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Invitación: poesía visual en el Cine Club Jaime Casillas

Un aviso rápido: este martes 27, a las 20:00 horas, tendré el gusto de cerrar el ciclo “Poesía en imágenes” del Cine Club Jaime Casillas, que recuerda al escritor y profesor con series de películas comentadas de lo más interesante.

Cartelera del ciclo 'Poesía en imágenes'. Clic para ampliar

Como pueden ver en el cartel, la película que elegí para comentar puede parecer incongruente con las otras del ciclo: alguien dirá que se trata de una película de ciencia ficción y que nada tiene que ver con la posibilidad de sugerir lo poético en la pantalla. Pero si van a la función sabrán por qué no estoy de acuerdo: por qué creo que 2001: odisea del espacio de Stanley Kubrick –uno de los grandes cineastas del siglo XX y uno de mis favoritos, además– puede entenderse incluso ahora (¡en 2010!) como un poema visual: un resumen, de hecho, de los años sesenta del siglo pasado y de varias de las aspiraciones más elevadas del occidente en ese tiempo y en cualquier otro.
      El Cine Club Jaime Casillas está en el Foro Hilvana, situado en Colima #378, entre Salamanca y Cozumel, en la colonia Condesa de la ciudad de México. La entrada es de cooperación voluntaria: se paga lo que ustedes deseen. A ver si nos vemos allá.

Los pájaros

La película clásica de Alfred Hitchcock (1963) es una adaptación, sumamente libre, del cuento que sigue. Daphne du Maurier (1907-1989), inglesa, fue autora de numerosos libros entre novelas, colecciones de cuentos, crónicas y memorias, aunque se le recuerda en especial por las adaptaciones fílmicas que se han hecho de varios de sus textos (además de Los pájaros, por ejemplo, otras dos películas de Hitchcock: Rebeca y Posada Jamaica, parten de trabajos suyos). Como no intentó innovaciones formales a la manera de otros autores de la época, y su prosa se acerca más a la de sus precursores en el siglo XIX, a veces se le tiene como una autora de escaso interés; sin embargo, era una excelente creadora de tramas de suspenso y sus atmósferas inquietantes sorprenden por la parquedad de los recursos que emplea para crearlas.

Daphne du Maurier

“The Birds” se publicó primero en el libro The Apple Tree (1952; la presente traducción es de Adolfo Martín). Es una narración bastante extensa, y con un final abierto, pero conserva la unidad de efecto y trama de un cuento con forma clásica. Esto, sin duda, debe haber atraído a Hitchcock, quien estaba en desacuerdo con la opinión general y consideraba que los largometrajes eran más afines al cuento que a la novela. Por lo demás, tenía razón.

Continuar leyendo ‘Los pájaros’

Un ensayo, dos décadas, tres partes

En el nuevo número de la revista Crítica, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (#137 abril-mayo de 2010), ha aparecido un ensayo mío: “Lo fantástico y Gabriel García Márquez”. Es una versión mejorada de un texto que leí el año pasado en una mesa redonda sobre Gabo; también es mi opinión sobre varios lugares comunes alrededor del realismo mágico, las posibilidades futuras de ese subgénero (debo decir que no le veo muchas) y la idea de “realidad” que parece defender. La revista se puede conseguir en los proverbiales locales cerrados…

Crítica 137

… y el texto comienza así:

