Los esclavos

Novela. Oaxaca, Almadía, 2009

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La primera novela de Alberto Chimal resultó desconcertante para muchas personas: después de una carrera dedicada casi exclusivamente al cuento y la imaginación fantástica, Los esclavos –la historia de dos parejas entregadas a relaciones extremas de poder y sumisión en el México actual– pareció un quiebre violento. Sin embargo, la estructura de la novela –fragmentada y con un manejo inusitado del tiempo narrativo– se parece a la de otros trabajos experimentales de su autor, y uno de sus temas centrales es el mismo de casi toda su obra: el enfrentamiento de la conciencia con el poder. Después de todo, éste es el libro de un hombre que opta libremente por la sumisión; un amo que se pierde en fantasías hasta que la realidad parece transformarse a su alrededor; dos mujeres sumidas en una existencia a medio camino entre la pobreza más abyecta y las fantasías más absurdas; un futuro desesperanzador y misterioso que se revela a la mitad de la historia, junto con varias verdades totalmente inesperadas…

Los esclavos representa, más bien, una apertura a nuevos temas y a un nuevo género, que irá teniendo repercusiones en la obra futura del escritor.

Carlos Velázquez escribió sobre la novela: “Los esclavos es una de las mejores novelas mexicanas de 2009. Y para todos aquellos que se quejan de que la literatura mexicana es aburrida, aquí está el primer larga duración de Chimal. Un texto no exento de humor, agudo. Que permanecerá en la memoria de los lectores como una quemadura de cigarro.”

Muestra en línea

Notas sobre Los esclavos

  1. Reseña de Carlos Velázquez
  2. Reseña de Camilo Bogoya
  3. Reseña de Carlos Gámez Pérez

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Este jueves, a la venta nocturna

Este jueves 25 tendrá lugar una venta nocturna de libros en las principales librerías del del Fondo de Cultura Económica, tanto en el Distrito Federal como en otras ciudades del país. Por mi parte los invito: como parte de las actividades de la venta, que incluyen charlas, firmas de autógrafos y más, yo estaré en la Librería Rosario Castellanos (la RoCa, le dicen a veces), que está en el Centro Cultural Bella Época (Tamaulipas 202, esquina Benjamín Hill, colonia Hipódromo Condesa, en la ciudad de México). También estarán, me dicen, varios de mis libros: tanto la novela Los esclavos, que publicó Almadía, como los dos de cuento (Grey y Éstos son los días) y la antología (Trazos en el espejo) que publicó ERA.
      Si se animan a ir nos encontraremos a partir de las 20:00 horas. Desde luego la entrada será libre.

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La librería Castellanos. Fuente: latercera.com

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Un texto cyborg y una re/presentación

1. Ayer, en la primera página del suplemento El Ángel (del diario Reforma), apareció un artículo mío. Se titula “Mi esposa es un cyborg“, está basado en hechos reales y se puede leer en el blog de Alberto Buzali (posteriormente estará también aquí, en Las Historias, pero el sitio de mi tocayo es una fuente excelente de noticias culturales).
      El texto (que también se puede leer en esta versión PDF) habla de modificaciones corporales, conversaciones incómodas y la capacidad para la maravilla con el fin de explicar el secreto de la siguiente foto:

(Los suscriptores de Reforma pueden leer también el artículo en el sitio del diario.)

2. Este miércoles, 29 de junio, a las 19:30 horas, se vuelve a presentar en la ciudad de México mi novela Los esclavos. La cita es en la librería Entrelíneas, que está en el primer piso del Espacio Cultural Atrio (Orizaba 127, colonia Roma, entre Chihuahua y Guanajuato, muy cerca de Álvaro Obregón). La presentación será una charla con el librero René Reyes Escobedo; habrá ejemplares del libro a la venta y, por supuesto, la entrada será libre. Organiza la editorial Almadía.

