{"id":14266,"date":"2017-12-12T16:56:45","date_gmt":"2017-12-12T22:56:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?page_id=14266"},"modified":"2017-12-12T17:34:52","modified_gmt":"2017-12-12T23:34:52","slug":"quienes-somos-ayotzinapa","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/textos\/quienes-somos-ayotzinapa\/","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9nes somos, Ayotzinapa?"},"content":{"rendered":"<h1>\u00bfQui\u00e9nes somos, Ayotzinapa?<\/h1>\n<p><em>Este art\u00edculo, acerca de la <a href=\"https:\/\/www.google.com.mx\/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0ahUKEwjdra-jx4XYAhUrzoMKHX56ACIQFggoMAA&amp;url=https%3A%2F%2Felpais.com%2Ftag%2Fmatanza_estudiantes_normalistas_iguala%2Fa&amp;usg=AOvVaw3aVIe_rtJ2nkncDAoLHU-w\">desaparici\u00f3n<\/a> de los normalistas de Ayotzinapa en 2014, se public\u00f3 en aquel a\u00f1o en la revista <\/em>Lima Gris<em>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>En M\u00e9xico parecemos v\u00edctimas de la antigua maldici\u00f3n: nadie puede decir que no vivamos tiempos interesantes. Pero no es que muchos mexicanos podamos o queramos considerar de forma distanciada, desapasionada, lo interesante de nuestro presente. \u00c9ste es un tiempo de rabia y de enojo: de indignaci\u00f3n que ha hecho eco en todo el mundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>Ayotzi, aguanta:<br \/>\n<\/em><em>el pueblo se levanta.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El 26 de septiembre de 2014 tuvo lugar la \u201cdesaparici\u00f3n\u201d forzada de 43 estudiantes de una escuela en el pueblo de Ayotzinapa, Guerrero: de las regiones m\u00e1s pobres y desatendidas de un pa\u00eds con 50% de su poblaci\u00f3n en condiciones de pobreza. Los estudiantes, todos de alrededor de 20 a\u00f1os, aspirantes a ser maestros rurales, eran parte de un contingente que hab\u00eda ido a la cercana ciudad de Iguala a hacer labores de activismo y colecta de dinero: el \u00fanico modo que tienen muchas escuelas como la de ellos de obtener recursos y, de hecho, de hacerse visibles, ignoradas como son por el Estado.<\/p>\n<p>A las autoridades de Iguala se les hizo f\u00e1cil mandar a la polic\u00eda a atacarlos a balazos. Tambi\u00e9n se les hizo f\u00e1cil, una vez dispersado el contingente, entregar a los 43 que hab\u00edan capturado a una banda local de narcotraficantes. Es posible que sicarios de esa banda los hayan matado a todos para luego destrozar y quemar sus cuerpos, para intentar destruirlos por completo: se han identificado restos de uno de ellos, Alexander Mora Venancio.<\/p>\n<p>Antes de que se diera esta confirmaci\u00f3n, por parte de peritos argentinos que examinaban las evidencias recogidas (aunque no est\u00e1 claro d\u00f3nde fueron halladas: una de muchas lagunas en el caso, que amplifican la incertidumbre sobre el destino de los muchachos), las autoridades federales ya hab\u00edan anunciado las muertes; ya se hab\u00edan encontrado fosas clandestinas con decenas de <em>otros <\/em>cad\u00e1veres\u2026, desaparecidos en otros hechos de violencia, todav\u00eda no identificados en su gran mayor\u00eda; ya el presidente Enrique Pe\u00f1a Nieto hab\u00eda declarado, con una insensibilidad o una torpeza inmensa, que M\u00e9xico deb\u00eda meramente \u201csuperar\u201d el dolor causado por la masacre de Iguala.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>Porque vivos se los llevaron,<br \/>\n<\/em><em>vivos los queremos.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A la vez, documentos cuya existencia revel\u00f3 la periodista Carmen Aristegui poco despu\u00e9s de la masacre han destapado un escandaloso tr\u00e1fico de influencias y enriquecimiento inexplicable que involucra a Pe\u00f1a Nieto, a su esposa Ang\u00e9lica Rivera, a la poderosa empresa Televisa \u2013que hizo famosa a Rivera como actriz de telenovelas, y a la que muchos atribuyen la \u201ccreaci\u00f3n\u201d de Pe\u00f1a Nieto como figura medi\u00e1tica, para hacerlo ganar las elecciones que lo hicieron presidente\u2013 y a empresarios previamente beneficiados con contratos millonarios de obra p\u00fablica. En otros pa\u00edses, la sola sospecha de los negocios il\u00edcitos que aqu\u00ed se adivinan ya le habr\u00eda costado al presidente no s\u00f3lo el cargo sino un juicio penal; en M\u00e9xico el poder ha cerrado filas a su alrededor y lo ha protegido con acciones y \u201cargumentos\u201d obscenos por rid\u00edculos.