He aquí una historia:
      En una clase, hace muchos años, un profesor nos explicó que la literatura fantástica “no cuadra con lo mexicano” pero, a pesar de ello, Carlos Fuentes era su solitario y muy digno representante en México. Esto se debía a que, en sus libros, esa narrativa ligera y escapista era elevada: dignificada por reflexiones agudas sobre la realidad política, que son a fin de cuentas el producto obligado, el único válido, de la buena literatura.
      Inmediatamente después, y muy indignado, un compañero se empeñó en tratar de convencerlo de que no sólo había muchos escritores mexicanos especializados en fantasía aparte de Fuentes, sino que los dragones, los magos y los elfos (que son elementos esenciales del “género”, dijo) pueden no tener ninguna relación con México pero sí sirven para una literatura válida, como la de (y aquí mencionó varios autores, juegos de rol y franquicias).
      La pelea se prolongó durante toda la clase y, por supuesto, no llegó a nada.
      Fin.

imagen tomada de
http://www.fantasticfiction.co.uk