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Cómo conseguir un ejemplar de Poliziano

Después de mucho tiempo de espera, por fin ha salido la versión impresa de mi traducción de Poliziano, la tragedia inconclusa de Edgar Allan Poe que fue su única incursión en el mundo del teatro. El libro está publicado en edición bilingüe por la editorial de libros libres La Guillotina.

Poliziano

La obra es una rareza de Poe, habitualmente dejada de lado en las antologías; su historia, sin embargo, es muy interesante, porque está basada en un caso de nota roja del temprano siglo XIX, que Poe quiso adaptar y convertir en una suerte de drama isabelino, con escenarios de época y diálogos en pentámetro yámbico. Esta estrategia es, básicamente, la misma que la de “El misterio de Marie Roget”, aquella aventura del detective Dupin que fingía resolver un crimen realmente cometido: los hechos no cambian pero sí su contexto y, sobre todo, la forma de contarlos. En la introducción del libro escribí que Poliziano se parece a “Marie Roget” y varios otros textos centrales de Poe en su intención de transformar la realidad más que dar la impresión de reproducirla: en anteponer la subjetividad del artista. Quizá es, incluso, de los primeros trabajos que permitieron al escritor vislumbrar esta posibilidad creativa.

La portada de Poliziano

La Guillotina se llama así porque utiliza papel sobrante de las imprentas, que de otra forma se habría desechado, lo que hace que los libros se puedan fabricar prácticamente gratis siempre que haya papel disponible (en este caso, por ejemplo, hubo que esperar hasta 2010, aunque el libro estaba pensado para aparecer el año pasado, a tiempo para el bicentenario de Poe); por otra parte, la editorial se llama de “libros libres” porque los ejemplares se regalan. No cuestan; ninguno de los involucrados ganamos dinero con esto. Quizá ganamos algo distinto.
      La desventaja, por supuesto, es que los ejemplares tampoco se pueden distribuir en librerías, pero lo que haremos, para que los posibles interesados consigan su ejemplar, será llevarlos a donde vayamos y organizar presentaciones. Así que, mientras yo tenga ejemplares, podrán encontrar Polizianos en lecturas, mesas redondas y otras actividades semejantes de las se anuncian aquí en Las Historias.
      Otra alternativa: si no les molestan los libros electrónicos, pueden descargar gratuitamente la edición digital de Poliziano, disponible en línea como todos los títulos de La Guillotina.
      Este proyecto editorial es animado por Raúl Berea y Erika Mergruen, a quienes envío mis agradecimientos.

Taller de cuento 2010

En 2010, el Taller Integral de Cuento reanuda sus actividades a partir del sábado 9 de enero. Como el taller es permanente, las inscripciones estarán abiertas el primer sábado de cada mes.
      Las sesiones se llevarán a cabo los sábados de 10:00 a 12:00 horas en el Centro Internacional de Guionismo de Cine y Televisión (Cigcite), localizado en Viaducto #237, colonia Roma Sur, entre Chilpancingo e Insurgentes y casi en la esquina con esta última.

El taller se abre para cualquier persona interesada; no hay requisitos previos que cumplir y tampoco una duración preestablecida: los asistentes pueden quedarse tanto o tan poco tiempo como lo deseen. Las sesiones se centran en la lectura de los textos que los asistentes deseen llevar, que se comentan con miras a discutir sus fortalezas y debilidades, reforzar su técnica, etcétera. Al término de la discusión se ofrecen lecturas y, ocasionalmente, ejercicios adicionales pensados con base en los textos que se van presentando. En una lista de correo del taller es posible que los asistentes entablen comunicación entre ellos o bien que utilicen gratuitamente una serie de textos teóricos y de apoyo almacenados allí.

El costo por mes del taller no se eleva y sigue en $500 por persona. Los interesados pueden solicitar más información en esta página de contacto.

Concluye el proyecto POE 2009

La presente nota es muy breve: con ella termina el proyecto Poe 2009, por el que se reunieron en esta bitácora, durante todo el año, diversos enlaces y textos relacionados con Edgar Allan Poe (1809-1849) en el bicentenario de su nacimiento. Todas las referencias y enlaces están disponibles en esta página, y seguirán allí para quien pueda servirse de ellos. Se incluyen comentarios críticos, ediciones digitales de los textos de Poe, reseñas y convocatorias de congresos y otras actividades, y más.

edgarallanpoe-lonuevo

Sigo pensando lo mismo que hace un año: si la influencia de Poe es difícil de ver, es que está por todas partes, tanto en la literatura como más allá de ella y del resto de las artes. Todos los amigos y lectores que participaron a lo largo del año ofreciendo informaciones y textos (y cuyos nombres están listados en la página principal del proyecto) nos permitieron constatarlo a todos. Poe, felizmente, sigue entre nosotros, por igual con su leyenda negra y su obra brillante, con su teoría y su práctica de la escritura.
      Quedan por agregar unos pocos enlaces a textos publicados aquí mismo y a un par que yo escribí. Los pondré más tarde. Entretanto, sólo me queda agradecer, y así lo hago: gracias a todos.

