Aviso 1:
      Ha aparecido la nueva entrega de mi columna «La materia no existe» en la revista Los noveles. Es acerca de la identidad, la poesía (buena y de la otra) y los problemas de mi cuerpo y yo y mi otro cuerpo.
      Como siempre, agradezco a Salvador Luis, editor (y escritor sumamente interesante; pronto aparecerá aquí algo sobre su trabajo).

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Aviso 2:
Del jueves 22 de julio al viernes 20 de agosto, la estación por internet Radio Efímera transmitirá una serie de programas e intervenciones sonoras desde el Museo de Arte Moderno de la ciudad de México. Junto con Rodolfo J. M. (a quien, si no conocen, deberían leer pronto), tendré el gusto de cerrar un ciclo de maratones radiofónicos nocturnos. Si están despiertos entre las 4:00 y las 6:00 de la mañana –hora de la ciudad de México– el viernes 20 de agosto, ojalá se animen a escuchar.

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Estos días no han sido de reposo, pero sus huellas no son algo de lo que pueda hablar extensamente: la conclusión de proyectos de largo tiempo atrás, varios textos urgentes (para ya, se diría), varios otros que tendrán que quedarse inconclusos y también los preparativos de mucho por venir. De momento, nada de nuevas publicaciones; nada de estrenos; nada de objetos.
      Estos momentos son de los más productivos pero nadie lo nota: la sensación que dejan es de frustración. También hay esperanza, por supuesto, pero es una esperanza difusa: trémula. Es necesario recordar que esto –este camino particular: los de otros no sé– nunca fue una «carrera» en la que lo esencial fuera mantener una presencia constante, como la de las estrellas en la televisión. Y mantener presente esta idea cuesta trabajo: los días han estado llenos, también, de historias de venalidad y tontería.
      A escribir, pues.