Bitácora y sitio personal de Alberto Chimal, escritor

Maaaaaaal (segunda parte)

Charles Bukowski

Atendiendo a una pregunta de Julio Salinas, un poco más sobre lo que he llamado “literatura del mal” y que no es, creo, un movimiento concertado ni la propuesta de una “generación”.
Que yo sepa, la idea comenzó a volverse popular en México hará unos quince años, con
a) la aparición de la revista Moho,
b) el movimiento de la “literatura basura”, que en su día fue encabezado por Naief Yehya y Guillermo Fadanelli y discutido a partir de las páginas de Sábado, el suplemento cultural del diario Unomásuno (que por esos días era el más interesante y antisolemne del país, y parte de un diario respetable), y, sobre todo,
c) los primeros libros del propio Fadanelli; desde El día que la vea la voy a matar (1989), el escritor se reveló como un lector atento de John Fante, Charles Bukowski y otros escritores que, desde tiempo atrás, se dedicaban a cuestionar, en textos de lenguaje directo y gran crudeza, las ideas del “progreso” (en especial, como se proponen en el discurso triunfalista del establishment estadounidense y de sus diversos imitadores) y en cambio describían la otra cara del American Dream: las vidas de los perdedores, los descastados y los marginados (ya sabemos que, para muchos, esas vidas están destiladas en la biografía y las imágenes del propio Bukowski).
La innovación de Fadanelli fue traer esa actitud y ese estilo a una lengua y un país distintos: adelantado a la “cruda” ideológica que traería la disolución de la URSS y el derrumbe consiguiente de las ideas utópicas más fuertes durante el siglo XX, hace quince años ya firmaba sus libros desde un “país en ruinas” y mostraba que la realidad, para muchísima gente entre nosotros, era también así: la pesadilla cotidiana que el realismo mágico (uno de los subgéneros que parodia en ese primer libro suyo) jamás podría representar, y que la “Gran Historia de nuestros Grandes Libros” había hecho a un lado. Al cuestionar uno y otra se convirtió en un provocador, pues desafió con éxito muchas convenciones y certezas de nuestra comodona República de las Letras, y comenzó a destacarse como un autor sumamente original.
Por desgracia, esta originalidad no la tiene casi nadie entre sus numerosos seguidores, que pretenden continuar por su camino pero en realidad sólo se han hecho de una fórmula: una y otra vez escriben el mismo texto, la misma historia de desolación, con las mismas soluciones de violencia o de inmovilidad, que el propio Fadanelli ya no escribe más. (Basta leer su excelente novela Lodo , de 2002.)
En especial, llama la atención que los “maléficos” juntan a Fadanelli con sus precursores y con cualquiera que les suene más o menos parecido (en la nota previa sobre este asunto mencioné, lado a lado, a Bukowski, Cioran, Fernando Vallejo y Carver; faltarían otros como Ernst Jünger) y los invocan indistintamente, como si sus cercanías ideológicas –a veces muy discutibles– fueran también hermandad de temas y de estilo. De esto resulta que cualquiera puede servir para justificar la historia de siempre y todos son pésimamente leídos. Todo lo que repita la idea de que ya estamos perdidos, de que el ser humano es bestial, de que el horror es la marca de lo cotidiano, es lo bueno (“tiene onda”, como se dice por aquí ahora), por muy mal escrito que esté: lo avala un conjunto de autoridades arbitrario pero incuestionable.
Desde luego, es que en verdad vivimos en un país en ruinas; en verdad el tejido social se está descomponiendo, y en verdad somos (en especial si pertenecemos a la clase media, o a la burguesía, como se decía en otro tiempo) víctimas inermes de toda suerte de personas más poderosas que nosotros. Incapaces de creer en la posibilidad de un cambio –todas esas palabras, ya se sabe, son botín de los políticos que les quitan todo sentido– no nos queda sino cambiar cinismo por desespero y celebrar, con términos y actitudes reconocibles, que todo se está yendo al carajo.
El que ese “irse al carajo” parezca muchas veces una mera metáfora de la inmadurez o del tedio, y rara vez tenga relación con los problemas de quienes sufren de veras en el país (es notable la cantidad de personajes, en los cuentos y novelas del “mal”, que nunca padece nada peor que una mala relación de pareja) podría ser tema de otra nota; el hecho de que la narrativa mexicana pasa por uno de sus peores momentos en lo que concierne a la mera imaginación será tema de una tercera; pronto.

15 comentarios
  1. Gracias, Alberto. Creo que algo conversamos ya sobre esto: el elogio a (o defensa de) la actitud envalentonada del narrador franco, que prescinde de los rodeos, demoras y “adornos” para expresarse, huele a pose, sobre todo si se defiende a priori, como condición para calificar a un texto “vanguardista” o “que tiene onda”. Y no, no parece tener esto relación con aquello de la filosofía del mal, al menos en los modestos términos en que lo entiendo. Me llevo la promesa de esa nota que se antoja interesante sobre la crisis de la narrativa mexicana respecto a la imaginación. Reciban muchos saludos.

