{"id":14260,"date":"2017-12-11T15:35:35","date_gmt":"2017-12-11T21:35:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?page_id=14260"},"modified":"2017-12-11T15:35:35","modified_gmt":"2017-12-11T21:35:35","slug":"la-torre-y-el-jardin","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/textos\/la-torre-y-el-jardin\/","title":{"rendered":"La torre y el jard\u00edn"},"content":{"rendered":"<h1>LA TORRE Y EL JARD\u00cdN<\/h1>\n<h3>Novela. M\u00e9xico, Oc\u00e9ano, 2012<\/h3>\n<p><em>La novela <\/em>La torre y el jard\u00edn<em> fue finalista del Premio Internacional de Novela R\u00f3mulo Gallegos en 2013. Es una narraci\u00f3n\u00a0 acerca del deseo, el poder y el conflicto de la especie humana con la naturaleza de la que surgi\u00f3. Varias voces, mezcladas a veces en una misma p\u00e1gina, van contando la historia de un grupo de personajes que explora un espacio m\u00e1gico: un edificio alt\u00edsimo \u2013la torre del t\u00edtulo\u2013 que alberga un burdel en el que se practican actos perversos, pero tambi\u00e9n secretos a\u00fan m\u00e1s extra\u00f1os. Una de las voces es la de Zhenya, ser misterioso que se manifiesta refiriendo algunos los acontecimientos que han tenido lugar en la torre en su espacio enorme y a lo largo de d\u00e9cadas. El fragmento que aqu\u00ed se presenta re\u00fane parte de la narraci\u00f3n de Zhenya, derivada o paralela de la trama principal.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>Hay que considerar una pregunta crucial: cu\u00e1l es el prop\u00f3sito verdadero del edificio. Pocos conocen su existencia. Quienes lo conocen suelen pensar que s\u00f3lo es un burdel. Quienes se asoman a sus misterios se quedan casi todos en la abundancia de los pisos. Quienes van m\u00e1s all\u00e1, quienes preguntan con m\u00e1s insistencia, suelen contentarse con alguna de las leyendas.<\/p>\n<p>Circulan entre los clientes y los empleados comunes del negocio desde los primeros a\u00f1os de la torre. Es comprensible que existan semejantes historias: \u00e9ste es un lugar enorme, del que casi nadie conoce sino una peque\u00f1\u00edsima parte, y en el que cada d\u00eda se puede observar al menos un hecho intolerable: que el edificio <em>es <\/em>m\u00e1s alto por dentro que por fuera, y acaso ni el mismo don Cruz sabe cu\u00e1l es su verdadero tama\u00f1o.<\/p>\n<p>(Algunos se dedican a observar a la se\u00f1ora Isabel cuando llega a sacar el libro azul para abrir un nuevo piso, y todos juran que siempre parece consultar las primeras p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>\u2014No avanza \u2014dicen, o bien: \u2014Debe ser una cosa grand\u00edsima.)<\/p>\n<p>Las leyendas son muy variadas pero todas, naturalmente, tienen en com\u00fan un gran \u00e9nfasis en ese espacio desconocido, todav\u00eda no descubierto. Las m\u00e1s simples son las m\u00e1s terribles: por ejemplo, muchas personas consiguen asustar, o asustarse, con s\u00f3lo hablar de la <em>imagen <\/em>informe de los pisos desocupados, la torre a\u00fan cerrada y a oscuras que est\u00e1 encima de pr\u00e1cticamente cada persona y animal, todo el tiempo, hecha de qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntos niveles exactamente iguales entre s\u00ed y acaso realmente cerrados, realmente desprovistos de todo misterio, pero qui\u00e9n sabe qu\u00e9 tan altos, qu\u00e9 tan numerosos, qu\u00e9 tan estables porque en ellos hay paredes que pesan, columnas que pesan, aire que pesa, y este peso no deber\u00eda poder sostenerse:<\/p>\n<p>\u2014No es normal \u2014dicen\u2014. Y aqu\u00ed es zona de temblores. Casi no se sienten cuando est\u00e1 uno dentro pero \u00bfqu\u00e9 tal que un d\u00eda tiembla de veras fuerte? \u00bfQu\u00e9 va a pasar?