Archivo para la categoría 'Historia y testimonio'

La chica punk, el niño de la calle y el misterioso libro reversible

El sábado pasado fui a una lectura de la que no escribiré. Fue desangelada pese a las buenas intenciones de sus organizadores: estaba metida entre varias otras y como preludio a una tocada, y los asistentes, evidentemente, sólo deseaban la tocada: bailar y escuchar la música y no soportar pláticas sobre libros y muestras de historias que no les interesan. No dejaré de ir a actividades semejantes, siempre que me inviten: todos los implicados compartimos el mismo gusto por arar en el mar y otras metáforas por el estilo.
      De regreso, como de ida, tomé el Metro. Llovía y los vagones estaban bastante llenos. Y me tocó un asiento cercano al que ocupaba una chica punk con el mejor atuendo que he visto en mucho tiempo: Continuar leyendo ‘La chica punk, el niño de la calle y el misterioso libro reversible’

Juan Hernández Luna (1962-2010)

(Agregado del 3 de agosto: se invita a un homenaje a Juan Hernández Luna para el día 19.)

Apenas en el último par de horas he sabido la noticia: hoy en la mañana, en el Hospital General de la ciudad de México, murió Juan Hernández Luna, escritor.

Juan Hernández Luna

Nacido en 1962, Juan se crió en Nezahualcóyotl, en la interminable zona conurbada de la ciudad de México; como muchos de su generación se abrió paso con esfuerzo, intentando compaginar la búsqueda de un trabajo rentable con la ambición de dedicarse a la literatura, y aunque escribió de todo se dio a conocer como autor de narraciones “de género” y en especial de novelas policiacas. Continuar leyendo ‘Juan Hernández Luna (1962-2010)’

Monsiváis y Saramago

Carlos Monsiváis

Nota del 23/6/2010: he modificado un poco el texto para aclarar algunos pasajes.

1
Con un día de diferencia, la semana pasada, murieron José Saramago y Carlos Monsiváis.

2
Saramago tenía, tiene, fama mundial desde que ganó el Premio Nobel de Literatura en 1998: es el único escritor de Portugal que lo ha ganado hasta ahora. Monsiváis, por su parte, era –como se dice de otros con excesiva ligereza– una institución en México: sin exagerar, el intelectual más influyente y admirado tanto en las élites (que en este país son el campo natural de los intelectuales) como fuera de ellas; una hazaña que no logró ni Octavio Paz.

3
Muchas personas se han dedicado a dar testimonios personales sobre su contacto con uno u otro de estos escritores. De hecho, por un par de días abundaron en periódicos, medios masivos y redes sociales como si se tratara de una competencia: perdía quien no pudiera afirmar que estuvo cerca de ellos, que los tocó, les dirigió la palabra, les pidió un autógrafo. Mi propio caso es el siguiente: Continuar leyendo ‘Monsiváis y Saramago’

Espejo

(clic para ampliar)

En 2003 me propusieron dar un curso en la Escuela de Escritores de la SOGEM. Ese año vi, en el espejo de un baño de la escuela, esa calavera blanca y negra, como de una estación del metro de la línea de los muertos.

Subterráneo, número 0

Siempre que he vuelto a la escuela he vuelto a ver la calavera, impresa en su calcomanía. La idea es rara: Subterráneo, de la editorial Los Insanos, parece proponerse como una especie de “revista” adherible, para ser colocada donde bien se pueda, pero nunca la ha visto en ningún otro sitio ni hubo, hasta donde sé, más que esos dos “números”: un párrafo de Juan Miguel de Mora y un poema de Eduardo Lizalde.

Un texto de Juan Miguel de Mora

El final de un poema de Eduardo Lizalde

No sé por qué, pero durante mucho tiempo no pensé en las personas que deben haber estado detrás de ese proyecto. ¿Habrán sido alumnos de la propia escuela? No sería imposible: Juan Miguel de Mora, un profesor muy erudito y comprometido, fue de los más populares entre los maestros de la escuela durante muchos años. Y en las escuelas de escritura, como es natural, se dan constantemente proyectos de revistas y demás.

¿Alguien conoce a Los Insanos?

