va a tener los recursos econ\u00f3micos, el inter\u00e9s y, al fin, la libertad creativa para realizar visiones de la misma ambici\u00f3n en culturas ajenas y sometidas a aquella?<\/p>\n<p>Si \u00e9ste es un tiempo crepuscular, como se piensa a veces: de decadencia acelerada de aquel imperio, temo que sus provincias nos hundamos con \u00e9l y no lleguemos a tener nunca la oportunidad de contar nuestras propias historias de ese modo tan sobrecogedor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA MEMORIA Y LA CAT\u00c1STROFE [Este ensayo fue publicada en 2017 en la revista Pen\u00faltiMa.] De acuerdo con la moda u obsesi\u00f3n actual, aviso que esta nota contiene algunos detalles del argumento de las dos obras que comenta, ambas de este a\u00f1o: Twin Peaks (tercera temporada de la serie televisiva de los tempranos noventa, retomada&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":14218,"parent":6609,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"class_list":["post-14612","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/PjEhq-3NG","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/14612","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14612"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/14612\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14622,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/14612\/revisions\/14622"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/6609"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14218"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14612"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}