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	<title>Comentarios en: Concurso #50</title>
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	<description>Bitácora y sitio personal de Alberto Chimal, escritor</description>
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		<title>Por: Las historias &#187; Ganadoras de diciembre (y feliz 2010)</title>
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		<dc:creator>Las historias &#187; Ganadoras de diciembre (y feliz 2010)</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Jan 2010 04:57:09 +0000</pubDate>
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		<description>[...] noches. Casi en el borde del año, les aviso que el ganador del concurso de diciembre es el cuento &#8220;Crepúsculo&#8221; de La Maga, por su sugerencia de una imagen inusitada y curiosa. Reciben mención el cuento sin [...]</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>[...] noches. Casi en el borde del año, les aviso que el ganador del concurso de diciembre es el cuento &#8220;Crepúsculo&#8221; de La Maga, por su sugerencia de una imagen inusitada y curiosa. Reciben mención el cuento sin [...]</p>
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		<title>Por: Alberto</title>
		<link>http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-50/#comment-8528</link>
		<dc:creator>Alberto</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Jan 2010 04:44:07 +0000</pubDate>
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		<description>Buenas noches. Casi en el borde del año, les aviso que el ganador del concurso de diciembre es el cuento &lt;a href=&quot;http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-50/comment-page-2/#comment-8496&quot; rel=&quot;nofollow&quot;&gt;&quot;Crepúsculo&quot;&lt;/a&gt; de La Maga, por su sugerencia de una imagen inusitada y curiosa. Reciben mención el &lt;a href=&quot;http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-50/comment-page-2/#comment-8500&quot; rel=&quot;nofollow&quot;&gt;cuento sin título&lt;/a&gt; de Ladidel y el &lt;a href=&quot;http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-50/comment-page-2/#comment-8508&quot; rel=&quot;nofollow&quot;&gt;cuento sin título&lt;/a&gt; de Nita.


Muchas gracias por continuar asomándose a este sitio y participando en este concurso. Muchas felicidades y suerte para el año, y hasta pronto.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Buenas noches. Casi en el borde del año, les aviso que el ganador del concurso de diciembre es el cuento <a href="http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-50/comment-page-2/#comment-8496" rel="nofollow">&#8220;Crepúsculo&#8221;</a> de La Maga, por su sugerencia de una imagen inusitada y curiosa. Reciben mención el <a href="http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-50/comment-page-2/#comment-8500" rel="nofollow">cuento sin título</a> de Ladidel y el <a href="http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-50/comment-page-2/#comment-8508" rel="nofollow">cuento sin título</a> de Nita.</p>
<p>Muchas gracias por continuar asomándose a este sitio y participando en este concurso. Muchas felicidades y suerte para el año, y hasta pronto.</p>
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		<title>Por: Guadalupe</title>
		<link>http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-50/#comment-8523</link>
		<dc:creator>Guadalupe</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Dec 2009 21:12:49 +0000</pubDate>
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		<description>Los que más me gustaron fueron Madera de Sub, Álbum de Felipe Huerta, Crepúsculo de La Maga y el de Nita sin título me pareció muy divertido. Aprovecho para desearles un muy Feliz Año 2010!! y que sigan escribiendo.

Un abrazo a todos!!</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Los que más me gustaron fueron Madera de Sub, Álbum de Felipe Huerta, Crepúsculo de La Maga y el de Nita sin título me pareció muy divertido. Aprovecho para desearles un muy Feliz Año 2010!! y que sigan escribiendo.</p>
<p>Un abrazo a todos!!</p>
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	<item>
		<title>Por: Magay</title>
		<link>http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-50/#comment-8521</link>
		<dc:creator>Magay</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Dec 2009 03:36:59 +0000</pubDate>
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		<description>Ya me pasé por mucho, el límite para poder participar, de cualquier forma publico mi historia por si alguien quiere opinar. Gracias.

