#Escritura2018: el cuento y su reverso

Va un nuevo ejercicio después de una pausa obligada: el cuento y su reverso (aviso, por si es necesario, que incluye spoilers –adelantos– de un cuento de Shirley Jackson).

La del cuento “clásico” es una estructura narrativa muy conocida y utilizada. En las tres partes habituales de una narración (planteamiento, desarrollo y conclusión) se coloca información sobre personajes y sucesos en el mundo narrado que va aumentando la tensión dramática, es decir, la expectativa o interés de quien está leyendo, a partir de que lo narrado se va complicando. Al final se llega a un momento de máxima emoción e impacto (el famoso “clímax” o “momento climático” tras del cual el cuento termina). Esta emoción se va preparando con ciertas informaciones cruciales sembradas a todo lo largo de la narración, que sirven para dar lógica a lo que suceda en el clímax. Las bases de esta idea están en autores que van desde Aristóteles hasta Edgar Allan Poe (y en nuestra época, hasta quienes emplean esa estructura narrativa en el cine y la televisión).

Ahora bien, la estructura “clásica” tiene un reverso, también adelantado por Poe: es la estructura “de misterio”, en la cual el suceso más emotivo o impactante tiene lugar en la primera parte de la narración (el planteamiento) o incluso, de forma sugerida, antes de ella. El grueso del texto es la investigación o averiguación de las causas de dicho suceso, hasta llegar a una explicación clara y racional del mismo en la conclusión. Comúnmente se asocia este tipo de narraciones con relatos de crimen, como lo hizo el propio Poe, pero también se puede utilizar para describir cualquier otro tipo de averiguación o investigación. En la imagen que sigue se puede ver un par de diagramas donde la forma clásica y la forma de misterio se explican: de cierta forma, la segunda es la clásica al revés. La tensión dramática disminuye en vez de aumentar y el interés se logra a partir de involucrar a quien esté leyendo en un proceso racional, no emotivo. Las informaciones cruciales del cuento clásico, que justifican su conclusión, se convierten en “pistas” que se van descubriendo a lo largo de la investigación y sirven para aclarar la verdad.

Diagramas de las estructuras clásica y de misterio, considerando la evolución de la tensión dramática a lo largo del tiempo de la narración, por A.C. (y realizado en su Laboratorio de Cuento, dentro de la Universidad del Claustro de Sor Juana).

Un gran ejemplo es la averiguación que se puede leer en “Los crímenes de la calle Morgue”. La escena del crimen se describe de manera brutal, la explicación del final es desapasionada, y una vez que se sabe lo que realmente sucedió es posible imaginar una narración que contara exclusivamente los hechos que llevaron al asesinato, y que culminara con éste, de forma totalmente clásica.

El ejercicio propuesto es el siguiente: tomar un cuento de forma clásica (por ejemplo, “La lotería” de Shirley Jackson) y redactar a partir de él un cuento de misterio, es decir, empezar relatando el clímax, o sus resultas, y luego contar la averiguación de las causas del suceso hasta llegar a una explicación de los hechos.

Si se usa como base el cuento de Jackson, la muerte de la señora Hutchinson sería sólo el punto de partida: podría haber un investigador (un detective) que se enterara del descubrimiento de un cadáver apedreado, se intrigara por esa forma tan rara de morir y fuera a averiguar lo que sucedió, y por qué, a aquel pueblo pequeño. Poco a poco iría descubriendo que sus habitantes, aunque no quieren hablar del tema, están todos implicados en un extraño ritual…

Como siempre, quien se interese en realizar el ejercicio puede publicar aquí su texto o enlazar a una publicación en un blog u otro sitio.

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Por si les interesa, hay más publicaciones de #Escritura2018 en el grupo de Facebook que hemos creado para ello, así como en Twitter, el sitio de Raquel y nuestro canal de YouTube (en el que está, ya, una colección de todos los videos realizados sobre #Escritura2017 el año pasado, y otra con los videos de 2018).