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Nuevo libro: La ciudad imaginada

Después de tres años sin publicar un libro “en solitario”, en este 2009 no sólo ha aparecido mi primera novela, sino que tengo el gusto de poder anunciar una nueva colección de cuentos:

La ciudad imaginada (clic para ampliar)

La ciudad imaginada
(clic para ampliar)

La ciudad imaginada y otras historias es un libro breve, más simple que Los esclavos y también (creo) más luminoso. Su idea provino de una invitación de Gabriel Bernal Granados, de la excelente editora independiente Libros Magenta: que propusiera algo para una colección, “Narradores de la Ciudad”, que Magenta ha comenzado a publicar en coedición con la Secretaría de Cultura del Distrito Federal y en la que hay ya libros, publicados o casi por publicarse, de Carol Kauffman, Gabriel Wolfson, Abel Ibáñez Galván y Ricardo Pohlenz.
      La idea me atrajo porque Gabriel deseaba que la colección escapara de los clichés de lo urbano: el esmog, las aglomeraciones, todo lo que tantos han escrito ya tan bien y muchos, muchos más han escrito tan mal. Por otra parte, el aceptar me puso en un problema: yo no tenía en mente un libro sobre la ciudad, y estoy convencido de que en esta época ya no pueden hacerse libros de cuentos como los del siglo XIX: simples reuniones de textos preexistentes sin ninguna otra relación entre sí. Entonces los cuentos que un autor recolectaba eran, las más de las veces, ya conocidos gracias a su difusión previa en revistas o periódicos. Ahora el primer contacto de casi todos con cualquier cuento dado será en un libro…
      La solución, creo (al menos es lo que he tratado de hacer desde hace algunos años), es crear libros de historias donde los textos individuales, sin dejar de sostenerse de manera independiente, se hablen entre sí, se busquen unos a otros (esta frase la escribió G. Wolfson y se la agradezco mucho), se tiendan lazos: creen una impresión, como conjunto, que sea distinta, tal vez más intensa o más profunda o más compleja que la que cualquiera de ellos podría producir por sí mismo. Pero esto no se puede hacer con los habituales textos reunidos más o menos al azar: hay que escribir cada historia pensando en la compañía que tendrá, además de en sus problemas íntimos, y semejante labor toma mucho más tiempo.
      Como yo no tenía ese tiempo, finalmente recurrí a varios textos que ya tenía y en los que aparecían o se insinuaban ciudades, vidas en la ciudad, tramas o imágenes que pueden ocurrir en una ciudad; en mi descargo agrego que también terminé reescribiendo buena parte del conjunto y agregando varias historias hechas expresamente. Y también digo que, si bien la arquitectura del edificio resultante no es sofisticada, y de hecho el edificio es más bien una casa pequeña, de pocos cuartos y simetría simple, algunos de los cuentos son de lo mejor que he escrito.
      Dos de ellos ya están en línea aquí: son “La ciudad imaginada”, una texto raro que había dado tumbos por aquí y por allá, y “Mogo”, un cuento que apareció primero en una antología de 2003 pero que ahora, en nueva versión, ha quedado mucho mejor además de sumamente cambiado. Si se animan a leerlos y les interesan, tal vez les puedan interesar los mares interiores, los seres mitológicos, los teléfonos mágicos, los amores curiosos que también están en el volumen.

Nueva novela: Los esclavos

Estoy feliz. Ayer salió de la imprenta mi nuevo libro: la novela Los esclavos, publicada por la editorial Almadía:

Portada de Los esclavos

Portada de Los esclavos

Ésta no es sólo mi primera novela, sino también mi primer trabajo “realista”: es una historia que se desarrolla aquí y ahora, entre una gran ciudad y un pueblo fronterizo, y alrededor de cuatro personajes que podrían existir y hacer lo que hacen en este mismo instante. Es un libro que comenzó como un experimento para escribir algo distinto de lo que había escrito hasta entonces –para no estancarme en lo que me era cómodo–, pero fue mucho más allá y creo que es de lo mejor que he llegado a hacer jamás.

