#Escritura2018: el cuento y su reverso

Va un nuevo ejercicio después de una pausa obligada: el cuento y su reverso (aviso, por si es necesario, que incluye spoilers –adelantos– de un cuento de Shirley Jackson).

La del cuento “clásico” es una estructura narrativa muy conocida y utilizada. En las tres partes habituales de una narración (planteamiento, desarrollo y conclusión) se coloca información sobre personajes y sucesos en el mundo narrado que va aumentando la tensión dramática, es decir, la expectativa o interés de quien está leyendo, a partir de que lo narrado se va complicando. Al final se llega a un momento de máxima emoción e impacto (el famoso “clímax” o “momento climático” tras del cual el cuento termina). Esta emoción se va preparando con ciertas informaciones cruciales sembradas a todo lo largo de la narración, que sirven para dar lógica a lo que suceda en el clímax. Las bases de esta idea están en autores que van desde Aristóteles hasta Edgar Allan Poe (y en nuestra época, hasta quienes emplean esa estructura narrativa en el cine y la televisión).

Ahora bien, la estructura “clásica” tiene un reverso, también adelantado por Poe: es la estructura “de misterio”, en la cual el suceso más emotivo o impactante tiene lugar en la primera parte de la narración (el planteamiento) o incluso, de forma sugerida, antes de ella. El grueso del texto es la investigación o averiguación de las causas de dicho suceso, hasta llegar a una explicación clara y racional del mismo en la conclusión. Comúnmente se asocia este tipo de narraciones con relatos de crimen, como lo hizo el propio Poe, pero también se puede utilizar para describir cualquier otro tipo de averiguación o investigación. En la imagen que sigue se puede ver un par de diagramas donde la forma clásica y la forma de misterio se explican: de cierta forma, la segunda es la clásica al revés. La tensión dramática disminuye en vez de aumentar y el interés se logra a partir de involucrar a quien esté leyendo en un proceso racional, no emotivo. Las informaciones cruciales del cuento clásico, que justifican su conclusión, se convierten en “pistas” que se van descubriendo a lo largo de la investigación y sirven para aclarar la verdad.

Diagramas de las estructuras clásica y de misterio, considerando la evolución de la tensión dramática a lo largo del tiempo de la narración, por A.C. (y realizado en su Laboratorio de Cuento, dentro de la Universidad del Claustro de Sor Juana).

Un gran ejemplo es la averiguación que se puede leer en “Los crímenes de la calle Morgue”. La escena del crimen se describe de manera brutal, la explicación del final es desapasionada, y una vez que se sabe lo que realmente sucedió es posible imaginar una narración que contara exclusivamente los hechos que llevaron al asesinato, y que culminara con éste, de forma totalmente clásica.

El ejercicio propuesto es el siguiente: tomar un cuento de forma clásica (por ejemplo, “La lotería” de Shirley Jackson) y redactar a partir de él un cuento de misterio, es decir, empezar relatando el clímax, o sus resultas, y luego contar la averiguación de las causas del suceso hasta llegar a una explicación de los hechos.

Si se usa como base el cuento de Jackson, la muerte de la señora Hutchinson sería sólo el punto de partida: podría haber un investigador (un detective) que se enterara del descubrimiento de un cadáver apedreado, se intrigara por esa forma tan rara de morir y fuera a averiguar lo que sucedió, y por qué, a aquel pueblo pequeño. Poco a poco iría descubriendo que sus habitantes, aunque no quieren hablar del tema, están todos implicados en un extraño ritual…

Como siempre, quien se interese en realizar el ejercicio puede publicar aquí su texto o enlazar a una publicación en un blog u otro sitio.

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