Porciones del 4 de marzo

Laura García envía desde Chile las siguientes solicitudes de ayuda para las víctimas del terremoto reciente:

La fundación “Un Techo para Chile”, habilitó un enlace que permite hacer donaciones a través de tarjeta de crédito de forma sencilla. También se pueden hacer transferencias desde el extranjero en los números de cuenta que allí aparecen. Este es un medio de colaboración seguro y expedito.

Enlace: http://www.untechoparachile.cl/?page_id=999

Las siguientes son otras cuentas y formas seguras y oficiales para colaborar con las víctimas del terremoto que afectó a Chile:

Cuenta Cruz Roja Chilena en Nueva York:
Cuenta corriente Nº 9941973331 Código ABA:021000089

O a través de esta página:
http://chileayuda.com/international-donations/

Se agradecerá toda colaboración, incluyendo la de difundir estos datos.

Daños por los terremotos en Chile. Fuente: La Jornada

* * *

A fines del año pasado respondí varias preguntas de Óscar Alarcón que han aparecido recién como entrevista en el sitio Abartraba. Mis respuestas son opiniones diversas sobre literatura mexicana y otros temas. Varias de las preguntas de Óscar tenían que ver con “El síndrome de Golo”, una reseña extensa y desfavorable de mi novela Los esclavos, y de Temporada de caza para el león negro de Tryno Maldonado, publicada por Ignacio Sánchez Prado en un número del año pasado (el 160) de la revista Tierra Adentro.
      Cuando le contesté a Óscar sólo había leído fragmentos de esa reseña. Y luego traté, lo reconozco, de no leer más. Pero ayer, súbitamente, me encontré con otra cita de ella en este ensayo de Gabriel Wolfson (publicado apenas en el número 136 de la revista Crítica). Wolfson desemboca en Metaficciones –un excelente libro de Rafael Toriz– pero busca polemizar con Sánchez Prado respecto del consabido tema de la “generación” de los setenta. No pude evitar leer entera la reseña; me encontré con más del rollo que se ha venido repitiendo sobre el asunto (el texto termina así: “quizá no quede más remedio que esperar diez años y rezar a los dioses laicos del Ateneo que la generación de los ochenta sea la que finalmente renueve la literatura mexicana”) y también con este pasaje:

(…) si uno tomara en serio, como postura ideológico-cultural, lo que estas novelas sostienen, estaríamos frente a algo alarmante: una literatura reaccionaria, nihilista en el mejor de los casos, protofascista en el peor. ¿De qué otra manera se podría percibir tanto una novela, la de Chimal, donde la esclavitud sexual parece elevada a estatuto de filosofía literaria, u otra, la de Maldonado, donde el genio incomprendido de Golo se presenta como apología suficiente de su profunda inhumanidad?
      Asimismo, cualquier lector entrenado en un mínimo de teoría de género se da cuenta de que, detrás de las descripciones gráficas de la penetración anal, puede subyacer una ideología profundamente conservadora, donde el valor transgresivo y amoral asignado al deseo homosexual puede interpretarse como una homofobia de facto.

Me alegra que un crítico literario inteligente como Wolfson discuta y cuestione el texto de Sánchez Prado. Como yo no soy crítico literario sólo diré que, para el caso, perfectamente puedo (también) no ser inteligente ni talentoso; puedo estar llamado al fracaso y al olvido y mis libros pueden ser mediocres. Desde luego que sí. Ah, y definitivamente no soy joven: cumplo cuarenta años en pocos meses.
      Pero ni mis textos, ni yo, somos fascistas ni homófobos. Esos son insultos y sobre todo son mentiras.

