Sigue la serie de juegos con rasgos de personalidad que podrían sugerir en poco espacio el carácter de un personaje:

Obsesivo/compulsivo. Escribir, en primera persona, lo siguiente: un personaje llega a un lugar que le parece terriblemente sucio, se siente obligado a limpiarlo y lo hace con todo esmero. El truco se logrará si los lectores perciben que el lugar no está de ningún modo tan sucio como cree el personaje. Por ejemplo, se puede insistir grandemente en detalles muy pequeños: manchas casi invisibles que estropean la perfección de un picaporte, pequeñísimas cantidades de polvo… (Hay cuentos de Ray Bradbury y de Tommaso Landolfi sobre este tema y con esta estrategia.)