{"id":1390,"date":"2008-09-26T19:37:30","date_gmt":"2008-09-27T01:37:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?page_id=1390"},"modified":"2017-12-09T21:43:33","modified_gmt":"2017-12-10T03:43:33","slug":"hoteles-de-horacio-kustos","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/textos\/hoteles-de-horacio-kustos\/","title":{"rendered":"Hoteles de Horacio Kustos"},"content":{"rendered":"<h1>HOTELES DE HORACIO KUSTOS<\/h1>\n<p><em>Este texto, publicado inicialmente en 2008 en la revista <\/em>Quinta Real<em>, es parte de un proyecto mayor en la obra de Alberto Chimal: las aventuras de Horacio Kustos, el \u00faltimo gran explorador del mundo, capaz de encontrar maravillas incluso en una \u00e9poca donde todo est\u00e1 cartografiado y estudiado y hecho a un lado con aburrimiento. Fue recogido en el libro <\/em>El \u00faltimo explorador<em> (FCE, 2012).<\/em><\/p>\n<div align=\"center\">*<\/div>\n<p>En Reykjav\u00edk hay un grupo de estudio especializado en la obra del misterioso Juan Cruz de la Piedra, al que sus miembros llaman (en espa\u00f1ol) <em>El Arquitecto del Misterio<\/em>. Son taumaturgos, zahor\u00edes, ar\u00faspices, y tambi\u00e9n hay uno o dos pasantes de arquitectura, provenientes de la Universidad. Su lugar de reuniones es un sal\u00f3n clandestino en la calle Safam\u00fdri, presidido por un busto de bronce que o bien es de Gunnar Gunnarsson o bien de Loftur el Hechicero (no se ponen de acuerdo), pero que en cualquier caso tiene, dicen, la capacidad de hablar siete veces al a\u00f1o, para anunciar desastres o prodigios.<br \/>\nHoracio Kustos, el conocido explorador, los visit\u00f3 el verano pasado y les cont\u00f3 de sus diversas aventuras con \u201cdon Cruz\u201d, como Kustos lo llama. Tambi\u00e9n les ofreci\u00f3 una conferencia, ilustrada con diapositivas, sobre varios de los hoteles dise\u00f1ados por don Cruz, y que se cuentan entre los m\u00e1s extra\u00f1os del mundo:<\/p>\n<p>1. La Posada del Agua est\u00e1 en pleno Oc\u00e9ano \u00cdndico, sobre el Tr\u00f3pico de Capricornio, a unos veinte kil\u00f3metros del pueblito costero de Ianantsony en Madagascar. Es un hermoso pastiche art deco, de cuatro pisos y un total de veintisiete habitaciones, pero nada de esto se nota a primera vista: el edificio se construy\u00f3 bajo el agua y permanece sumergido a una profundidad de doce o trece metros. Adem\u00e1s, la Posada se oculta de este otro modo: para conseguir habitaci\u00f3n se debe salir en lancha a mar abierto y localizar la recepci\u00f3n, que es en realidad un par de viejos barcos pesqueros anclados justo encima del edificio y mal atados el uno al otro.<br \/>\nHechos los tr\u00e1mites, cada hu\u00e9sped debe sumergirse por su cuenta y sin equipo alguno en busca de la compuerta de acceso al hotel propiamente dicho, y la gerencia no se hace responsable de <em>nada<\/em>\u2026<br \/>\n\u2014Pero ya una vez adentro, cuando se ha evitado a los tiburones y se ha podido efectivamente entrar, \u00a1ah, qu\u00e9 maravilla! Se descubre que todos los movimientos son m\u00e1s f\u00e1ciles, que ya no hace falta aguantar la respiraci\u00f3n, que de hecho uno est\u00e1 respirando la saludable agua del mar. Dentro del hotel los hombres se convierten en tritones y las mujeres en sirenas\u2026<br \/>\n\u2014No es cierto \u2014replica un pasante island\u00e9s, obtuso.<br \/>\n\u2014Bueno, no, no exactamente \u2014dice Kustos\u2014. Los llamo as\u00ed por comodidad. Los hombres se vuelven una cosa alargada con tent\u00e1culos y las mujeres son como medusas, transparentes, as\u00ed, di\u00e1fanas\u2026<br \/>\nSeducida por las comodidades de la Posada \u2013los sabrosos alimentos, el sue\u00f1o y el amor sin camas en un entorno ingr\u00e1vido, las percepciones distintas, la m\u00fasica de instrumentos que s\u00f3lo sirven bajo el agua\u2013, una porci\u00f3n notable de los hu\u00e9spedes decide no regresar a la superficie y en cambio ir m\u00e1s abajo a\u00fan.<br \/>\n\u2014Pero yo no \u2014dice Kustos\u2014. Imag\u00ednense; si no, no estar\u00eda ahora aqu\u00ed con ustedes.