Apuesta

La vergüenza los tiene como dos avestruces, llevan más de una hora inmóviles sin valor a encararse. Ella, detrás del tocador de su propia recámara. Su esposo desnudo y tendido en la cama, solo se cubre la cara con la sábana. Y pensar que hasta hace poco estaban gozando como hacía mucho que no gozaban y sudando al borde de la deshidratación. Hasta que un ruido en la puerta lo hizo gritar, -escóndete es mi mujer-. Yo no sé quien será el primero en salir.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Ya me pasé por mucho, el límite para poder participar, de cualquier forma publico mi historia por si alguien quiere opinar. Gracias.</p>
<p>Apuesta</p>
<p>La vergüenza los tiene como dos avestruces, llevan más de una hora inmóviles sin valor a encararse. Ella, detrás del tocador de su propia recámara. Su esposo desnudo y tendido en la cama, solo se cubre la cara con la sábana. Y pensar que hasta hace poco estaban gozando como hacía mucho que no gozaban y sudando al borde de la deshidratación. Hasta que un ruido en la puerta lo hizo gritar, -escóndete es mi mujer-. Yo no sé quien será el primero en salir.</p>
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	<item>
		<title>Por: Rasheny Joha Lazcano Leyva</title>
		<link>http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-50/#comment-8517</link>
		<dc:creator>Rasheny Joha Lazcano Leyva</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Dec 2009 20:20:53 +0000</pubDate>
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		<description>Solo la frente veo, sola, tocando el piano.
Escucho tú música que sonoriza mi soledad.
Pero nunca le podré poner rostro, puede que sea tan feo.
Como mi realidad.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Solo la frente veo, sola, tocando el piano.<br />
Escucho tú música que sonoriza mi soledad.<br />
Pero nunca le podré poner rostro, puede que sea tan feo.<br />
Como mi realidad.</p>
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	<item>
		<title>Por: Alberto</title>
		<link>http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-50/#comment-8513</link>
		<dc:creator>Alberto</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 26 Dec 2009 05:29:37 +0000</pubDate>
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		<description>Hola a todos. Con este mensaje se cierra el concurso de diciembre, pero los interesados pueden recomendar sus textos favoritos de aquí a que se den los resultados, lo que ocurrirá antes del día 31.

Gracias a los concursantes, como siempre, y más todavía ahora que el concurso cumple 50 meses y empieza a avanzar hacia su sexto cumpleaños. Felicidades a todos.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola a todos. Con este mensaje se cierra el concurso de diciembre, pero los interesados pueden recomendar sus textos favoritos de aquí a que se den los resultados, lo que ocurrirá antes del día 31.</p>
<p>Gracias a los concursantes, como siempre, y más todavía ahora que el concurso cumple 50 meses y empieza a avanzar hacia su sexto cumpleaños. Felicidades a todos.</p>
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	<item>
		<title>Por: La Fer</title>
		<link>http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-50/#comment-8510</link>
		<dc:creator>La Fer</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Dec 2009 01:48:30 +0000</pubDate>
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		<description>Perdon, esta es la versión final, se me escapo un error en la otra
Allí estaba Él, dueño absoluto del arte de seducir, sosteniendo firmemente a su bailarina por la cintura mientras la desnudaba en cuerpo y alma con sus ojos  penetrantes.  Los presentes los contemplaban al borde del éxtasis, porque  sin ser  eximios bailarines ni seguir fielmente el ritmo persistente de la música, ejercían un encanto hipnótico sobre todas las personas que los miraban, quienes instantáneamente se sentían  parte de esa danza tan sensual como exquisita. Las manos temblaban, los labios se mojaban, las piernas se contraían en tics espontáneos que casi todos, en hipócrita demostración de puritanismo, trataban de disimular. 

