Archivo de etiquetas para 'Los noveles'

Pausa

Aviso 1:
      Ha aparecido la nueva entrega de mi columna “La materia no existe” en la revista Los noveles. Es acerca de la identidad, la poesía (buena y de la otra) y los problemas de mi cuerpo y yo y mi otro cuerpo.
      Como siempre, agradezco a Salvador Luis, editor (y escritor sumamente interesante; pronto aparecerá aquí algo sobre su trabajo).

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Aviso 2:
Del jueves 22 de julio al viernes 20 de agosto, la estación por internet Radio Efímera transmitirá una serie de programas e intervenciones sonoras desde el Museo de Arte Moderno de la ciudad de México. Junto con Rodolfo J. M. (a quien, si no conocen, deberían leer pronto), tendré el gusto de cerrar un ciclo de maratones radiofónicos nocturnos. Si están despiertos entre las 4:00 y las 6:00 de la mañana –hora de la ciudad de México– el viernes 20 de agosto, ojalá se animen a escuchar.

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Retazos del 18 de noviembre

Pepe Rojo está preparando, para la Universidad Autónoma de Baja California, una colección de minilibros de ciencia ficción mexicana: 18 cuentos que serán editados individualmente y distribuidos sin costo en la ciudad de Tijuana. No sólo la selección es muy variada sino que las portadas de cada minilibro fueron hechas por Bef y me parecen magníficas. He aquí algunas de ellas (tomadas del blog Monorama, del propio Bef): las portadas completas pueden verse haciendo clic en las miniaturas.

El que llegó al metro Pino SuárezLa pequeña guerraLos motivos de Medusa
Se ha perdido una niña(e)La mujer de nadie
El dueloInstantáneas F&DLa columna
Y el ovni cayóTrece ficciones apocalípticasNarración interplanetaria (1810)

Una de las portadas, desde luego, me resulta sumamente entrañable, pero todas me hicieron pensar en la primera fascinación, la más inocente y poderosa, que produce la fantasía. También recordé las portadas de la colección de ciencia ficción de Penguin Books (hay que ver en especial las de David Pelham); su “propósito” es hacer que los posibles lectores compren el libro, sí, pero el reclamo comercial es lo menos importante. Eso otro que es más importante está también en los minilibros, que se regalarán y se crean en condiciones difíciles y que no darán beneficio económico a nadie. Ojalá sus lectores (los que ya los están esperando, aunque no lo sepan) los encuentren.

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Rogelio Guedea ha escrito ya varios artículos, breves y furiosos, acerca la gestión actual de la Universidad de Colima. Éste resume su diagnóstico y su crítica contra el rector actual de esa universidad, apoyadas ambas en un reportaje desolador de la revista Proceso.
      Yo sólo agrego una opinión al margen: ayer se recortó enormemente el presupuesto de las universidades públicas del país, debido a la crisis pero entre los jaloneos que todos conocemos (y si no, basta leer cualquier periódico o fuente de noticias razonablemente legible). ¿Es justo que estemos forzados a comparar los desatinos de diversas autoridades y tratar de elegir cuál es el peor?

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Aviso a la comunidad: esto sigue sin ser un diario, aunque a continuación enlazará a un texto sobre la memoria (la memoria y el olvido, de hecho: también de vez en cuando hace falta jugar con los clásicos) que puede leerse aquí, en la revista virtual Los noveles. La historia contada es totalmente verídica, así como existen de veras esos libros.

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Por si alguien se acuerda, ésta es la Sor Juana en versión chibi

Por si alguien se acuerda, ésta es la Sor Juana en versión chibi

Asamblea portátil

Acaba de salir, publicada por la editorial peruana Casatomada, la antología Asamblea portátil, seleccionada y prologada por Salvador Luis. De una vez, la recomendación: esta antología merece ser buscada, en unos pocos días, en la FIL de Guadalajara, donde estará disponible en el puesto de la Alianza Peruana de Editores Independientes (stand: NN07).