<\/p>\n<p>2. El Hotel Platonique, sito en el centro de Atenas, es como tantos prismas de concreto y cristal que llenan las ciudades de ahora, pero a la vez es m\u00e1s \u2013m\u00e1s prisma, se entiende\u2013 que todos ellos. Mientras proyecta sus diapositivas, Kustos recuerda el gran esfuerzo que tuvo que hacer para hallar el Hotel, cuya forma es tan pura y sin rasgos distintivos que no se queda en la memoria y siempre amenaza con desvanecerse entre los otros edificios que lo rodean. Tambi\u00e9n recuerda los pasillos, que son prismas horizontales; la cama de su cuarto, un prisma amplio y achaparrado, y los prismas casi c\u00fabicos que hac\u00edan las veces de sillas. Todo era de un material ni caliente ni fr\u00edo, ni duro ni suave, sin brillos met\u00e1licos ni opacidad p\u00e9trea ni variabilidad org\u00e1nica. La luz sal\u00eda de prismas un poco m\u00e1s brillantes. En el ba\u00f1o hab\u00eda varios prismas huecos de los que toda materia impura resbalaba deprisa, a perderse en el olvido.<br \/>\nEn todo caso, la suya era una habitaci\u00f3n de tipo econ\u00f3mico: \u2014Lo que hubiera dado \u2014dice Kustos, ahora\u2014 por ver las habitaciones de lujo, que son las que propiamente le dan nombre al hotel. Las m\u00e1s baratas de esas son las de los tetraedros, es decir, aquellas en las que todo lo hacen con tetraedros, pero ni para una as\u00ed me alcanzaba el dinero.<br \/>\n\u2014\u00bfC\u00f3mo es posible dormir sobre un tetraedro? \u2014pregunta alguien.<br \/>\n\u2014En dado caso, sobre un cubo\u2026<br \/>\n\u2014S\u00ed, porque en un octaedro\u2026<br \/>\n\u2014\u00a1O un icosaedro!<br \/>\nSiguiendo las jerarqu\u00edas de las antiguas doctrinas, la Suite Presidencial del Platonique est\u00e1 dedicada al dodecaedro, el poliedro regular asociado con la Quinta Esencia; pero el precio es tan elevado que nadie ha podido entrar todav\u00eda ni a pasar una sola noche.<\/p>\n<p>3. Cuando llega el momento de hablar del Hotel Niente, Horacio Kustos recuerda haberse re\u00eddo del due\u00f1o del mismo:<br \/>\n\u2014Por supuesto que dir\u00e9 todo \u2014le dijo\u2014. \u00bfQui\u00e9n me lo va a impedir? \u00bfUsted?<br \/>\nPero, al proyectar sus diapositivas del hotel, descubre que todas est\u00e1n en blanco: no se ve nada en ellas, y todav\u00eda peor: el blanco no es s\u00f3lo color, sino un vac\u00edo profundo, vast\u00edsimo, que captura la mirada y parece deseoso de retenerla siempre, de absorberla y de absorber los pensamientos y las percepciones, las palabras, el cuerpo mismo de quien observa\u2026 Igual que suced\u00eda con la fachada del hotel\u2026<br \/>\n\u2014Vamos al siguiente \u2014dice Kustos, y aprieta repetidas veces el bot\u00f3n de cambio de su proyector.<br \/>\n\u2014Esto no pasar\u00eda si aprendiera a usar PowerPoint \u2014resopla el otro pasante de arquitectura.<\/p>\n<p>4. El Fear Hotel se encuentra en el interior de lo que parece un enorme estudio abandonado en Los \u00c1ngeles: aislado de la luz exterior a todas horas, en el centro de una planicie salpicada de \u00e1rboles falsos y l\u00e1pidas de cart\u00f3n piedra, visto desde el norte se parece al Motel Bates, aquel de la pel\u00edcula de Hitchcock, pero desde el sur se asemeja al Castillo de Dr\u00e1cula y desde otros \u00e1ngulos a otros famosos escenarios de filmes de espanto.<br \/>\n\u2014Muy h\u00e1bil don Cruz para eso de las fachadas.<br \/>\n\u2014Y supongo \u2014dice un zahor\u00ed\u2014 que estar\u00e1 atendido por personas disfrazadas de monstruo.<br \/>\n\u2014De hecho son monstruos \u2014dice Kustos\u2014. El hombre lobo, el de la laguna, el serial killer, el zombi\u2026 Est\u00e1n hechos de cart\u00f3n, de varilla, de madera, de plastilina, pero se mueven y trabajan bastante bien. Y lo mismo: si uno los ve desde este lado, son una cosa, pero si se les ve desde este otro\u2026<br \/>\nAdem\u00e1s de los servicios habituales, el Fear Hotel funciona como una \u201ccasa de los sustos\u201d durante todo el d\u00eda, lo deseen o no los clientes: Los gritos no dejan de escucharse a ninguna hora, lo que habla de la tenacidad de sus empleados.<br \/>\n\u2014\u00bfY para qu\u00e9? \u2014pregunta el zahor\u00ed.<br \/>\n\u2014Se supone que antes el hotel estaba en no recuerdo d\u00f3nde me dijeron\u2026, antes de que se inventara el cine. Ten\u00eda otro aspecto y lo atend\u00edan otros empleados. Don Cruz se encarg\u00f3 de redise\u00f1arlo y parece que pronto har\u00e1 tambi\u00e9n la nueva versi\u00f3n\u2014 dice (ahora) Kustos.<br \/>\n\u2014Es un templo del miedo \u2014dijo (cuando habl\u00f3 con Kustos) el gerente del hotel.