<\/p>\n<p>(Uno de los empleados de limpieza, un muchacho llamado Tom\u00e1s, sue\u00f1a cada noche que tiembla y que el edificio, en lugar de caer para un lado u otro, cae directamente hacia abajo, como una aguja que se clavara en la carne de la Tierra, y como el edificio es infinito la aguja es infinitamente larga y no termina de hundirse, no se detiene, y la gente de Morosa sigue con su vida y da la impresi\u00f3n de no ver c\u00f3mo los pisos del edificio caen y caen y caen, como una cascada de concreto y vidrio y cuerpos que ya no cantan sino que gimen, que son un solo grito de dolor que sigue y sigue y sigue.)<\/p>\n<p>En cuanto a las otras leyendas, m\u00e1s complejas, son como cualquiera: se aprenden, se repiten, se ampl\u00edan o se modifican seg\u00fan qui\u00e9n las cuente: de acuerdo a sus miedos y apetitos. Hay pisos enteros, dicen, ocupados por tropas secretas o grupos de choque del gobierno re- presor, o bien del crimen organizado, o bien de opositores revoltosos; hay prost\u00edbulos normales pero ocultos, o bien dedicados a perversiones a\u00fan m\u00e1s terribles que las que todos ya conocen; hay arenas de lucha y boxeo, o casinos, o gimnasios, o cl\u00ednicas donde se realizan cirug\u00edas y trasplantes ilegales; hay mazmorras de verdad donde ni\u00f1os, adolescentes, adultos o ancianos viven encerrados (s\u00f3lo se les permite salir para ser explotados de alguna entre muchas formas concebibles, o bien se dejaron encerrar voluntariamente para protegerse de alguna amenaza del mundo exterior, o bien son enfermos o locos, vivos por piedad pero aprisionados para no revelar terribles secretos o contagiar graves enfermedades o cometer cr\u00edmenes espantosos); hay cap\u00edtulos, oficinas, instalaciones de agencias misteriosas, de iglesias, de sectas; hay tesoros; hay vampiros, zombis y hombres lobo; hay invasores extraterrestres; hay un tanque profund\u00edsimo donde duerme el Kraken, una jaula de vuelo para al-Buraq, un monta\u00f1a de cart\u00f3n piedra donde el Simurgh se resigna a su cautiverio; hay asesinos que acechan a cualquier persona que se pierda, a cualquiera que sienta miedo, y la persiguen incansablemente hasta que consiguen alejarla de toda posibilidad de escape.<\/p>\n<p>Hay un poco de verdad, por supuesto, en todo lo que se dice.<\/p>\n<p>Ejemplos:<\/p>\n<p>En 1976, una empleada de limpieza llamada Mar\u00eda Luisa Barraza supo el nombre de un piso abandonado du- rante a\u00f1os y se lo apropi\u00f3. Puso en \u00e9l una peque\u00f1a escuela de gimnasia y artes marciales: su hermano menor hab\u00eda visto <em>Operaci\u00f3n Drag\u00f3n <\/em>y se hac\u00eda pasar por maestro calificado de karate. Era un gran problema llevar a los alumnos hasta el \u201csal\u00f3n\u201d, pues deb\u00edan meterlos por la tarde sin que nadie los viera y sacarlos a la hora en que se abr\u00eda el negocio, pero las clases no duraron un mes. Una noche, maestro, alumnos y promotora se encontraron de salida con una cliente a quien confundieron con el presidente municipal de Morosa. Los ni\u00f1os y