#Escritura2018: cinco argumentos difíciles

Después de una pausa, seguimos con la serie de ejercicios semanales, no obligatorios, para quienes quieran practicar diferentes aspectos concretos del proceso de escritura. Esta semana, para compensar un poco: cinco argumentos difíciles para cuentos.

¿Por qué son difíciles? Porque de alguna manera u otra se apartan de algún lugar común, una idea que por emplearse con frecuencia parece volverse más fácil de realizar. A ver si alguno les resulta útil.

1. Una pareja pelea y se separa por una discusión acerca de un tema aparentemente banal: las posiciones de ambas personas son irreconciliables y no lo sabían.

2. Un día en la vida de uno de los doce apóstoles del Nuevo Testamento, en el que le ocurra algo crucial y sin relación alguna con Cristo. (Mucho mejor si es estrictamente realista.)

3. Lolita de Nabokov desde el punto de vista de Charlotte Haze (la madre de Lolita).

4. Un relato de crecimiento cuyo final feliz llega a) sin violencia y b) tras el reconocimiento de una mala acción contra una mujer por parte del protagonista masculino.

5. Un cuento de horror sobrenatural, de estilo gótico, que suceda de día y en un espacio abierto.

Suerte si se animan a intentarlos. 🙂

Como los demás, este ejercicio se puede realizar en privado –escrito en una libreta, por ejemplo– o publicar en algún espacio en línea. También se puede enlazar, si se desea, en los comentarios de esta nota, o colocarse allí directamente.

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Por si les interesa, hay más publicaciones de #Escritura2018 en el grupo de Facebook que hemos creado para ello, así como en Twitter, el sitio de Raquel y nuestro canal de YouTube (en el que está, ya, una colección de todos los videos realizados sobre #Escritura2017 el año pasado, y otra con los videos de 2018).

#Escritura2017: el argumento paradójico

Un breve ejercicio de escritura, que podríamos llamar argumento paradójico, inspirado por un par de lecturas recientes en talleres y por el famoso argumento de Chéjov.

Supongamos que en una narración una persona recibe lo que parece ser una muy buena noticia. En su famoso “argumento”, que Antón Chéjov nunca desarrolló como cuento completo –y por lo mismo es más atrayente, más misterioso–, él elige plantearlo así:

Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón (…)

¿Qué pasaría si este suceso, sin embargo, fuera por el contrario el aviso de un cambio terrible en la vida del personaje? Chéjov termina su argumento escribiendo que el ganador del millón

(…) vuelve a casa, se suicida.

La acción, aparentemente absurda, se ha intentado explicar en centenares de ocasiones en narraciones que inventan motivaciones y antecedentes para el suicida (algunas, incluso, fueron propuestas por lectores de este sitio en la nota que enlacé arriba).

Sin embargo, las circunstancias precisas que inventa Chéjov no son las únicas que se pueden imaginar para el argumento paradójico. Por el contrario, puede servir cualquier causa que tenga un efecto radicalmente opuesto a la que supuestamente debería tener, es decir, que vaya contra nuestras expectativas de la manera más completa o sorprendente posible. Algunos ejemplos:

Una mujer y un hombre que se odian se casan y viven felices, juntos, por el resto de sus vidas.

Una persona recibe un diagnóstico de cáncer terminal y organiza una fiesta enorme para celebrar.

Una mujer gana un puesto muy codiciado en una gran empresa –altísimo sueldo, poder de decisión, grandes posibilidades de ascenso– y renuncia el primer día.

La propuesta es inventar algún otro de estos argumentos paradójicos y desarrollarlo luego. Quien lo desee, puede utilizar la sección de comentarios de esta misma nota.

Antón Chéjov, dos caras.

El argumento de Chéjov

En “Tesis sobre el cuento”, un ensayo famoso de Ricardo Piglia, se resume así un argumento que Antón Chéjov anotó pero jamás llegó a desarrollar:

Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida.

La propuesta es simple: escribir el cuento (o al menos el resumen del cuento) que Chéjov no escribió y en el que, desde luego, el desafío está en inventar un personaje y unas circunstancias que vuelvan creíble el comportamiento del personaje. El ensayo de Piglia contiene pistas útiles para intentar el ejercicio. Los comentarios de esta nota están, como siempre, abiertos para quienes quieran compartir sus textos.

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Anton Chejov

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Argumentos irónicos

La ironía está de moda: lograr la discrepancia entre lo que se dice y lo que entiende de lo dicho es facilísimo, como sabe cualquiera que ha visto un episodio de Los Simpson o de las otras, incontables historias que utilizan el mismo recurso una y otra vez. Pero todavía sirve ensayarla para ver cómo funciona.

Un ejercicio posible: imaginar un argumento irónico (un solo párrafo es suficiente) en el que un personaje dado se propone con todas sus fuerzas hacer algo y logra, después de mucho esfuerzo, exactamente lo contrario. Un ejemplo rápido:

Un poeta dedica su vida y su obra (se tiene por alguien comprometido con las necesidades de su momento histórico) a la promoción de una ideología progresista. Crea una obra copiosa y encendida; recibe grandes honores, es favorito de mucha gente, y al morir es recordado… como el gran autor de la derecha: el más lúcido y apasionado defensor del conservadurismo. Eso es lo que sus lectores, que tanto lo quieren, ha encontrado siempre en sus textos.

La sección de comentarios queda abierta, como siempre, para las propuestas de los lectores.

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Dimensiones del diálogo (1982)
Dimensiones del diálogo (1982)

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