Tengo que empezar con una anécdota de mi propia vida. Descubrí la obra de Gabriel García Márquez en la infancia –primero una edición de sus cuentos; más tarde Cien años de soledad– y entendí que él escribía literatura fantástica.
Así es el azar de las lecturas sin guía, que por lo demás son casi todas: sin que nadie se lo propusiera, los más de mis primeros libros e historias podían etiquetarse como de ese “subgénero” –que sigue siendo un bicho raro y ligeramente apestoso entre nosotros– y nadie me dijo que García Márquez fuera radicalmente distinto. Tampoco lo parecía: para mí estaba entre Jorge Luis Borges y Philip K. Dick, y el conjunto de sus historias se me figuraba uno más de los tratados mitológicos, como mi primera versión de la tragedia de los nibelungos (que venía con unas ilustraciones preciosas) o la obra de H. P. Lovecraft. Nabo, el negro que hizo esperar a los ángeles, se me hacía pariente lejano de Urashima, el pescador que se fue a vivir al fondo del mar, donde el tiempo pasa más rápido; el ascenso al cielo en cuerpo y alma de Remedios la Bella, que pone a la belleza física por encima de la virtud en el orden del universo, me pareció la expresión de una injusticia no menos grande que la de la serpiente que se come la planta mágica de la juventud en la historia de Gilgamesh. Y así sucesivamente.
Más tarde he seguido pensando lo mismo incluso contra el desdén y las malas lecturas habituales, que hacen más o menos ruido pero no desaparecen: las grandes obras de imaginación me siguen pareciendo más interesantes que las que se limitan a repetir el mundo y, desde luego, que las historias ñoñas y confortables que habitualmente se etiquetan como “fantasía”. Pero comencé a entender las dificultades que tiene lo fantástico justamente a partir de mi primer encuentro con García Márquez. Por años me intrigó que, profundizando en aquellos autores y aquellos libros, era posible encontrar trazas, influencias, de muchos autores cruciales de siglos pasados y aun del XX en otros posteriores…, pero no de Gabo. Emiliano González le debía a Lovecraft, a los modernistas, a Borges; el gran Mario Levrero soñaba como Kafka; John Crowley hacía malabares con Carroll y Nabokov; Angélica Gorodischer retomaba a Calvino; José Luis Zárate jugaba con Stoker y las películas del Santo; Neil Gaiman reescribía la obra de James Branch Cabell, etcétera. ¿Dónde estaban los sucesores de García Márquez? ¿Dónde estaba la obra fantástica que buscara las alturas de su modo de contar, de su capacidad de invención?
La respuesta fue desalentadora (…)

* * *

En estos días se cumplen veinte años de que terminé La luna y 37’000,000 de libras, un librito que usted no conoce y no leerá nunca. Lo publicó en Toluca, en 1990, el Centro Toluqueño de Escritores; sin ese apoyo temprano, y tal vez injustificado, no habría continuado escribiendo.
La estructura alocada del libro (no exactamente cuento, ni novela; no de una sola trama, no sin fragmentos contradictorios) le debe todo a Mario Levrero; el título es una caricatura de La luna y seis peniques de Somerset Maugham y la imaginación era la mía, para bien o mal: me sigue dando risa que algunos de sus lectores de entonces (no todos) hayan comprendido solamente sus defectos y se hayan indignado, por ejemplo, con la idea de que una compañía de focos destruyera la luna sólo para cambiarla por una bombilla gigante
–No puede pasar, es físicamente imposible –dijeron–. Y es injusto burlarse así de una empresa que genera fuentes de trabajo…
Una caricatura de lo que pasó entonces (no: un cuento basado muy vagamente en aquel tiempo, y a la vez una especie de pesadilla/fantasía masoquista) se puede leer aquí. Pero no pienso en nada de eso al recordar ese libro. Al contrario, pienso que sigo escribiendo. Y pienso en lo por venir: en que si tengo suerte será tan libre como fue aquello, y tan raro, y habrá alguien a quien interese.

La musa de 1990

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Quería completar esta nota con un documental en tres partes sobre Jan Svankmajer, quien será familiar para algunos lectores de esta bitácora. Está en inglés pero las imágenes, al menos, son impagables… Entonces descubrí que el audio de la tercera parte fue borrado por YouTube, el servicio donde los videos se alojan. En la página dice, escuetamente, “Este vídeo contiene una pista de audio que no ha sido autorizada por WMG. El audio se ha desactivado”. WMG es Warner Music Group, una de las empresas discográficas más poderosas del mundo.
Esto me hace pensar que las formas actuales (y las por venir) de protección de los derechos autorales no sólo favorecen más a las grandes empresas (como ya sabíamos), sino que tienen enormes fallas en su concepción, en sus alcances. Es simplemente esto: si todos respetamos (o somos obligados a respetar) sus reclamaciones, ¿WMG –o cualquier otra corporación– estaría dispuesta a hacer que circularan de manera legal todos los “contenidos” bajo su control? Estos videos, a juzgar por el número de visitas que han tenido, no son de lo más popular en YouTube: nadie se ha hecho rico con ellos, y sin embargo son valiosos. ¿Irá a contar ese valor más allá del monetario?
Supongamos que de verdad se llega a la distribución de video pagado por internet que varios proponen: yo pagaría por ver un documental como éste, pero ¿estaría disponible? ¿O sólo se me ofrecerían, como en la tele por cable, los estrenos del mes (por tiempo limitado) y unas pocas películas basura? ¿Todo lo que no venda rápido y grandes cantidades estará condenado al olvido cuando seamos expulsados de la publicación en la red?