el profesor huyeron corriendo y ah\u00ed termin\u00f3 la \u201cEscuela Karateka Drag\u00f3n\u201d. Mar\u00eda Luisa sigui\u00f3 trabajando en la torre durante cerca de un mes, y en realidad nadie los habr\u00eda descubierto, pero al t\u00e9rmino de ese tiempo no pudo soportar m\u00e1s el miedo de que la despidieran: de que las personas a su alrededor estuvieran hablando siempre con una segunda intenci\u00f3n y la se\u00f1ora Isabel esperara el momento m\u00e1s apropiado para causarle una terrible humillaci\u00f3n. Una tarde no se present\u00f3 a trabajar y no se volvi\u00f3 a saber de ella.<\/p>\n<p>Ejemplos:<\/p>\n<p>En 2009, Hern\u00e1n L\u00f3pez, un contador del Brincadero que ten\u00eda un segundo trabajo como ministro de alabanza en una iglesia carism\u00e1tica, introdujo a toda su congregaci\u00f3n en otro piso: acababan de echarlos de la bodega que usaban como templo y necesitaban un lugar donde reunirse. En aquel momento ser ministro era su empleo principal: ya le daba m\u00e1s dinero que el llevar las cuentas del negocio. Adem\u00e1s aqu\u00ed, se dijo muchas veces, le pagaban mal: aun cuando el edificio, por su tama\u00f1o, necesitaba un ej\u00e9rcito de personas s\u00f3lo para mantenerlo limpio y atender a los clientes que pod\u00edan llegar en una noche, las ganancias netas de un solo d\u00eda siempre eran enormes. \u00a1Y todo se lo gastaba el due\u00f1o en fiestas, en alcohol, en drogas! Lo que \u00e9l hac\u00eda (pensaba Hern\u00e1n) era una restituci\u00f3n: de hecho no s\u00f3lo se rebelaba contra el due\u00f1o, sino contra el negocio mismo, que a fin de cuentas era contra natura.<\/p>\n<p>La iglesia \u201cPeregrinos de Madi\u00e1n\u201d funcion\u00f3 durante un tiempo relativamente largo: Hern\u00e1n met\u00eda y sacaba a su gente en un cami\u00f3n que pod\u00eda utilizar las entradas de servicio sin que nadie lo molestara y todos iban vestidos con ropas semejantes a las de los empleados de menor rango. Para sus ceremonias metieron instrumentos musicales que se quedaban guardados en el piso y cerraban muy bien todas las puertas antes de comenzar. Los gritos y los cantos se confund\u00edan con el resto de los sonidos del edificio y nadie se daba cuenta de que eran distintos y hablaban de rendici\u00f3n y no de placer, de Dios y no de seres humanos (o de bestias).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de seis meses, el culto pas\u00f3 de semanal a diario y el n\u00famero de fieles se hab\u00eda duplicado. Hern\u00e1n tuvo la idea de reestructurar sus actividades, reducir los cultos normales y organizar retiros: reuniones especiales en las que los asistentes com\u00edan y dorm\u00edan en el piso durante una semana entera. Tres asistentes \u2013los m\u00e1s fieles, ascendidos como un premio a su devoci\u00f3n\u2013 se encargaban de alimentarlos, mantenerles un ba\u00f1o abierto, ponerlos a cantar cada cierto tiempo y organizarles actividades que los mantuvieran ocupados hasta que llegaba el ministro. Los retiros eran mucho m\u00e1s caros y adem\u00e1s implicaban menos entradas y salidas, por lo que eran m\u00e1s seguros. Despu\u00e9s de cierto tiempo, Hern\u00e1n se encontr\u00f3 con que ganaba m\u00e1s dinero del que pod\u00eda gastar, incluso res- tando el dinero que deb\u00eda destinar a sobornos y a los salarios de sus asistentes. Ya pod\u00eda rentar un local fuera del edificio y tal vez hasta