Portada de Asamblea Portátil

Ahora, la explicación: la antología me parece importante no sólo por el hecho de que es un proyecto de Salvador, quien dirige la revista electrónica Los noveles y tiene una obra propia muy interesante (de la que espero escribir algo en otro momento). Además, la antología, que está subtitulada “Muestrario de narradores iberoamericanos”, se niega a repetir el lugar común de describir como “perdida” a la generación de fines del siglo XX –esa que no tiene manifiestos que la unan, que no escribe como los del Boom, etcétera, etcétera– y a la vez se propone hallar y analizar el sentido de esa dispersión que tanto se ha discutido. Todo queda claro en el prólogo, que se pregunta si la obra de estos autores, y de muchos otros más o menos en sus mismas circunstancias, no representa, más que una decadencia, una transición: un cambio más profundo y complejo de lo que quiere admitirse en relación con la literatura previa de Iberoamérica –incluyendo nuevas figuras tutelares y nuevos conjuntos de influencias– y con las ideas convencionales de lo que implica escribir y ser en estas partes del mundo.

Todas las noticias sobre Asamblea portátil (incluyendo varias notas y entrevistas interesantes) pueden encontrarse en el blog de la antología. La lista de los autores seleccionados, con los títulos de los textos de cada uno, es ésta:

1. Samuel Solleiro (España, 1982) – “Gran tiburón blanco”
2. Rodrigo Fuentes (Guatemala, 1984) – “Linchamiento”
3. Solange Rodríguez Pappe (Ecuador, 1976) – “Taxidermia”
4. Juan Sebastián Cárdenas (Colombia, 1978) – “Criatura”
5. Mónica Belevan (Perú, 1982) “Prólogo hipotético a la reedición de los cuentos de Felisberto Hernández en Ultramar (Parte I)”
6. Juan Ramírez Biedermann (Paraguay, 1976) – “Los pasares”
7. Jorge Enrique Lage (Cuba, 1979) – “El color de la sangre diluida”
8. Fernanda Trías (Uruguay, 1976) – “Carnaval”
9. Miguel Antonio Chávez (Ecuador, 1979) – “Aventuras de un grupo de becarios en una universidad norteamericana”
10. Rodrigo Hasbún (Bolivia, 1981) – “Familia”
11. Federico Falco (Argentina, 1977) – “Cortar el césped”
12. Mayra Luna (México, 1974) – “Un cuerpo como el suyo (Seminovela)”
13. Diego Trelles Paz (Perú, 1977) – “¿Cómo se encuentra hoy, Madame Arnoux?”
14. Lara Moreno (España, 1978) – “Amarillo”
15. Rodrigo Blanco Calderón (Venezuela, 1981) – “Los invencibles”
16. Katya Adaui Sicheri (Perú, 1977) – “Algo se perdió”
17. Diego Zúñiga Henríquez (Chile, 1987) – “La chica de los árboles”
18. Leonardo Cabrera (Uruguay, 1978) – “Historia de familia”
19. Elvira Navarro (España, 1978) – “Cabeza de huevo”
20. Maximiliano Matayoshi (Argentina, 1979) – “Peperoncino”
21. Gabriel Rimachi Sialer (Perú, 1974) – “La muerte no tiene permiso”
22. Mauricio Salvador (México, 1979) – “El hombre elástico”
23. Claudia Apablaza (Chile, 1978) – “Sor Juana y Pierre Bourdieu”
24. Samanta Schweblin (Argentina, 1978) – “Matar a un perro”
25. Michel Encinosa Fú (Cuba, 1974) – “La guillotina”

Y he aquí el texto de la contraportada:

Hijos de Cortázar, Ribeyro, Lispector, Levrero, Aira, Bolaño, Bellatin, Pauls, Loriga, Rey Rosa, Vila-Matas… Nacidos entre 1974 y 1987, los veinticinco narradores de este muestrario iberoamericano –modernos para algunos, posmodernos para otros– irrumpen en la literatura de nuestros países a través de una crisis ideológica que amplía sus decisiones estéticas. Atendiendo a las vanguardias históricas, al Boom y Post-Boom y los McOndos y Kronens, así como a la baja y alta cultura en todas las disciplinas (navengando entre la Mona Lisa y el iPod), los autores más recientes utilizan un sampling que los libera de la carga social impuesta a sus antecesores para crear un panorama más diverso, sin limitarse solamente al estereotipo del país bananero, el dictador corrupto o la miseria que se resuelve con magia. Iberoamérica se transforma en la casa de lo ecléctico, y los autores de hoy, cada uno desde sus fijaciones y dilemas, nos muestran más de una rostro en un mundo que algunos no han dudado en llamar el mundo del afterpop.