La contraportada del libro dice:

Alberto Chimal, uno de los escritores mexicanos más excéntricos y refinados, publica una deslumbrante primera novela que narra todo tipo de transgresiones con admirable serenidad. Los esclavos cuenta las vidas de dos parejas de amantes que viven situaciones extremas de sumisión y dominio: por una parte, cierta directora de cine pornográfico y la bella adolescente a la que obliga a satisfacer sus deseos y a interpretar los papeles más degradantes en los films que dirige y produce. En segundo lugar un joven millonario que gusta de someter a otras personas, aniquilar sus voluntades y ordenarles que vivan bajo sus caprichos. Su última adquisición es un burócrata de edad madura, al cual obliga a vivir bajo muy calculadas torturas, con un collar humillante y una cadena clavada a sus talones. A fin de cumplir las fantasías eróticas de sus amos, estos esclavos aceptan cumplir exigencias cada vez más radicales, como si esto inmunizara a las relaciones contra el paso del tiempo y las presiones del mundo exterior. Pero el tedio y la policía están tras sus huellas.
Con una prosa sólida y luminosa como un diamante, Alberto Chimal, que ha ganado un inmenso reconocimiento como cuentista, y cuya obra ya ha sido objeto de estudio académico, se pregunta hasta dónde es posible llegar en la lucha de poder que irremediablemente se libra con un ser amado, y qué tienen en común el amor y la libertad.

Yo sólo quisiera agregar que

1) Carlos Bortoni fue quien me planteó el reto de intentar un proyecto totalmente distinto; Tryno Maldonado insistió y se esforzó para que el libro, que por un tiempo estuvo huérfano, tuviera casa, y Martín Solares fue el más espléndido y cuidadoso de los editores; gracias, amigos.

2) Como todos los libros de la colección “Mar Abierto” de Almadía, diseñados por el excelente Alejandro Magallanes, la portada oculta un secreto: tras la máscara fetish en la camisa negra que cubre al libro, está la otra imagen… [No: este libro no es para niños]

y 3) ojalá que tras la portada llegue a estar, también, la vista de muchos lectores. Quienes conocen mi trabajo previo tal vez se sorprendan: quienes no, también, aunque por otras razones. En todo caso, esto es una invitación a invito a acompañar a estas personas (la directora y la actriz, el señor y el siervo) por su camino, y a mí en una aventura nueva.

El libro está empezando a distribuirse (ya está en la Feria de Minería, me dicen) y luego vendrán lecturas y presentaciones y demás. Entretanto, a celebrar.

20 libros de ciencia ficción

[Nota del 23/6/2010: esta nota apareció originalmente el 10 de abril de 2008 y ahora contiene, gracias a las sugerencias de muchas personas, bastante más de 20 libros. Gracias a todas ellas.]

A pedido de Jako (en un comentario dejado antes de la remodelación del blog), y en vez de una auténtica reseña, que por el momento no puedo escribir (véase la última nota de marzo de 2008 para una explicación), ofrezco a continuación dos listas de recomendaciones: diez novelas y diez libros de cuentos de ciencia ficción que podrían interesar a alguien que se asomara por primera vez a esa corriente literaria difícil de definir pero presente en todos lados. Las antecede solamente una nota sobre cómo y por qué seleccioné los textos que recomiendo… Y esta portada de Science Wonder Stories, una de las revistas pioneras de la ciencia ficción en los Estados Unidos, ilustrada por Frank R. Paul.

La revista Science Wonder Stories, una de las pioneras de la ciencia ficción estadounidense

Continuar leyendo ’20 libros de ciencia ficción’

“Éste es el verso…”

[Actualización del 22 de noviembre de 2008: cinco meses después de su publicación inicial (que fue el 11 de julio), coloco en la sección de "especiales" esta nota. La razón: el proyecto al que se refiere comienza (¡por fin!) a ganar velocidad. Muchas gracias a todos los que han dejado sus propuestas hasta el momento. Pronto, más noticias... Y si tienen todavía un verso favorito que sugerir, se los agradeceré enormemente.]

Un mensaje para todos los lectores de esta(s) bitácora(s): solicito su ayuda.

Para un proyecto literario del que por el momento no puedo decir mucho (pero es gordo, interesante, y se revelará cuando esté listo) necesito versos: versos sueltos de poemas. Pueden ser de cualquier época, de cualquier lugar y tradición, de poetas consagrados o desconocidos; pueden ser frases completas o bien partes de una frase mayor que abarque varios versos. Lo importante es que sean del interés de ustedes, ya sea por bellos o por desconcertantes.