#Escritura2018: un ejercicio de observación

Estamos empezando (Raquel Castro, mi esposa, y yo) una nueva iniciativa de escritura anual. #Escritura2018, igual que #Escritura2017, se dedicará a ofrecer apoyo –sugerencias, ejercicios y más, tanto por escrito como en video– a personas interesadas en realizar un proyecto propio de escritura durante 2018.

Aquí en las historias, #Escritura2018 empieza aquí, con el primero de una serie de ejercicios para quien quiera practicar diferentes aspectos concretos del proceso de escritura, y en especial de la escritura narrativa.

Esta semana: observar.

Instrucciones: en algún sitio fuera de la red (la calle, la escuela, un lugar público: el mundo) dediquen todo el tiempo que sea posible –sin estalquear ni molestar a nadie– a observar a una persona desconocida. Su forma de moverse, la postura de su cuerpo, las facciones de su cara, el tono de su voz si llega a hablar, la ropa que viste y los objetos que lleva. Después, escribir la descripción de lo que vieron con tanto detalle como sea posible. Después, imaginar y redactar una biografía de esa persona. Quién es, cómo se llama y cómo llegó a tener el aspecto con el que la vieron.

Estos ejercicios se pueden realizar en privado –escritos en una libreta, por ejemplo– o publicar en algún espacio en línea.

No se vale hacer preguntas a la persona observada, y mucho menos tomar fotos o video (todo lo cual sería, como mínimo, un poco desagradable). El objetivo es ejercitar la capacidad de observación, la memoria y la imaginación.

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Por si les interesa, hay más publicaciones de #Escritura2018 en el grupo de Facebook que hemos creado para ello, así como en Twitter, el sitio de Raquel y nuestro canal de YouTube (en el que está, ya, una colección de todos los videos realizados sobre #Escritura2017 el año pasado, y pronto habrá otra con los videos de 2018).

La incertidumbre

Este año comencé –con mucha gratitud– a coordinar las sesiones del Encuentro Internacional de Cuentistas en la FIL Guadalajara. Un texto de cada autor invitado al último Encuentro se puede leer en línea aquí, junto con un breve “credo cuentístico”: una declaración de principios de escritura. En las mismas sesiones de lectura se dieron muchos comentarios de lo más interesante a partir de la conversación entre escritores y público, y me llamó la atención una frase del colombiano Evelio Rosero. Al preguntársele sobre sus procedimientos creativos, dijo que no podía haber una sola fórmula para todos sus proyectos, porque “cada cuento crea su propia incertidumbre”.

Varias personas en la sala, estoy seguro, pensamos algo parecido: nos dijimos “Sí, por supuesto”. No es que hayamos formulado antes la frase que dijo Rosero, sino que la frase es verdad, y podíamos percibirlo de inmediato. Para eso (entre otras cosas) sirve la literatura: para dar sentido y forma a lo que sabemos y sin embargo no alcanzamos a expresar.

Rosero estaba hablando de la escritura de cuentos y la escritura en general. Cada proyecto, cada cuento, nos coloca al escribirlo en un estado diferente de incertidumbre porque cada proyecto es diferente. Las preguntas que nos fuerza a plantear, los obstáculos que nos pone delante, son distintos de los de cualquier otro. Y esto no ocurre sólo en la superficie de los textos, en el nivel de su tema o (en su caso) su argumento. Prosodia, ritmo, interpretaciones simbólicas, referencias intertextuales, cualquier aspecto de la creación de un texto puede ponernos en dificultades y llevarnos a dudas y cuestionamientos.

Este modo de abordar el propio estado mental de quien escribe puede parecer desolador, pues implica que nunca será posible tener una fórmula para la escritura. Aun aquellas personas que trabajan con planes y esquemas preestablecidos tendrán que enfrentarse con imprevistos. No es posible hallar, ni inventar, una “receta” infalible, útil para todos los casos y que resuelva todos los problemas.

Pero ¿no es la incertidumbre parte de lo mejor de la escritura?