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Conferencia en el CONEL

Una noticia que no había podido publicar: este lunes se inaugura, en la ciudad de Toluca, el séptimo Congreso Nacional de Estudiantes de Literatura que organiza la Facultad de Humanidades de la UAEM (Universidad Autónoma del Estado de México). El CONEL se llevará a cabo del 3 al 7 de mayo y tendrá conferencias, mesas redondas, lecturas de obra de escritores jóvenes, cine y hasta un par de toquines. El programa completo del Congreso se encuentra en este archivo PDF e incluirá (lo que me alegra mucho) la presentación del libro Estética Unisex de Marco Aurelio Chávezmaya, amigo muy querido y escritor admirado desde hace años y años.
      En cuanto a mí, participaré el día inaugural, lunes 3 de mayo, con una conferencia magistral (no sé, claro, qué tan magistral podrá ser: puedo decir, eso sí, que llevo rato preparándola) cuyo título será “Mexicanos secretos” y tiene que ver, entre otras cosas, con el tiempo, la memoria, la desconexión entre literatura y lectores y la primera extinción en masa de escritores del siglo XXI: la de mi propia generación. La cita para esta conferencia es el lunes 3, a las 13:00 horas, en la sala de usos múltiples “José Blanco Regueira” de la Facultad de Humanidad de la UAEM, situada en Paseo Universidad esquina con Paseo Tollocan, Ciudad Universitaria, Toluca, Estado de México. Los invito.

Dos más para el Día Mundial del Libro

Por supuesto, siguen en pie las invitaciones de la nota anterior para conocer los libros gratuitos de la Biblioteca Alas y Raíces y participar en la escritura del cuento colectivo que se hará mañana, celebrando el Día del Libro. Pero hay más:

1. La UNAM celebrará mañana la Fiesta del Libro y la Rosa en el Centro Cultural Universitario (todos los datos de ubicación y la cartelera completa están en el enlace). Habrá muchas actividades, incluyendo venta y trueque de libros, intercambios, conferencias, talleres, entrevistas y más desde las 9:30 de la mañana. Si tienen ocasión de ir (o de sintonizar la transmisión por radio o web, vía Radio UNAM, 96.1 de FM), me encontrarán a eso de las 12:30 conversando de libros con Rosa Beltrán.

2. En la explanada del Museo de Antropología (sobre el Paseo de la Reforma), junton con las actividades que ya mencióné y muchas otras, habrá a las 20:00 horas una proyección al aire libre de Blade Runner (1982), la gran película de Ridley Scott a partir del libro ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968) de Philip K. Dick. Antes de la función tendré el gusto (realmente enorme) de dar un breve comentario inicial sobre el autor y el director…, pero lo importante, en todo caso, es que no se pierdan la oportunidad de ver un filme excelente. Si no lo conocen, estoy seguro de que los sorprenderá. Y si sí, también.

Un fotograma de Blade Runner

Partes del 6 de marzo

De Todas las mañanas del mundo (Alain Corneau, 1991), basada en la novela de Pascal Quignard (es decir, en esa historia inconseguible, brillantísima, de la perplejidad y la amargura). Quien toca en realidad es Jordi Savall:

* * *

Sobre el cuento (para un ensayo que no escribiré)

Defender al cuento pasa frecuentemente por deslindarlo del otro significado de la palabra: “embuste, engaño” según la RAE; mentira, falsedad, historia que se inventa para engañar. Pero los cuentos no tienen que ser “verdad”. Para la verdad tenemos (según las preferencias de cada cual) el periodismo, la ciencia o la religión.

 
 
De otro modo: el cuento sí es engaño. Toda la ficción es engaño. La literatura no es la verdad comprobable; si es una verdad es de las otras.

 
 
Y si no, ¿qué?

 
 
Discusión fuera de aquí; una persona sugería que el cuento era apropiado para el presente; otra replicaba que eran más pertinentes las novelas o las secuelas. El cuento desaparecerá como desaparece todo, pero será de esta manera: en un mar de palabras imprecisas, malcasadas, díscolas.