Si les interesa la poesía, si tienen algún poema favorito, si de pronto se encontraron con uno por casualidad en un libro o en la red y un solo verso les llamó la atención (si dijeron: “Éste es el verso, éste”), en todos estos casos agradeceré que dejen dicho verso en los comentarios de esta nota, incluyendo además el título del poema del que procede, su autor y (de preferencia) el lugar (libro, revista, sitio web) en el que el poema apareció.

He aquí algunos ejemplos:

voy por tu cuerpo como por el mundo
Octavio Paz, Piedra de sol

De tener tiempo y mundo suficientes
Andrew Marvell, “A su esquiva amada”

no más las dulces metamorfosis de una niña de seda
Alejandra Pizarnik, poema 12 de El árbol de Diana

durante la sospecha de la gran visita, mientras las costras sagradas se desprenden
José Carlos Becerra, “Batman” (de El otoño recorre las islas)

y abandonar mi mano sobre tu hombro izquierdo, y nada más
Marina Tsvietáieva, “A Rainer Maria Rilke”. Publicado en http://amediavoz.com/tsvetaieva.htm

Sólo hay dos restricciones: no puedo usar versos originales ni material sin atribución (debe tratarse de textos que pueda citar en un contexto ajeno a ellos de manera legal y justa), y tampoco puedo usar letras de canciones, himnos y otros por el estilo.

Quienes me sugieran versos que pueda utilizar verán sus nombres en los agradecimientos del proyecto, y estarán invitados a la fiesta inaugural cuando llegue el momento. :)

Por último, les estaría muy agradecido si pudieran poner enlaces a esta convocatoria desde sus propios blogs o bien hacerla llegar a quien pudiera estar interesado. Es más: les agradezco desde ya.

Y ahora, para fines de simple entretenimiento, dejo un cortometraje animado en dos partes: La casa de fuego (1979), del cineasta japonés Kihachiro Kawamoto, cortesía de The Motion Brigades. (Viene en japonés subtitulado en inglés.)

Buenos días y saludos a todos.

Parte 1

Parte 2

¿Qué son esas “notas recomendadas”?

A lo mejor han visto, en la parte inferior derecha de la página principal de esta bitácora, una sección con el encabezado “notas recomendadas”: es una lista con enlaces a los que me parecen los mejores textos publicados aquí, y está pensada para subvertir un poco el esquema habitual de publicación cronológica en un blog y señalar textos que no necesariamente tienen la misma fecha de caducidad que una convocatoria o un aviso ocasional. En la lista hay notas de los últimos tres años, entre artículos, reseñas y otros de forma más extraña o más suelta.

[Tengo la idea de que con el paso de las primeras páginas web a los blogs y ahora a los servicios de redes sociales, se ha ganado mucho en facilidad de uso pero se ha perdido más en flexibilidad, en posibilidades de experimentación con el código y con los mecanismos para publicar. El diseño nuevo de este sitio tiene la intención de ser menos "blogueril" justamente para sugerir otras posibilidades de recorrerlo: me gustaría que, en futuros refinamientos, terminara pareciéndose más a una cámara de maravillas, un espacio menos jerárquico todavía y más abierto al azar o la curiosidad.]

Sólo porque sí, mientras aparecen otras notas que van a aparecer, dejo aquí una lista de textos que ya no aparecen en la página principal, y que podrían interesar a algún visitante curioso y con un poco de tiempo para leer:

1. “El escritor y el silencio”: ideas muy breves sobre la escritura, y en especial sobre la posibilidad o la necesidad de abandonarla, a partir de textos de Samuel R. Delany y Neil Gaiman.

2. “Escritura y tecnología”: varias ideas sobre el mito del escritor, sus actualizaciones recientes y el uso de la red, colocadas en un ensayo que ha tomado varias formas en el transcurso de los años (cualquier día cambia otra vez, así que léanlo mientras se encuentra estable).

3. “La señorita Arquitectura”: un comentario sobre la obra de Achilles G. Rizzoli, un misterioso artista marginal que creó una cosmogonía entera alrededor de planos y alzados arquitectónicos (las personas buenas se convierten en edificios celestiales).

4. “La fuga/crítica de N. K.“: una reseña de Memorias de una madame americana de Nell Kimball, una extraordinaria novela (o autobiografía) publicada en México por la editorial Sexto Piso.