Estamos muy habituados a entender la escritura –u otras labores de las llamadas creativas– como la elaboración de un producto. Llevados por los hábitos del pensamiento de los regímenes capitalistas, a veces llegamos a pensar que la hechura de un objeto capaz de ser vendido –una novela de éxito, un reportaje, un discurso, un guión de cine, una biblia para una serie de televisión– es el sentido último del acto de escribir. Pero no siempre es así. Quien escribe puede tener muchas experiencias diferentes a lo largo del proceso mismo de escribir, aun si lo que se escribe no se publica; incluso si no llega siquiera a terminarse.  Cada experiencia de escritura se deriva de la relación particular de quien escribe con el lenguaje. Y en ellas puede haber descubrimientos: sobre el lenguaje mismo, sobre lo que se está diciendo, sobre quién está diciendo. Sobre el mundo que se dice.

Este es un valor de la escritura que nos atrae a ella aun si no se nos ocurre describirlo. La escritura nos llama también porque nos abre un espacio –sin importar lo variada o lo pobre que sea nuestra vida– para estar en el mundo.

#Escritura2017: convocatoria a participar en #LimaFicción

Este viernes 4 de agosto, a las 6:00 pm (hora de Lima y de la ciudad de México), me tocará conducir #LimaFicción, un juego de escritura digital, desde la Feria Internacional del Libro de Lima, Perú. Cualquier persona con acceso a Internet y una cuenta de Twitter puede participar. Esta es una invitación a que vayan al evento en vivo (si están por la ciudad de Lima) o participen desde cualquier otro lugar.

¿Cómo hacerlo? De este modo:

  1. Al comenzar el evento, se pedirá los asistentes una palabra o tema que sea la consigna de escritura.
  2. Los asistentes en vivo o por internet quedarán invitados a publicar textos breves a partir del tema elegido en Twitter, marcándolos con la etiqueta (o hashtag) #LimaFicción. Aquellos que participen en vivo y no tengan aparatos móviles podrán usar lápiz y papel, y los pondremos en línea en el momento.

Usaremos la etiqueta para hacer búsquedas continuas de textos que participen en el juego y proyectarlos en pantallas. De entre los textos presentados en vivo se elegirán ganadores, que podrán recibir premios, y se hará una antología digital con los mejores entre todos los textos presentados.

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Estos juegos de creación en línea pueden dar resultados muy interesantes. Aquí se puede ver lo que sucedió durante tres de ellos: #Amalgamas, #RetoCuento y #FridaFicción, realizados en años recientes. Este es un ensayo donde escribo algo más del asunto, y de las muchas formas de escritura horizontal, comunitaria que pueden crearse en línea. Y este texto es una defensa de la minificción en general. No es que la necesite mucho…

Ojalá se animen a participar con nosotros. Gracias a Jade García de la FIL Lima por su apoyo. ¡Ah! Y este martes primero de agosto, a las 9:30 pm (de nuevo, hora de Lima o de la Ciudad de México), Raquel Castro y yo transmitiremos un programa sobre minificción en nuestro canal de YouTube.

La invitación está abierta. 🙂

#Escritura2017: 10 libros para escribir

El lunes pasado hice una breve lista: 10 libros útiles para quienes desean escribir. Son manuales, tratados, alguno que otro instructivo. No son los únicos que hay, ni mucho menos, pero todos se pueden encontrar (tanto impresos como en línea) y pueden ser útiles. Reproduzco aquí las recomendaciones –aparecieron por primera vez en Twitter– y les agrego sugerencias adicionales hechas en el momento por otras personas.

(Un manual de escritura no debe tomarse como un conjunto de recetas infalibles. Es más bien la descripción de las ideas y procedimientos que le sirven a una persona –quien lo escribe– y a partir de los cuales podemos hacer nuestros propios descubrimientos.)