 
 
Ahora bien, el cuento no desaparece hoy. Se puede encontrar con facilidad el epitafio que le escribió Stephen King, según el cual ya nadie puede escribir como los maestros de la brevedad de otros siglos. Pero el que no puede (y no quiere y no necesita) es él.

 
 
El cuento es apropiado para el presente porque es facilísimo descargarlo, difundirlo, piratearlo. El peor enemigo del cuento hoy es el ACTA.

 
 
¿No lo convence lo que digo? ¿Dirá que nace de mi propio gusto por esa forma caduca? ¿Defendería usted sus propios gustos si yo se los critico? De otro modo: el cuento puede ser defendido por razones egoístas. Si su belleza ya no puede compartirse, tanto peor.

 
 
Ahora bien, no lo creo. En cambio, creo en el momento del eco, el del vislumbre, el que sólo puede llegar mientras las palabras escuchadas o leídas no se marchan aún de la conciencia. Eso no lo hay en ningún otro sitio ni en ninguna otra forma.

Ilustración de Edward Gorey para el cuento Casting the Runes de M. R. James; Gorey lo seleccionó para su antología The Hunted Looking Glass

Ilustración de Edward Gorey para el cuento "Casting the Runes" de M. R. James; Gorey lo seleccionó para su antología The Hunted Looking Glass

* * *

Fragmento de una conversación que no tendrá lugar:
      –No: tener las intenciones, defender las causas, ostentar las actitudes, sentir la pasión no ayuda a escribir mejor. Eso lo sé y lo acepto. Haga y diga lo que guste.

Porciones del 4 de marzo

Laura García envía desde Chile las siguientes solicitudes de ayuda para las víctimas del terremoto reciente:

La fundación “Un Techo para Chile”, habilitó un enlace que permite hacer donaciones a través de tarjeta de crédito de forma sencilla. También se pueden hacer transferencias desde el extranjero en los números de cuenta que allí aparecen. Este es un medio de colaboración seguro y expedito.

Enlace: http://www.untechoparachile.cl/?page_id=999

Las siguientes son otras cuentas y formas seguras y oficiales para colaborar con las víctimas del terremoto que afectó a Chile:

Cuenta Cruz Roja Chilena en Nueva York:
Cuenta corriente Nº 9941973331 Código ABA:021000089

O a través de esta página:
http://chileayuda.com/international-donations/

Se agradecerá toda colaboración, incluyendo la de difundir estos datos.

Daños por los terremotos en Chile. Fuente: La Jornada

* * *

A fines del año pasado respondí varias preguntas de Óscar Alarcón que han aparecido recién como entrevista en el sitio Abartraba. Mis respuestas son opiniones diversas sobre literatura mexicana y otros temas. Varias de las preguntas de Óscar tenían que ver con “El síndrome de Golo”, una reseña extensa y desfavorable de mi novela Los esclavos, y de Temporada de caza para el león negro de Tryno Maldonado, publicada por Ignacio Sánchez Prado en un número del año pasado (el 160) de la revista Tierra Adentro.
      Cuando le contesté a Óscar sólo había leído fragmentos de esa reseña. Y luego traté, lo reconozco, de no leer más. Pero ayer, súbitamente, me encontré con otra cita de ella en este ensayo de Gabriel Wolfson (publicado apenas en el número 136 de la revista Crítica). Wolfson desemboca en Metaficciones –un excelente libro de Rafael Toriz– pero busca polemizar con Sánchez Prado respecto del consabido tema de la “generación” de los setenta. No pude evitar leer entera la reseña; me encontré con más del rollo que se ha venido repitiendo sobre el asunto (el texto termina así: “quizá no quede más remedio que esperar diez años y rezar a los dioses laicos del Ateneo que la generación de los ochenta sea la que finalmente renueve la literatura mexicana”) y también con este pasaje:

(…) si uno tomara en serio, como postura ideológico-cultural, lo que estas novelas sostienen, estaríamos frente a algo alarmante: una literatura reaccionaria, nihilista en el mejor de los casos, protofascista en el peor. ¿De qué otra manera se podría percibir tanto una novela, la de Chimal, donde la esclavitud sexual parece elevada a estatuto de filosofía literaria, u otra, la de Maldonado, donde el genio incomprendido de Golo se presenta como apología suficiente de su profunda inhumanidad?
      Asimismo, cualquier lector entrenado en un mínimo de teoría de género se da cuenta de que, detrás de las descripciones gráficas de la penetración anal, puede subyacer una ideología profundamente conservadora, donde el valor transgresivo y amoral asignado al deseo homosexual puede interpretarse como una homofobia de facto.