5. “Tres de nosotros: WE3“: un comentario sobre la novela gráfica de Grant Morrison y Frank Quitely, con observaciones sobre la Nueva Carne y la forma en la que los seres humanos usamos a los animales para contar(nos) historias.

6. “El bibliotecario”: un artículo de curiosidades cervantinas de una serie comenzada en 2005, en el cuarto centenario del Quijote de Cervantes.

Especial de taller: la grabadora

Revisé los archivos de Las historias para la reinauguración del sitio. Eliminé una que otra nota irrelevante, agregué “etiquetas” para los motores de búsqueda, cosas así. (Ciertos detalles todavía están sin arreglar, por lo que me disculpo. Ahí vamos, como se dice a veces.)

Ahora, justo mientras en Caza de Letras están por comenzar las actividades del concurso de novela, rescato y reformo una nota del año pasado: la publiqué al terminar la primera edición del virtuality y en parte se refiere a uno de los ejercicios realizados durante éste. El tema era cómo escribir los pensamientos de una conciencia alterada (trastornada, delirante, enloquecida, etcétera) de modo claro y convincente.

Por si puede servir a alguien, lo que sigue es una versión expandida y revisada del texto original: algunas consideraciones sobre el pensamiento puesto por escrito, ahora como parte del taller literario. (Y, en todo caso, los invito: no dejen de visitar el nuevo concurso.)

En relación con el problema (“cómo meter la grabadora en los pensamientos”)

Hay que pensar en tres casos que se pueden dar cuando se quiere mostrar por escrito un proceso mental. Los dos primeros se conocieron antes y hay ejemplos antiguos de ambos: son a) la conciencia del personaje se manifiesta directamente en el mundo que éste habita por medio del habla (el personaje dice lo que piensa en un parlamento) o bien b) la conciencia se manifiesta directamente mediante la escritura (el personaje anota lo que piensa en un diario u otro documento que exista objetivamente en el mundo de su historia). En ambos casos el pensamiento se articula y se expresa mediante palabras y oraciones comunes.

El tercer caso es el más reciente y el más complicado: escribir el “pensamiento puro”, que no se manifiesta de ningún modo en el mundo: meternos en la cabeza del personaje y observar sus procesos mentales, que no tienen como fin comunicar nada y no se manifiestan…, lo que en sentido estricto sería imposible en la vida real: como no tenemos el poder de la telepatía, para que un pensamiento se sepa debe manifestarse de forma oral o escrita.

En la ficción es posible “resolver” el problema, comunicar en efecto lo que los personajes piensan, pero, como en los dos primeros casos, no hay más remedio que usar la escritura, una forma de representación sujeta a ciertas convenciones sobre las que estamos de acuerdo pero que no son sino eso: normas arbitrarias que seguimos para poder comunicarnos. El truco está en cómo se acatan o se desobedecen esas reglas.

Puede “transcribirse” un “pensamiento puro” redactándolo de forma convencional, pero nadie piensa con puntuación ni atendiendo a la sintaxis: cuando una novela cualquiera llega a algo como “Oh, no, el mujik se enterará de la conjura…, pero no puedo flaquear: pase lo que pase, debo entregar esta carta a la zarina Alejandra”, podemos suponer que el personaje no se tomó realmente el minuto que a mí me costó redactar la frase y que su descubrimiento, su temor y su posterior resolución llegaron de otro modo: no con las palabras y los signos que se nos muestran tan laboriosamente. Todas las formas de monólogo interno son estratagemas para hacer creer al lector que se encuentra más cerca del pensamiento, lejos de las reglas que “mancharían” su “pureza” y de las infidelidades de la representación.

Con el habla pasa aproximadamente lo mismo, pero el habla, al contrario de lo que sucede con el pensamiento no articulado –surgido y agotado en la mente, sin manifestarse–, sí está sujeta a algunas convenciones. No hace falta que puntuemos lo que decimos en voz alta porque podemos variar la entonación de nuestras palabras, hacer pausas, etcétera, pero sí debemos decir palabras que sean sintácticamente congruentes entre sí, para que se puedan entender. (El problema del habla “sin mediación” es, por supuesto, uno que aparece constantemente en las discusiones literarias, y habitualmente se quiere resolver metiendo muletillas, vacilaciones y otras cosas por el estilo.)