<br \/>\n\u2014Siempre existir\u00e1 una casa para que el terror viva en ella y se nutra de la pavura de las almas dispuestas \u2014dijo (hace miles de a\u00f1os) un ser vestido de ropas negras como la noche, alto como el cielo (pero ni Kustos ni los islandeses saben nada de esto).<\/p>\n<p>5. El Hotel Janusjanus en Szolnok, Hungr\u00eda, se llama as\u00ed porque est\u00e1 construido de acuerdo con el principio m\u00e1gico de la \u201cm\u00faltiple repetici\u00f3n\u201d. S\u00f3lo tiene una habitaci\u00f3n, sumamente costosa pues mide cerca de trescientos metros cuadrados, est\u00e1 amueblada con el mismo lujo apabullante de los mejores hoteles de Hong Kong o Dubai y tiene encima una aguja de iridio y molibdeno de medio kil\u00f3metro de alto, \u201cpara convocar a las Potencias\u201d; pero quien se hospede en ella \u2013sin que haga falta m\u00e1s que una sencilla invocaci\u00f3n a los Poderes Tremebundos\u2013 ser\u00e1 atendido por una tropa, eficiente y obsequiosa, de duplicados de s\u00ed mismo.<br \/>\n\u2014Cuando fui, me recibi\u00f3 un botones llamado Horacio, que me ayud\u00f3 a acomodarme mientras Horacio el camarero me serv\u00eda una bebida y Horacio el mesero me tomaba la orden para llevarla a Horacio el cocinero\u2026<br \/>\n\u2014Ya entendimos \u2014se queja un taumaturgo\u2014. Cada uno viene de un universo distinto, de otro orden de realidad\u2026<br \/>\n\u2014La recamarera tambi\u00e9n se llamaba Horacio, aunque era mujer y no de malos bigotes \u2014lo interrumpe Kustos\u2014. Ella ven\u00eda de un mundo m\u00e1s cercano al promedio, es decir, en el que Horacio es nombre de mujer.<br \/>\nLa \u00faltima noche de su viaje, Kustos pudo bajar al restaurante y ser atendido por una decena de Horacios Kustos ocupados en satisfacer todos sus caprichos, y luego pasar al bar a escuchar al grupo \u2013buen\u00edsimo\u2013 de Horacio al piano, Horacio en la guitarra y Horacio en el saxof\u00f3n tenor, todos acompa\u00f1ando a Horacio, una cantante todav\u00eda m\u00e1s hermosa que la recamarera.<br \/>\n\u2014\u201cBu-bu, pi-du\u201d, cantaba.<br \/>\n\u2014Momento \u2014dice el taumaturgo\u2014. \u00bfHace un momento dijo que la chica llamada Horacio, o sea, la otra\u2026, era de un mundo \u201cm\u00e1s cercano al promedio\u201d?<br \/>\n\u2014\u00a1S\u00ed! \u2014responde Kustos\u2014 A m\u00ed tambi\u00e9n me sorprendi\u00f3 mucho. Ella me estuvo contando, de hecho\u2026 Nuestro mundo usa nombres de manera muy inusual. Por ejemplo, no s\u00e9\u2026 \u00bfC\u00f3mo se llama usted? \u2014el taumaturgo da su nombre\u2014 Uy\u2026 Mejor no le digo. En casi todas partes ese nombre no se usa para\u2026<br \/>\n\u2014\u00a1Para qu\u00e9!<br \/>\n\u2014Para humanos.<br \/>\n\u2014\u00a1C\u00f3mo se atreve!<br \/>\n\u2014\u00a1Yo no fui!<br \/>\n\u2014\u00a1Grosero!<br \/>\n\u2014\u00a1Yo no tengo la culpa! \u2014y as\u00ed sucesivamente, en la noche iluminada del verano island\u00e9s, mientras, en el fondo del sal\u00f3n, el busto de Gunnar Gunnarsson o de Loftur el Hechicero abre su boca de metal sin que nadie se d\u00e9 cuenta. El d\u00eda que va a venir ser\u00e1 interesante.<\/p>\n<p><strong>copyright \u00a9 Alberto Chimal, M\u00e9xico, 2008<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOTELES DE HORACIO KUSTOS Este texto, publicado inicialmente en 2008 en la revista Quinta Real, es parte de un proyecto mayor en la obra de Alberto Chimal: las aventuras de Horacio Kustos, el \u00faltimo gran explorador del mundo, capaz de encontrar maravillas incluso en una \u00e9poca donde todo est\u00e1 cartografiado y estudiado y hecho a&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":11606,"parent":6609,"menu_order":6,"comment_status":"closed","ping_status":"open","template":"","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"class_list":["post-1390","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/PjEhq-mq","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1390","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1390"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1390\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14253,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1390\/revisions\/14253"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/6609"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11606"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1390"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}