* * *

Hace muchos años vi una hermosa versión de El maquinista de la General (más propiamente, La General: el título original es ése, The General) de Buster Keaton. La película venía precedida por una introducción, muy afectuosa y entrañable, de Orson Welles, y tenía una banda sonora de piano especialmente compuesta por William P. Perry. Luego presté el video y nunca me lo devolvieron.
      Ahora he vuelto a encontrar esa versión, sin la introducción de Welles pero con intertítulos en español; es la que aparece enseguida. ¿Tienen algo de tiempo? Acompáñenme a ver una gran película.

parte 1

parte 2

* * *

Enlaces varios:
      Tengo una columna en la revista Chilango: “Dimensión desconocida”, que este mes trata sobre leyendas urbanas e incluye cómo crear una. Esta entrega se puede leer en línea aquí.
      Aquí hay una reseña de La ciudad imaginada que Joaquín Guillén publicó en Palabras malditas y otra de Los esclavos (ese libro sucio y perverso) en el blog La filia y fobia del Duende Callejero de Agustín Galván.
      Por último, ésta es una entrevista que me hizo Laura García, de quien les hablé arriba (y que escribió, por cierto, esta crónica imprescindible sobre los sismos de Chile).
      Hasta después…

Retazos del 11 de diciembre

 
 

Fotograma de Pontypool

Gracias al blog Reek of Putrefaction descubrí la existencia de Pontypool, una película canadiense de 2008 dirigida por Bruce McDonald. Y es una película excelente.
      Si la buscan la encontrarán descrita como un filme de zombis, y lo es, o al menos tiene que ver con la aparición y propagación de una extraña enfermedad que convierte a grandes masas en autómatas asesinos y desprovistos de razón, al modo tantas otras películas. Pontypool se distancia de todas ellas, por una parte, gracias a la economía de su hechura, pues se filmó prácticamente en un solo escenario y con tres actores (todo sucede en un estudio de radio, durante un turno de locución en el que no se ven, pero sí se escuchan, todos los detalles espeluznantes); por otra parte –y es la mejor– debido a la “explicación” del contagio, que no tiene que ver con los clichés habituales (virus mutantes, contenedores de sustancias tóxicas, etcétera) y cuya rareza ha hecho enojar a más de uno: en el mundo de Pontypool la locura se propaga a través del lenguaje. El acto de entender algunas palabras, nadie sabe cuáles, ocasiona que la locura se apodere del cerebro humano. ¡El propio idioma está infectado! La idea no ha sido entendida cabalmente por ninguno de los reseñistas que se ha ocupado de la película, y que en cambio se han dedicado a darle lecturas superficiales (la reducen a una metáfora del conflicto entre canadienses de habla francesa y de habla inglesa) o a quejarse de su falta de elementos gore. Pero la idea apunta a la crisis –que apenas podemos ver y no digamos articular– del pensamiento simbólico, sobre la que ha escrito, muy provocadoramente, John Zerzan. ¿Qué hacemos cuando las representaciones se vuelven contra nosotros?

James McHattie en Pontypool

Los personajes de Pontypool intentan eludir el contagio repitiendo las palabras hasta que las des-entienden: hasta que les quitan todo sentido. Pero ¿podríamos hacer eso todos, todo el tiempo? Si el lenguaje fue un error de la especie (el error crucial), ¿sería posible repararlo?

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Cartel de Pontypool (clic para ampliar)
Cartel de Pontypool (clic para ampliar)

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Enlaces surtidos:

(Muchas gracias, por supuesto, a Guillermo, a Araceli Otamendi, a José Israel Carranza y Silvia Eugenia Castillero de Luvina, a Faro Viejo y a la gente de Cultura Pirata, en especial a Tania Ochoa… Ahora, a trabajar otra vez.)

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No: antes, un hallazgo. El que sigue es un fragmento de una función de Apocalypsis Cum Figuris (1969), la última puesta en escena del Teatr Laboratorium de Jerzy Grotowski (quien sale a relucir en “La Pasión…”). Grotowski y su compañía, luego de tres años de ensayos, llevaron su propuesta de una recreación de textos bíblicos hacia una investigación del ritual –de otra forma de representación, cuyos resultados finales fueron tal vez inciertos— de un modo que nadie ha continuado cabalmente. Nunca había visto ninguna grabación ni filmación del trabajo de Grotowski…, y ésta, como verán, deja más dudas que certezas debido a su falta de resolución. Es como si ese teatro –la obra se considera una de las cumbres del teatro del siglo XX– se resistiera a quedar en la memoria de quienes no lo vieron directamente. Si no conocen la historia completa de la puesta y el director, dense un momento para investigarla: es un ejemplo abrumador de la altura y la fragilidad de las obras humanas.