Para escribir una distorsión de la conciencia podemos hacer que nuestro personaje haga uso de cualquier recurso: la palabra escrita, la hablada y la “pensada”; pero como cada una de éstas está (como decía arriba)sujeta a diferentes condiciones a la hora de representarse, el tipo de distorsión que se emplee es importante. Y, si no sabemos de entrada qué tipo de representación del pensamiento se está usando, las diferentes distorsiones pueden guiarnos hacia una u otra respuesta, porque dependen de las mismas convenciones que la representación del pensamiento “normal”.

En el caso de la palabra escrita, si se propone como tal desde el principio, cualquier infracción, por pequeña que sea, puede hacernos pensar en una obstrucción del proceso de escritura: en cierto modo la distancia es mayor entre el cerebro y la mano que entre el cerebro y la boca. Un ejemplo trivial es el de los textos “de borrachos” (un lugar común) en los que el bebedor empieza lúcido y termina sin poder atinarle a la tecla correcta en la máquina de escribir.

En el caso de la palabra hablada, como no hablamos de letra en letra, se necesita una distorsión en un nivel distinto: habitualmente se deforma la sintaxis, como en los textos de borrachos que hablan o de personajes con daño neurológico, delirantes o bajo la influencia de una droga, que cortan las frases a la mitad o siguen caminos sinuosos, asociativos en vez de causales, en el discurso.

Por último, en el caso del pensamiento “sin mediación” la distorsión es más creíble si no pasa por incumplir las reglas de la representación, porque se supone que éstas no influyen en el pensamiento. Esto significa que se puede recurrir a cualquier otra cosa: que el texto puede ser tan complejo y laborioso y formalizado como se quiera, y que la sustancia del delirio está en lo que se dice y no en cómo se dice.

En el concurso del año pasado, el ejercicio que provocó la escritura de esta nota recurrió a una dicción tropezante que me hizo sospechar que se trataba de la representación de una serie de pensamientos ya mediados. No recomendé usar de modelo el ejemplo del mujik y la zarina (”Oh”, tendría que haber pensado el personaje, “qué prodigiosas visiones estoy teniendo”), pero sí algún tipo de escritura que se detuviera menos en los componentes de las oraciones y más en lo que la conciencia estuviese percibiendo. Hay muchos ejemplos de esto; al vuelo, mencioné entonces la obra de Arthur Schnitzler (en especial La señorita Elsa, una novela completa en monólogo interno) y el penúltimo capítulo de Gracias por el fuego de Mario Benedetti (que no padece de nada de cuanto puede achacársele a la parte fea de su obra). También se asomaron un par de poemas de Baudelaire y de Rimbaud…

Espero que esto sirva a alguien. Hasta pronto.

Textos (y blog) en inglés | English texts (and blog)

Un aviso bilingüe (a bilingual notice; please scroll down for the English text):

En su primera etapa, Las historias contenía traducciones al inglés de algunos textos. Dado que parte del proyecto de recrear el sitio era buscarle nuevos lectores, esas traducciones han sido vueltas a publicar (se pueden ver en el menú de la parte superior, bajo el encabezado “English”) y vendrán más, así como alguna sorpresa.

[31/12/08 - Por causas de fuerza mayor he tenido que suspender el proyecto del blog en inglés, cuya página base se encontraba  aquí. Me disculpo.]

Estén pendientes de este espacio y, si algo les interesa o creen que pueda interesar a alguien, por favor no dejen de enlazarlo o recomendarlo. Muchas gracias.

In its first stages of development, Las historias contained several English translations. Since the rebuilding of this site has, among others, the purpose of looking for new readers, those translations have been republished (you can see a list of them on the top menu, under the “English” heading) and there are some more to come, aside from a surprise or two.

[12/31/08 - Due to problems beyond my control I have had to suspend the English language blog, the home page of which was here. I'm sorry.]

Watch this space and, if anything interests you or may interest anyone you know, please feel free to link it or recommend it. Thank you.

THE TEXTS SO FAR:

[1 year of] 55 words (the literary miniblog; suspended as of 12/31/2008)

“The Leaving” (short story)

“People of the World” (excerpt)

“Horatio Kustos’ Hotels” (short story)

A small biographical note


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Concurso:  Concurso #58
1/9/2010

Esta bitácora convoca a su concurso de minificción para septiembre de 2010. Todos están invitados a participar.

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20/8/2010

Como un pequeño homenaje en el aniversario 120 de H. P. Lovecraft, uno de sus cuentos tempranos: las aventuras de su primer “investigador de lo extraño”.

Taller literario:  Operaciones y reducciones
2/9/2010

Dos ejercicios de taller en vez de uno, ambos a partir de una descripción breve y extraña.



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