Ganesha, el dios de la escritura y los comienzos, como se vio en “El Mahabharata” de Peter Brook

#Escritura2017: Tres ejercicios para crear personajes

Durante varios años, aquí en Las Historias aparecieron periódicamente ejercicios de escritura (todos los cuales se pueden ver en el archivo del sitio). Ahora que estamos con el proyecto #Escritura2017, además de publicar ejercicios nuevos haré selecciones de los ya existentes, pensando en que pueden ser de utilidad. Aquí está la primera de esas selecciones: tres ejercicios para crear personajes a partir de imaginar partes del pensamiento –la vida interior– de los mismos.
      Las instrucciones de cada ejercicio se dan en los enlaces:

  1. ¿Cómo alteran los celos la percepción de un personaje? Las emociones influyen en nuestros actos y nuestros pensamientos. Y más aún las emociones fuertes.
  2. ¿Dónde encuentran la belleza nuestros personajes? Puede no ser donde la encontramos nosotros: puede ser en el arte pero también en el futbol, en la publicidad y casi en cualquier sitio, y conocer en dónde nos permite conocerlos mejor.
  3. Si un personaje fuera escritor, ¿qué escribiría? Este ejercicio invita a imaginar parte del pensamiento de un personaje, que por supuesto se manifestaría en sus escritos, si éstos existieran, igual que nuestro pensamiento se manifiesta en todo lo que nosotros escribimos.

Y como extras:

  1. Una nota más: algo sobre la teoría de la fisura del novelista Georges Simenon, útil para imaginar personajes a partir de sus defectos.
  2. Y un video reciente: una conversación sobre cómo perder el miedo a escribir (a la famosa página en blanco) transmitida inicialmente en Periscope.

Ojalá todo esto les pueda ser útil.

#Escritura2017: invitación

Esta es una invitación a un pequeño proyecto: Raquel Castro, mi esposa, y yo lo hemos llamado #Escritura2017, y se trata simplemente de eso. Nos comprometemos a escribir durante el año hasta completar el primer borrador de un proyecto, e invitamos a otras personas a hacer lo mismo y completar sus propios proyectos de escritura, del tipo que sea. Puede ser un libro, un texto suelto, una colección de textos breves. Como nuestra especialidad es la escritura de narrativa (cuento, novela, etcétera) nos concentraremos en ella, pero cualquier tipo de escritura se vale.

Cualquier persona interesada puede participar. La etiqueta (hashtag) #Escritura2017 se puede usar para publicar notas sobre su trabajo, compartir sus progresos o pedir ayuda a otros en blogs o redes sociales. Durante todo el año, nosotros publicaremos ejercicios, sugerencias y enlaces a recursos útiles en este sitio y en el de Raquel. Además, cada mes haremos una transmisión en Periscope para conversar con quienes estén trabajando en sus proyectos y materiales adicionales en nuestro canal de YouTube.

No será un taller, porque no sería posible leer en vivo el trabajo de todo el mundo, pero sí un espacio para intercambiar ideas y crear una red de apoyo.

Hay proyectos semejantes, como el llamado NaNoWriMo (National Novel Writing Month, o Mes Nacional de Escritura de Novela, que es una idea de una comunidad virtual de los Estados Unidos). En este caso el objetivo no es completar una novela en un tiempo fijo sino mantener la disciplina de la escritura tanto tiempo como sea posible.

Los invitamos.

Aquí pueden ver el video de nuestra presentación original del proyecto:

Y aquí nuestra primera lista de sugerencias, para definir un proyecto de escritura narrativa (que se explican más ampliamente en el video).

  1. Establecer (y apartar) el tiempo con el que se va a contar.
  2. Establecer una primera idea de la extensión del trabajo.
  3. Establecer una primera idea de la forma del trabajo.
  4. Dividir el año de escritura en etapas y plantearse metas.
  5. Empezar la “preproducción” (los preparativos anteriores a la escritura) tan pronto sea posible.

Hay muchos manuales de escritura que les pueden ser de utilidad, y aquí se puede descargar uno gratuito, especializado en escritura narrativa, que se alberga en este sitio. Las personas que nunca hayan escrito narrativa pueden empezar haciendo primero los ocho ejercicios fundamentales del manual, que están aquí.