pagar el enganche de un edificio propio. Pero se retrasaba. \u00bfDeb\u00eda decir a sus fieles, que se sent\u00edan un poco como los primeros cristianos en las catacumbas, que deb\u00edan cambiar ese sitio y ese ambiente que tanto les gustaba y los animaba? \u00bfNo se interpretar\u00eda de manera incorrecta el que se mudara, si iba a dar cerca de alguna otra iglesia con caracter\u00edsticas semejantes a la suya y territorio bien delimitado? \u00bfRealmente ser\u00eda lo mejor renunciar a un sitio en el que no pagaba nada de gastos?<\/p>\n<p>En eso estaba y los d\u00edas de culto se suced\u00edan sin demasiados incidentes: alguna persona se lastimaba al caer, o necesitaba un remoj\u00f3n en agua fr\u00eda para recobrarse de un trance excepcionalmente fuerte, pero nada m\u00e1s. Lo habitual en una iglesia viva, vital, en la que la gente pod\u00eda encontrar la pasi\u00f3n y el contacto emotivo, hermoso con Dios, que siempre hace falta.<\/p>\n<p>Y as\u00ed hasta que, una tarde, en un culto normal, una se\u00f1ora sali\u00f3 a mitad de una alabanza, se desesper\u00f3 al no encontrar el ba\u00f1o y abri\u00f3 la puerta equivocada: la que daba al pozo de las escaleras. Mir\u00f3 hacia abajo, descubri\u00f3 el Ojo infinito y de inmediato empez\u00f3 a gritar tan fuerte que el resto de la congregaci\u00f3n la escuch\u00f3, detuvo el canto, sali\u00f3 a buscarla y la encontr\u00f3 tirada en el rellano, todav\u00eda gritando, con la cara gris y los ojos en blanco. Algunos pensaron que estaba en \u00e9xtasis pero otros fieles se indignaron: la pobre mujer estaba tirada en un charco de su propia orina, lo que fuera del sal\u00f3n de culto parec\u00eda algo sumamente indigno y triste. Los asistentes de Hern\u00e1n intentaron retirarla discretamente, pero en ese momento lleg\u00f3 la se\u00f1ora Isabel.<\/p>\n<p>Hern\u00e1n nunca comprendi\u00f3 c\u00f3mo pudo enterarse. S\u00ed entendi\u00f3, por otra parte, que Isabel estuviera furiosa, puesto que \u00e9l hab\u00eda actuado con dolo. \u201cEso lo admito\u201d, dijo varias veces. Como realmente era un buen contador y ten\u00eda siempre muy claro lo que ganaba con la \u201cPeregrinos\u201d, tambi\u00e9n pas\u00f3 largos minutos intentando convencer a Isabel de que lo mejor para todos era que ambos se asociaran, o por lo menos que Isabel aceptara el pago de una renta justa por el local. \u00c9l le pod\u00eda hacer un pago retroactivo (dijo varias veces) de todo el tiempo que la iglesia llevaba en operaci\u00f3n. Como Isabel no quer\u00eda escucharlo, y como los empleados del edificio estaban expulsando de mala manera a los fieles de Hern\u00e1n, \u00e9ste tuvo la idea de amenazarla: le dijo que iba a revelar todo lo que pasaba en la torre.<\/p>\n<p>Isabel se ri\u00f3.<\/p>\n<p>La iglesia \u201cPeregrinos del Madi\u00e1n\u201d sigue funcionando: ahora renta, al modo de otras, un viejo cine remodelado en el que los antiguos asistentes de Hern\u00e1n tienen ganancias menores a las de antes pero no despreciables. El propio Hern\u00e1n purga una condena por fraude: la m\u00e1s alta que permite la ley. La mujer que vio el Ojo de la escalera no se repuso nunca y sigue hasta hoy en un hospital psiqui\u00e1trico. No se espera que viva muchos a\u00f1os m\u00e1s. Su nombre es Aurora Guti\u00e9rrez, pero (por otra parte) ella misma lo ha olvidado, as\u00ed como ha olvidado el resto de su vida terrena: en el instante en que el Ojo la mir\u00f3 crey\u00f3 ver a Dios, y cree todav\u00eda que Dios, con su mirada irresistible, la sac\u00f3 del mundo, para tener a alguien que Lo contemplara por siempre, fijos los dos en la eternidad, \u00e9l absorto en Su ser sagrado y ella en el terror. Vagamente cree que esto es un premio a su devoci\u00f3n. No se sabe si la se\u00f1ora Isabel, como dicen algunos de sus allegados, realmente paga las cuentas del psiqui\u00e1trico, lo que ser\u00eda (dicen) una peque\u00f1a compensaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ejemplos:<\/p>\n<p>La madrugada del 15 de diciembre de 1971, el se\u00f1or Emilio, quien estaba a\u00fan a cargo de la torre y de todas sus actividades p\u00fablicas y secretas, lleg\u00f3 hasta el piso donde estaba su oficina y encontr\u00f3 un rastro de sangre que iba de las escaleras hasta su propia puerta. Y cuan- do abri\u00f3 la puerta encontr\u00f3 en el piso, tirado, entre su escritorio y su silla, un cad\u00e1ver.<\/p>\n<p>Estaba en medio de un gran charco de sangre que ocultaba las losas del suelo. Probablemente se hab\u00eda desangrado all\u00ed durante un par de horas. Era el cuerpo de un hombre alto y robusto que Emilio no reconoci\u00f3. Si no se prestaba atenci\u00f3n a la palidez de su piel, a su inmovilidad, daba la impresi\u00f3n de estar dormido. Vest\u00eda chamarra, camisa, pantalones de poli\u00e9ster y zapatos de cuero viejo. Emilio llam\u00f3 al doctor Herrera, quien lleg\u00f3 un par de minutos despu\u00e9s con sus ayudantes de confianza. Entre los tres consiguieron levantar el cuerpo sin resbalar en la sangre.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3? \u2014pregunt\u00f3 Herrera.<\/p>\n<p>\u2014Lo vamos a tener que averiguar\u2014contest\u00f3 Emilio y los tres asintieron. Todos sab\u00edan que, aun cuando aquel lugar era parte del burdel y no de los sitios secretos del edificio, Emilio no iba a permitir que la polic\u00eda llegara hasta all\u00ed. El cuerpo ser\u00eda enterrado o desechado sin ruido; mientras menos personas supieran de \u00e9l, mejor.<\/p>\n<p>Afortunadamente, uno de los ayudantes reconoci\u00f3 al muerto: trabajaba como cocinero, dijo. Emilio hizo un par de llamadas y supo que un cocinero llamado Augusto P\u00e9rez no hab\u00eda llegado a su turno en un restaurante de los pisos altos. Entretanto result\u00f3 que el cuerpo ten\u00eda una herida de bala en el vientre, y que en el suelo, cerca de donde el hombre hab\u00eda ca\u00eddo, estaba un malet\u00edn que no era de Emilio y que conten\u00eda credenciales, dinero y una pistola descargada.<\/p>\n<p>\u2014A ver si con esto\u2014dijo el doctor Herrera\u2014aprende a cerrar con llave su oficina cuando no est\u00e1. Usted sabe que los de confianza lo respetamos, pero vea, este cabr\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Las fotos en las credenciales eran todas del muerto, pero los nombres eran todos distintos.<\/p>\n<p>\u2014Fidel, Tom\u00e1s, Arcadio \u2014ley\u00f3 uno de los ayudantes del doctor Herrera, revisando una credencial tras otra\u2014. \u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste?<\/p>\n<p>\u2014Qui\u00e9n era \u2014dijo el otro, mientras descubr\u00eda en el malet\u00edn otros dos objetos: una llave y un trozo de papel en el que estaba escrita la frase \u201cHe hecho de m\u00ed lo que no sab\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>\u2014<em>Rigor mortis <\/em>\u2014dijo el doctor Herrera, al inclinarse sobre el cuerpo, que hab\u00edan colocado en una mesa. Hab\u00eda revisado los bolsillos de la chamarra y no hab\u00eda encontrado nada en ellos.