  2. Muchos saludos a ti, Julio, y gracias. Seguimos en contacto.

  3. Alberto, primero que nada felicidades por esta página, me sorprendió el enlace a la obra del Bukos… errr, va mi comentario: hago énfasis inocentemente en la carencia de originalidad en los seguidores de Fadanelli y pregunto, ¿no es esa la verdadera “literatura basura”? Leí hace 2 años algo llamado Generation Mex, quiero creer que fue algo como un intento de parodia de Generation X, del buen Coupland, y quedé sorprendido con la cantidad de faltas de ortografía y errores que tenía, no recuerdo el nombre del autor, aunque al menos lo justificaría si rondara la onda del chicanismo, pero no.
    La editorial que la publicó está relacionada con Moho. Recuerdo también Pixie en los suburbios, del Ruy Xoconostle, ¿ese compa si puede ser considerado dentro de esa “literatura basura”?
    Pregunto otra vez, ¿esa repetición de fórmulas podría ser la literatura basura, realmente hecha con el propósito de desagradar sin importar la historia sino lo mal redactado que esté?
    Saludos.

  4. mmm… anoche me quedé pensando en este tema y justo en la cama está un libro de Roberto Bolaño. ¿Qué los infras no pudieran ser considerados como los primeros en hacer Literatura Basura? Aunque sus propuestas van hacia otra dirección…
    ahistá el comentario.

  5. Hola, David, y gracias por venir. Creo que el problema de la “literatura basura” como la defines es que, en un tiempo y un país como éste, nadie se indignará en absoluto por un texto mal escrito, porque escribir mal no es una transgresión de las normas morales ni de los convencionalismos sociales del medio literario. Esa transgresión, en cambio, sí la intentaron los infrarrealistas (aunque con textos de calidad diversa, hay que decirlo: los mejores, desde luego, eran los de Bolaño y los de Mario Santiago). Quiero decir que esos imitadores simplemente son, en su mayoría, malos escritores, que se ponen una etiqueta como si pudiera aumentar las virtudes de lo que publican.
    Sobre el trabajo de Xoconostle, que hasta ahora no me entusiasma, creo que tiene puntos de contacto con los “basura”, pero proviene de otro lado, o al menos parece orientado a temas ligeramente distintos. Ah, y Generation Mex es de Miki Guadamur, a quien se conoce sobre todo como dibujante y músico. (Debo decir que tampoco me gustó…)

  6. Alberto, muchas gracias por extender este nuevo espacio para la imaginación. De antemano advierto mi desconocimiento al origen de la “literatura basura”, pero creo que ha penetrado tanto en el campo cultural, que no es difícil encontrar referencias a sus medios de expresión (Internet, revistas o libros); difusión que, como sucede cuando se realiza un salto honesto al vacío, se debe celebrar. Pienso -como quizá otros ya lo han observado- en la diversidad de movimientos literarios que aparecen en el mapa. En la mayoría, la falta de claridad y, por ende, de fortaleza de su programa (o antiprograma, que a fin de cuentas es también un manifiesto) nos les permite crear todas las tensiones literarias para enfrentarse a la inercia del mismo medio cultural, y pronto se volvuen una institución con afán clasificatorio. Como la solución de un relato que comenzó efusivo, se anticipa el final de los discursos y entramos rápido al círculo de la repetición. Pocas tensiones en el argumento, pocos relatos. Por otra parte es difícil, creo, una vez puestas las reglas del juego no violentarlas, sobre todo cuando las normas son tan específicas: hablar visceralmente de lo putrefacto; utilizar un lenguaje de traductor de Anagrama; diálogos que aspiran a cortometraje mexicano, entonces La Condesa… (¿podríamos hacer una antología de literatura y cine de La Condesa?). Pero una vez retirados los andamos de lo que se instituyó como norma, como Estado, queda flotando la literatura.

  7. Hola, Carlos… Creo que lo más interesante de cuanto se escribe hoy es lo que violenta, de veras, esas normas acomodaticias. Pero hay que buscarlo.
    Muchas gracias por tu comentario y por venir acá. Nos seguimos leyendo.