Aquí nos leemos. 🙂

Planeta de visiones

Ayer, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, presentamos el libro de cuentos Las visiones de Edmundo Paz Soldán, recién publicado por Páginas de Espuma. En la presentación leí este texto y puse, para acompañar, la primera de las dos piezas que vienen en video al final de la nota. Después, Edmundo Paz Soldán mencionó la segunda como influencia de su libro y la puse también. Así que fue presentación con música.

Las visiones

Tengo que empezar por contar una historia sin relación aparente con este libro. En un momento les diré por qué.

En 2000, la Exposición Universal de Hannover, en la Alemania recién reunificada, quiso representar una promesa de futuro. Semejante promesa, entresacada de los acontecimientos políticos de la década anterior a partir de la caída del muro de Berlín y de las últimas reservas de optimismo del siglo XX, estaba a un año de quedar invalidada por los atentados terroristas de 2001. Tal vez en unas décadas se podrá argumentar, además, que el concepto de la Historia al que todavía apuntaba ese ánimo noventero, y que va también del triunfalismo de Francis Fukuyama hasta el mesianismo chic de Matrix, quedó definitivamente enterrado en este año, 2016, con la confirmación de que el orden neoliberal se cae a pedazos y de que sus convulsiones políticas recientes han destapado, además de la pobreza y la desigualdad que muchos no querían ver, un remanente que se creía eliminado de tribalismo, superstición y odio en casi todas partes.

El lema de la exposición de Hannover: “Mensch, Natur, Technik” (Hombre, naturaleza, tecnología), ya no puede leerse para invocar asociaciones reconfortantes. Por el contrario, las amenazas que sugiere ahora pueden llevar a pensar en mucho del fatalismo de la actualidad: que estamos yendo velozmente para atrás, que el péndulo de Vico está oscilando en dirección del caos, o incluso que éstas y otras metáforas para describir los vaivenes de la especie humana no sirven más y nos estamos adentrando, simplemente, en una etapa de oscuridad que no tiene precedentes.

En este contexto, es posible preguntarse por la ciencia ficción: esa vertiente de la narrativa de occidente que comenzó como promotora de las nociones de progreso de la Ilustración, se convirtió luego en crítica de esas mismas ideas y por fin, justamente con el cambio de siglo, ha sobrevivido incluso a su crisis como subgénero comercial y ha terminado como como un repertorio de conceptos, personajes y anécdotas que se pueden encontrar por todas partes de la cultura occidental, asimiladas a veces en imágenes irónicas, utopías del futuro que ahora se entienden como parte del pasado, o bien en las promesas de violencia y destrucción del nihilismo apocalíptico.

¿Tiene sentido todavía escribir una literatura que piense en lo que aún puede suceder, que especule sobre lo que todavía es posible a partir de la realidad del presente?

La respuesta es sí, por supuesto, pero se necesita hacerlo de otra forma. Las etiquetas llamadas géneros y subgéneros pierden su sentido con el tiempo aunque las obras que agrupan puedan sobrevivir, ser releídas y reinterpretadas. No se puede volver a creer ingenuamente en lo inevitable y benéfico del progreso tecnológico, pero tampoco hace falta encerrar la imaginación en los dos o tres moldes autorizados por la falta de imaginación de las grandes corporaciones de medios. Como ocurre en otras porciones de la literatura globalizada, algo de lo más interesante que todavía se escribe con esas herramientas de los géneros populares, desarrolladas y exportadas desde los países del primer mundo, ocurre fuera de ellos: de los países y hasta de la misma “literatura de género”. Por ejemplo, ocurre en la obra del narrador boliviano Edmundo Paz Soldán, que en pleno 2016 ha publicado un libro de cuentos habilitado por la ficción especulativa: que la emplea y la subvierte para adaptarla al mundo de ahora, titulado Las visiones.

