Uno más de estos ejercicios de creatividad que han tenido tan buena fortuna últimamente.

Ahora se trata de escribir una historia, nuevamente de no más de una página de extensión, que cumpla con la siguiente restricción: en ella deben aparecer al menos cinco pares de palabras homófonas, es decir, palabras que suenan igual pero no quieren decir lo mismo y las más de las veces se escriben de modos diferentes. Ejemplos: aya y haya, vasto y basto, tuvo y tubo… Ambos miembros de cada par deben existir en el diccionario y usarse de acuerdo con su significado.

La idea es que cada palabra esté tan cerca como sea posible de su homófona.

Ahora, veamos qué sucede…