<\/p>\n<p>\u2014D\u00e9jelo \u2014dijo Emilio\u2014. Que se quede aqu\u00ed hasta que puedan venir por \u00e9l. Va a tener que ser al rato, cuando hayamos cerrado. T\u00fa qu\u00e9date a cuidar\u2014orden\u00f3 a uno de los ayudantes\u2014. No dejes que entre nadie. Y ustedes vengan.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA d\u00f3nde vamos?<\/p>\n<p>Emilio cubri\u00f3 la cara del muerto con su chamarra.<\/p>\n<p>Luego sali\u00f3 de la oficina con Herrera y el ayudante tras \u00e9l. Todos subieron al elevador y Emilio ley\u00f3 al elevadorista la frase anotada en el papel.<\/p>\n<p>\u2014Me parece recordar que tenemos abierto un piso con ese nombre, \u00bfverdad?\u2014agreg\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, don Emilio \u2014dijo el elevadorista despu\u00e9s de un momento, y la caja empez\u00f3 a bajar.<\/p>\n<p>\u2014Esta parte no era tan dif\u00edcil\u2014coment\u00f3 Emilio, pero Herrera y el ayudante lo miraban con cara de admiraci\u00f3n\u2014. Lo que yo quisiera saber es\u2026\u2014pero no dijo m\u00e1s.<\/p>\n<p>Cuando llegaron al piso comprobaron que estaba sin usar.<\/p>\n<p>\u2014Si me hubiera acordado de traer el libro azul \u2014dijo Emilio mientras sal\u00eda al corredor\u2014, podr\u00edamos saber qu\u00e9 tanto tiempo tiene de haberse abierto, porque yo no tengo idea\u2026 Nada m\u00e1s para que vean que no soy detective ni nada. Y ahora que lo pienso, quiz\u00e1 deber\u00edamos haber tra\u00eddo a alguien armado. \u00bfNo creen?<\/p>\n<p>Ahora, Herrera y el ayudante lo miraron con espanto. Emilio ya estaba probando la llave en las puertas m\u00e1s cercana. La llave entr\u00f3 en la cerradura y gir\u00f3.<\/p>\n<p>Los tres se quedaron callados, inm\u00f3viles, durante m\u00e1s de un minuto.<\/p>\n<p>Emilio llam\u00f3 a la puerta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfHay alguien aqu\u00ed?\u2014pregunt\u00f3. No hubo respuesta.<\/p>\n<p>\u2014A lo mejor tendr\u00edamos que irnos\u2026<\/p>\n<p>\u2014Tendr\u00edamos que haber ido por varios m\u00e1s\u2014dijo Emilio\u2014. Parezco novato. Como si no hubiera pasado lo del 48, lo del 57, lo del 65. \u00bfSe acuerda de lo del 65, doctor?<\/p>\n<p>\u2014Me acuerdo que se nos murieron tres. No, cuatro \u2014contest\u00f3 Herrera.<\/p>\n<p>\u2014Vete rapidito \u2014dijo Emilio al ayudante\u2014 por el se\u00f1or Alan y todos los guardias que encuentres en su piso. \u00bfSabes c\u00f3mo llegar? \u2014el ayudante asinti\u00f3 y se fue. Emilio y el doctor Herrera se quedaron de pie ante la puerta.<\/p>\n<p>Durante los minutos que debieron esperar, Herrera pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo deber\u00edamos haber ido todos?<\/p>\n<p>\u2014Si hay alguien adentro no quiero que salga. \u00bfQuiere irse, doctor? Si quiere, est\u00e1 bien.<\/p>\n<p>\u2014No, no, don Emilio, c\u00f3mo cree, c\u00f3mo lo voy a dejar solo.<\/p>\n<p>\u2014En todo caso ya habr\u00eda salido alguien, \u00bfno cree? Herrera no contest\u00f3. Cuando las puertas del elevador volvieron a abrirse, el ayudante \u2013Efra\u00edn, se llamaba; hizo carrera en el negocio y muri\u00f3 en 1984\u2013 lleg\u00f3 con el se\u00f1or Alan y otros cinco o seis hombres. Todos armados.