  8. Alberto:
    MUY interesante. Justamente acabo de entregarle un texto a Roger Villarreal en donde a partir de Rastros de carmín, el libro de Greil Marcus hablo un poco sobre lo underground y la contracultura. Marcus comienza de una línea de los Sex Pistols (I am an Antichrist) y camina por el sendero de las vanguardias, vinculando esa frase con momentos de la cultura en la que se aprecia un rompimiento de reglas. Espero que lo leas en cuanto aparezca el sig. número de Repli. A lo que voy es a esto: toda transgresión se puede volver una falacia. También, reseñando los libros para Repli me encontré con uno de Daniel Herrera, al que siendo objetivos, le considero el primer hijo natural de Fadanelli. Creo que algunos de los autores publicados en Moho sí tienen una voz y un estilo propios, que eso de que trataban de copiar a Fadanelli lo decían por una lectura superficial. Es decir: yo sí encontré un verdadero ripoff de Willy. El problema no radica en querer abordar temas “duros” (whatever that means), sino en cómo se abordan. ¿Por qué Bukowski, Palahniuk, et al son considerados de culto -quizá por sus temáticas y giros literarios- y Dostoievsky no? A fin de cuentas también ha tratado temas muy rudos. Pero no hay escándalo en Dos. Uno de los motores de la literatura dura -o recia, o del mal, o como se le quiera llamar- es el escándalo y, nos guste o no, el espectáculo.
    Respecto a Generation Mex, creo que el problema está en que el librito de Miki se puede comprender a partir de su propia biografía, pero eso a nadie tiene por qué interesarle. Si no sabes que es una parodia de Generación X o que Miki es un parodiador, el libro se vuelve malo. Es más divertido que bueno.

    Para acabar: voy a linkear este nuevo espacio tuyo pero qué, el otro lo vas a anular ya?

    un abrazo.

  9. Interesante el tema y la discusión. Creo que quién escribe con un programa o para transgredir o ser vanguardista se vuelve acartonado y su artificio se hace evidente.
    Bukowski, Carver, Fante y Ciorán escribían como eran, escribían de su vida y sobre/desde su sensibilidad sin haberla comprado etiquetada en el supermercado. Se escribe porque no hay de otra y se escribe sobre quién es uno (sin ser autobiográfico o croniquero), si no es así, lo que se escribe se escribe mal siempre aunque no sea del mal que trate lo que uno escribe.
    De “Anima… me vine pa’ acá. Interesante siempre lo tuyo, aunque noto que, salvo a la escritora argentina que tanto admirás, suele faltar (por lo menos en esta discusión del maaaaaaaaaaaaaaaal) menciones a escritoras mujeres del maaaaaaaaaaaal que las hay y buenas.
    Saludos a A y a todos los cibernautas,
    Socorro L.

  10. Hola, Socorro, y gracias por venir hasta acá. Creo que tienes razón en todo, incluyendo la falta de comentarios sobre escritoras, tanto de esta corriente como de otras. Pero esto comenzará a remediarse pronto: de hecho, en la reseña del mes próximo, que será sobre una escritora que a su modo (curioso) está muy cerca de Buk, de Fante, de Cioran y de Carver. Un saludo.

  11. Hola, Blumpi. Gracias por llegar. Desde acá estará el enlace prometido a tu blog (ah, y sí, el otro se cierra y queda nada más como archivo; acá nos seguimos comunicando.)

    Me quedo con el pendiente de leer tu texto (lo haré, desde luego) y me da curiosidad lo del ripoff. La verdad, no he seguido a la mayoría de los autores surgidos alrededor de (o conectados arbitrariamente con) Moho y la literatura basura, pero es verdad que no todos se dedicaron a la mera copia: Cuartos para gente sola de J. M. Servín, por ejemplo, me parece una novela extraordinaria por sus propios méritos, y en cualquier caso tampoco se puede atribuir todo lo que escribe en México a aquel movimiento; narradores como Eduardo Antonio Parra, por ejemplo, vienen de otra parte, a pesar de que sus temas sean igualmente “duros”.
    De todos modos estoy de acuerdo contigo en la importancia del escándalo para algunos. (Y creo que soy de aquellos a quienes no les gusta.)
    Pasando a otra cosa, a juzgar por lo que me dices el libro de Guadamur sería otro ejemplo, distinto, de un texto que pretende sostenerse de algo que está fuera de él. Si hace falta ese saber previo que el propio texto no da, entonces la experiencia de la lectura no sirve sola. Tal vez debería existir un nombre concreto para ese tipo de libros, que en algunos casos (supongo que no en el del propio Guadamur) incluso se crean, cínicamente, como parte –menor– de una campaña publicitaria o de imagen…
    Un abrazo, como siempre, y seguimos en contacto.

  12. Con el respeto que merece por lo escrito, le sugiero excluir a Carver de esta colada que usted denomina LIt. Basura. No creo que Short cuts, hubieran sido escritas con el ánimo de hacer ver la decadencia en la humanidad, sino para mostrar una propuesta literaria, las conclusiones las extrae el lector.

  13. Orleifer: yo también creo que Carver se cuece aparte y que es más que la mayoría de sus sucesores o imitadores. Un saludo.

  14. Hola, me encontré con está página buscando algo sobre la literatura basura y veo unos comentarios muy acertados. Me gustaría que mandaran algo de lo que sabe a mi correo, se los agradecería muchísimo porque estoy haciendo un trabajo de ese movimiento.
    Gracias

  15. disculpen, mi correo es sandra_ehz@hotmail.com

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