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(Paréntesis:

Ayer tuve un breve momento de pánico: un desperfecto del servidor dio al traste con el sistema de categorías de esta bitácora. Ya está arreglado, pero por varias horas llegué a temer que no hubiese remedio. Casi nadie se ha planteado seriamente esta pregunta desde 1997: ¿qué tanto, realmente, de la vida virtual que uno se ha ido construyendo se vuelve parte de la vida a secas? La respuesta podría parecer obvia; no lo es al considerar la posibilidad de desprenderse de una parte de esa vida. ¿Qué tanto de todos esos mensajes hechos a la carrera, con caracteres intangibles, referidos a contextos tan frágiles, es de verdad desechable?
      Respuesta posible: es tan desechable, o tan precioso, como todo lo demás. Como escribió Margaret Atwood, los objetos más preciados de uno son la basura de quien llega después.)[/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]

Cuatro presentaciones en la FIL

Aviso: de manera un poco imprevista (pero con gusto), estaré involucrado en cuatro presentaciones durante la FIL de Guadalajara. Los datos son los siguientes por si quieren y pueden asistir:

1. La presentación de mi novela Los esclavos, que será una charla con Bernardo Fernández (Bef), sigue firme para este domingo (29 de noviembre), a las 19:00 horas, en el salón Agustín Yáñez.

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Caza de Letras 2009

2. Casi al mismo tiempo, empezando a las 19:30, en el salón Antonio Alatorre (a dos puertas de distancia), será la premiación del concurso virtual Caza de Letras (en su tercera vuelta) y la presentación de la novela No tengo tiempo, de Arturo Vallejo, ganadora de la segunda edición del concurso el año pasado. Yo estaré en la segunda parte de este evento, saliendo de Los esclavos. Sé que suena un poco raro, pero (aunque los horarios quedaron ligeramente superpuestos) no podía dejar de estar aunque fuera brevemente: el libro de Arturo es muy bueno y además se anunciará la publicación del nuevo ganador: el chileno Benjamín Labatut. Si se animan, entre ésta y la anterior tendrán dos presentaciones casi simultáneas por el mismo boleto.

* * *

Interrupciones

3. Al día siguiente, el lunes 30, presentaré –de nuevo con Bef– el libro I nte rrupciones de Pepe Rojo, primera publicación de la editorial tijuanense Nortestación, en el salón A del área internacional de la Feria a las 20:00 horas. Pepe ha aparecido en un par de notas recientes en esta bitácora; este libro suyo es el primero después de algunos años y se agrega a una bibliografía que debería ser más extensa (y tal vez lo será: esperemos).

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La ira del filósofo

4. Por último, el martes primero de diciembre, a las 18:00 horas en el salón B del área internacional, se presentará la novela La ira del filósofo de Eduardo Parra Ramírez, ganador del Premio Juan Rulfo de primera novela el año pasado. No estaré presente físicamente pero dejaré un texto con mis comentarios, que acompañarán los de Marcial Fernández. La novela es realmente muy interesante y, desde luego, no necesita lo que yo pueda decir, como verán si la leen…

Dicho está. Saludos y hasta luego.

Los esclavos en la FIL

Este domingo 29 de noviembre, a las 19:00 horas, tendré el gusto de presentar por primera vez un libro en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Será mi novela Los esclavos y la cita es en el Salón Agustín Yáñez, en la planta alta del recinto ferial en Expo Guadalajara (avenida Mariano Otero 1499, colonia Verde Valle).

Me acompañará, como en la presentación de la ciudad de México, el querido Bernardo Fernández (Bef). Ojalá, si van a ir o ya están en Guadalajara, se animen a acompañarnos.

(Nota: el Salón Yáñez es fácil de localizar en este plano interactivo; hay que buscar los salones de eventos en la planta alta, que están a la izquierda en el dibujo.)