Están invitados a asomarse a este muestrario de escritores y, sobre todo, de historias.

Los esclavos en San Luis Potosí (y más)

Una nota con varias noticias y avisos. Pero primero, muchas gracias a todas las personas que hicieron posible cada uno de los que siguen:

Mañana, en el Centro de las Artes de San Luis Potosí, habrá una presentación de Los esclavos. La cita es a las 20:00 horas y, concretamente, en el mezzanine de la Galería del Centro, que se encuentra en Calzada de Guadalupe 705, colonia Julián Carrillo, en la ciudad de San Luis. La entrada será libre.

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En el portal Dixo.com acaba de aparecer el nuevo podcast de Fernanda Tapia, que contiene una conversación que tuvimos hace algunas semanas. Vienen: un cuento de Grey, varias consideraciones sobre Los esclavos, un par de chistes (o más) y la explicación de algo llamado “la revolvedora”. Por si les interesa…

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La revista Los noveles ha publicado una nueva entrega de mi columna “La materia no existe”. Es un cuento de horror con muertes, sufrimiento y robots. (?)

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Por último, en abril de este año, la estación Uniradio, de la Universidad Autónoma del Estado de México, me invitó a una entrevista a propósito de Los esclavos. Además de la entrevista, sin embargo, la estación realizó otro proyecto: una audio-instalación, colocada en la sede de Uniradio, en la que se exhibía un ejemplar de la novela y se podían escuchar pasajes de la misma, que grabamos para la ocasión. Los materiales (un promocional y el audio propiamente dicho del proyecto) se pueden descargar aquí y aquí.

(El periódico Milenio Estado de México publicó un artículo sobre la audioinstalación; el enlace lleva a un archivo PDF).

La instalación (clic para ampliar)

La instalación (clic para ampliar)

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Saludos a todos.

Un navío cargado de…

…textos:

  1. “La materia no existe”, la columna que tengo en la revista virtual Los noveles, presenta en esta ocasión una crónica de sangre, pasión y sexo (frustrado) con las actuaciones estelares de “Las hijas de Tarantino”, el presidente municipal de una ciudad mexicana, unos cuantos escritores perplejos… y Joaquín Sabina (?).
  2. En la revista Replicante, cuyo nuevo número está dedicado al lenguaje, aparece un ensayo disgustado con el habla y la escritura realmente existentes en México. Se darán una idea si les digo que comienza con una cita de Yuri (horror)…
  3. Y, por fin, tengo el gusto de anunciar que Manuel García Jurado, además de reciente ganador del concurso de minificciones, mantiene un blog en esperanto, se está dedicando a traducir a esa lengua varios textos de autores latinoamericanos, y entre ellos está un cuento mío: “El juego más antiguo” (o, como se dice, “La plej antikva ludo”). Este idioma artificial es defendido apasionadamente por quienes lo hablan y lo usan, como quería el doctor Zamenhof, para comunicarse más allá de fronteras, y por lo tanto agradezco mucho su interés y su esfuerzo. (Es decir, gracias, Manuel.)

Ojalá algo de esto les pueda interesar…

Replicante

Futuro reloaded

[Este texto apareció el año pasado en la revista virtual Los noveles, como parte de una columna fija titulada "La materia no existe". Lo reproduzco ahora porque sí y porque, desde otro lado, tiene que ver con esa pregunta que anda flotando por Las Historias desde hace tiempo: ¿para qué se escribe? Mientras vienen más textos sobre aquel asunto, tal vez esto sirva de algo. Gracias a Salvador Luis.]
 
