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Declaración de Randolph Carter

Hoy, precisamente hoy, cumpliría 120 años H. P. Lovecraft, otro de los grandes reclusos de la literatura de occidente y el creador de una parte de la mejor literatura fantástica de los últimos cien años. Sus cuentos no son difíciles de hallar en la red pero, de todos modos, dejo aquí uno de ellos, como un homenaje: una de sus historias tempranas, en la que aparece uno de los más conocidos entre sus exploradores e investigadores de lo extraño.
      Este personaje, con diferentes nombres, aparece muchas veces en la obra de Lovecraft: el hombre que se acerca a lo terrible, lo que está más allá de lo humano, y sólo por azar (o por las limitaciones de nuestro pobre espíritu) consigue escapar a todo lo que es peor que la locura y la muerte.

H. P. Lovecraft

“The Statement of Randolph Carter” fue escrito en 1919 y se publicó en mayo de 1920 en The Vagrant. He revisado un poco esta traducción que no he podido situar y que se encuentra en muchos sitios de internet.
      (Un detalle. Muchas veces se ha criticado el estilo de Lovecraft, calificándolo de recargado; si bien la calidad de sus textos no siempre es la misma, y el texto que sigue no es el que me parece su mejor obra –ésta sería, creo, “El que murmuraba en las tinieblas”, un cuento de 1931–, es necesario considerar la personalidad que el escritor crea con esta habla nerviosa y repleta de adjetivos: como la de algunos personajes de Poe, empezando con el narrador de “El corazón delator”, lo voz que escuchamos aquí es la de un hombre en su estado de mayor debilidad, cuando acaba de encontrarse con algo que lo sobrepasa por mucho y que reduce a nada la estatura humana.)

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Dos novedades de Poe (y 2)

La primera de las novedades recientes de Poe en México es una nueva traducción de La caída de la casa de Usher. La segunda es Guarida del horror (¿por qué no La guarida…?), una compilación de historietas breves dibujadas por Richard Corben a partir de cuentos y poemas de Edgar Allan Poe y H. P. Lovecraft. 

La Guarida del Horror

Además de tener muy descuidada nuestra propia tradición del cómic de horror, conocemos muy mal la de otros lugares e incluso la de los Estados Unidos, de cuya cultura importamos tantas cosas. Puede ser que, ignorantes del éxito que en otras épocas tuvieron historietas como Tradiciones y leyendas de la Colonia o El caballo del Diablo, más de un editor actual crea que nuestra tibia sociedad conservadora no se interesaría en semejantes historias. Si esto es verdad (si así lo creen), resulta aún más asombroso que Guarida del horror –traducción de una serie de especiales que, bajo el título de Haunt of Horror, fueron publicados por Marvel Comics– llegue a México publicada precisamente por Editorial Televisa, rama de esa empresa de medios que es de las más fervientes defensoras del conservadurismo y la “proverbial” sumisión del mexicano.
      En todo caso, la oportunidad es excelente: no sólo Corben es un gran dibujante, más eficaz y poderoso a la hora de dibujar expresiones y actitudes humanas perturbadoras que de concentrarse en lo obviamente terrorífico (cuerpos desmembrados, calaveras, etcétera), sino que el libro incluye las adaptaciones y los textos adaptados. Que yo sepa, ésta es la primera antología de cómic publicada en México que ofrece algo semejante: la posibilidad de que el lector compare la fuente y la adaptación, y de que conozca a Poe y Lovecraft, si es el caso, acompañado por semejantes ilustraciones.
      Un reparo que se podría hacer a algunas versiones (en especial, las de poemas como “El cuervo”, “El día más feliz” o “El pozo”) es que Corben y sus ocasionales colaboradores en los guiones –Rick Margopoulos y Rick Dahl– intentan exprimir un sentido macabro o una trama violenta de textos que no necesariamente los sugieren. Sin embargo, los textos originales permiten también comparar y ver qué tanto de ellos queda en las versiones de Corben, o hasta dónde pueden sugerir otras atmósferas y otros personajes.
      Mauricio Matamoros se encargó de la traducción de los textos; sus versiones son las más precisas, decorosas y literarias que he visto en años en un cómic publicado en México. Un prólogo suyo abre el volumen (que hoy mismo se puede conseguir en puestos de revistas) y ayuda a poner en perspectiva las historias, para los lectores que lleguen a ellas por primera vez.

El viaje del cuentista

Luis Jorge Boone, La noche caníbal. México, FCE, 2008

Sin ironía ni doblez, es verdad lo que muchas personas dicen al comentar primeros libros: siempre es una alegría llegar a ellos, observar el camino que un escritor empieza a trazarse y especular sobre lo que vendrá a partir de lo que ya existe.

