Con esta nota, los ejercicios de taller regresan a aparecer regularmente. Habrá uno nuevo al menos cada dos miércoles.

(Nota: si llegan desde Twitter, Facebook o Campus Party, bienvenidos. Este sitio tiene archivos de ya varios años que quizá se dejen explorar…)

El ejercicio: en este sitio han aparecido narraciones en las que la participación directa del narrador está reducida al mínimo (por ejemplo, «Colinas como elefantes blancos» de Ernest Hemingway), y también propuestas de escritura (dos al menos: esta y esta) a partir de esa reducción: textos así dan al lector la impresión de que quien lee escucha una conversación «real», sin mediación alguna, entre personas totalmente involucradas en la situación en la que se encuentran. El reto es evidente: como cualquier «explicación» directa de lo que se está diciendo resultaría inverosímil, quien escribe necesita arreglárselas para dar toda la información que necesite el lector sin poner a los personajes a decir nada que no pudiera aparecer de modo «natural» en su conversación.

La propuesta de ahora va a partir de lo mismo pero es distinta: realizar un diálogo sin acotación alguna (a modo de parlamentos teatrales) entre dos personajes; en éste, sólo por medio de lo que digan, y sin decir nombres, títulos ni ningún otro detalle obvio, el lector debe poder inferir que ambos personajes están en una situación tal que uno de ellos intenta «dar por su lado» al otro a pesar de que no acepta o no cree lo que ese otro está diciendo. Por ejemplo: un diálogo entre un psiquiatra y un paciente paranoico, o entre un jefe tiránico y un subordinado sumiso y adulador.

Un ejemplo magistral de este modo de contar está en la novela El beso de la mujer araña de Manuel Puig, en la que hay centenares de páginas sin nada salvo diálogo y poco a poco se va viendo que, de los dos personajes, el preso político Arregui empieza despreciando al travesti Molina, aunque luego se vuelve su amigo.

La sección de comentarios de esta nota queda abierta para quien desee proponer su versión de este ejercicio.