 
 

Ahora que está de moda disertar sobre el derrumbe; ahora que la indigestión causada por el fin del siglo XX se convirtió en la primera úlcera de mi generación, a su vez la primera en dejar atrás la juventud (tiemblen, púberes profesionales) en el XXI; ahora que la literatura, para ser bien modernota, debe contentarse con ser la pista de comentarios triviales en la película de desastres y tedios que ha resultado ser el Mundo:

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El título de esta nota es una variación de una fórmula que ya suena a vieja. Pero tal como están esas dos palabras, con esa apariencia ajada y ese olor a polvo, sirven de emblema a la historia entera de la literatura: la historia de lo que vuelve a escribirse, a pasar por el filtro del lenguaje –y de las lenguas cambiantes– para regresar al pensamiento y la memoria. Los textos sobreviven en la medida en que son leídos, y repetidos, más allá del lugar y el tiempo de su origen: no morirán mientras conserven la capacidad de decir.

Este proceso implica un problema doble para quien escribe. Si le interesa la tarea ingrata y solitaria, necesita contar de nuevo las historias, formular una y otra vez los mitos y las imágenes, a riesgo de que sus formas antiguas se vuelvan incomprensibles y dejen de propagarse en la memoria de las culturas. Pero no es sólo que cada intento de renovación debe enfrentar el peso del pasado, que nuestra época quisiera medir en el desgaste de toda obra tardía, es decir, última en recibir las influencias de todas las anteriores (y como enseña Harold Bloom, no hay de otras).

No: además, debe enfrentar la liviandad del futuro –la inasibilidad, la incertidumbre invencible del futuro– que se puede entrever si se considera en el hecho siguiente: no todos los lectores conocen todos los libros.

Un ejemplo. Alejandro Ariceaga (1949-2004) era un escritor de mi ciudad natal, Toluca, en la difusa provincia mexicana. Yo leí Ciudad tan bella como cualquiera, uno de sus libros de cuentos, poco después de que saliera, a mediados de los años ochenta, y en ese libro descubrí una parte apreciable de Julio Cortázar, a quien entonces no conocía: lo siniestro, la ruptura de lo real, los misterios ctónicos. Después leí Las armas secretas, los cronopios, todos los monumentos venerados durante los últimos cuarenta años, pero pensar en Ariceaga y Cortázar nunca será, para mí, como ver al precursor argentino y al sucesor mexicano, entusiasta pero (lo siento, Alejandro) menor. Al contrario: Alejandro es el precursor que le marcó el camino al otro, que le permitió llegar un poco más alto. Las cronologías no cuentan: la vida de todo lector es un proceso incomunicable, absolutamente personal, y construye su propio tiempo.

El ejemplo anterior, claro, es muy amable y optimista. ¿Qué pasa con quienes no se enteran de la existencia de Cortázar y sólo llega a saber de Ariceaga (o su equivalente peruano, boliviano, catalán)? ¿Y qué pasa con quienes no leen nunca al uno ni al otro, y en cambio tienen por único libro en su vida, digamos, Sabor a hiel de Ana Rosa Quintana, el de los extensos plagios de Danielle Steel y Ángeles Mastretta?

(Todos vivimos en el planeta particular de nuestra percepción y nuestras experiencias, sí, pero ni modo: el planeta Ana Rosa Quintana es mucho menos avanzado; su forma es vagamente cúbica; sus pasiones, superficiales; sus montañas, de gelatina.)

Trato de anunciar un enorme peligro: cada obra nueva que se escribe corre el riesgo de ser aplastada por sus precursores, hecha polvo antes de la llegada de su primer lector, pero si éste llega (hecho improbable) puede que se asome por primera vez a la vastedad de la tradición precisamente en esa versión momentánea y novísima.

Si quien escribe siente siquiera un poco de responsabilidad para con el lenguaje, tendrá al menos que hacer una pausa y considerar su sitio y sus posibilidades en relación con este movimiento, que es también del lenguaje y viene desde el tiempo más remoto pero a cada instante está a punto de rebasarnos.

