O: 20 robots, 2 entrevistas, una antología, libro y medio, radio a deshoras…
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Agrego estas invitaciones a las de hace un par de días, que siguen en pie.
La Feria del Libro del Palacio de Minería sigue en el mismo sitio: Tacuba 5, en el Centro Histórico del Distrito Federal. Si van, en el primer piso, tomando a la izquierda una vez que se han subido las escaleras, pueden llegar al Pabellón Estado de México, que ocupa el espacio inmediatamente anterior a varios de los auditorios pequeños. Y si entran allí, podrán encontrar el número 38 de la revista Castálida, publicada por el Instituto Mexiquense de Cultura, que es un monográfico dedicado a la ciencia ficción y, en menor medida, a la literatura fantástica en general. El índice es largo y habrá algo para todos los gustos (hay hasta un texto mío); de entrada recomiendo los ensayos de Pepe Rojo y Chris Nakashima-Brown, las recomendaciones de Bef, los cuentos del cubano Yoss y los mexicanos Miguel Cane y José Luis Zárate y, muy especialmente, el ensayo de Gabriela Damián sobre escritoras mexicanas dedicadas a lo fantástico: una crítica a la doble ceguera (machista y “realista”) del canon literario nacional.

En ese mismo lugar se llevan a cabo diversas presentaciones de libros (allí será, por ejemplo, la de Rápidas variaciones de naturaleza desconocida de Edilberto Aldán, de la que escribí en la nota previa); allí será también una lectura imprevista a la que los invito. El martes 23, a las 12 del día, el Centro Toluqueño de Escritores ofrecerá una lectura de textos recientes de varios escritores del estado de México. Ésta es una actividad no anunciada en el programa de la Feria, porque entra en lugar de otra (la presentación del libro Fragmentaciones de José Falconi, que debió cancelarse por causas de fuerza mayor), así que no la hallarán en el programa. Pero si van nos hallarán a varios, leyendo textos. Están invitados, pues.
Aviso: de manera un poco imprevista (pero con gusto), estaré involucrado en cuatro presentaciones durante la FIL de Guadalajara. Los datos son los siguientes por si quieren y pueden asistir:
1. La presentación de mi novela Los esclavos, que será una charla con Bernardo Fernández (Bef), sigue firme para este domingo (29 de noviembre), a las 19:00 horas, en el salón Agustín Yáñez.
2. Casi al mismo tiempo, empezando a las 19:30, en el salón Antonio Alatorre (a dos puertas de distancia), será la premiación del concurso virtual Caza de Letras (en su tercera vuelta) y la presentación de la novela No tengo tiempo, de Arturo Vallejo, ganadora de la segunda edición del concurso el año pasado. Yo estaré en la segunda parte de este evento, saliendo de Los esclavos. Sé que suena un poco raro, pero (aunque los horarios quedaron ligeramente superpuestos) no podía dejar de estar aunque fuera brevemente: el libro de Arturo es muy bueno y además se anunciará la publicación del nuevo ganador: el chileno Benjamín Labatut. Si se animan, entre ésta y la anterior tendrán dos presentaciones casi simultáneas por el mismo boleto.

3. Al día siguiente, el lunes 30, presentaré –de nuevo con Bef– el libro I nte rrupciones de Pepe Rojo, primera publicación de la editorial tijuanense Nortestación, en el salón A del área internacional de la Feria a las 20:00 horas. Pepe ha aparecido en un par de notas recientes en esta bitácora; este libro suyo es el primero después de algunos años y se agrega a una bibliografía que debería ser más extensa (y tal vez lo será: esperemos).
4. Por último, el martes primero de diciembre, a las 18:00 horas en el salón B del área internacional, se presentará la novela La ira del filósofo de Eduardo Parra Ramírez, ganador del Premio Juan Rulfo de primera novela el año pasado. No estaré presente físicamente pero dejaré un texto con mis comentarios, que acompañarán los de Marcial Fernández. La novela es realmente muy interesante y, desde luego, no necesita lo que yo pueda decir, como verán si la leen…
Dicho está. Saludos y hasta luego.
Este domingo 29 de noviembre, a las 19:00 horas, tendré el gusto de presentar por primera vez un libro en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Será mi novela Los esclavos y la cita es en el Salón Agustín Yáñez, en la planta alta del recinto ferial en Expo Guadalajara (avenida Mariano Otero 1499, colonia Verde Valle).
Me acompañará, como en la presentación de la ciudad de México, el querido Bernardo Fernández (Bef). Ojalá, si van a ir o ya están en Guadalajara, se animen a acompañarnos.
(Nota: el Salón Yáñez es fácil de localizar en este plano interactivo; hay que buscar los salones de eventos en la planta alta, que están a la izquierda en el dibujo.)
Y ahora, aprovechando:
1. Si van a la FIL, además de los planes que ya tengan, no olviden buscar el nuevo número de la revista Luvina, que estará dedicado a los escritores de Los Ángeles –ciudad invitada de honor a la Feria– y tendrá, entre muchos otros textos, mi traducción de “El verano de la piedad”, un cuento inédito de Ray Bradbury.
2. Tampoco olviden buscar su ejemplar de Asamblea portátil (más detalles en el enlace: vale la pena), y…
3. Asómense a la presentación de Manuscrito hallado en un manuscrito, primer libro del escritor y artista Manuel Fons.
Gracias y saludos a todos.

