Bitácora y sitio personal de Alberto Chimal, escritor

Taller literario: “mi psiquismo”

Borges y Bioy, en el chisme

En el Borges de Adolfo Bioy Casares, entre las innumerables víctimas del vitriolo de los dos amigos escritores, aparecen varios personajes tan memorables que no parecen reales. Tal vez el más notable es la señora Beatriz Bibiloni Webster de Bullrich, perteneciente a la mejor sociedad de Buenos Aires en los años cincuenta y protagonista de muchos episodios ridículos que Borges cuenta, entre risas, a Bioy. Pocas palabras la definen:

La señora Bibiloni de Bullrich explicó a Borges: “Así como a usted le interesa conocer poetas y escritores, a mí me interesa conocer gente rica”.

Y la siguiente anécdota da para un pequeño ejercicio:

Otra vez, la señora jugaba al bridge con unas cuantas personas en una casa frente a la plaza Vicente López. Como se enteraron de que en la plaza había fuegos artificiales, salieron a verlos. La señora Bibiloni explica: “de pronto vimos una bola de fuego que avanzaba sobre nosotros. Yo, con mi psiquismo, comprendí que no me pasaría nada. Después tuve que ir a la farmacia, porque salí con las piernas llenas de quemaduras”.
BORGES: “Es invulnerable a la realidad. El cuento es perfecto: se ve una persona cegada por la vanidad. En la misma frase se elogia por el psiquismo que le permitió intuir que no le pasaría nada y reconoce que se quemó”.

Para aprovechar la recomendación de Borges (como se pueden aprovechar muchas otras: el libro es un depósito riquísimo de reflexiones y juegos literarios), se puede inventar la historia completa de un personaje semejante a la señora de Bullrich, o bien –más difícil y meritorio– un solo parlamento suyo que, como el del psiquismo, permita ver su pensamiento: su ceguera y su vanidad.
(Inútil, por supuesto, toda disculpa a los descendientes de la pobre señora: pero todos en el libro de Bioy, incluyendo al autor y a su gran amigo, son igualmente mostrados en su plena humanidad.)

5 comentarios
  1. 1.- Siempre he sido un caballero, además de generoso y valiente; así que cuando di vuelta en esa esquina y vi que esos tres maleantes estaban a punto de asaltarla, supe que no podía ser testigo de su tragedia sin ayudarla; así que me di media vuelta y regrese por donde venía cubierto en mi bendita ignorancia.

    2.- Se me hizo cruel matarlo, así que simplemente la dejé ahí para que muriera por si mismo.

    Un saludo para todos…

  2. - No, esos no. Los más rojos. Busque por abajo. ¿Cómo me va a dar esos tomates verdes?. Déjelos para los demás. Y cámbieme la planta de lechuga que está un poco feita. Eso, y los zapallitos. Tenga. Monedas no uso. Se las debo, o es lo mismo. Si son monedas. Por qué no me hace un favor y me da una bolsita más. Dos mejor. A ver, no. En la cartera Gucci no me entra. ¿Me manda al chico?. ¿Pero cómo le voy a dar propina si son tres cuadras?. No está bien, lo llevo. Deje que Martita, mi criada, lo lleva por mi. Martita vaya adelantándose, ni bien llegue a la esquina la sigo. Espere a que llegue que llevo las llaves. Casi me rompen la cartera con esas bolsas pesadas.

    ——

    Soy Argentino, claro. Diálogos similares al de Borges se pueden encontrar frecuentemente en las zonas de clase alta. Bullrich es un apellido de clase alta.

    Es la mezcla de una idiotez invencible con una cultura superficial.

    Para ser Argentino uno debe contradecirse pero con autoridad.

    Claro, hay matices, no somos todos Bullrich.

  3. hahahaha como en qué paginas anda esa parte? “invulnerable a la realidad” haha Espero que lo tengan en la biblioteca por que está groserametne caro; no todo los groupies de Borges somo ricos.

  4. Vean el indice temático del libro en http://www.borgesdebioycasares.com.ar. Tiene una entrada espeecial para la Bibiloni.

  5. Hola a todos y gracias por los textos…

    Hernán, lo de la autoridad en la contradicción es un excelente aforismo. Y por supuesto estoy de acuerdo contigo: Bullrich es una anomalía risible (terrible).

    Fernando, la página es la 62.

    Emilio, gracias por la referencia… Espero llegar pronto a la parte donde la señora “conversa con la virgen”…

    Muchos saludos.

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