Hoy es el primer día en algún tiempo que no tendré sesión de mi taller de narrativa. Lo puse en receso. Llevo año y medio de prisas enloquecidas y problemas de salud y de ánimo: tres males que tienden a alimentarse entre sí. Suponiendo que todo salga bien, el taller volverá en enero o febrero. Bromeo con mi esposa diciendo que así, también, habrá quien lo eche de menos. Tal vez.
      Lo cierto es que en algún momento debía hacer un alto. Ya era evidente incluso para personas a las que no conozco y sólo veían lo que se asoma por las redes. La culminación de los malos tiempos (espero) tuvo lugar el sábado pasado, que me hicieron una infiltración: una inyección de colágeno en el tobillo derecho para ayudar a que sus ligamentos, muy dañados por una larga serie de torceduras, puedan recobrarse al menos en parte. Nada me ha dolido más en toda la vida: el momento en que la aguja tocó el hueso tendrá que servirme para escribir algo. Después todo pasó, naturalmente, y ahora se trata de que el tobillo se recupere del todo y de que alrededor haya más calma. Es triste admitirlo pero situaciones así van dejando claro lo limitado del tiempo de cada día y lo limitado de los días. Pero queda todavía un curso por dar este año, y tengo al menos dos proyectos de escritura en marcha: lo que sobrevivió de las peores partes de los últimos años. Y tengo también el empeño de llevarlos a término.

escritura

* * *

La actualidad mexicana va a quedar marcada, mientras consigamos recordarla, por la arrogancia, la censura, la rapacidad, la tontería de quienes nos gobiernan. Y por la violencia. Pero cada cosa que no es mierda cuestiona el cinismo y la sumisión que resultan tan cómodos para muchas personas. Un ejemplo: Toño Malpica, estupendo narrador, es el primer mexicano en obtener el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil. Ya lo felicité y lo vuelvo a hacer. ¡Toño, felicidades!

* * *

Recientemente, en muy pocos días murieron Daniel Rabinovich, gran cómico del grupo argentino Les Luthiers; el médico y escritor Oliver Sacks, gran divulgador y narrador; y Wes Craven, el cineasta que creó a Freddy Krueger. Quiero recordar aquí la risa.

* * *

Ah, y ya salió, por fin, la edición de bolsillo de La torre y el jardín.

La edición de bolsillo de "La torre y el jardín" y lo que queda de su autor.

 
La edición de bolsillo de La torre y el jardín y lo que queda de su autor.