Me alegra que un crítico literario inteligente como Wolfson discuta y cuestione el texto de Sánchez Prado. Como yo no soy crítico literario sólo diré que, para el caso, perfectamente puedo (también) no ser inteligente ni talentoso; puedo estar llamado al fracaso y al olvido y mis libros pueden ser mediocres. Desde luego que sí. Ah, y definitivamente no soy joven: cumplo cuarenta años en pocos meses.
      Pero ni mis textos, ni yo, somos fascistas ni homófobos. Esos son insultos y sobre todo son mentiras.

* * *

Hace muchos años vi una hermosa versión de El maquinista de la General (más propiamente, La General: el título original es ése, The General) de Buster Keaton. La película venía precedida por una introducción, muy afectuosa y entrañable, de Orson Welles, y tenía una banda sonora de piano especialmente compuesta por William P. Perry. Luego presté el video y nunca me lo devolvieron.
      Ahora he vuelto a encontrar esa versión, sin la introducción de Welles pero con intertítulos en español; es la que aparece enseguida. ¿Tienen algo de tiempo? Acompáñenme a ver una gran película.

parte 1

parte 2

* * *

Enlaces varios:
      Tengo una columna en la revista Chilango: “Dimensión desconocida”, que este mes trata sobre leyendas urbanas e incluye cómo crear una. Esta entrega se puede leer en línea aquí.
      Aquí hay una reseña de La ciudad imaginada que Joaquín Guillén publicó en Palabras malditas y otra de Los esclavos (ese libro sucio y perverso) en el blog La filia y fobia del Duende Callejero de Agustín Galván.
      Por último, ésta es una entrevista que me hizo Laura García, de quien les hablé arriba (y que escribió, por cierto, esta crónica imprescindible sobre los sismos de Chile).
      Hasta después…

Feria de Minería, televisión y dos libros

Este paquete de avisos será variado, como se ve. Incluye diversas invitaciones. (Aviso del 19 de febrero: en esta otra nota se agregan dos más.)

1. LO DE LA TELEVISIÓN:
Si pueden sintonizar el canal 115 de SKY o Cablevisión, este viernes 19, a las 23:00 horas, estaré en el programa Final de Partida, conducido por Nicolás Alvarado y Julio Patán, conversando sobre cine de horror. (Nota del 15 de febrero: el nombre del canal es Foro TV.)

La noche de los muertos vivientes (clic para ampliar)

La noche de los muertos vivientes (clic para ampliar)

2. EN LA FERIA DEL LIBRO
del Palacio de Minería, en la ciudad de México, participaré en dos presentaciones y una mesa redonda. La Feria estará en Tacuba #5, en el Centro Histórico, junto al Museo Nacional de Arte. Los datos:

a) El jueves 18 de febrero, a las 19:00 horas, presentaré con Federico Corral la novela histórica El tigre del Nayar de Queta Navagómez, publicada por Editorial Jus. La novela mereció el Premio Nacional de Novela José Ruben Romero en 2008 y llega oportunamente: es la historia de Manuel Lozada, un bandolero mexicano que vivió en el siglo XIX y se convirtió en personaje de leyenda.

El tigre del Nayar

b) El domingo 21, de 16:00 a 16:45 horas, estaré en una mesa redonda: “Del cómic a la novela (y al revés). Guionistas convertidos en escritores, novelistas que leen cómics”. Edgar Clément, Bef y yo conversaremos sobre el tema moderados por F.G. Haghenbeck. La cita es en el Auditorio Cuatro del Palacio, y la actividad forma parte de las Primera Jornada de Cómic de la Feria, cuyo programa completo se encuentra en el blog de Bef.