<\/p>\n<p>La confluencia del horror de lo sucedido entre los m\u00e1s pobres y el enojo por lo que los m\u00e1s ricos se permiten ha causado una enorme conmoci\u00f3n. Ambos, juntos, han forzado a muchos mexicanos a reconocer una realidad presente desde hace d\u00e9cadas de injusticias silenciadas y agudizada por el deterioro social que hemos padecido en lo que va del siglo XXI. \u201cLo normal\u201d en mi pa\u00eds es un ambiente vergonzoso de corrupci\u00f3n y violencia. Autoridades y cuerpos de seguridad que no s\u00f3lo est\u00e1n coludidos con el crimen organizado sino que son parte de \u00e9l, como resultaron serlo el alcalde de Iguala y su esposa, proveniente de una familia de narcos; un gobierno federal con m\u00e1s inter\u00e9s en cuidar su imagen en el exterior que en el bienestar de sus ciudadanos y que ha intentado cooptar o acallar, sin \u00e9xito, la protesta social; medios masivos de comunicaci\u00f3n con intereses y componendas que se hacen evidentes en coberturas sesgadas y grandes esfuerzos por satanizar cualquier disenso; legislaturas que bloquean cualquier esfuerzo de esclarecimiento de los cr\u00edmenes y en las que todos los partidos, incluyendo los de la presunta \u201coposici\u00f3n\u201d, hacen el juego al presidente o, cuando mucho, buscan su propio beneficio al criticarlo pero han dado la espalda a quienes deb\u00edan representar.<\/p>\n<p>Nada es nuevo. Iguala y Ayotzinapa, de manera que quiz\u00e1 nadie hubiera podido prever, lo han vuelto visible, intolerable, como nunca antes.<\/p>\n<p>Y mientras tanto los cr\u00edmenes no han cesado; cada noticia de una muerte espantosa \u2013est\u00e9 relacionada o no con los hechos de Guerrero\u2013 se agrega a una masa informe de informaciones angustiosas; el resto de los muchachos no aparece; miles salen a marchar o se quejan en las ciudades y las redes.<\/p>\n<blockquote><p><em>Siempre que marchamos<br \/>\n<\/em><em>la gente nos pregunta:<br \/>\n<\/em><em>\u00bfQui\u00e9nes son ustedes?<br \/>\n<\/em><em>Y les contestamos:<br \/>\n<\/em><em>Estudiantes, s\u00ed, se\u00f1or,<br \/>\n<\/em><em>de lo bueno lo mejor.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Parece que la protesta, emprendida sobre todo por una nueva generaci\u00f3n de j\u00f3venes, se propone mantener su b\u00fasqueda de justicia para los muchachos de Ayotzinapa y sus familias y no permitir que el hecho se olvide r\u00e1pidamente. Tambi\u00e9n parece estar ampliando sus miras y abrazar una segunda causa, m\u00e1s amplia, que ya es imprescindible: exigir la limpieza a fondo el sistema pol\u00edtico mexicano, incluyendo la renuncia de funcionarios incompetentes y el castigo de corruptos y criminales. Pero no se sabe a\u00fan si esto podr\u00e1 ocurrir. Como otros momentos cr\u00edticos del pasado reciente, \u00e9ste ha mostrado la solidaridad de buena parte de la poblaci\u00f3n mexicana pero tambi\u00e9n sus divisiones, y no est\u00e1 claro si habr\u00e1 la cantidad suficiente de personas indignadas y dispuestas a continuar la presi\u00f3n. Muchas, sobre todo en las clases medias y altas, tienen miedo: interpretan lo que ocurre en las calles del pa\u00eds como la acci\u00f3n de \u201crijosos\u201d, \u201crevoltosos\u201d, \u201cizquierdistas\u201d y otros calificativos que muchas veces llegan hasta los insultos racistas y clasistas.<\/p>\n<p>Tampoco est\u00e1 claro, tristemente, si el sistema pol\u00edtico mexicano puede realmente reformarse y repararse. Muchas personas en la calle \u2013me ha tocado escuchar a m\u00e1s de una, como le puede suceder casi a cualquiera que se refiera a estos asuntos en M\u00e9xico\u2013 sostienen que no: que la pol\u00edtica nacional est\u00e1 podrida sin remedio y que nuestros gobernantes jam\u00e1s ser\u00edan tan tontos como para actuar en su propio perjuicio (y en esto hay, al menos por unos instantes, una escalofriante cercan\u00eda de quien habla con la visi\u00f3n corrompida del mundo de esos pol\u00edticos). Que la \u00fanica alternativa es un levantamiento armado, dicen.