Ahora bien, este de Luis Jorge Boone no sólo está lejos de ser de verdad su primer libro, porque viene precedido por varias (y premiadas) colecciones de poesía. Además, es rarísimo: no se conforma con prometer —con sugerir, por ejemplo, que sus textos posteriores estarán mejor trabajados, que es como termina la mayor parte de los autores primerizos— y tampoco es una mera declaración de su poética como narrador, de unos principios que se suponen inamovibles y que por lo general acaban por cambiar, por desecharse o perfeccionarse. Sin permiso ni validación del autor, creo que La noche caníbal puede leerse incluso como la representación de un proceso: el de un escritor mexicano que busca su sitio dentro de lo que se escribe a su alrededor, no termina de encontrarlo y decide por fin que eso es lo mejor que podría pasarle. Ya sé que jugar a que un libro de cuentos es una novela es un truco de los más sucios de la posmodernidad, pero lo haré de todos modos. Aquí va:

El primero de los cuentos reunidos, “Siempre habrá alguien detrás de ti”, sugiere en principio el horror rancio de incontables textos de la llamada generación X, aquellos por los que sabemos incesantemente nuestra evisceración y nuestro tedio. “Llevas un cuchillo en la mano izquierda, en la otra el control remoto de la televisión”, dice el narrador a su protagonista, y el resto es truenos que conocemos bien aunque están representados con gran habilidad.

Sin embargo, en la siguiente historia, “El invierno en Devonshire”, la voz del personaje se apropia de la narración como para anticipar que todos los seres inventados del libro se volverán más complejos y extraños a medida que la colección avance…, y al mismo tiempo la trama deja muy atrás todo discurso encorajinado y falsamente nihilista, llega más lejos que el personaje del primer cuento en la locura, cae más bajo… y encuentra, en el fondo, algo muy extraño: “Un día me negué a salir: me encontré hastiado, sin ánimo de perdición (…) Reconocí aquella vida sin límite, en la euforia de la autodestrucción, como otro engaño, otra apariencia que se derrumbaba al primer torpe intento de justificarla, de encontrar sus anclas.”

¿Qué hay más allá del agotamiento terminal? En este caso, la búsqueda del mal más allá de los límites del mundo, en un guiño que tiene más que ver con Lovecraft que con cualquier influencia de nuestra maltrecha literatura local. Pero al dejar atrás los escenarios y modos habituales, al colocarnos en un cuento que contradice y refina lo dicho por el anterior, el autor, oculto en la voluntad de orden de los textos, abre el libro a varios otros lados a la vez y sugiere —al menos a mí— que los cuentos son etapas de una búsqueda, pruebas que deben cumplirse para encontrar una voz propia: la vertiente fantástica del tercer cuento, “Laberintos circulares”, se deja ver en su personaje descolocado, sus imágenes y sus ilustraciones —como tomadas de una enciclopedia de minucias borgesianas…— pero precede a “Oblivion”, cuyo protagonista es una mujer a la que se mira desde muy cerca, en una intimidad dolorosa que no se había visto antes en el libro y que nada tiene de sobrenatural a pesar de su relación, cercanísima, con la muerte. Lo que está a la vista es el contacto con lo que la narración llama las “paredes” de la memoria: el extravío en la simple realidad después de una pérdida tremenda, y la conclusión de la historia, al no apuntar a ninguna resolución, la vuelve más urgente, más entrañable.

Y luego, los tres cuentos que cierran el libro resultan ser los más logrados porque todos los temas de los anteriores se suman en ellos, se encuentran y se combinan en variaciones inusitadas. Éstos no son los tanteos de un principiante porque hay varias coordenadas fundamentales: la muerte, el recuerdo, la agitación de la conciencia que puede llevar a la locura, la curiosidad o el horror que puede inspirar la profusión del mundo están presentes siempre. Pero la caída aparentemente verosímil que se cuenta en “Telarañas” es eficaz porque no es realista, el catálogo fantástico de “Mandrágula” se perfecciona al no sugerir de modo enfático la ruptura de lo real y en el último cuento, que da título al libro entero, hay una ilusión de verdad tan fuerte que vuelve más convincentes, incluso, los momentos en los que la historia se acerca al naturalismo tradicional de la literatura mexicana. Sutilmente, estos tres cuentos cumplen la promesa que todos los primeros libros quisieran al menos hacer: apuntan a nuevas formas de decir.

Dado que el esoterismo está más de moda que Hegel, ahora tendría que hablar no de un proceso dialéctico sino, por ejemplo, del tarot como representación de un camino iniciático universal; ahora tendría que decir que el auténtico protagonista de La noche caníbal debe ser Luis Jorge Boone, quien muestra sus descubrimientos narrativos de manera análoga a las transformaciones de la figura del Loco, el primer arcano mayor, que crece y se eleva a medida avanza por el mazo y se metamorfosea en todos los otros personajes representados en las cartas.