Primera Jornada de Cómic (clic para ampliar)

Primera Jornada de Cómic (clic para ampliar)

c) Por último, el miércoles 24 a las 18:00 horas, participaré en la presentación del libro de cuentos Rápidas variaciones de naturaleza desconocida de mi querido amigo Edilberto Aldán. Este libro, publicado por el Instituto Mexiquense de Cultura, fue premiado en el Concurso Internacional del Bicentenario “Sor Juana Inés de la Cruz” el año pasado y su lectura ha sido una sorpresa y un gozo a la vez. (No tengo todavía el dato de en qué espacio de la Feria será la presentación, pero lo publicaré en cuanto lo sepa.)

Rápidas variaciones de naturaleza desconocida

Rápidas variaciones de naturaleza desconocida

3. Y LOS LIBROS, POR ÚLTIMO,
son dos que acaban de salir: nuevas antologías de textos literarios en las que me siento muy orgulloso de participar:

a) Feminine Transgression. Transgresión Femenina, compilada por Patricia Rosas Lopategui, es un compendio de ensayos sobre diversas escritoras mexicanas que busca afirmar y aquilatar el valor de sus obras. Hay textos sobre Antonieta Rivas Mercado, Nellie Campobello, Guadalupe Dueñas, Josefina Vicens, Elena Garro, Guadalupe Amor, Rosario Castellanos, María Luisa Mendoza, Amparo Dávila, Inés Arredondo, Luisa Josefina Hernández, Elena Poniatowska, Beatriz Espejo, Helena Paz Garro y Silvia Molina, y uno de ellos es mío. Mientras llega a las librerías mexicanas, el libro (publicado por la editorial Floricanto) ya puede conseguirse en Barnes&Noble.

Feminine Transgression

b) Schreber, los archivos de la locura trata de la obra, el padecimiento y el legado de Daniel Paul Schreber, el jurista alemán que a principios del siglo XX, tras haber padecido un colapso nervioso y varios años en un manicomio, escribió un libro sobre su experiencia: Memorias de un enfermo de nervios, que fue estudiado por Freud y Canetti y tiene muchos puntos de contacto con la obra de Philip K. Dick y otros autores visionarios. El libro contiene diversos ensayos y un ensayo-prólogo mío alrededor de este personaje fascinante, fue compilado por Alejandro Cerda, Pablo Gaitán y Marina Meyer y es una coedición de Paradiso Editores y la Universidad Iberoamericana.

Schreber, los archivos de la locura

A ver si por ahí nos hallamos…

Partículas del 8 de enero

En una plática fuera del blog, salió a relucir un comentario que hice al paso, en una nota previa, sobre el sentirse huérfano. Debo decir que me impresiona la imagen de Karna, un personaje del Mahabharata. Abandonado al poco tiempo de nacer, creció desposeído y agobiado por el infortunio. Fue maldecido varias veces a causa de indvertencias o accidentes. Cuando se hizo hombre fue un héroe de grandes virtudes, pero terminó aliado con los Kuru, enemigos de su familia original, que le ofrecieron amistad y protección cuando sus propios hermanos, los Pandava, no lo hicieron. Al estallar la gran guerra, murió atravesado por una flecha de su propio hermano, el gran guerrero Arjuna, pero terminó con éste y el resto de los Pandava en el inframundo, apresado y sometido a tormentos. El origen como una marca indeleble, como una infamia que confirma la injusticia del universo.

Karna y su rueda. Imagen de la película de Peter Brook

Karna, con su carro de combate atascado en el fango, a punto de ser muerto por Arjuna y Krishna. Imagen de la película El Mahabharata de Peter Brook

