{"id":11039,"date":"2014-04-16T09:06:48","date_gmt":"2014-04-16T14:06:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?page_id=11039"},"modified":"2017-12-13T10:10:13","modified_gmt":"2017-12-13T16:10:13","slug":"teoria-de-adan","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/textos\/teoria-de-adan\/","title":{"rendered":"Teor\u00eda de Ad\u00e1n"},"content":{"rendered":"<h1>Teor\u00eda de Ad\u00e1n<\/h1>\n<p><em>Este breve ensayo, luego de varias versiones distintas publicadas en internet, apareci\u00f3 en su versi\u00f3n definitiva\u00a0en el libro\u00a0<\/em>La Generaci\u00f3n Z y otros ensayos<em>\u00a0(2012)<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>La historia entera de la literatura es la historia de lo que vuelve a escribirse: a pasar por el filtro del lenguaje \u2013de las lenguas cambiantes\u2013 para regresar al pensamiento y la memoria. Los textos sobreviven en la medida en que son le\u00eddos, y repetidos, m\u00e1s all\u00e1 del lugar y el tiempo de su origen: no morir\u00e1n mientras conserven la capacidad de decir.<br \/>\nEste proceso implica un problema doble para quien escribe. Si le interesa la tarea ingrata y solitaria, necesita contar de nuevo las historias, formular una y otra vez los mitos y las im\u00e1genes, a riesgo de que sus formas antiguas se vuelvan incomprensibles y dejen de propagarse en la memoria de las culturas. Pero no es s\u00f3lo que cada intento de renovaci\u00f3n debe enfrentar el peso del pasado, que nuestra \u00e9poca quisiera medir en el desgaste de toda obra tard\u00eda, es decir, \u00faltima en recibir las influencias de todas las anteriores.<br \/>\nNo: adem\u00e1s, nuestros intentos deben enfrentar la liviandad del futuro \u2013la inasibilidad, la incertidumbre invencible del futuro\u2013 que se puede entrever si se considera el hecho siguiente: la lectura es ca\u00f3tica. No atiende a listas, jerarqu\u00edas ni \u00f3rdenes cronol\u00f3gicos.<br \/>\nUn ejemplo. Alejandro Ariceaga (1949-2004) era un escritor de mi ciudad natal, Toluca, en la difusa provincia mexicana. Yo le\u00ed\u00a0<i>Ciudad tan bella como cualquiera<\/i>, uno de sus libros de cuentos, poco despu\u00e9s de que saliera, a mediados de los a\u00f1os ochenta, y en ese libro descubr\u00ed una parte apreciable de Julio Cort\u00e1zar: lo siniestro de Cort\u00e1zar, la ruptura de lo real de Cort\u00e1zar, los misterios ct\u00f3nicos de Cort\u00e1zar, a quien entonces s\u00f3lo conoc\u00eda por alg\u00fan cuento suelto, sin conciencia clara de qui\u00e9n era. Despu\u00e9s le\u00ed\u00a0<i>Las armas secretas<\/i>, los cronopios, todos los monumentos venerados durante los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os, pero pensar en Ariceaga y Cort\u00e1zar nunca ser\u00e1, para m\u00ed, como ver al precursor argentino y al sucesor mexicano, entusiasta pero menor. Al contrario: Alejandro es el precursor que le marc\u00f3 el camino al otro, que le permiti\u00f3 llegar un poco m\u00e1s alto. Las cronolog\u00edas no cuentan: la vida de todo lector es un proceso incomunicable, absolutamente personal, y construye su propio tiempo.<br \/>\nEl peligro oculto en esta situaci\u00f3n es casi invisible, pero est\u00e1 all\u00ed: cada texto y cada escritor puede ser el primero para alguien. Cada obra nueva que se escribe corre el riesgo de ser aplastada por sus precursores, hecha polvo antes de la llegada de su primer lector, pero si \u00e9ste llega \u2013hecho improbable\u2013 puede que se asome por primera vez a la vastedad de la tradici\u00f3n (no la llamemos tradici\u00f3n: llam\u00e9mosla\u00a0<i>memoria<\/i>) precisamente en esa versi\u00f3n moment\u00e1nea y nov\u00edsima.<br \/>\nSi quien escribe siente siquiera un poco de responsabilidad para con el lenguaje, que se imagine all\u00ed, en el ardiente amanecer de un mundo, con la tarea de\u00a0Ad\u00e1n: nombrar por vez primera, decir todo por vez primera al menos para un solo escucha. Le puede pasar a cualquiera: a estas p\u00e1ginas les suceder\u00e1 una vez, mucho despu\u00e9s de la muerte de su autor, lejos de donde \u00e9ste vivi\u00f3 y ante los ojos de un lector muy joven y curioso, que llegar\u00e1 a estas palabras por un azar improbable. Ese lector se encontrar\u00e1 aqu\u00ed con mucho que no hab\u00eda sabido nunca; ese lector tendr\u00e1 aqu\u00ed un comienzo, o muchos.<br \/>\nEn cuanto a usted, que tambi\u00e9n puede ser\u00a0Ad\u00e1n, tendr\u00e1 al menos que hacer una pausa y considerar su sitio y sus posibilidades en relaci\u00f3n con este movimiento del lenguaje, que viene desde el tiempo m\u00e1s remoto pero a cada instante est\u00e1 a punto de rebasarnos.<\/p>\n<div align=\"right\"><strong>Copyright \u00a9 Alberto Chimal, M\u00e9xico, 2012<\/strong>\n<\/div>\n<div align=\"center\">* * *<\/div>\n<figure id=\"attachment_11041\" aria-describedby=\"caption-attachment-11041\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/TeoriaDeAdan.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"11041\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/textos\/teoria-de-adan\/teoriadeadan\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/TeoriaDeAdan.jpg\" data-orig-size=\"994,964\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"TeoriaDeAdan\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;\u00abTeor\u00eda de Ad\u00e1n\u00bb en hebreo, publicado en las p\u00e1ginas literarias del diario israel\u00ed Ha-Aretz. 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