Una entrega más en la serie de juegos con rasgos de personalidad que podrían sugerir en poco espacio el carácter de un personaje:

Poco tacto. El “reflejo” de volver atrás sobre las propias palabras para “corregir” algo que resultó ofensivo, y que quien habla no percibió inicialmente como tal, es de lo más común:

Una fiesta. Entre varios invitados, el anfitrión, Samuel, que tiene cáncer y acaba de terminar su última ronda de quimioterapia. Habla con Luis, un invitado.

SAMUEL: Qué bueno que viniste a la fiesta.

LUIS (que no tiene tacto): Y yo pensaba que ya no me iba a tocar ninguna fiesta tuya… (se da cuenta del sentido de lo que está diciendo; se interrumpe; prosigue torpemente) O sea, con eso de que ya no eres tan fiestero como antes…

La propuesta es colocar a “Luis” en situaciones semejantes a la de arriba. Por ejemplo, puede visitar a otros enfermos, a alguien con muchas deudas, a otra persona que oculta su verdadera preferencia sexual, etcétera.