El que la mayor parte de los proyectos no deje siquiera la huella que ha dejado Subterráneo también es común. Pensando en esto, pensé también que éste podría ser el único rastro que cierto número de escritores –o de aspirantes a escritor– va a dejar en el mundo. ¿Se podrían convertir en personajes legendarios –como los poetas de Los detectives salvajes, basados en personas reales y en el propio autor de la novela, Roberto Bolaño– con evidencia tan escasa, tan poco arrogante como dos homenajes a dos autores que no eran ellos mismos?
      Pensé que no, y de inmediato escribí al correo electrónico citado en las calcomanías. Tenía que saber. Por supuesto, lo único que obtuve fue un mensaje de error del servidor de correo, avisándome que la cuenta ya no existía.
      Hay que mirarse en ese espejo, pensé.

La foto del espejo

Manifestación en internet: Yo Sí Leo

AVISO: la campaña “Yo Sí Leo” se ha cancelado por causas de fuerza mayor. (31/5/2010)

Libros. Para leer

Continuar leyendo ‘Manifestación en internet: Yo Sí Leo’

Conferencia en el CONEL

Una noticia que no había podido publicar: este lunes se inaugura, en la ciudad de Toluca, el séptimo Congreso Nacional de Estudiantes de Literatura que organiza la Facultad de Humanidades de la UAEM (Universidad Autónoma del Estado de México). El CONEL se llevará a cabo del 3 al 7 de mayo y tendrá conferencias, mesas redondas, lecturas de obra de escritores jóvenes, cine y hasta un par de toquines. El programa completo del Congreso se encuentra en este archivo PDF e incluirá (lo que me alegra mucho) la presentación del libro Estética Unisex de Marco Aurelio Chávezmaya, amigo muy querido y escritor admirado desde hace años y años.
      En cuanto a mí, participaré el día inaugural, lunes 3 de mayo, con una conferencia magistral (no sé, claro, qué tan magistral podrá ser: puedo decir, eso sí, que llevo rato preparándola) cuyo título será “Mexicanos secretos” y tiene que ver, entre otras cosas, con el tiempo, la memoria, la desconexión entre literatura y lectores y la primera extinción en masa de escritores del siglo XXI: la de mi propia generación. La cita para esta conferencia es el lunes 3, a las 13:00 horas, en la sala de usos múltiples “José Blanco Regueira” de la Facultad de Humanidad de la UAEM, situada en Paseo Universidad esquina con Paseo Tollocan, Ciudad Universitaria, Toluca, Estado de México. Los invito.

Porciones del 4 de marzo

Laura García envía desde Chile las siguientes solicitudes de ayuda para las víctimas del terremoto reciente:

La fundación “Un Techo para Chile”, habilitó un enlace que permite hacer donaciones a través de tarjeta de crédito de forma sencilla. También se pueden hacer transferencias desde el extranjero en los números de cuenta que allí aparecen. Este es un medio de colaboración seguro y expedito.

Enlace: http://www.untechoparachile.cl/?page_id=999

Las siguientes son otras cuentas y formas seguras y oficiales para colaborar con las víctimas del terremoto que afectó a Chile:

Cuenta Cruz Roja Chilena en Nueva York:
Cuenta corriente Nº 9941973331 Código ABA:021000089

O a través de esta página:
http://chileayuda.com/international-donations/

Se agradecerá toda colaboración, incluyendo la de difundir estos datos.

Daños por los terremotos en Chile. Fuente: La Jornada

* * *

A fines del año pasado respondí varias preguntas de Óscar Alarcón que han aparecido recién como entrevista en el sitio Abartraba. Mis respuestas son opiniones diversas sobre literatura mexicana y otros temas. Varias de las preguntas de Óscar tenían que ver con “El síndrome de Golo”, una reseña extensa y desfavorable de mi novela Los esclavos, y de Temporada de caza para el león negro de Tryno Maldonado, publicada por Ignacio Sánchez Prado en un número del año pasado (el 160) de la revista Tierra Adentro.
      Cuando le contesté a Óscar sólo había leído fragmentos de esa reseña. Y luego traté, lo reconozco, de no leer más. Pero ayer, súbitamente, me encontré con otra cita de ella en este ensayo de Gabriel Wolfson (publicado apenas en el número 136 de la revista Crítica). Wolfson desemboca en Metaficciones –un excelente libro de Rafael Toriz– pero busca polemizar con Sánchez Prado respecto del consabido tema de la “generación” de los setenta. No pude evitar leer entera la reseña; me encontré con más del rollo que se ha venido repitiendo sobre el asunto (el texto termina así: “quizá no quede más remedio que esperar diez años y rezar a los dioses laicos del Ateneo que la generación de los ochenta sea la que finalmente renueve la literatura mexicana”) y también con este pasaje:

