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El argumento de Chéjov

En “Tesis sobre el cuento”, un ensayo famoso de Ricardo Piglia, se resume así un argumento que Antón Chéjov anotó pero jamás llegó a desarrollar:

Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida.

La propuesta es simple: escribir el cuento (o al menos el resumen del cuento) que Chéjov no escribió y en el que, desde luego, el desafío está en inventar un personaje y unas circunstancias que vuelvan creíble el comportamiento del personaje. El ensayo de Piglia contiene pistas útiles para intentar el ejercicio. Los comentarios de esta nota están, como siempre, abiertos para quienes quieran compartir sus textos.

Anton Chejov

[La sección "Taller literario" de Las Historias alterna propuestas de ejercicios y juegos literarios con comentarios y sugerencias sobre escritura.]

Seudónimos

Dos seudónimos

Hay muchas circunstancias en las que se llega a adoptar un nombre supuesto, diferente de aquel que se utiliza “normalmente”: una máscara hecha de palabras. Los seudónimos de artistas (y los literarios entre ellos) sólo son más famosos: objeto de más anécdotas.
      Ejemplos: Continuar leyendo ‘Seudónimos’

La vanidad

Recuerdo una nota que leí en el blog de una exprofesora de secundaria: “Nadie puede enseñar ni aprender nada”, escribió, y daba la impresión (por las muchas frases impostadas y graves que rodeaban a la que he citado) de que creía haber hallado una Gran Verdad: una de esas frases citables que tanto abundan en la radio mañanera y las malas novelas.
      No era para tanto, desde luego: Continuar leyendo ‘La vanidad’

Ganadoras de diciembre (y feliz 2010)

Buenas noches. Casi en el borde del año, les aviso que el ganador del concurso de diciembre es el cuento “Crepúsculo” de La Maga, por su sugerencia de una imagen inusitada y curiosa. Reciben mención el cuento sin título de Ladidel y el cuento sin título de Nita.

Muchas gracias por continuar asomándose a este sitio y participando en este concurso. Muchas felicidades, también, y suerte para el año. Que, pase lo que pase, al término de 2010 nadie pueda decir que no estuvimos vivos: que no vimos, que no pensamos, que no hicimos.

Un último regalo para estas horas: un cortometraje del gran Segundo de Chomón, El hotel eléctrico (1905), para recordar el futuro de otras épocas. ¡Hasta después!

Sustracciones

Otro de esos ejercicios de gimnasia verbal, pero ahora difícil: redactar un texto (una historia, lo que se quiera) en el que cada diez palabras se deje de usar una letra del alfabeto. Esto es: las primeras diez palabras no tendrán restricción, pero las diez siguientes no podrán tener (digamos) la equis; las diez siguientes, ni la equis ni la hache; las siguientes diez, ni la equis ni la hache ni la u…, y así sucesivamente. Desde luego, el texto tendrá que terminar en un grito (aaaaaaaaaaaaaaaa), en un sopor (zzzzzzzzzzzz) o en alguna cosa parecida…, pero el interés de una idea como ésta es ver hasta dónde se puede llegar.

(fuente: http://www.jonco48.com/blog/)

(fuente: http://www.jonco48.com/blog/)

Texturas

Un nuevo ejercicio de gimnasia verbal:

1. Seleccionar dos consonantes con diferente sonido; digamos: l y s.
2. Escribir una historia muy breve usando palabras en las que aparezcan sobre todo, los sonidos de las consonantes elegidas. Siguiendo el ejemplo, habría que preferir palabras como sala, alisas, sosias, Lola…, y emplear otras consonantes sólo cuando no haya otro remedio.
3. Aquí viene el truco: escribir otra vez la misma historia, pero ahora empleando palabras en las que abunden los sonidos de dos consonantes diferentes a las elegidas al principio. Por ejemplo, en vez de l y s, usar m y la r vibrante que aparece en guerra, rojo, arriba, rueda…, con lo que amarra, rorro, mimo, remo, Roma y otras por el estilo deberían estar entre las palabras más abundantes en el texto.

Obviamente, la textura verbal de las dos versiones será muy distinta, porque sus sonidos lo serán.

Puede ser útil consultar algunos detalles sobre fonemas del castellano.

Siglas

Un poco de gimnasia verbal:

1. Tomar una palabra cualquiera (digamos, casa).
2. Imaginar que la palabra es sigla de una expresión más larga; en el ejemplo, las letras C, A, S y A serían iniciales de sustantivos, adjetivos o verbos, como sucede (otro ejemplo) en ONU: Organización de las Naciones Unidas.
3. Escribir todas las expresiones que vengan a la cabeza y pudieran expandir la sigla. En el ejemplo, CASA podría ser Centro de Atención a Superhéroes con Alzheimer, Confederación de Automovilistas contra la Seborrea y el Apio, etcétera.

Felicitaciones adicionales a las siglas que se contengan a sí mismas (por ejemplo, ORO = Organización de Recolectores de Oro).

La risa de las vocales

Un libro famoso entre nosotros (pero que aún merecería más fama) es un juego magnífico en cinco partes: cada uno de los cuentos de Las vocales malditas de Oscar de la Borbolla incluye una y sólo una vocal (aquí se puede leer “El hereje rebelde”, el cuento de la e; aquí, “Los locos somos otro cosmos”, el de la o). La idea era escribir utilizando exclusivamente palabras que contuvieran la letra deseada. La idea aquí es repetir el juego en historias breves, sólo para ejercitar la creatividad.

(Nota: de la Borbolla hizo una curiosa trampa en “Un gurú vudú”, el cuento de la u, porque realmente no hubiera podido completar la historia de otra manera; para evitar complicaciones, les propongo aquí que no utilicen la u. Les quedan cuatro vocales para elegir.)

Mire el interior

Los apodos que se dan a muchas personas tienen su base, con frecuencia, en alguna característica física. Por ejemplo, alguien puede ser llamado “el Patas” por el tamaño de sus pies, “Narices” por lo notable que resulta su nariz, etcétera. Con base en estos dos ejemplos se puede suponer que lo más común, en casos así, es singularizar un detalle visiblemente inusual en el físico de la persona que va a recibir el apodo. (Y, por supuesto, el repertorio de los apodos obscenos es el que más se aprovecha de esto).

La propuesta ahora es darle la vuelta a esta idea e inventar breves descripciones (o mejor aún, biografías) de personajes cuyos apodos se refieran a partes menos obvias de sus cuerpos. ¿Por qué alguien sería llamado “el Páncreas”, por ejemplo? ¿O “la Falangina”?

La bolsa de palabras

Una tercera propuesta para esta semana (así se compensa, también, alguna otra falta de meses pasados):

1. Elegir una palabra larga, de al menos cinco sílabas.
2. Hacer una lista de tantas palabras como se puedan encontrar que utilicen las letras de la palabra elegida inicialmente. Por ejemplo, la palabra praseodimio contiene las palabras pero, paro, pedir, mido, odio, midió, raspé, pesado, etcétera. (Se puede introducir acentos o diéresis en caso necesario.)
3. Escribir una historia breve con tantas palabras de la lista como sea posible.


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1/9/2010

Esta bitácora convoca a su concurso de minificción para septiembre de 2010. Todos están invitados a participar.

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20/8/2010

Como un pequeño homenaje en el aniversario 120 de H. P. Lovecraft, uno de sus cuentos tempranos: las aventuras de su primer “investigador de lo extraño”.

Taller literario:  Operaciones y reducciones
2/9/2010

Dos ejercicios de taller en vez de uno, ambos a partir de una descripción breve y extraña.



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