El libro comenzó, según ha dicho su autor, a partir del trabajo de su novela Iris, que también se apropia de la ciencia ficción al inventarse un mundo entero para colocar en él una versión hipertrofiada de nuestro presente: una sociedad en guerra, en la que la violencia brutal es cotidiana y la religión pesa tanto o más que el saber científico, presentada además en un idioma de transición, que se aleja de los que conocemos en direcciones inesperadas igual que el nadsat de Anthony Burgess pero también del papiamento de Curaçao. Más que continuar la historia de Iris, sin embargo, Paz Soldán opta en Las visiones por hacer a un lado la trama y los personajes principales de la novela y construir en cambio cuentos independientes, ambientados en Iris pero que no requieren la lectura previa de la novela para ser comprendidos. Así evita caer en la trampa del llamado worldbuilding: la construcción de vastos entramados ficcionales, de listas de nombres y detalles que intentan rellenar todos los espacios de los mundos narrados en series populares y que vuelven a los lectores de éstas consumidores de minucias, receptores pasivos de más y más información trivial alrededor de una o dos historias que les gustaron hace mucho tiempo.

El efecto más notable que produce la lectura de Las visiones, de hecho, no es de familiaridad, como el que se produce al revisitar un mundo narrado que ya se conocía, sino el de extrañamiento. Más concretamente, extrañamiento no a causa de la rareza del entorno en el que ocurren las historias, sino al revés: extrañamiento por la cercanía que tienen todas ellas con nuestras experiencias cotidianas en este siglo XXI.

En el cuento que da título al libro, por ejemplo, un juez empieza a tener visiones, precisamente, de aquellos a quienes condenó de forma injusta, pero lo que queda de relieve es, sobre todo, la naturaleza y los pormenores de sus actos de corrupción. Sus actos no son diferentes de los de incontables figuras de autoridad entre nosotros, pero el verlos en un escenario parcialmente fantástico, ajeno, nos damos cuenta con más facilidad de lo monstruosos que son y de que, al contrario de lo que quisiéramos creer, no van necesariamente acompañados de introspección ni mucho menos de arrepentimiento:

Esa noche el Juez vio en un sueño a Enoichi, un irisino que un día fue a un mercado con un riflarpón y no descansó hasta matar a diecisiete pieloscuras. Enoichi asumió con orgullo la matanza y el Juez no tuvo reparos en condenarlo a muerte. En el sueño Enoichi se hallaba en un ataúd de cristal en un claro en el bosque y le pedía que lo rescatara. El Juez buscaba un hacha para romper el cristal cuando abrió los ojos y descubrió a Enoichi parado al lado de la cama como si estuviera velando su sueño. El Juez se sentó en la cama cubriéndose con una sábana y le preguntó vacilante qué quería.

Que vayas a lo más profundo del bosque y me entregues allá tu corazón.

Enoichi desapareció y el Juez se quedó en cama restregándose las palmas de las manos sin descanso, como si le escocieran. Ahora que le había tocado un asesino sin vueltas, descubría que las visiones no eran el recurso fácil de una conciencia culposa. Fokin creepshow. Ya lo sospechaba, porque en ningún momento se había sentido culpable, ni siquiera de los inocentes que encaminó a la prisión o a la muerte.

Nuestra época parece estar marcada por la llamada normalización de discursos oscurantistas: el debilitamiento de la indignación pública ante ideas que en otro tiempo nos hubieran parecido reprobables, como el racismo o las supersticiones anticientíficas, simplemente por verlas o escuchar sobre ellas de manera repetida en los medios. Estos cuentos van en contra de esta tendencia al asumir una postura moral –no moralizante– al presentar la venalidad, la tontería, la deshonestidad o la violencia. Los propios personajes dudan sobre sus acciones, o enfrentan sus consecuencias sin que el texto les dé tregua ni les permita minimizar lo que les sucede con salidas irónicas.