(…) si uno tomara en serio, como postura ideológico-cultural, lo que estas novelas sostienen, estaríamos frente a algo alarmante: una literatura reaccionaria, nihilista en el mejor de los casos, protofascista en el peor. ¿De qué otra manera se podría percibir tanto una novela, la de Chimal, donde la esclavitud sexual parece elevada a estatuto de filosofía literaria, u otra, la de Maldonado, donde el genio incomprendido de Golo se presenta como apología suficiente de su profunda inhumanidad?
      Asimismo, cualquier lector entrenado en un mínimo de teoría de género se da cuenta de que, detrás de las descripciones gráficas de la penetración anal, puede subyacer una ideología profundamente conservadora, donde el valor transgresivo y amoral asignado al deseo homosexual puede interpretarse como una homofobia de facto.

Me alegra que un crítico literario inteligente como Wolfson discuta y cuestione el texto de Sánchez Prado. Como yo no soy crítico literario sólo diré que, para el caso, perfectamente puedo (también) no ser inteligente ni talentoso; puedo estar llamado al fracaso y al olvido y mis libros pueden ser mediocres. Desde luego que sí. Ah, y definitivamente no soy joven: cumplo cuarenta años en pocos meses.
      Pero ni mis textos, ni yo, somos fascistas ni homófobos. Esos son insultos y sobre todo son mentiras.

* * *

Hace muchos años vi una hermosa versión de El maquinista de la General (más propiamente, La General: el título original es ése, The General) de Buster Keaton. La película venía precedida por una introducción, muy afectuosa y entrañable, de Orson Welles, y tenía una banda sonora de piano especialmente compuesta por William P. Perry. Luego presté el video y nunca me lo devolvieron.
      Ahora he vuelto a encontrar esa versión, sin la introducción de Welles pero con intertítulos en español; es la que aparece enseguida. ¿Tienen algo de tiempo? Acompáñenme a ver una gran película.

parte 1

parte 2

* * *

Enlaces varios:
      Tengo una columna en la revista Chilango: “Dimensión desconocida”, que este mes trata sobre leyendas urbanas e incluye cómo crear una. Esta entrega se puede leer en línea aquí.
      Aquí hay una reseña de La ciudad imaginada que Joaquín Guillén publicó en Palabras malditas y otra de Los esclavos (ese libro sucio y perverso) en el blog La filia y fobia del Duende Callejero de Agustín Galván.
      Por último, ésta es una entrevista que me hizo Laura García, de quien les hablé arriba (y que escribió, por cierto, esta crónica imprescindible sobre los sismos de Chile).
      Hasta después…

Feria de Minería, televisión y dos libros

Este paquete de avisos será variado, como se ve. Incluye diversas invitaciones. (Aviso del 19 de febrero: en esta otra nota se agregan dos más.)

1. LO DE LA TELEVISIÓN:
Si pueden sintonizar el canal 115 de SKY o Cablevisión, este viernes 19, a las 23:00 horas, estaré en el programa Final de Partida, conducido por Nicolás Alvarado y Julio Patán, conversando sobre cine de horror. (Nota del 15 de febrero: el nombre del canal es Foro TV.)

La noche de los muertos vivientes (clic para ampliar)

La noche de los muertos vivientes (clic para ampliar)

2. EN LA FERIA DEL LIBRO
del Palacio de Minería, en la ciudad de México, participaré en dos presentaciones y una mesa redonda. La Feria estará en Tacuba #5, en el Centro Histórico, junto al Museo Nacional de Arte. Los datos:

a) El jueves 18 de febrero, a las 19:00 horas, presentaré con Federico Corral la novela histórica El tigre del Nayar de Queta Navagómez, publicada por Editorial Jus. La novela mereció el Premio Nacional de Novela José Ruben Romero en 2008 y llega oportunamente: es la historia de Manuel Lozada, un bandolero mexicano que vivió en el siglo XIX y se convirtió en personaje de leyenda.

El tigre del Nayar

b) El domingo 21, de 16:00 a 16:45 horas, estaré en una mesa redonda: “Del cómic a la novela (y al revés). Guionistas convertidos en escritores, novelistas que leen cómics”. Edgar Clément, Bef y yo conversaremos sobre el tema moderados por F.G. Haghenbeck. La cita es en el Auditorio Cuatro del Palacio, y la actividad forma parte de las Primera Jornada de Cómic de la Feria, cuyo programa completo se encuentra en el blog de Bef.