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Ahora que está de moda criticar los textos fragmentarios; ahora que parece imposible escribirlos de otro modo, porque ni siquiera estamos partidos en pedazos sino que nunca fuimos uno solo, presentamos este móvil a la Calder, tembloroso, hecho principalmente de espacio vacío y piezas intangibles, conectadas entre sí por alambres más tenues que los átomos de Mercutio. De todas formas, la materia no existe:
 
 
 
 
 
 

El rapto de Proserpina de Gianlorenzo Bernini (detalle, muy alterado)

 
 
 
 
 
 

La muerte del autor y otras noticias

[ACTUALIZACIÓN: la segunda reseña de Los esclavos, un texto muy interesante de Libia Brenda, ha aparecido en Facebook.]

No había dejado un aviso apropiado de esto: desde fines del año pasado, tengo una columna en la revista electrónica Los noveles, dirigida por Salvador Luis. Su título es el de una de las encarnaciones previas de esta bitácora: “La materia no existe”, y ahora su nueva entrega, la tercera, trata de mi muerte. De hecho, de la muerte de cualquiera, con énfasis en la parte más desagradable del asunto. Y además sale Aleister Crowley. Ya están advertidos.

Aleister Crowley

Aleister Crowley en un día bueno

Otra publicación: ahora que México está de país invitado en el Salón del Libro de París y una delegación de escritores se encuentra allá realizando presentaciones, conferencias y lecturas, la revista electrónica francesa Retors publicó en su nuevo número un dossier con textos de varios autores mexicanos en versión bilingüe; uno de ellos es “Álbum”, de Éstos son los días, traducido por Iván Salinas. (Gracias, Iván.)

Por último, ya apareció la primera reseña de Los esclavos en el blog de la narradora y crítica Eve Gil, y varias personas han dejado ya, también, las primeras notas breves en sus blogs sobre la novela: son Jorge Tirzo, Tryno Maldonado, Bef y Héctor Domingo. Muchas gracias a todos.

Miscelánea: invitaciones, enlaces, etcétera

Mientras llegan varios textos prometidos y se acercan tanto el cuento del mes como el final de Caza de Letras:

0 [actualización]. Mañana miércoles, 19 de noviembre, participaré en la presentación del libro Alguien tiene que perder de César Gándara, publicado por la editorial Jus. La cita es en Donceles 66, casi esquina con Palma, en el Centro Histórico de la ciudad de México, a las 19:00 horas.

1. “La materia no existe” fue el nombre de mi primera bitácora y ahora es el nombre de una nueva columna que escribiré regularmente para la revista virtual Los noveles. Por lo demás, está comenzando la nueva etapa de esta publicación de ya larga carrera.

2. Invitación: este sábado 22, a las 12:00 del día, se presentará la antología Atrapados en la escuela. Segunda generación, compilada por Beatriz Escalante: una reunión de historias de todo tipo para adolescentes. Estaré en la mesa de presentación junto con Juan Villoro, José Gordon, Óscar de la Borbolla y la propia Beatriz; la cita es en la Librería del Sótano de Coyoacán (Miguel Ángel de Quevedo, casi esquina con Universidad).

3. No una ni dos sino tres entrevistas han aparecido recientemente. Dos están en línea aquí y aquí y la otra se publicó en el periódico 8/Ochenta de la Universidad Iberoamericana. (Gracias a Sergio Hernández, Martín Fragoso y Montse Reyes, los entrevistadores)

4. Un proyecto gordo en el que participo está ya por [comenzar a] salir. Es El libro rojo, coordinado por Gerardo Villadelángel y cuyos tres tomos publicará el Fondo de Cultura Económica. En la red hallé la descripción siguiente:

