Durante toda esta semana, la Biblioteca de México (Plaza de la Ciudadela, Centro, ciudad de México; metro Balderas) será la sede del ciclo de cine «La noche en la pantalla», que ofrecerá versiones fílmicas de varias obras clásicas de Edgar Allan Poe para continuar las celebraciones de su bicentenario. Las funciones serán a las 17:00 horas en el auditorio de la Biblioteca y la entrada será de cooperación voluntaria. Aquí en Las historias aparecerán, de lunes a viernes, notas sobre las películas, acompañadas por los comentarios que escribí para cada una de ellas.

EL MARTES 18:
LA CAÍDA DE LA CASA DE USHER (LA CHUTE DE LA MAISON USHER, Francia, 1928)

Marguerite Gance en <em>La caída de la casa de Usher</em>

Marguerite Gance en La caída de la casa de Usher

Dirección: Jean Epstein
Guión: Luis Buñuel y Jean Epstein
Intérpretes: Marguerite Gance, Jean Debucourt, Charles Lamy
Sinopsis: Roderick Usher, rico hacendado que vive aislado en la finca familiar con su esposa Madeleine, recibe la visita de su amigo Allan, quien llega a tiempo para ver morir a Madeleine. Posteriormente, en una atmósfera cada vez más enrarecida y perturbadora, Allan es testigo de una serie de sucesos sobrenaturales…

COMENTARIO
Basada en el cuento del mismo título (1839), La caída de la casa de Usher es la segunda versión más temprana de la historia clásica de Poe, y es tenida en alta estima –incluso entre muchos cinéfilos que no la han visto– debido a la reputación de Epstein, famoso en su día como cineasta pero, también, como teórico y defensor del surrealismo. Como muchas otras adaptaciones de Poe, ésta no es “fiel” en el sentido convencional del término, pero las muchas libertades que se toma en relación con el argumento original de Poe tienen introducen elementos de otros textos del escritor estadounidense: sus lectores encontrarán aquí elementos de “El retrato oval”, “Berenice”, “Ligeia”, “El pozo y el péndulo” y tal vez algunos otros cuentos y poemas.
      Un tema central del texto de Poe que falta en la película es el del incesto, que Epstein y su co-adaptador, Luis Buñuel, eliminaron al convertir a su Madeleine no en hermana de Usher, sino en su esposa. La sugerencia de la transgresión aparece todavía, sin embargo: Epstein la conserva al transformar la relación de los tres personajes centrales en un triángulo amoroso, y aunque el efecto es distinto, este conflicto nuevo viene acompañado de la atmósfera opresiva y estática que ya está sugerida en la historia original.
      Es interesante notar que Epstein se distancia de su fuente y a la vez le rinde un homenaje visual, usando rigurosamente los recursos del lenguaje cinematográfico: las largas descripciones de Poe se convierten en cuadros plásticos o largos planos en movimiento, y las diferencias de percepción entre los personajes se representan mediante tomas fragmentadas o cortes abruptos. Además, el diseño de los espacios de la película y muchos encuadres memorables recuerdan, en su carácter artificioso, la apariencia de un sueño o de impresión subjetiva, ajena a la presunta frialdad de la cámara de cine. En esto, Epstein hace suya la idea de Poe según la cual el mérito del arte no está en reproducir la realidad sino en transformarla por medio de la percepción del artista: contemplarla “a través del velo del alma”.