<\/p>\n<p>Emilio dijo:<\/p>\n<p>\u2014No puede ser que me est\u00e9 haciendo viejo tan pronto \u2014y empuj\u00f3 la puerta.<\/p>\n<p>Todos los dem\u00e1s entraron tras \u00e9l y encontraron que el cuarto ocupaba en realidad el piso entero, pues hab\u00edan derribado las paredes interiores. No hab\u00eda nadie, pero encontraron seis catres, un refrigerador, una estufa de gas, armarios, varios libreros, un par de mesas. El lugar ol\u00eda a aceite, sudor y, muy levemente, a las flores que a\u00fan no terminaban de morir en un florero puesto sobre una mesa. Hab\u00eda una guitarra sobre una silla y, en el fondo del espacio \u2013del galer\u00f3n, que Augusto el cocinero y quienesquiera que hubiesen estado con \u00e9l hab\u00edan reformado y amueblado, tal vez a lo largo de meses\u2013, un \u00e1rea amplia y desocupada, pesas y otros aparatos de ejercicio y tres bastidores de madera con dianas pintadas y muchos agujeros de bala. Todos los armarios conten\u00edan ropa salvo uno, repleto de armas, municiones y explosivos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, Emilio y los suyos vieron que el piso HE HECHO DE M\u00cd LO QUE NO SAB\u00cdA era de los m\u00e1s cercanos a la planta baja y hab\u00eda estado en desuso desde fines de los a\u00f1os cincuenta. Nunca lograron averiguar c\u00f3mo lo habr\u00eda descubierto Augusto. S\u00ed supieron, en cambio \u2013tras preguntar con discreci\u00f3n a un par de clientes que trabajaban en el Ayuntamiento y el Seguro Social\u2013 que el nombre verdadero del muerto era Carlos. Luego fueron encontrando m\u00e1s informaci\u00f3n; Carlos P\u00e9rez Torres hab\u00eda terminado la preparatoria pero se hab\u00eda quedado en el primer semestre de la universidad; se hab\u00eda unido al Comit\u00e9 de Huelga de Morosa, que hab\u00eda funcionado entre 1968 y 1969; luego hab\u00eda desaparecido.<\/p>\n<p>En una libreta sobre la mesa en el piso que Augusto (o Carlos) hab\u00eda tomado, los hombres del se\u00f1or Alan encontraron una lista de nombres: <em>Augusto, Fidel, Eva, Ram\u00f3n, Laura, Abelardo<\/em>. Tambi\u00e9n hallaron que todos los libros eran de teor\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo habr\u00e1n hecho para subirlo todo? \u2014se pregunt\u00f3 uno de los hombres.<\/p>\n<p>\u2014Despacio y por las escaleras\u2014dijo otro.<\/p>\n<p>\u2014Pues qu\u00e9 paciencia.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 no ves que llevaban un buen rato viviendo aqu\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY por qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014No seas burro. \u00bfQu\u00e9 no ves que estaban esperando? Mientras se preparaban, se entrenaban\u2026 As\u00ed son.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9nes?<\/p>\n<p>Los elevadoristas no recordaban haber visto a Augusto, o a Carlos, pero sin duda se deb\u00eda a que \u00e9l deb\u00eda haber subido, seg\u00fan el doctor Herrera, justo en las horas de m\u00e1s movimiento en el negocio.<\/p>\n<p>Isabel, quien se enter\u00f3 del suceso los d\u00edas siguientes, se sinti\u00f3 preocupada por su padre cuando lo oy\u00f3 decir que deseaba un entierro digno para Carlos. Ella hab\u00eda cre\u00eddo que el cuerpo ser\u00eda quemado en un incinerador y sus cenizas echadas en cualquier parte, como se hab\u00eda hecho tras el incidente del 65 y (seg\u00fan le hab\u00edan contado) tambi\u00e9n en el 48 y el 57.