A la vez, Las visiones nunca olvida la mera humanidad de los sucesos que cuenta: la cercanía de lo terrible con nuestro propio ser, porque compartimos la humanidad con los villanos y los seres éticamente ambiguos igual que con los héroes. Así se puede ver en “Doctor An”, cuyo protagonista es un científico sin escrúpulos que experimenta en seres humanos y crea armas químicas y biológicas aterradoras. Aunque el texto menciona pormenores de su trabajo, se centra no en ellos sino en un colapso del personaje, que lo lleva a un último ataque destructor contra quienes lo rodean pero también a un recuerdo de extraña belleza: la vez que se enamoró de una colega y en mitad de un experimento con drogas ilegales:

Todos se quedaban cortos al hablar de ella, la doctora Miel, ése era su apodo, miel miel miel, tan guapa con ese cráneo brillante, un óvalo perfecto. Si le hubieran preguntado qué había en ella que no era suficiente para las palabras, él habría respondido, asumiendo los límites de cualquier historia que se contara sobre ella, recordando la vez en que ella apareció en una reunión con su equipo, una reunión en la que participaba el doctor An, y se metió a la boca un compuesto que acababan de procesar, tan poderoso que no había voluntarios para probarlo. Un compuesto que debía abducir el cerebro de quienes lo probaban y convertirlos en planta. El doctor An vio cómo se transformaba el rostro de la doctora Held, como si los músculos se hubieran soltado y los ojos se derramaran sobre sí mismos, y se enamoró de ella. Quiso seguirla, y probó el compuesto. Ver el mundo con los ojos de las plantas le había cambiado la vida. A veces charlaba con los arbustos en los jardines del lab. Se molestaba con los que pisaban el césped. Esa primera vez también había podido dialogar con la doctora Held, perdida ella como él en el nebuloso mundo de las plantas. Eran plantas de río, raíces subterráneas en las musgosas Aguas del Fin en el valle de Malhado, y se comunicaban su soledad. El doctor An se acostó poco después con la doctora Held. Fue un día después de que la amenazaran con suspenderla por los riesgos innecesarios que tomaba. Todas las veces que se acostó con ella, los dos eran plantas acuáticas. Se sentía bien estar ahí, meciéndose en la placidez del agua, aunque a veces, cuando no la encontraba, la angustia lo mordía y él pensaba que era el único habitante de un planeta desierto. Doctora Held, doctorita, docdocdoc, susurraba, y no había respuesta. Doctora Held, nos vemos nel otro mundo, decía, pero luego ella aparecía y le tocaba las manos frías, era una planta carnívora decía, eres mío mío, y luego insistía en que no había otro mundo, todo todo es neste. (…)

Y ahora, ¿por qué empecé hablando de la Expo de Hannover? Hay que recordar la canción promocional de la Expo, que fue encargada a Kraftwerk, el más influyente entre los grupos pioneros de la música electrónica de la segunda mitad del siglo XX. Debía ser un jingle de pocos segundos, pero la banda encabezada por Ralf Hütter eligió hacer una composición más larga. El resultado suena exactamente a su tiempo: la canción tiene las texturas clásicas de la música de Kraftwerk, sin grandes variaciones pese a haber sido compuesta décadas después de los álbumes más influyentes del grupo; su fascinación con las posibilidades de la técnica es encantadora y anacrónica. Más aún, una de las frases en la letra: “Planet der Visionen” (Planeta de visiones), va de hecho más atrás en el pasado, hacia la poesía de comienzos del siglo XX y su obsesión con el movimiento –que entonces se consideraba vertiginoso, avasallador– de la modernidad. Entonces no nos dimos cuenta, pero aquellas últimas apariciones de la idea añeja del progreso ni siquiera estaban mirando realmente hacia delante, sino a un futuro que ya era viejo.

Lo que estaba delante entonces –y que nadie vio con claridad– es, de hecho, el día de hoy. Este momento. Inesperado, complejo, turbador, fascinante como los cuentos de Edmundo Paz Soldán. Pero con él, al igual que con otros, podríamos tener aún la oportunidad de comprenderlo y no sólo de dejarnos aplastar por su embestida. Esta posibilidad es el verdadero planeta de Las visiones.

Este fue el momento en el que puse "Expo 2000" de Kraftwerk para acompañar lo que dije sobre el Planeta de Visiones. Foto de Gaby Silva.
Este fue el momento en el que puse “Expo 2000” de Kraftwerk para acompañar lo que dije sobre el Planeta de Visiones. Foto de Gaby Silva.

“Expo 2000” de Kraftwerk:

“Johnny B” de Él Mató a un Policía Motorizado: