En uno de los incontables casos insólitos recogidos por Robert Ripley, un corresponsal describía su vida por medio de negaciones: nunca había conducido un coche, nunca había bebido, nunca había peleado con nadie, nunca había viajado en avión, nunca había viajado en barco, nunca había viajado en tren, nunca había salido de su estado natal, nunca había montado un caballo, nunca se había casado, nunca había tenido una novia, nunca había tocado un instrumento musical, nunca había vestido de etiqueta, nunca había ido a un baile, nunca había sufrido la pérdida de un ser querido… La lista (que yo encontré en este número de la revista Luna Córnea) era larguísima y sugería una vida terriblemente mediocre, o más aún: monótona hasta un grado increíble.

La propuesta es describir a una persona real cualquiera por medio de una lista semejante: la de todo lo que no ha hecho. En este caso la idea es que no se trate necesariamente de un individuo mediocre. Como cualquier lista de este tipo es potencialmente infinita (la princesa Diana, digamos, no vivió en 1635; no vivió en 1634; no vivió en 1633, etcétera), hay que seleccionar negaciones que sean significativas para el lector. Si se quiere hacer más complicado, se puede proponer como una «adivinanza» y no revelar de inmediato quién es el personaje descrito.