Portada de Los esclavos
Pepe Rojo está preparando, para la Universidad Autónoma de Baja California, una colección de minilibros de ciencia ficción mexicana: 18 cuentos que serán editados individualmente y distribuidos sin costo en la ciudad de Tijuana. No sólo la selección es muy variada sino que las portadas de cada minilibro fueron hechas por Bef y me parecen magníficas. He aquí algunas de ellas (tomadas del blog Monorama, del propio Bef): las portadas completas pueden verse haciendo clic en las miniaturas.
Una de las portadas, desde luego, me resulta sumamente entrañable, pero todas me hicieron pensar en la primera fascinación, la más inocente y poderosa, que produce la fantasía. También recordé las portadas de la colección de ciencia ficción de Penguin Books (hay que ver en especial las de David Pelham); su “propósito” es hacer que los posibles lectores compren el libro, sí, pero el reclamo comercial es lo menos importante. Eso otro que es más importante está también en los minilibros, que se regalarán y se crean en condiciones difíciles y que no darán beneficio económico a nadie. Ojalá sus lectores (los que ya los están esperando, aunque no lo sepan) los encuentren.
Rogelio Guedea ha escrito ya varios artículos, breves y furiosos, acerca la gestión actual de la Universidad de Colima. Éste resume su diagnóstico y su crítica contra el rector actual de esa universidad, apoyadas ambas en un reportaje desolador de la revista Proceso.
Yo sólo agrego una opinión al margen: ayer se recortó enormemente el presupuesto de las universidades públicas del país, debido a la crisis pero entre los jaloneos que todos conocemos (y si no, basta leer cualquier periódico o fuente de noticias razonablemente legible). ¿Es justo que estemos forzados a comparar los desatinos de diversas autoridades y tratar de elegir cuál es el peor?
Aviso a la comunidad: esto sigue sin ser un diario, aunque a continuación enlazará a un texto sobre la memoria (la memoria y el olvido, de hecho: también de vez en cuando hace falta jugar con los clásicos) que puede leerse aquí, en la revista virtual Los noveles. La historia contada es totalmente verídica, así como existen de veras esos libros.
Hoy, martes, a las 19:00 horas, el noticiero cultural de Canal 22 (llamado justamente Noticias 22) presentará un reportaje sobre seres mitológicos. Estarán en el estudio mis queridos amigos Bef y Rodolfo JM y yo participaré también, pero en un breve segmento grabado sobre monstruos y seres míticos de ayer y de hoy. Uno de ellos será el que sigue:

¿Qué tiene que ver Jack Sparrow con la mitología? Sintonice y lo sabrá.
Ésta, damas y caballeros, señores y señoritas, es una novela histórica. Tiene todo lo que ustedes podrían esperar de tan gustado género, incluyendo descripciones entusiastas de lugares y personajes exóticos, numerosos detalles desconcertantes pero al fin explicados, acción que se mueve rápidamente por muchos puntos de vista y lugares del planeta, sonrisas y lágrimas, etcétera. El pasado vuelto a crear para los ojos del presente: una realidad que se ha ido definitivamente, trabajada para quitarle las partes más aburridas (que son las más, como ahora y como siempre) y enfatizar la maravilla, la acción, la violencia, la ternura; para mostrar la constancia de las pasiones y del azar. Y todo, además, con referencias que nos permitan orientarnos y guiños que nos recuerden que esta criatura de la imaginación existe para entretenernos hoy y relacionarse con nuestras experiencias de hoy. Los lectores de México podríamos concentrarnos en que esta historia gira alrededor de Mexicali, Baja California, y el famoso incendio de su barrio chino en 1923, otro más de los modelos para el desastre que tanto anticipamos en estos días; los lectores de otros sitios, en cambio, podrán hablar de las dolorosas migraciones de Asia a América o del tercer mundo al primero, de los estafadores y curalotodos que prosperan en los tiempos inciertos, de los cazadores y los colonialistas, de los misterios de la China ancestral, de las leyendas urbanas y sus orígenes, de las referencias eruditas al cómic y la cultura popular (¡la historia secreta de Wayne y Kent!).
Todo eso está en Ojos de lagarto.
Por otro lado, ésta es también una novela fantástica. De una vez se puede decir que el centro de la historia no es la vida real de Mexicali en 1923 sino, literalmente, un enorme dragón, tan real como Mexicali en el mundo del texto, encerrado en un subterráneo fabuloso y capaz de todas las proezas de fuerza y fuego que pudiéramos desear o temer; además está Frank Buck, aventurero que realmente existió pero fue convertido en leyenda por el cine; está Pi Ying, que es un personaje de Kurt Vonnegut; están varios personajes inconfundiblemente creados por Bernardo Fernández, incluyendo a Ary, uno más de sus niños despiertos y desconcertantes (porque para empezar es una niña) y al veterinario Rolando Hinojosa, uno más de sus adultos en desventaja, no del todo bien equipado para combatir la dureza de la vida pero capaz de sobrevivir mediante su ingenio y extraer de su desgracia siquiera unas gotas de sabiduría amarga. Esta mezcla es también una estrategia de lo fantástico, que puede tomar materiales de donde sea y reunirlos para crear con ellos universos previamente inexistentes, semejantes a otros que ya conocíamos –incluyendo a la vida real– sólo hasta cierto punto. Y al contrario de la novela estrictamente histórica, aquí lo que cuenta es la diferencia y no la semejanza con lo que conocemos: el modo en que nos sorprendemos y salimos de lo conocido para aventurarnos en otros sitios.
Como una cosa y la otra suceden a la vez, se podría decir que esta novela entra en la corriente enormemente difusa de lo posmoderno: cada influencia y cada préstamo se roza con todos los otros y con cada invención original, y a veces las partes se golpean y a veces saca chispas…, pero esto significa, en realidad, que cada una puede existir por su cuenta, siquiera en breves momentos, y seducir por sí misma: como los libros de (justamente) Kurt Vonnegut, que se resisten a ser reducidos a una sola categoría, éste puede atraer a partidarios de muchas tramas distintas, de personajes y ambientes de lo más diverso. Además de histórica y fantástica, ésta es también una novela de aventuras con persecuciones, puñaladas y escapes arriesgadísimos en el último segundo; una novela intimista sobre el contacto de una hija y el padre solitario que debe hacer el trabajo de dos mientras ambos dan tumbos por el mundo y buscan cumplir una promesa hecha a una mujer muerta; una novela política sobre el enésimo episodio de la corrupción y la venalidad nacionales, incluyendo la idea desoladora de que todo lo que queda por hacer es intentar huir de la catástrofe, y etcétera, etcétera, etcétera. Cada quien podrá escoger el modo de leer que más le guste y Ojos de lagarto le contará lo que desea.
Y todo lo anterior no significa que haga falta un doctorado en literatura para entender la relación de los hechos: la trama de ambición, trancazos, espanto y maravilla que esta novela presenta. Al contrario, éste es un libro que no pretende sino entretener, contar una buena historia y dejarse leer fácilmente. Todo el trabajo previo –la investigación, el pulido de las ideas, la fusión de los conceptos– es sólo del autor, e incluso si un posible lector no sabe y no quiere saber de las referencias literarias y las citas ocultas, puede perfectamente leer sin darse cuenta de que todo eso está allí. Y no tendría nada de malo que así sucediera. Si nuestro país no estuviera tan atrasado, una novela como ésta conviviría con muchas otras semejantes y no tendría que competir con todas las que no se le parecen: ni con los libros de una sola categoría (los históricos-históricos, los de fantasía-fantasía y así sucesivamente) ni con los experimentales, los que buscan descubrir los nuevos territorios en vez de cultivar y cosechar en los que ya se conocen. Pero somos víctimas de un círculo vicioso: como nadie les hace caso ya, los defensores de nuestra maltrecha cultura literaria niegan que sea importante tener lectores, y se encierran todavía más, y el espacio vacío que dejan la ausencia de la crítica y la caída abismal de nuestra educación lo llenan los libros malos, desde las biografías morbosas o los manuales de borreguismo (por un lado) hasta (por el otro) los libros-gesto, hechos sólo para hacer ademanes a un grupo reducidísimo de partidarios o enemigos en alguna élite inalcanzable.