* * *

Empecé a leer desde muy pequeño, pero no lo hice –supongo que pocas personas lo hacen– con un programa y una lista de libros reglamentarios. Y lo que estuvo a mi alcance no fue en absoluto el canon mexicano sino una serie de textos heterogéneos, escorados hacia la literatura fantástica por puro azar. Era lo que había, pues…
      Y ahí estuvieron mis aprendizajes: no me formé, ni siquiera al comenzar a escribir, sintiéndome parte de una tradición nacional porque no había nada en esos libros que se refiriera a la literatura como algo que pudiera delimitarse de semejante forma. Por otro lado, tampoco aprendí que la literatura requiriera justificación; sólo hasta después oí, en las escuelas, la idea de que literatura “servía” estrictamente como documento histórico de su época…, pero nunca lo creí: tuve la mala suerte (o la buena suerte) de que casi todos mis maestros de español en ese tiempo fueron pésimos lectores y ofrecían interpretaciones obviamente idiotas de todo lo que nos daban a leer.
      Y algo más que no aprendí fue que la literatura fuera un “escape” de la “vida real”: una alternativa reconfortante ante las inseguridades de la existencia fuera de los libros. Por el contrario, otro gran choque de esas lecturas tempranas fue el encontrar historias en las que, al contrario de en lo que se suponía una visión sana y racional del mundo, los sucesos no se resolvían de manera tranquilizadora y las mismas definiciones de lo “real” eran puestas en duda y hasta en crisis. (¿Para qué leer eso? Por el vértigo. Para sufrir. ¿Quién dijo que la felicidad es todo en la vida?)
      Ahora creo que los grandes autores que descubrí entonces (Levrero, Borges, Pavic, Dick), los que me son más cercanos ahora, se parecen en que buscan profundizar en la indagación de cómo damos forma a lo real –a nuestra percepción de lo real– acercándolo a nuestras representaciones y no al revés: son todos los que investigan qué nos hace el lenguaje, qué le hacemos y qué no vemos en él o más allá de él. No suena muy sexy, supongo, pero mucho de la literatura que importa trata de eso.
      Eso sí: todo esto quiere decir también que quienes “deberían” haber sido mis padres literarios nunca me dijeron nada y lo que yo mismo deseo hacer es, más bien, mi propia indagación en lo que vislumbraron mis padres sustitutos. Juan Rulfo me interesó primero porque los muertos hablan en Pedro Páramo, y Arreola me interesó antes que Rulfo, y Blake y Dick me interesaron antes que Arreola. Ni modo. No lo presumo ni lo recomiendo porque es un camino difícil y una aspiración impopular: supone o deja entrar ciertas ideas políticas, y en el mundo en que vivimos tiene que relacionarse de algún modo con el mercado, pero no proviene directamente del mercado ni de la política.
      No me quejo. Mi “aquí nos tocó” fue éste y no lo rechazo. Y ya no tengo tiempo para preocuparme por eso.

* * *

Ahora está circulando por la red mexicana una serie de comentarios (el de Guillermo Vega resume bien la situación) sobre las declaraciones homófobas del conductor televisivo Esteban Arce, y cómo calló, más que convencer, a una sexóloga que intentaba cuestionar su idea de la “normalidad”. El problema no es sólo el prejuicio de Arce, ni el hecho de que gran parte de la población del país lo comparta: es la prepotencia, la violencia de los “argumentos”. ¿El suyo es el modo de relacionarnos con los otros que mamamos de la televisión? Con razón estamos tan jodidos.

* * *

He aquí una copia completa de Nosferatu (1922) de F. W. Murnau. Los intertítulos están en inglés pero la historia, básicamente, es la de Drácula de Bram Stoker, es decir, los vampiros son como Edward Cullen dice que no son.
      (¿Por qué tantas novelas famosas sobre el tema de los últimos treinta o cuarenta años sufren tanto por la influencia de Stoker? ¿Y por qué no hallan otra forma de lidiar con ella?)

Ganadoras de diciembre (y feliz 2010)

Buenas noches. Casi en el borde del año, les aviso que el ganador del concurso de diciembre es el cuento “Crepúsculo” de La Maga, por su sugerencia de una imagen inusitada y curiosa. Reciben mención el cuento sin título de Ladidel y el cuento sin título de Nita.

Muchas gracias por continuar asomándose a este sitio y participando en este concurso. Muchas felicidades, también, y suerte para el año. Que, pase lo que pase, al término de 2010 nadie pueda decir que no estuvimos vivos: que no vimos, que no pensamos, que no hicimos.

Un último regalo para estas horas: un cortometraje del gran Segundo de Chomón, El hotel eléctrico (1905), para recordar el futuro de otras épocas. ¡Hasta después!


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Secciones

Concurso:  Concurso #58
1/9/2010

Esta bitácora convoca a su concurso de minificción para septiembre de 2010. Todos están invitados a participar.

El cuento del mes:  Declaración de Randolph Carter
20/8/2010

Como un pequeño homenaje en el aniversario 120 de H. P. Lovecraft, uno de sus cuentos tempranos: las aventuras de su primer “investigador de lo extraño”.

Taller literario:  Operaciones y reducciones
2/9/2010

Dos ejercicios de taller en vez de uno, ambos a partir de una descripción breve y extraña.



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