El libro rojo [es] una edición excepcional que reúne el trabajo de cerca de 300 autores –historiadores, cronistas, narradores y artistas visuales– que interpretan literaria y estéticamente, con textos e imágenes, crímenes ocurridos en nuestro país entre 1868 y 1928 [a la manera del Libro rojo original, de Vicente Riva Palacio, que justamente se detiene en el año 1867]. Los siguientes volúmenes se ocuparán de 1929 a 2008. El tratamiento es una lectura libre de los acontecimientos con los hechos violentos del periodo referido como leitmotiv. Dicho en palabras del prologuista, el escritor y dramaturgo Vicente Leñero,la idea del libro es “componer, a la manera de un Balzac colectivo, la tragedia humana del crimen a través de la historia de México. Del asesinato, para precisarlo bien. El asesinato en la historia de México. La historia de México desde la óptica de sus asesinatos elocuentes”. Entre los autores participan Enrique Krauze, Jean Meyer, Eugenia Meyer, Paco Ignacio Taibo II [y] Álvaro Uribe; entre los artistas plásticos se hallan Alberto Castro Leñero, Helen Escobedo, Jan Hendrix [y] Boris Viskin.

Hacia los años cincuenta de ese libro, es decir en el tomo II, estarán entre otros crímenes famosos los de Higinio “El Pelón” Sobera, a la vez nebuloso y fulminante. Quedan avisados.

5. Hay otras cosas por venir, de las que escribiré pronto. Entretanto, gracias a todos por su visita. Suerte.

El regreso de la gente y del arca

[20 de julio: Agrego detalles que faltaban sobre la antología El arca, al final de la nota.]

Dos avisos breves y alegres:

1. Ya está anunciado, por fin, uno de los proyectos que anticipaba crípticamente desde hace años: la nueva edición de mi libro Gente del mundo, que cumple diez años este 2008, aparecerá publicada (y corregida, y aumentada, y con ilustraciones de Joaquín Rosado) por la editorial española Grupo AJEC. Desde aquí mando saludos y gracias al editor Raúl Gonzálvez, quien se interesó desde el comienzo en la posibilidad de que esas historias vieran de nuevo la luz. (Y a Bernardo Fernández, quien me facilitó el contacto con Raúl; un gran abrazo, Bef.)

2. Redactando lo que antecede, recibí un segundo anuncio: ya apareció la edición peruana (de la editorial Labuenavida) de El arca, la antología/bestiario de Salvador Luis y Cecilia Eudave; la portada puede verse a continuación:

Y he aquí algunos datos más sobre la antología; transcribo la nota del blog Moleskine literario, que es uno de los varios que se ha ocupado de la antología hasta hoy:

Dice la nota de Salvador: “La primera version de El arca (version chilena) esta ya en el almacen de la distribuidora y en las siguientes librerias a partir del 4 de enero: Takk, Ulises, Qué Leo, Altamira, Prólogo y Metales Pesados. Sangria Editora, de Chile, dirigida por los escritores Monica Rios y CarlosLabbe, empezara la difusion a partir de la proxima semana. [...] El libro incluye textos de los peruanos Ricardo Sumalavia, Claudia Ulloa Donoso y Mónica Belevan, y un prólogo de Diego Trelles Paz.

Los autores antologados son: Carlos Labbé (Chile) Norberto Luis Romero (Argentina) Rosalba Campra (Argentina) Eva Cabo (España) Leonardo Valencia (Ecuador) Ricardo Sumalavia (Perú)Víctor Montoya (Bolivia) Efraim Medina Reyes (Colombia) Álvaro Bisama (Chile) Vizania Amezcua (México)I gnacio Alcuri (Uruguay) Carmen Camacho (España) Mayra Santos-Febres (Puerto Rico) Alberto Chimal (México) Viviana Paletta (Argentina) Mara Aguirre (Argentina)Claudia Ulloa Donoso (Perú) Cecilia Eudave (México) Pedro Cabiya (Puerto Rico) Claudia Apablaza (Chile) Ricardo Silva Romero (Colombia) Carlos Bustos (México) Jacinta Escudos (El Salvador) Rosa Elvira Peláez (Cuba) Mónica Belevan (Perú) Marcial Fernández (México) Edmundo Paz Soldán (Bolivia) Salvador Luis (Perú) Elena Medel (España) Alejandro Zambra (Chile) Maurice Echeverría (Guatemala)


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