Primera Jornada de Cómic (clic para ampliar)

Primera Jornada de Cómic (clic para ampliar)

c) Por último, el miércoles 24 a las 18:00 horas, participaré en la presentación del libro de cuentos Rápidas variaciones de naturaleza desconocida de mi querido amigo Edilberto Aldán. Este libro, publicado por el Instituto Mexiquense de Cultura, fue premiado en el Concurso Internacional del Bicentenario “Sor Juana Inés de la Cruz” el año pasado y su lectura ha sido una sorpresa y un gozo a la vez. (No tengo todavía el dato de en qué espacio de la Feria será la presentación, pero lo publicaré en cuanto lo sepa.)

Rápidas variaciones de naturaleza desconocida

Rápidas variaciones de naturaleza desconocida

3. Y LOS LIBROS, POR ÚLTIMO,
son dos que acaban de salir: nuevas antologías de textos literarios en las que me siento muy orgulloso de participar:

a) Feminine Transgression. Transgresión Femenina, compilada por Patricia Rosas Lopategui, es un compendio de ensayos sobre diversas escritoras mexicanas que busca afirmar y aquilatar el valor de sus obras. Hay textos sobre Antonieta Rivas Mercado, Nellie Campobello, Guadalupe Dueñas, Josefina Vicens, Elena Garro, Guadalupe Amor, Rosario Castellanos, María Luisa Mendoza, Amparo Dávila, Inés Arredondo, Luisa Josefina Hernández, Elena Poniatowska, Beatriz Espejo, Helena Paz Garro y Silvia Molina, y uno de ellos es mío. Mientras llega a las librerías mexicanas, el libro (publicado por la editorial Floricanto) ya puede conseguirse en Barnes&Noble.

Feminine Transgression

b) Schreber, los archivos de la locura trata de la obra, el padecimiento y el legado de Daniel Paul Schreber, el jurista alemán que a principios del siglo XX, tras haber padecido un colapso nervioso y varios años en un manicomio, escribió un libro sobre su experiencia: Memorias de un enfermo de nervios, que fue estudiado por Freud y Canetti y tiene muchos puntos de contacto con la obra de Philip K. Dick y otros autores visionarios. El libro contiene diversos ensayos y un ensayo-prólogo mío alrededor de este personaje fascinante, fue compilado por Alejandro Cerda, Pablo Gaitán y Marina Meyer y es una coedición de Paradiso Editores y la Universidad Iberoamericana.

Schreber, los archivos de la locura

A ver si por ahí nos hallamos…

Dos presentaciones

Dos presentaciones para estos días:

1. Diarios del fin del mundo es una antología de cuentos publicada por Recolectivo. Sus autores trabajaron en veinte cuentos cortos bajo la misma premisa: narrar el fin del mundo desde diferentes perspectivas y estilos, y yo tuve el gusto de escribir el prólogo. Es la presentación de una buena cantidad de nuevos autores y contiene varios textos sorprendentes.

La cita es el martes 26 de enero a las 19:00 horas en el café bar Las Hormigas, dentro de la Casa del Poeta Ramón López Velarde (Álvaro Obregón 73, entre Córdoba y Mérida, colonia Roma).

volante de Diarios del Fin del Mundo

2. Al día siguiente, el miércoles 27 de enero, también a las 19:00, se presentará la novela 41 de Rogelio Guedea, publicada por Random House Mondadori. La presentación será en la Casa Refugio (Ciltlatépetl No. 25, colonia Hipódromo Condesa) y los comentaristas serán Carlos López y Yuri Herrera.

Esta novela basada en hechos reales sucedidos en México (y segunda parte de una trilogía a la vez de narrativa negra y socialmente comprometida, a decir de su autor) gira alrededor de un escándalo relacionado con pornografía infantil, del asesino en serie que asesinó al hermano homosexual de un candidato político.

41

Ya saben dónde encontrar dos lecturas interesantes para estos días…

Partículas del 8 de enero

En una plática fuera del blog, salió a relucir un comentario que hice al paso, en una nota previa, sobre el sentirse huérfano. Debo decir que me impresiona la imagen de Karna, un personaje del Mahabharata. Abandonado al poco tiempo de nacer, creció desposeído y agobiado por el infortunio. Fue maldecido varias veces a causa de indvertencias o accidentes. Cuando se hizo hombre fue un héroe de grandes virtudes, pero terminó aliado con los Kuru, enemigos de su familia original, que le ofrecieron amistad y protección cuando sus propios hermanos, los Pandava, no lo hicieron. Al estallar la gran guerra, murió atravesado por una flecha de su propio hermano, el gran guerrero Arjuna, pero terminó con éste y el resto de los Pandava en el inframundo, apresado y sometido a tormentos. El origen como una marca indeleble, como una infamia que confirma la injusticia del universo.