<\/p>\n<p>Esta sentencia proviene de rabia y frustraci\u00f3n acumuladas durante d\u00e9cadas y su \u00e1nimo puede ser nihilista, reducido a imaginar la venganza, o bien <em>\u00e9pico<\/em>, que es el de muchos de los m\u00e1s j\u00f3venes: de aquellos para los que la acci\u00f3n colectiva puede llenar el vac\u00edo de una existencia sin oportunidades, sin relieve, sin sentido. Por supuesto, uno de los muchos males causados por nuestro r\u00e9gimen pol\u00edtico es justamente que una generaci\u00f3n entera, o m\u00e1s, parece condenada a carecer de trabajo, de oportunidades, de cualquiera de los beneficios que llamamos \u201cfuturo\u201d.<\/p>\n<p>(Rom\u00e1n Luj\u00e1n, poeta y amigo, resumi\u00f3 el \u00e1nimo \u00e9pico en este p\u00e1rrafo encendido: \u201cLas llamas sobre el campesino inmolado. Las llamas sobre Alexander Mora Venancio. Las llamas de la revoluci\u00f3n que nos aguarda.\u201d)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>Yo soy \u00bfqui\u00e9n? El normalista.<br \/>\n<\/em><em>Que s\u00ed, que no, el normalista.<br \/>\n<\/em><em>Yo soy \u00bfqui\u00e9n? El asalariado.<br \/>\n<\/em><em>Que s\u00ed, que no, el asalariado.<br \/>\n<\/em><em>Yo soy \u00bfqui\u00e9n? El desempleado.<br \/>\n<\/em><em>Que s\u00ed, que no, el desempleado.<br \/>\n<\/em><em>Yo soy \u00bfqui\u00e9n? El de Ayotzinapa.<br \/>\n<\/em><em>Que s\u00ed, que no, el de Ayotzinapa.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Curiosamente, en las emociones bajo la protesta tambi\u00e9n est\u00e1 en muchos casos una convicci\u00f3n \u00e9tica. Los desencuentros sobre estos temas continuamente pasan por juicios \u2013acertados o no, tolerantes o no\u2013 sobre la catadura moral del adversario. \u201cTodos somos Ayotzinapa\u201d, dice una consigna repetida millones de veces en las \u00faltimas semanas, pero \u00e9sta es tambi\u00e9n una consigna desmenuzada y debatida interminablemente. Hay quienes se desligan voluntariamente de ella por creerla estrecha o por creerse (o por creer a otros) indignos de ser incluidos en su afirmaci\u00f3n absoluta. Hay una pregunta oculta en esto: \u00bfQui\u00e9nes somos?<\/p>\n<p>Y en la pregunta hay (tal vez) el cambio o el rechazo de una idea antigua de nuestra relaci\u00f3n con el poder.<\/p>\n<p>El sentido de palabra <em>patria<\/em> est\u00e1 en su origen: en lat\u00edn es el adjetivo de lo que se refiere al padre o a los antepasados. La <em>terra patria<\/em> era el lugar del que se proven\u00eda o por el que se sent\u00edan los m\u00e1s grandes afectos, con el que se ten\u00edan las m\u00e1s grandes obligaciones. Actualmente se discute su pertinencia y se propone el uso de otras palabras (como <em>matria<\/em>, por ejemplo), pero el M\u00e9xico actual proviene de siglos de historia en los que el concepto convencional de patria se foment\u00f3 como una descripci\u00f3n v\u00e1lida de la naturaleza del poder, de la m\u00e1xima autoridad. El paternalismo de nuestros reg\u00edmenes se ha mencionado, y atacado, con gran frecuencia.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 clase de padre ser\u00eda el Estado mexicano actual, que ha sido llamado una cleptocracia: un gobierno de ladrones, fincado en la corrupci\u00f3n y no en la legalidad?<\/p>\n<p>Ser\u00eda, claro, un padre golpeador, un <em>bully<\/em>: abusivo, violento, d\u00edscolo, caprichoso; un padre tir\u00e1nico y hasta un poco perturbado, siempre imponiendo obligaciones imposibles de cumplir y aspiraciones a las que \u00e9l mismo, invariablemente, cerrar\u00eda la puerta. Har\u00eda desear a sus hijos todo lo que deliberada, sistem\u00e1ticamente, no les dar\u00eda nunca. Los culpar\u00eda de todo da\u00f1o que les infligiera. Los tratar\u00eda con distingos, los postergar\u00eda invariablemente en favor de sus amistades y protegidos, jugar\u00eda a los favoritos y a la divisi\u00f3n. Los har\u00eda creer que el \u00fanico modo de existir es volverse como \u00e9l y perpetuar la desigualdad y la injusticia.<\/p>\n<p>Tal vez, s\u00f3lo tal vez, nos estamos dando cuenta, y comenzamos a entender que no merecemos un \u201cpadre\u201d as\u00ed ni esa forma para la historia de nuestras vidas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Copyright \u00a9 Alberto Chimal, M\u00e9xico, 2014<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQui\u00e9nes somos, Ayotzinapa? Este art\u00edculo, acerca de la desaparici\u00f3n de los normalistas de Ayotzinapa en 2014, se public\u00f3 en aquel a\u00f1o en la revista Lima Gris. * En M\u00e9xico parecemos v\u00edctimas de la antigua maldici\u00f3n: nadie puede decir que no vivamos tiempos interesantes. 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