Pero no creo en el tarot, o al menos no de ese modo, y en cambio pienso en las cartas como en los libros: depósitos de símbolos, articulados entre sí pero siempre dependientes de la percepción humana, capaces de ser leídos de infinitas formas…, y eso, por lo demás, sólo si valen algo: si contienen las semillas de esas formas. La noche caníbal es un libro extraño y notable como un instigador de lecturas múltiples e inusitadas; además de contar, lo repito: describe su propio alejamiento gradual de las rutinas de lo peor de nuestra narrativa hasta llegar a algo distinto, un espacio mágico donde la imaginación del autor encuentra compañías más propicias y sugiere, como otro puñado de libros recientes, que no todo es el excremento y la vanidad que fascina a varios.

[la revista Siempre! publicó esta reseña hace algunas semanas]

Miedo por escrito: curso gratuito de literatura de horror

Está abierta la invitación: el 17 de septiembre comienza “Miedo por escrito”, un curso taller de literatura de horror que impartiré en la Biblioteca de México, en la Plaza de la Ciudadela del Centro Histórico de la ciudad. El curso es gratuito y está abierto a cualquier persona interesada. Sobre todo se trata de dar a conocer un panorama de autores, obras y tendencias con ejemplos escogidos. Por ahí se asomarán textos de Poe, Maupassant, Lovecraft, Jean Ray, Stephen King, Ramsey Campbell, algunos autores mexicanos y más.

Fotograma de la película Vampyr de Carl Theodor Dreyer, basada en Carmilla de J. S. Le Fanu

Reproduzco el boletín con toda la información. A ver si nos vemos por allá.

Se invita a jóvenes y adultos al

TALLER DE LECTURA Y LITERATURA:
MIEDO POR ESCRITO. PANORAMA DE LA LITERATURA DE HORROR

que imparte y coordina

Alberto Chimal

Objetivo general:
Proporcionar un panorama de la literatura de horror por medio de ejemplos selectos, así como estimular el placer de su lectura y motivar el ejercicio de la propia creatividad.

Descripción:
En cada sesión se propondrá la lectura de un texto distinto (cuento o fragmento de novela), elegido por su representatividad dentro de la historia de la narrativa de horror, apropiado para examinarse durante las reuniones. Los comentarios se llevarán a cabo de manera informal, sin pretensiones académicas, señalando los temas centrales de cada historia y su lugar en los anales de la literatura. Al término de cada sesión se propondrán, para los interesados, breves ejercicios de escritura basados en cada texto.

Periodo y horario: Los miércoles del 17 de septiembre al 10 de diciembre, de 17:00 a 19:00 horas

Lugar: Sala de Cursos y Talleres de la Biblioteca de México “José Vasconcelos”
Plaza de la Ciudadela número 4, Centro Histórico (Metro Balderas)

Inscripciones: Del lunes 1 al 12 de septiembre de 2008, en el Departamento de Promoción y Difusión Cultural de la Biblioteca de México “José Vasconcelos”, de 8:30 a 19:30 horas (lunes a viernes)
Requisitos: Copia de identificación oficial
Informes: 41 55 08 00, ext. 8134
CUPO MÁXIMO 25 PERSONAS
INSCRIPCIONES GRATUITAS

Varias visiones: Leopoldo María Panero

Visión de la literatura de terror anglo-americana

Leopoldo María Panero, Visión de la literatura de terror anglo-americana.
Madrid, Felmar, 1977.

[Para este mes, recupero un texto que había perdido y que se publicó en 2005 en Ánima dispersa, el blog que antecedió a éste.]

Esta nota debe comenzar con el siguiente fragmento de Leopoldo María Panero (1948), poeta español:

¿Qué sucede con las palabras que no llegan a ser pronunciadas, con los pensamientos que se olvidan, con las inteligencias destruidas? Cuando creemos hablar, ellas nos hablan: los muertos guían nuestros pasos.

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Secciones

Concurso:  Concurso #58
1/9/2010

Esta bitácora convoca a su concurso de minificción para septiembre de 2010. Todos están invitados a participar.

El cuento del mes:  Declaración de Randolph Carter
20/8/2010

Como un pequeño homenaje en el aniversario 120 de H. P. Lovecraft, uno de sus cuentos tempranos: las aventuras de su primer “investigador de lo extraño”.

Taller literario:  Operaciones y reducciones
2/9/2010

Dos ejercicios de taller en vez de uno, ambos a partir de una descripción breve y extraña.



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