Pero, de espaldas a Èl, estaba el pianista, que silencioso y oculto, conociendo de memoria sus pentagramas, miraba fascinado a Elisa, una de las señoritas de la platea, por fuera, la más inocente, por dentro, quizás, la más malvada.  Elisa traidora, pensaba para sus adentros, mientras veía a la muchacha  embelesada por los encantos del bailarín. Elisa ilusa, pensaba, mientras contemplaba las teclas del piano  correr afónicas de un lado al otro. Elisa, mi amor, pensaba mientras el piano protestaba por esos breves maltratos a los que era sometido cada vez que el pianista pensaba en un nombre de mujer. Elisa, mirame a mi, decía cerrando los ojos y esperando al menos, una breve mirada de reojo, que le dijera que para ella, él, pianista, escritor en la sombra de esa danza por todos contemplada, también existía. Pero Elisa continuaba embobada con los encantos  del bailarín y lo siguió fielmente, con sus ojos y sus fantasías,  hasta que la última luz de la función se apagó. 

Otra vez, pensó el pianista, otra vez se va ella. Tal vez vuelva la semana que viene y tal vez tampoco le hable porque la única voz que tengo es mi piano y a ella le gusta la danza. Él único consuelo que tengo, es que el bailarín tampoco habla y es corto de vista y además la semana que viene van a pasar un western en lugar de estas lacónicas y putrefactas películas de Valentino.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Perdon, esta es la versión final, se me escapo un error en la otra<br />
Allí estaba Él, dueño absoluto del arte de seducir, sosteniendo firmemente a su bailarina por la cintura mientras la desnudaba en cuerpo y alma con sus ojos  penetrantes.  Los presentes los contemplaban al borde del éxtasis, porque  sin ser  eximios bailarines ni seguir fielmente el ritmo persistente de la música, ejercían un encanto hipnótico sobre todas las personas que los miraban, quienes instantáneamente se sentían  parte de esa danza tan sensual como exquisita. Las manos temblaban, los labios se mojaban, las piernas se contraían en tics espontáneos que casi todos, en hipócrita demostración de puritanismo, trataban de disimular. </p>
<p>Pero, de espaldas a Èl, estaba el pianista, que silencioso y oculto, conociendo de memoria sus pentagramas, miraba fascinado a Elisa, una de las señoritas de la platea, por fuera, la más inocente, por dentro, quizás, la más malvada.  Elisa traidora, pensaba para sus adentros, mientras veía a la muchacha  embelesada por los encantos del bailarín. Elisa ilusa, pensaba, mientras contemplaba las teclas del piano  correr afónicas de un lado al otro. Elisa, mi amor, pensaba mientras el piano protestaba por esos breves maltratos a los que era sometido cada vez que el pianista pensaba en un nombre de mujer. Elisa, mirame a mi, decía cerrando los ojos y esperando al menos, una breve mirada de reojo, que le dijera que para ella, él, pianista, escritor en la sombra de esa danza por todos contemplada, también existía. Pero Elisa continuaba embobada con los encantos  del bailarín y lo siguió fielmente, con sus ojos y sus fantasías,  hasta que la última luz de la función se apagó. </p>
<p>Otra vez, pensó el pianista, otra vez se va ella. Tal vez vuelva la semana que viene y tal vez tampoco le hable porque la única voz que tengo es mi piano y a ella le gusta la danza. Él único consuelo que tengo, es que el bailarín tampoco habla y es corto de vista y además la semana que viene van a pasar un western en lugar de estas lacónicas y putrefactas películas de Valentino.</p>
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	<item>
		<title>Por: La Fer</title>
		<link>http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-50/#comment-8509</link>
		<dc:creator>La Fer</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Dec 2009 01:43:44 +0000</pubDate>
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		<description>Allí estaba Él, dueño absoluto del arte de seducir, sosteniendo firmemente a su bailarina por la cintura mientras la desnudaba en cuerpo y alma con sus ojos  penetrantes.  Los presentes los contemplaban al borde del éxtasis, porque  sin ser  eximios bailarines ni seguir fielmente el ritmo persistente de la música, ejercían un encanto hipnótico sobre todas las personas que los miraban, quienes instantáneamente se sentían  parte de esa danza tan sensual como exquisita. Las manos temblaban, los labios se mojaban, las piernas se contraían en tics espontáneos que casi todos, en hipócrita demostración de puritanismo, trataban de disimular. 