Por esta razón es de agradecer que no todos quieran jugar ese mismo juego y que Bef –a la par de su trabajo en los mundos del cómic y la ilustración– siga construyendo con Ojos de lagarto su propio mundo literario poblado por criaturas como el doctor Hinojosa y su hija Ary: como en Tiempo de alacranes, su primera novela, y como en los mejores de sus cuentos, aquí el juego de disfrazar de historia o de verdad las imágenes de la cultura pop –la educación sentimental de nuestra generación frívola y hueca– adquiere un sentido nuevo porque sus personajes más hondos son, de hecho, representaciones de nuestra propia idiosincracia derrotada y temerosa: como tantos de nosotros, estos seres se embarcan constantemente en proyectos de emigración, de “cambio de vida”, de ajustes a circunstancias a las que es, en realidad imposible ajustarse. Perdidos en su mundo, deseosos de dejar atrás la única realidad que conocen y abrazar otra distinta (cualquier otra), tarde o temprano se hallan sin ideologías en que ampararse ni, en realidad, muchas probabilidades de éxito. Como los de ellos, nuestros esfuerzos y nuestras frustraciones (no tener un lugar mejor para vivir, hacer otra cosa, vivir una vida con espacio para algo más que las imposiciones de otros) son egoístas; como ellos, tal vez nosotros merecemos algo más de compasión que la que estamos dispuestos a conceder.
(Y si esta compasión no existe en el mundo, habrá que agradecer que todavía exista en las páginas de libros como éste.)
Para hablar de premuras: hoy a las 20:00, programa Entrelíneas de Canal 22 (que comienza nueva temporada) tratará el tema de la ciencia ficción e incluirá varios segmentos interesantes; tuve el gusto de participar en dos de ellos… y no podré sintonizar el programa por razones que no vienen al caso, de modo que si lo ven y me cuentan les estaré muy agradecido.
He aquí el boletín. Saludos a todos.
Hoy inicia la cuarta temporada del programa Entrelíneas de Canal 22 a la 20 hrs.
Ciencia Ficción
Grandes escritores han confesado que su primer acercamiento a la literatura fue a través del género de la Ciencia Ficción. Y cuando escuchamos este término pensamos en naves espaciales, invasiones alienígenas, robots y clones. Pero, en “Entrelíneas” nos propusimos buscar qué hay más allá de los mitos de la Ciencia Ficción: indagar sobre la condición del hombre y su futuro. Así que, Edmundo Paz Soldán, José Gordon, Alberto Chimal y José Agustín, grandes lectores de este género, nos acompañan.
Por otro lado, Silvina Espinosa de los Monteros, convoca en la “Cita textual” a una discusión sobre la Ciencia Ficción Mexicana. Y, también, en nuestra nueva sección de “Casa tomada”, husmeamos en la biblioteca de Julieta Fierro, astrónoma.
Contamos con las colaboraciones de Daniela Bojórquez, Mayra González y Jorge Gudiño, y Mariana Linares.
Conducen Fátima López y Diego Rabasa, desde el Espacio Escultórico de la UNAM, para abrir nuestra nueva temporada.
Actualización: el miércoles primero de abril y el jueves 2 habrá varias entrevistas por radio sobre la novela. Serán las siguientes:
1. El miércoles a las 11:00 en el programa “DFM” de Radio Ibero (90.9 FM en la ciudad de México)
2. Media hora después, a las 11:30, en el programa “Qué hacer” de Grupo Imagen (90.5 FM en la ciudad de México: varias estaciones lo repiten en el otras ciudades del país)
3. La noche del miércoles, a las 21:00 horas, en el programa “En el camino” de Uniradio, estación de la Universidad Autónoma del Estado de México (99.7 de FM en Toluca y alrededores)
4. Y la noche del jueves 2, a las 22:00 horas, en el programa “Carpe Noctem” de Radio UNAM (860 de AM en la ciudad de México)
Todo está listo: Los esclavos se presenta, con fiesta incluida, este viernes 3 a las 19:00 horas en el lobby del Hotel Virreyes (Izazaga #8, casi esquina con Eje Central, a pocos pasos de la estación del metro Salto del Agua). La entrada será libre y cualquier persona interesada puede darse una vuelta. Además de lo que se diga sobre la novela habrá ejemplares de la misma, y luego música y lo conducente hasta que el cuerpo aguante.
Presentarán dos queridos amigos y compañeros de catálogo (ejem ejem) en la editorial Almadía:

J. M. Servín, autor de la extraordinaria Cuartos para gente sola, así como de Por amor al dólar y Revólver de ojos amarillos, entre otros, y…

Bernardo Fernández (Bef), quien estrenó apenas su nueva novela, Ojos de lagarto, y es autor también de Tiempo de alacranes, Ladrón de sueños y mucho más.
Y además, como una aparición especial, para la música tendremos a

DJ Esquinca, quien no es otro que Bernardo Esquinca, autor de Belleza roja, Los niños de paja y más.
[todas las fotos fueron tomadas del sitio www.literaturainba.com]
Muchas gracias a todo el equipo de Almadía, y en especial a Ari González y Lulú Florian, quienes han estado al pendiente y al pie del cañón durante estas semanas.
Y ahora, todos quedan invitados. Ojalá nos veamos allá para celebrar.
Mientras, el cartel:





























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