+ + +

Y ahora, aprovechando:

1. Si van a la FIL, además de los planes que ya tengan, no olviden buscar el nuevo número de la revista Luvina, que estará dedicado a los escritores de Los Ángeles –ciudad invitada de honor a la Feria– y tendrá, entre muchos otros textos, mi traducción de “El verano de la piedad”, un cuento inédito de Ray Bradbury.

2. Tampoco olviden buscar su ejemplar de Asamblea portátil (más detalles en el enlace: vale la pena), y…

3. Asómense a la presentación de Manuscrito hallado en un manuscrito, primer libro del escritor y artista Manuel Fons.

Gracias y saludos a todos.

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Portada de Los esclavos
Portada de Los esclavos

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Retazos del 25 de octubre

 

Se ha perdido una niña

Ésta es la portada de Se ha perdido una niña de Galina Demikina (1982), traducción del original ruso (1977) publicada por la Editorial Progreso de la URSS. Haciendo clic en la imagen se ampliará. Éste es el libro que Roberto regala a Ilse en “Se ha perdido una niña”.

* * *

Reviso el texto sobre García Márquez. Su centro va a ser la idea siguiente: aquel cliché de que “la realidad siempre supera a la ficción” (al igual que la versión de G. G. M.: “la realidad siempre rebasa a la imaginación”) es de hecho una idea fantástica. No tiene sentido sino como metáfora. La vieja historia del balazo en el pie…, aunque tantas personas repitan y repitan las frases como si fueran prueba de algo.

* * *

Ayer, en Metepec, me dijeron que el extracto de Los esclavos que apareció en la antología Grandes Hits no se lee tan bien como lo que aparece en la novela. Es verdad, dije, porque es una versión previa. Pero luego debí ser sincero y lo seré ahora: esa versión inicial realmente no estaba tan bien. Un año de revisiones y los consejos de varias personas (entre ellas varios amigos, y uno que parecía serlo) median entre ella y lo que apareció en el libro. No es la primera vez que esto me sucede cuando me piden textos para una antología. Tal vez debo dejar por completo de publicar textos tan deprisa: aceptar que a mí me salen más o menos bien con mucha más lentitud de lo habitual (eso sí, los “genios instantáneos” me siguen pareciendo patéticos).

* * *

Ayer, en Metepec, también, tuve mi primera lectura de cuentos en años. ¿Cómo pude dejar pasar tanto tiempo? Puedo decirlo: los escuchas, que llenaron el bar 2 de abril, se la pasaron muy bien, y yo igualmente.
      De verdad, ¿cómo pude dejar pasar tanto tiempo? En parte es que no tenía textos nuevos para presentar… y que Los esclavos no es tan divertido para leer en voz alta (es una novela, después de todo, y las novelas están hechas para leerse en silencio, individualmente). Pero ahora habrá ocasión de retomar aquella buena costumbre.

* * *

Una mala costumbre: hasta el momento, he tenido el gusto de que todas las reseñas totalmente desfavorables que he leído sobre Los esclavos son también a) o despreciativas o malévolas y b) escritas por personas que no entendieron nada: que ignoraron por completo diversos aspectos del libro que otros, incluso para hacer reparos, no pasaron por alto.
      Ahora, me entero, hay un par más de esas reseñas que no he leído aún…, pero como el gusto ya mencionado decrece con el tiempo (tampoco es para tanto), probablemente no las leeré. De todas maneras, una vez publicado el libro ya no pertenece a quien lo hizo, como se dice con frecuencia.

* * *

Esto no es un intento de escribir un diario. Para empezar, no sucederá todos los días, ni mucho menos. Pero tal vez sirva para que esta bitácora se vuelva más flexible. Además, tal vez así quede más clara aquella idea de la cámara de maravillas… Sobre la que habrá más, pero más tarde.

* * *

Fantasmagorie (1908), de Émile Cohl (hallado por Aurelio Asiain):