Pero, de espaldas a Èl, estaba el pianista, que silencioso y oculto, conociendo de memoria sus pentagramas, miraba fascinado a Elisa, una de las señoritas de la platea, por fuera, la más inocente, por dentro, quizás, la más malvada.  Elisa traidora, pensaba para sus adentros, mientras veía a la muchacha silenciosamente embelezada por los encantos del bailarín. Elisa ilusa, pensaba, mientras contemplaba las teclas del piano  correr afónicas de un lado al otro. Elisa, mi amor, pensaba mientras el piano protestaba por esos breves maltratos a los que era sometido cada vez que el pianista pensaba en un nombre de mujer. Elisa, mirame a mi, decía cerrando los ojos y esperando al menos, una breve mirada de reojo, que le dijera que para ella, él, pianista, escritor en la sombra de esa danza por todos contemplada, también existía. Pero Elisa continuaba embobada con los encantos  del bailarín y lo siguió fielmente, con sus ojos y sus fantasías,  hasta que la última luz de la función se apagó. 

Otra vez, pensó el pianista, otra vez se va ella. Tal vez vuelva la semana que viene y tal vez tampoco le hable porque la única voz que tengo es mi piano y a ella le gusta la danza. Él único consuelo que tengo, es que el bailarín tampoco habla y es corto de vista y además la semana que viene van a pasar un western en lugar de estas lacónicas y putrefactas películas de Valentino.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Allí estaba Él, dueño absoluto del arte de seducir, sosteniendo firmemente a su bailarina por la cintura mientras la desnudaba en cuerpo y alma con sus ojos  penetrantes.  Los presentes los contemplaban al borde del éxtasis, porque  sin ser  eximios bailarines ni seguir fielmente el ritmo persistente de la música, ejercían un encanto hipnótico sobre todas las personas que los miraban, quienes instantáneamente se sentían  parte de esa danza tan sensual como exquisita. Las manos temblaban, los labios se mojaban, las piernas se contraían en tics espontáneos que casi todos, en hipócrita demostración de puritanismo, trataban de disimular. </p>
<p>Pero, de espaldas a Èl, estaba el pianista, que silencioso y oculto, conociendo de memoria sus pentagramas, miraba fascinado a Elisa, una de las señoritas de la platea, por fuera, la más inocente, por dentro, quizás, la más malvada.  Elisa traidora, pensaba para sus adentros, mientras veía a la muchacha silenciosamente embelezada por los encantos del bailarín. Elisa ilusa, pensaba, mientras contemplaba las teclas del piano  correr afónicas de un lado al otro. Elisa, mi amor, pensaba mientras el piano protestaba por esos breves maltratos a los que era sometido cada vez que el pianista pensaba en un nombre de mujer. Elisa, mirame a mi, decía cerrando los ojos y esperando al menos, una breve mirada de reojo, que le dijera que para ella, él, pianista, escritor en la sombra de esa danza por todos contemplada, también existía. Pero Elisa continuaba embobada con los encantos  del bailarín y lo siguió fielmente, con sus ojos y sus fantasías,  hasta que la última luz de la función se apagó. </p>
<p>Otra vez, pensó el pianista, otra vez se va ella. Tal vez vuelva la semana que viene y tal vez tampoco le hable porque la única voz que tengo es mi piano y a ella le gusta la danza. Él único consuelo que tengo, es que el bailarín tampoco habla y es corto de vista y además la semana que viene van a pasar un western en lugar de estas lacónicas y putrefactas películas de Valentino.</p>
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	<item>
		<title>Por: Nita</title>
		<link>http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-50/#comment-8508</link>
		<dc:creator>Nita</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Dec 2009 23:50:29 +0000</pubDate>
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		<description>Ese día, como nada había pasado, dejé una pequeña nada, casi diluida en un rincón de nada y –sin quererlo- la pisé.  Y así nomás, como si nada,   empecé a llevar una pequeña nada en mi zapato izquierdo, pero claro, no me di cuenta porque nada había en mi zapato. Pero como una nada, en realidad no es nada, comenzó a crecer como si nada. 

