En 2008, dentro de la sección «El cuento del mes» de este sitio, reproduje un cuento del gran escritor uruguayo Mario Levrero: «Caza de conejos». Es una de sus mejores obras y, de hecho, una colección mutante de minificciones entrelazadas que es un prodigio de imaginación.

El pasado 16 de julio recibí en mi correo electrónico un mensaje de una dirección identificada como «Agencia Literaria CBQ». La agencia existe, y tiene un sitio de cuyo dominio venía el mensaje, pero éste no estaba firmado. Lo reproduzco tal como llegó:

Desde la Agencia Literaria CBQ, representantes legales de MArío Levrero , les advertimos que sino bajais los libros de Levrero de esta web iniciaremos un proceso judicial contra vuestra página por descargas ilegales.

Una revisión del sitio de la agencia, en el que se declara que ésta es la representante de la obra de Levrero, fue suficiente para mí. En todas las versiones de este sitio ha aparecido una leyenda como ésta: «Los textos de ‘El cuento del mes’, que se publican sin fines de lucro, se retirarán cuando lo soliciten los dueños de sus derechos», y siempre he hecho constar esa aclaración con la intención de cumplir. Pero, la verdad, el tono amenazante del mensaje me desagradó tanto como el desinterés de quien lo escribió en lo que realmente estaba publicado aquí. En Las Historias nunca ha habido «libros» de Levrero puestos para descarga. Pude imaginar a una persona realizando una búsqueda en internet («mario levrero caza de conejos» o algo parecido) y pegando siempre el mismo mensaje en diferentes ventanas de correo electrónico.

Por mi parte, respondí del siguiente modo:

A quien corresponda:

Buenas tardes.

El sitio web que yo administro (lashistorias.com.mx) no ofrece ninguna descarga de libros de Mario Levrero. Tiene un solo cuento: «Caza de conejos», publicado como parte de una sección de divulgación y sin fin alguno de lucro. Si ese es el que me piden retirar lo haré de inmediato, por supuesto.

Y si además me pueden decir en qué editoriales, en qué ediciones recientes, aparece ese texto, tendré mucho gusto en promover esas ediciones. Soy admirador de la obra de Mario Levrero y mi intención al reproducir «Caza de conejos» era difundir esa admiración e impulsar que se busquen sus libros.

Quedo al pendiente de su respuesta.

Saludos,

Alberto Chimal

La segunda parte de mi mensaje es airada. No lo niego. Además de que este sitio no es el único lugar en la red donde podía encontrarse «Caza de conejos», en  los que he podido hallar la intención de la publicación nunca es hacer dinero a costa de la obra del escritor sino, simplemente, ponerlo al alcance de posibles lectores: una labor que nadie ha hecho bien durante décadas.

Una respuesta llegó rápidamente:

Muchas gracias, Alberto, por tu respuesta. Te pido , por favor, que bajes el texto de allí. Caza de Conejos será editado por la editorial  El Zorro Rojo. Te avisaré cuando salga, pero retira el texto de allí.
Saludos, CBQ

Y yo, como estaba fuera de casa y revisando mi correo electrónico desde un teléfono, respondí a CBQ:

A quien corresponda:

Hola. Hoy mismo retiraré el texto; estoy fuera de casa y no puedo controlar el sitio desde mi teléfono, así que me tomará un par de horas, pero no más. Ojalá que promuevas a Levrero con ese mismo celo: merece muchos lectores más que los que tiene ahora.

AC

Allí quedó la conversación. Menos de dos horas más tarde llegué a casa y, en efecto, borré el cuento del sitio.

Realmente deseo que Levrero tenga más y mejor difusión que la que ha tenido hasta ahora. Y si Libros del Zorro Rojo (por lo demás una editorial seria y muy interesante) publica en efecto «Caza de conejos», le deseo éxito. Lo que me preocupa es la impresión de que, según aquellos representantes de Levrero, cualquier publicación en línea es un acto de piratería.

No es sólo que, como suele ocurrir, se ignoren los aspectos más complejos de la difusión por internet, incluyendo el hecho de que, para muchas personas, la red no representa la oportunidad de obtener gratis un producto realmente disponible, sino de atenuar enormes desigualdades económicas y de acceso a la cultura. Parece que un signo de los tiempos que corren (tras la firma «en lo oscurito» del ACTA por parte del gobierno mexicano, al menos) será ese tipo de mensajes: agresivos y ciegos a la vez.

El pirata William Kidd, colgado (s. XVIII). Fuente: paulinespiratesandprivateers.blogspot.com