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 sanguinaria me saliste, Chabe.<\/p>\n<p>\u2014No me diga \u201cChabe\u201d. \u00bfY por qu\u00e9 sanguinaria?<\/p>\n<p>\u2014Bueno, no, sanguinaria no, pero \u00bfsabes qui\u00e9nes eran Carlos y sus amigos?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n? Ah, s\u00ed, el tal Augusto se llamaba Carlos.<\/p>\n<p>\u2014Eran una c\u00e9lula.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUna qu\u00e9?<\/p>\n<p>Estaban en la oficina de Emilio, que estaba limpia de nuevo y ol\u00eda a cloro. Emilio se sent\u00f3 y mir\u00f3 a su hija sin decir nada por un momento.<\/p>\n<p>\u2014Uno no se entera de much\u00edsimas cosas \u2014dijo al fin\u2014. Ellos, Carlos y los dem\u00e1s, hicieron algo que no les funcion\u00f3. Qui\u00e9n sabe qu\u00e9, porque los peri\u00f3dicos no dijeron nada. Los revisamos todos. Y adem\u00e1s ninguno de nuestros contactos nos pudo dar raz\u00f3n. Pero \u00bfhas o\u00eddo lo que se cuenta? \u00bfLo que llegan a decir muy de vez en cuando en las noticias? \u00bfLo de los secuestros, la gente que se mete a la guerrilla?<\/p>\n<p>\u2014A m\u00ed, la verdad, adem\u00e1s de que tengo much\u00edsimo trabajo aqu\u00ed, nunca me ha interesado la pol\u00edtica ni nada\u2026<\/p>\n<p>\u2014Esp\u00e9rate. D\u00e9jame hablar. Ve lo que les pas\u00f3 a ellos. Ve lo que hizo Carlos.<\/p>\n<p>El padre de Isabel estaba realmente preocupado.<\/p>\n<p>\u2014No se me ocurre otra explicaci\u00f3n \u2014dijo Emilio\u2014. Este Carlos o Augusto o como se haya llamado fue a hacer algo con sus amigos, qui\u00e9n sabe qu\u00e9, qui\u00e9n sabe si era lo primero que iban a hacer o lo segundo\u2026, o qui\u00e9n sabe\u2026, pero les sali\u00f3 mal. Y entonces s\u00f3lo \u00e9l pudo escapar, lleg\u00f3 hasta ac\u00e1, fue hasta mi oficina a pedirme ayuda y no me encontr\u00f3. Se muri\u00f3 esper\u00e1ndome: se desangr\u00f3 aqu\u00ed esperando a que yo llegara. \u00bfTe das cuenta, Isabel? Pens\u00f3 que yo pod\u00eda ayudarlo. Pens\u00f3 que por lo menos podr\u00eda tratar de convencerme. Qui\u00e9n sabe cu\u00e1nto tiempo hab\u00edan estado viviendo aqu\u00ed, escondidos, con un piso para ellos solos, comiendo del negocio, y de todas formas eso fue lo que se le ocurri\u00f3.<\/p>\n<p>Isabel no supo qu\u00e9 responder.<\/p>\n<p>\u2014Hemos tenido mucha suerte hasta ahora. Eso es lo que pienso. Siempre hemos podido mantener a salvo lo\u2026 lo que t\u00fa y yo sabemos\u2026, y lo hemos hecho pagando, sobornando, lo que ha hecho falta. Pero se va a volver m\u00e1s y m\u00e1s dif\u00edcil. \u00bfTe das cuenta?<\/p>\n<p>Enterraron a Carlos, o a Augusto, en el jard\u00edn. Nunca supieron qui\u00e9nes hab\u00edan sido Fidel, Eva, Laura, Ram\u00f3n y Abelardo, ni qu\u00e9 fue de ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Copyright \u00a9 Alberto Chimal, M\u00e9xico, 2012<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA TORRE Y EL JARD\u00cdN Novela. M\u00e9xico, Oc\u00e9ano, 2012 La novela La torre y el jard\u00edn fue finalista del Premio Internacional de Novela R\u00f3mulo Gallegos en 2013. Es una narraci\u00f3n\u00a0 acerca del deseo, el poder y el conflicto de la especie humana con la naturaleza de la que surgi\u00f3. 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