Karna y su rueda. Imagen de la película de Peter Brook

Karna, con su carro de combate atascado en el fango, a punto de ser muerto por Arjuna y Krishna. Imagen de la película El Mahabharata de Peter Brook

* * *

Empecé a leer desde muy pequeño, pero no lo hice –supongo que pocas personas lo hacen– con un programa y una lista de libros reglamentarios. Y lo que estuvo a mi alcance no fue en absoluto el canon mexicano sino una serie de textos heterogéneos, escorados hacia la literatura fantástica por puro azar. Era lo que había, pues…
      Y ahí estuvieron mis aprendizajes: no me formé, ni siquiera al comenzar a escribir, sintiéndome parte de una tradición nacional porque no había nada en esos libros que se refiriera a la literatura como algo que pudiera delimitarse de semejante forma. Por otro lado, tampoco aprendí que la literatura requiriera justificación; sólo hasta después oí, en las escuelas, la idea de que literatura “servía” estrictamente como documento histórico de su época…, pero nunca lo creí: tuve la mala suerte (o la buena suerte) de que casi todos mis maestros de español en ese tiempo fueron pésimos lectores y ofrecían interpretaciones obviamente idiotas de todo lo que nos daban a leer.
      Y algo más que no aprendí fue que la literatura fuera un “escape” de la “vida real”: una alternativa reconfortante ante las inseguridades de la existencia fuera de los libros. Por el contrario, otro gran choque de esas lecturas tempranas fue el encontrar historias en las que, al contrario de en lo que se suponía una visión sana y racional del mundo, los sucesos no se resolvían de manera tranquilizadora y las mismas definiciones de lo “real” eran puestas en duda y hasta en crisis. (¿Para qué leer eso? Por el vértigo. Para sufrir. ¿Quién dijo que la felicidad es todo en la vida?)
      Ahora creo que los grandes autores que descubrí entonces (Levrero, Borges, Pavic, Dick), los que me son más cercanos ahora, se parecen en que buscan profundizar en la indagación de cómo damos forma a lo real –a nuestra percepción de lo real– acercándolo a nuestras representaciones y no al revés: son todos los que investigan qué nos hace el lenguaje, qué le hacemos y qué no vemos en él o más allá de él. No suena muy sexy, supongo, pero mucho de la literatura que importa trata de eso.
      Eso sí: todo esto quiere decir también que quienes “deberían” haber sido mis padres literarios nunca me dijeron nada y lo que yo mismo deseo hacer es, más bien, mi propia indagación en lo que vislumbraron mis padres sustitutos. Juan Rulfo me interesó primero porque los muertos hablan en Pedro Páramo, y Arreola me interesó antes que Rulfo, y Blake y Dick me interesaron antes que Arreola. Ni modo. No lo presumo ni lo recomiendo porque es un camino difícil y una aspiración impopular: supone o deja entrar ciertas ideas políticas, y en el mundo en que vivimos tiene que relacionarse de algún modo con el mercado, pero no proviene directamente del mercado ni de la política.
      No me quejo. Mi “aquí nos tocó” fue éste y no lo rechazo. Y ya no tengo tiempo para preocuparme por eso.

* * *

Ahora está circulando por la red mexicana una serie de comentarios (el de Guillermo Vega resume bien la situación) sobre las declaraciones homófobas del conductor televisivo Esteban Arce, y cómo calló, más que convencer, a una sexóloga que intentaba cuestionar su idea de la “normalidad”. El problema no es sólo el prejuicio de Arce, ni el hecho de que gran parte de la población del país lo comparta: es la prepotencia, la violencia de los “argumentos”. ¿El suyo es el modo de relacionarnos con los otros que mamamos de la televisión? Con razón estamos tan jodidos.

* * *

He aquí una copia completa de Nosferatu (1922) de F. W. Murnau. Los intertítulos están en inglés pero la historia, básicamente, es la de Drácula de Bram Stoker, es decir, los vampiros son como Edward Cullen dice que no son.
      (¿Por qué tantas novelas famosas sobre el tema de los últimos treinta o cuarenta años sufren tanto por la influencia de Stoker? ¿Y por qué no hallan otra forma de lidiar con ella?)


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