Y fue entonces, cuando me di cuenta de que en mi pie izquierdo había un hueco invisible de nada, que,  en una nada de tiempo, se traspasó sin decir nada a mi pie derecho. Y yo andaba, como si nada, llevando nada más que dos estigmas casi como los de Cristo en mis pies, a través de  los cuales no se podía ver nada. Me quedé pensativo, pero ese estado duró menos que nada y se interrumpió cuando vi que nada había debajo de mis rodillas. Y si, la nada me invadía pero yo no podía hacer nada, entonces nada siguió  avanzando y mi cuerpo, lentamente, comenzó a convertirse en nada, es decir a no ser nada. 

Pero la nada, al igual que los agujeros negros, crecía y se multiplicaba  y cada vez era más nada y así veía, como lentamente  me iba sumergiendo en una nada negra, hasta que nada quedó sino mi cabeza y de pronto, nada pude escribir porque me inundé en una turba negra de nada.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Ese día, como nada había pasado, dejé una pequeña nada, casi diluida en un rincón de nada y –sin quererlo- la pisé.  Y así nomás, como si nada,   empecé a llevar una pequeña nada en mi zapato izquierdo, pero claro, no me di cuenta porque nada había en mi zapato. Pero como una nada, en realidad no es nada, comenzó a crecer como si nada. </p>
<p>Y fue entonces, cuando me di cuenta de que en mi pie izquierdo había un hueco invisible de nada, que,  en una nada de tiempo, se traspasó sin decir nada a mi pie derecho. Y yo andaba, como si nada, llevando nada más que dos estigmas casi como los de Cristo en mis pies, a través de  los cuales no se podía ver nada. Me quedé pensativo, pero ese estado duró menos que nada y se interrumpió cuando vi que nada había debajo de mis rodillas. Y si, la nada me invadía pero yo no podía hacer nada, entonces nada siguió  avanzando y mi cuerpo, lentamente, comenzó a convertirse en nada, es decir a no ser nada. </p>
<p>Pero la nada, al igual que los agujeros negros, crecía y se multiplicaba  y cada vez era más nada y así veía, como lentamente  me iba sumergiendo en una nada negra, hasta que nada quedó sino mi cabeza y de pronto, nada pude escribir porque me inundé en una turba negra de nada.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Roberto OE</title>
		<link>http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-50/#comment-8507</link>
		<dc:creator>Roberto OE</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Dec 2009 21:19:11 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.lashistorias.com.mx/?p=4395#comment-8507</guid>
		<description>&quot;Piánomen&quot;

En ese momento dejá de cantar, ahi estaba ella a un lado de la rockola, no dejaba de mirarlo. Sintió verguenza, tristeza, odio a si mismo, quería morir, deseaba de verdad pagar su culpa, que sacara una pistola y lo matara ahí mismo. Pero nada sucedió... ahí sigue inmóvil, aguardando pacientemente, sabe que el show debe continuar.

&quot;sing us a song you&#039;re the piano man
sing us a song tonight
well we&#039;re all in the mood for a melody
and you got us all feeling alright&quot;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Piánomen&#8221;</p>
<p>En ese momento dejá de cantar, ahi estaba ella a un lado de la rockola, no dejaba de mirarlo. Sintió verguenza, tristeza, odio a si mismo, quería morir, deseaba de verdad pagar su culpa, que sacara una pistola y lo matara ahí mismo. Pero nada sucedió&#8230; ahí sigue inmóvil, aguardando pacientemente, sabe que el show debe continuar.</p>
<p>&#8220;sing us a song you&#8217;re the piano man<br />
sing us a song tonight<br />
well we&#8217;re all in the mood for a melody<br />
and you got us all feeling alright&#8221;</p>
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